Elefantes melancólicos

Cuasar 49Hace poco recibí el último número de la revista argentina Cuasar, posiblemente la mejor revista de ciencia ficción en castellano en activo. Entre diverso material, incluía el premio Hugo de 1982 “Elefantes melancólicos”, de Spider Robinson. Casualmente se encontraba en mi domicilio una persona que, sin llegar a ser aficionada al género, no le hace ascos y es posible charlar con ella de libros de temática fantástica. Mi primera reacción fue mostrarle el ejemplar, utilizarlo a modo de presentación de la revista y, a partir de ahí, comentar otras posibles novedades de ciencia ficción de su posible interés; en definitiva, “venderle la moto”.

Pero cuando vi el índice empecé a dudar. “Elefantes melancólicos” es una traducción a mi juicio correcta de «Melancholy Elephants», pero el título suena infantil, incluso estúpido, y a no pocos lectores podría conducir a ciertos apriorismos poco elogiosos acerca de la historia allí contenida. En definitiva, es un título que sólo atrae a los aficionados al género, quienes sin duda esperamos una explicación inteligente o cuando menos racional al misterio de tan extraña elección; que no es la postura lógica esperable en un lector “generalista”.

Las ballenas volantes de IsmaelPorque ¿alguien ajeno al género se tomaría en serio títulos tan ridículos, absurdos, genuinamente pulps, crípticos, autorreferenciales y, a la vez, tan representativos como Semillas estelares, Las sirenas de Titán, “Todos los mares con ostras”, El planeta errante, «Jinetes del salario púrpura», “Ábrete a mí, hermana mía”, Venus más X, “¡Arrepiéntete, Arlequín! Dijo el señor Tic-Tac”, “Las puertas de su cara, las lámparas de su boca”, “La bestia que gritaba amor en el corazón del universo”, “Carne compartida”, “Escultura lenta”, A vuestros cuerpos dispersos, El libro de los cráneos, “El hombre del agujero”, Donde solían cantar los dulces pájaros, “En el salón de los reyes marcianos”, El libro del Sol Nuevo, El árbol de saliva, “Vidrios a la deriva”, Toda la carne es hierba, “Paladín de la hora perdida”, “El tiempo considerado como una hélice de piedras semipreciosas”, Los árboles integrales, Los astronautas harapientos, “Piensa como un dinosaurio”, “Bill Percebe, el espacial”, “Vamos a bebernos un pescado”, “Los osos descubren el fuego”, “Los viajeros del tiempo nunca mueren”, “El monstruo de las galletas”… Por citar solo algunas obras ganadoras o finalistas de los prestigiosos premios Hugo y Nebula (mi preferido, no obstante, aunque no haya obtenido premio alguno, es Las ballenas volantes de Ismael).

Creo que no sólo fondo y estilo deben ser revisados si queremos que un texto pueda ser aceptable por un público más amplio. El título es la primera impresión que un lector obtiene del texto; es importante que no produzca rechazo y evite interpretaciones deformadas o sesgadas.

A veces me pregunto si la incomprensión hacia la ciencia ficción no empieza precisamente por los títulos de sus historias, por las portadas chillonas, por sus evidentes expectativas pulps, y son razones -entre otras, tal vez más profundas- para explicar su eventual fracaso como temática aceptada por un público y crítica mayoritarios, pese a su indudable atractivo para amplios sectores de nuestra sociedad.

En mi casa, guardé pudorosamente la revista lejos de la mirada de mi amigo.

88 comments

  1. Será cosa de mi percepción, Mariano, pero sinceramente, no lo pillo.

    «Elefantes melancólicos» no sólo no me parece un mal título sino que, si me lo dieras sin contexto alguno, sería incapaz de decidir si se trata de un cuento fantástico, de CF, realista o incluso unas memorias. De hecho, si me dijeses que es un cuento de Kipling o de E. M. Foster, me lo creería sin problemas.

    En cuanto a los otros títulos que mencionas… sigo sin verlo. Ciertamente muchos de ellos son referenciales a elementos del género y difícilmente comprensibles sin los referentes adecuados. Pero eso no los hace, a mi entender, necesariamente ridículos para un lector mainstream, como pareces pensar.

    Y, de hecho, incluso hay títulos en la lista que citas, que podrían pasar por serlo de novelas de realismo mágico latinoamericano sin problemas, como, no sé, “Las puertas de su cara, las lámparas de su boca” o «Paladín de la hora perdida». Otros, pasarían sin problemas por títulos de la generación beatnik y… en fin, para qué seguir.

    Vamos, que me parece que ahí el problema de percepción, permite que te lo comente, lo veo más en ti que la posible reacción de tu amigo «mainstream». Y desde luego, más que en los títulos. En la lista que has mencionado hay de todo, pero en general son títulos lo bastante sonoros e intrigantes para, como mínimo, despertar la curiosidad, ya seas lector del género o no.

  2. ¿Donde solían cantar los dulces pájaros no es de un soneto de Shakespeare? Al menos el original, pero bueno, tampoco se va mucho de «where late the sweet birds sang»

  3. Estoy de acuerdo con Rudy en que muchos de esos títulos podrían aplicarse a cualquier clase de novela. De hecho, entre los títulos que aparecen en el artículo hay varios que me parecen excelentes. En concreto, me encanta “¡Arrepiéntete, Arlequín! Dijo el señor Tic-Tac”. Es mucho mejor que el propio relato y podría aplicarse a cualquier tipo de narración.

    Otra cosa son las portadas. Las única veces que he forrado libros ha sido para ocultar las horteradas que ilustraban las cubiertas de ciertas obras de cf.

  4. A mí la mayor parte de los títulos que mencionas me parecen perfectos, tanto para obras de ci-fi como para cualquier otro género. Algunos puntuales desde luego no podrían serlo, pero vamos, que particularmente «Elefantes melancólicos» me parece precioso para un relato, sea del género que sea.

  5. De hecho, los títulos de Harlan Ellison casi siempre me parecen superiores a los propios relatos. «El merodeador en la ciudad al borde del mundo» o «La bestia que gritaba amor desde el corazón del universo» siempre me han parecido títulos acojonantes.

  6. Yo tampoco veo qué tienen de particular títulos como «Vidrio a la deriva» o «Escultura lenta».

    Acabo de entrar en la lista de los más vendidos en España y he encontrado «Los ojos amarillos de los cocodrilos», «La estrella más brillante» o «La reina en el palacio de las corrientes de aire».

    Vamos, que no pillo que esto sea un problema.

  7. Yo me temo que estoy con los comentaristas, especialmente con César y su apunte de que ciertas portadas son mucho más «sonrojantes» que los títulos. De hecho sin pensar mucho, hay bastantes títulos «mainstream» parecidos a los que mencionas que supongo son para ocultar:
    – El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
    – Hombres salmonela en el planeta del porno, de Yasutaka Tsutsui
    – El arcoiris de gravedad, de Thomas Pynchon
    – El ticket que explotó, de William S. Burroughs
    Por mencionar algunos. La mayoría bien considerados por la crítica y que un lector «normal» no se avergonzaría de haber leído.

  8. Comparados con los de otros géneros, como el de la autoayuda o la chick-lit, los títulos de ciencia ficción son de una belleza sublimada. Y no hablemos ya del «Quién me ha robado tal cosa» o los «¿Por qué ellas son…?» y demás.
    En cuanto a las portadas, hoy ilustraciones muy artísticas, siempre recordaré la fascinación que me provocaban las de mi primer libro de cf, la Fundación de Bruguera. Era una simple figura geométrica que en las siguientes novelas se unía a otras. Eso sólo bastaba.

  9. Hombres salmonela en el planeta del porno… junto con Estoy desnudo son dos colecciones de relatos de Tstutsui que son cualquier cosa menos mainstream. CF, Fantasía, Absurdo… elige uno.

  10. Yo creo que Joserra se refiere a «cf publicada en colección mainstream», porque las demás que cita también lo son.

  11. Por no repetir la conversación sobre qué es CF o qué no: son libros publicados por editoriales (Tusquets, Atalanta y, bueno, Minotauro, pero Burroughs es más mainstream que otra cosa) que no son de «género». El caso es que son leídos por lectores «normales» sin ningún prejuicio «a pesar de» sus títulos. Quedaos con los ejemplos de Julián si os parecen menos de CF y obviad mi comentario si no :)

  12. Joé, tenéis que poner banderitas con tanto rollo mainstream, slipstream, género, género no publicado en colecciones de género, etc. Non-genre-in-main-publication, NGIMP.

  13. MSACM (me sumo al comentario mayoritario), en general me gustan mucho los títulos que pone Mariano a título de ejemplo… barrocos pero potentes… Tal vez el problema es el binomio título portada con moza en tanga a lo fantasía New Age (Ajo Nuevo, creo) y afines… Que suscitan más rechazo que otra cosa (aunque bueno, a mi me gustan)

  14. Para mí, lo único que se le tiene que pedir a un buen título es que aluda, directamente o no, a algún aspecto de cierta relevancia de la obra a la que antecede (que no sea arbitrario, vaya) y que lo haga de forma evocadora y/o inteligente. Que sea o no atractivo depende de tantas cosas…
    Hay tantos lectores como concepciones de lectura, sea o no SF, por lo que es arriesgado posicionamientos tan claros como el de Mariano; no hay más que ver, a tenor de los comentarios, la casi nula aceptación de su tesis. En cualquier caso, que el artículo es jugoso resulta inapelable.

  15. De nuevo, MSACM. También en lo de las portadas, aunque al final he llevado orgulloso en el metro portadas de Luis Royo o Antoni Garcés. Las mozas de los libros de Effinger son un puntazo para pasearlas.

    El verdadero problema de la cf son los referentes necesarios bla bla bla. Que coño, por lo general, nosotros somos bastante más leídos y nos cuesta menos meternos en literaturas difíciles, creo.

  16. Quiero aclarar que no tengo absolutamente ningún problema contra la mayoría de títulos que he incluido; de hecho, como aficionado a la ciencia ficción me gustan mucho algunos de ellos. Ahora bien, sigo pensando que el título es la primera impresión que un lector obtiene de un libro/cuento y es importante que no produzca rechazo SIEMPRE QUE nos interese que sea aceptado por un público más amplio. ¿Que nos da igual? Pues vale, podemos seguir siendo crítpticos y autorreferenciales, incluso absurdos y pulps. Porque mira que no te van a mirar rarito si le muestras a alguien un libro o revista con un título como «Elefantes melancólicos»…

    No se trata de rebajar el género, ni de hacerlo menos especulativo, pero sí algo más accesible, que parece que nos gusta espantar lectores «de fuera» para reafirmar nuestra particularidad.

    Me temo que vivimos en una economía de mercado basada en el Star System. Se vende la última novela de Javier Reverte o el último largometraje de James Cameron o el actor Brad Pitt. Famosos asociados a productos. Si me llamo José Saramago puedo llamar a mi novela «La balsa de piedra» y esperar que a la gente le estimule adivinar su significado; o si soy Stieg Larsson hacer lo propio con «La reina en el palacio de las corrientes de aire» (títulos más raritos que los puestos, sin duda). La extrañeza puede ser incluso comercial. Pero fuera de los autores BestSellers, mejor no se lo pongamos más difícil al sufrido lector de a pie. Es sólo una sugerencia, insisto, si realmente al escritor le interesa ganarse algunos lectores «de fuera» del género, aunque con su decisión está «arrastrando» al género hacia unos determinadas espectativas.

    PD. Sí, «Donde solían cantar los dulces pájaros» está tomado de Shakespeare y creo que «Toda la carne es hierba» es de la Biblia.

  17. bueno en el pasado y ahora mismo alguien ha hablado de elefantes rosas por que no melancolicos??

  18. Entonces Mariano, es cosa del género, no de los títulos. Si a alguien no le interesa la cf, le parecerá raro hasta el nombre del autor.

  19. Puedes probar con alguien desconocido, pero si además el título es «rarito» sumas dos inconvenientes… El texto de contraportada puede ayudar a aclara situaciones, o a complicarlo aún más :-)

  20. Niego la mayor.
    No creo que lo esperpéntico del título le reste ni lectores ni respeto. A veces ocurre incluso lo contrario, pruebas hay a montones.
    Y por otra parte, muchos de los títulos que has puesto me parecen magníficos, géneros aparte. Incluso el que da título al artículo. No tanto como La insoportable levedad del ser, pero casi.
    Lo segundo es una opinión personal, claro; lo primero no, lo primero son hechos contrastables de los cuales ya se han dado aquí ejemplos.

  21. También soy de la opinión mayoritaria (en las respuestas).

    No veo en absoluto nada que pueda alejar a un lector cualquiera en los títulos citados. Otra cosa es si habláramos de cosas del estilo: «Johny Star y el rayo desintegrador…», pues eso sí, a no ser que seas un aficionado acérrimo de Harry Potter, eso te espanta, pero «Los Elefantes Melancólicos», a mí me parece hasta bonito, y no me dice que sea necesariamente una novela de cf, o de ningún género.

  22. Hombre, Stieg Larsson escribió tres libros en su vida. El primero de los cuales se titulaba «Los hombres que no amaban a las mujeres», que no sé cómo califica como título, pero no era un bestseller automático. Y «La balsa de piedra» a mí me parece muy normal. Que todo puede ser que no lo sea y yo esté inmunizado.
    Por cierto que ya lo ha dicho Rudy, a mí Elefantes melancólicos me suena más a Kipling que a Spider Robinson (que de hecho, reconozco mi ignorancia, ni conocía). Vamos que no tiene una pinta muy «ciencia ficcionera». No sé quién te iba mirar raro por ese título, de verdad. Seguro que por American Psycho sí, y resulta que es una obra tirando a notable de la literatura contemporánea estadounidense.

  23. Bill Percebe, el Espacial.
    Indescriptible, lo he tenido que leer diez veces para creérmelo. Ese sí que corrobora la tesis de Mariano.
    El resto, pues va aser que no.
    Joder, Bill Percebe…. si es una traducción al traductor hay que hacerle un monumento y si es original español, ese autor los tiene cuadrados.

  24. Yo veo más problemas en las ilustraciones de las portadas que en los títulos, y eso no sólo en CF, sino en toda la literatura en general. Las portadas son programáticas. Una chica en tanga puede atraer a un gran público masculino sin mayores pretensiones intelectuales, pero no atraerá a una lectora moderna (o antigua) y por cierto no dirá que el libro trata de alguna idea trascendental. Si el propósito del autor es contar una historia de una chica en tanga envuelta en una aventura espacial, pues estará bien. Pero si su intención es otra, la portada atraerá al público errado. Es un ejemplo, tan sólo. He visto otras portadas horrorosas en buenos títulos que parecen anunciar películas clase B que no necesariamente estará buscando un lector potencial. Si quiero ver una película clase B, pues la alquilo, pero para leer una novela buscaré algo «serio»: y ese es el pensamiento de muchos lectores. :)

    En cuanto a los títulos mencionados en el artículo… pues no, no parecen diferentes de los se usan en la literatura «mainstream» y tampoco resultan chocantes o vergonzantes. O al menos, a mí no me lo parece. ;)

  25. Al margen de que los títulos que he indicado suenen o no ridículos, absurdos, pulps, crípticos o autorreferenciales (aunque muchos sean bonitos), que ya veo la unanimidad contraria al respecto, ¿Por qué siendo tan buenos los libros no han funcionado comercialmente fuera del género? ¿Por qué solo atraen a cierto tipo de público, los afines al género? Hay razones profundas de rechazo de la temática del género, pero insisto en que el título y la portada son importantes pues suponen la primera impresión.

    Os pongo un ejemplo que considero paradigmático: Las Torres del Olvido. Título sugerente, incluso críptico, pero que ha funcionado comercialmente. ¿Quien se acuerda del autor? Sólo nosotros, los aficionados. Pero lo ha leído un montón de gente, que ni conocía previamente al autor ni el título le producía rechazo o incomprensión sino interés. Interés aumentado por la temática descrita en la contraportada, es cierto, pero eso es un segundo paso. Todo cuenta.

    «Elefantes melacólicos» me sigue pareciendo (percepción subjetiva) un título absurdo y, lo que es más grave, que una persona de la calle muy bien podría identificar no con ciencia ficción sino con subliteratura. Vale, el problema está en el lector pero si te interesa la respetabilidad y más lectores (no necesariamente aficionados al bestseller), no se lo pongas más dificil.

    Pienso.

  26. Vale, centrémonos en la tesis y pasemos de los ejemplos particulares. ¿Puede un título lastrar la carrera comercial de una obra? Puede. ¿Puede un título muy cifero hacer poco deseable la lectura para un lector no acostumbrado? Sí. Pero probablemente sea más «repulsivo» Tropas del Espacio.
    Eso por un lado. Por otro titulos «pulp», que remiten a subliteratura, se han convertido de un tiempo a esta parte en más o menos comunes, en parte por la moda pop. ¿Ejemplos? Las aventuras asombrosas de Kavalier y Clay, la archinombrada Nocilla, la ya citada American Psycho… En general son libros de autores jóvenes que buscan un cierto shock, puede ser. Pero de hecho el tener un título pulp resulta sugerente para ciertos lectores.
    Aunque vamos, seguro que sobre estoy hay estudios de marketing suficientes como para aplastarnos con su peso.

  27. Pues veamos algunos títulos a los que no les ha ido nada mal por ahí fuera: Farenheit 451 (¿ein?), Crónicas marcianas (sin comentarios), Solaris, 2001, una odisea del espacio, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (ajem).
    Que no, que el título no es un condicionante, la etiqueta sí.

  28. Elefantes melancólicos no anima mucho, la verdad. A mi suena a revista especializada en resacas. :)

    Sobre lo que dice Laura, pues toda la razón. El problema de portadas tal que las ejemplificaeda (por más que nos resulten entrañables) es ese… que asusta a un gran segmento y no sólo eso, sino que el lector accidental, el que le gusta el rollo pero compra de pascuas a ramos, tuerce el morro,,, Otra de Conan marciano, está ya me la leí, Curiosamente, las portadas suelen ser más ambiguas, pero en CF no. ¿que la cosa va de agujeros negros?, pues toma agujero negro, que va de Titán, marchando fotoplaneta con astronauta… Al final todas suenan a lo mismo. Parece que interesa más informar que vender. Ahí comparto plenamente lo que apunta al articulista.

  29. La mayoría de los hits que utilizan títulos chocantes han funcionado gracias al boca-a-boca. Larsson y Zafón también fueron fenómenos de ese tipo. No digo que un título así no pueda ayudar según qué condiciones, pero mi experiencia me dice que el lector medio es bastante conservador y no se arriesga si algo le resulta incomprensible…

  30. Este artículo me ha hecho pensar y me he dado cuenta de que la ciencia ficción es un género que tiene un montón de títulos cojonudos. Aparte de los citados -muchos de ellos excelentes-, tenemos ejemplos como «La mano izquierda de la oscuridad», «La ciudad y las estrellas», «El hombre demolido», «La naranja mecánica», «Los tres estigmas de Palmer Eldritch», «Todos sobre Zanzibar», «El palacio de la eternidad», «Cita con Rama», «El hombre en el laberinto»… Eso por no mencionar los relatos de Corwainer Smith, cuyos títulos son increíblemente poéticos. Como por ejemplo «La Dama muerta de Clown Town», «El crímen y la gloria del comandante Suzdal» o «Dorada era la nave… ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!».

    Es decir, etiquetas aparte, la cf genera con frecuencia unos títulos buenísimos para cualquier género… Nunca lo había pensado, qué cosas.

  31. Me alegra que citéis el caso Larsson, porque es paradigmático. Los editores decidieron cambiar el título, complicarlo, hacerlo rimbonbante, porque tenían la idea de que así vendería más. Es decir, con la idea contraria a la que se defiende en el artículo. El resultado no pudo ser más contundente. No puedo asegurar que Millenium se haya vendido tanto por el título enrevesado (no lo creo), pero sí que el título no fue un obstáculo, sino una ayuda para convertirlo en un superventas.

    http://literaturaenlostalones.blogspot.com/2009/08/adulteracion.htm

    En mi opinión, los títulos de las novelas de cf no son rémoras para el género, sino maravillas, tal como atestiguan los ejemplos que ha puesto César.

  32. Como editor (y traductor) de «Elefantes melancólicos», creo que puedo aportar algunos comentarios. El título tiene que ver con una imagen que aparece en el cuento, y no es ni infantil ni vergonzante, así que Mariano, que sea la última vez que escondes Cuásar.
    Ahora bien, un título puede o no llamar la atención, provocar mejores o peores ventas. «Tierra», por ejemplo, me parece pretencioso y me provoca poco interés, mientras que «La reina del aire y la oscuridad» o «El hombre subliminal» me llamaron la atención y apresuraron su lectura, hace ya mucho tiempo. También es cierto que hay un período del género, hasta los ’50, que nos ofrece material desopilante: «El asteroide lloroso», «Tierra, ¿te sobra una ciudad?», «Los super-bárbaros» o «Las chicas del Planeta 5», sólo por citar algunos de la vieja Cenit. Con estos títulos, Mariano, seguro que son aplicables tus reflexiones, pero ya no se publican libros así y hasta diría que nadie se animaría a reeditarlos aunque fueran una buena lectura.

  33. Y Mariano, el boca-boca en ese caso funcionó porque los de CF somos muy raritos a la hora de recomendar libros y… y bueno, porque también la gente se inicia en la cf con lo que le da la gana. Que luego me vienen amigos, me dicen que se intentaron leer Dune pero que era enrevesado y los malos eran infantiles, y no hay forma de convencerles de que la cf es un conjunto de libros y que hay unos que tocan más las senbilidades de ciertos lectores que otros.

  34. «Los exploradores viven en vano», por seguir con Cordwainer Smith. Un título que siempre me pareció tremendamente intrigante y evocador.

    Me parece, Mariano, que el que la CF venda poco no tiene nada que ver con los títulos que se les pone a las novelas. No veo mayores diferencias entre títulos de novelas «de guetto» o de «mainstream». No digo que en épocas pasadas donde los títulos eran más «pulperos» no tuvieras parte de razón (y más cuando los editores españoles convertían «Pupet Masters» en «Titán invade la Tierra» o «The caves of Steel» en «Trogloditas del mañana».

    Pero, desde luego, no veo que hoy hay una diferencia entre títulos de novelas del género y títulos de literatura generalista. Incluso, al contrario, como alguien apuntaba, hay una cierta tendencia entre lo que podríamos llamar «posmodernos de la cultura pop» a usar títulos con resonancias «pulp».

    Los motivos por los que la CF se venda poco son muchos y variados y, sospecho, los motivos por los que un lector desprejuiciado puede huir de un libro de CF tienen más que ver con el tipo de portadas que se suelen usar en el género (no necesariamente malas, pero sí tal vez excesivamente «vistosas») que le hacen pensar que ese libro no es muy serio.

    En cuanto a tu tesis… como dijo una vez un director de cine «el escándalo no está en las pantallas, está en las butacas». Sospecho que es tu propia percepción del asunto la que ha puesto el carro antes que los bueyes y has empezado a «sospechar» de títulos perfectamente inocuos (o incluso atractivos) buscando inconscientemente en ellos las causas a un fenómeno real (no se consigue traspasar las fronteras del gueto con la «CF friqui» -por usar un término rápido y que no necesite descripción) que viene motivado por otras.

  35. ¿“Dorada era la nave… ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!”? A mí eso me suena a cancioncilla.
    Un rayo de sol… oh,oh,ho…

  36. Creo que pierdo por goleada y es mejor retirarse… :-)

    De todas formas, Rudy, cuando dices «no veo que hoy hay una diferencia entre títulos de novelas del género y títulos de literatura generalista» estoy de acuerdo (por una parte, los títulos de cf que puse eran antiguoss, y los de «obras generalistas» contemporáneos tenían su cosa). El escolio final es que si la cf tiene ya mala prensa en según que lugares/personas, o al menos fama de dificil y oscura, no lo compliquemos con títulos raritos y portadas chillonas. Y aquí concluye mi alegato :-)

  37. No si tu argumentación la entiendo, lo de no añadirle una dificultad más a algo que ya tiene unas cuantas. El problema es, simplemente, que no la comparto. No creo, sinceramente, que los títulos sean una dificultad añadida.

    Y, por mi parte, también doy por zanjado el asunto.

    Bueno, sólo me queda añadir una cosa: ¡Denny Crane!

  38. Mariano: Aunque que has dado por cerrado este tema, me preocupa algo. No entiendo desde qué rol surge tu planteo. Como escritor? Como lector? Como crítico? Como editor? Quiero entender tu papel en la discusión, y no consigo redondearlo.
    Tu principal preocupación es el mercado (público) que no consume (lee) CF. TU comentario me hace reordar al autor japonés que niega escribir CF, aunque las similitudes son mayores que en un estudio de ADN 99% positivo. El japonés (su nombre no será pronunciado por apóstata) extrema su pudor por escribir un género «poco serio», intentando ser main-stream.
    Si el hábito no hace al monje, porqué puede el título ser descalificatorio? Contraejemplo: Los libros de TOR (Londres) tienen tapas con ilustraciones excelentes al estilo de Cris Foss. Muy del gusto del fan (y mío también). Una desgracia estética cuando se suman los títulos-catástrofe y los infaltables comentarios del New Yor Times o las nominaciones a los Hugo. Una de las editoras especializadas más fuertes al este del Atlántico no entiende al público? No intentan ganar más?
    Entender tu papel en la discusión. Me ayudaría a entender…

    Rudy: Puedo ser Alan Shore?

    Saludos,
    Raúl
    (desde algún lugar al norte de la Selva Negra)

  39. Recuerdo cuando me preguntaban si mi primer libro, titulado «Una sombra en el hielo» era poesía. De hecho, lo daban por sentado. ¡Sorpresa cuando abrían el libro! Y la portada en azul con trazos de tiza blanca tampoco ayudaba mucho a dilucidar la naturaleza del contenido: novela corta de CF. ¿Poesía? En absoluto. ;)

  40. Perdón por el comentario añadido, pero no pude evitar preguntarle a mi esposo qué le sugería un libro cuyo título fuera «Elefantes melancólicos». Él no es aficionado, ni mucho menos, a la CF ni a la fantasía o el terror. Su respuesta fue interesante: le pareció el título de un libro dirigido a niños entre los 10 y los 12 años, con temática triste. ¿Qué les parece? ¡Literatura infantil! :)

  41. Laura, tu respuesta es muy similar a la de mi mujer, que tampoco es lectora habitual de género (aunque le suelo pasar alguna cosilla). Mi reflexión no va en el sentido de si los títulos de cf son buenos o malos, adecuados o no, sino qué sensaciones intuyo producen en un lector que NO es de género. Todo ello en la idea de captar más lectores para, al menos determinadas obras, que los únicamente aficionados.

    O no me sé explicar o nos hemos casado con auténticos marcianos :-)

  42. Raúl, con mi anterior comentario creo que te respondo. No es una actitud crítica hacia el género, sino una reflexión sobre qué cosas podrían influir hacia una aceptación o visión más amable del género por parte de lectores no habituales.

  43. Pues entonces, Mariano, no tiene que ver con el género. Yo la primera vez que escuché lo de «Los hombres que no amaban a las mujeres» pensé que era un finalista de premio Planeta de alguna escritora tipo Soledad Puértolas XD

  44. Parece que detrás de la discusión está una de las tareas que todo aficionado a la cf y a la fantasía se impone alguna vez en la vida: ir por el mundo y predicar la cf…
    El porqué nos suele dar esa enfermedad, y no les ocurre a los aficionados a Mario Vargas Llosa, por ejemplo, será siempre un misterio. A lo mejor, sucede que, como apunta un comentarista, el lector habitual de cf y f es mejor lector que el que sólo lee mainstream, y como somos buenos chicos, quisiéramos que los demás no se pierdan de experiencias como la nuestra. O como diría un predicador, que los demás no acaben en el infierno (el infierno es la ausencia de cf y f).
    Pero sucede que pese a nuestros esfuerzos (prestar libros, revistas, recomendar webs, etc.), la palabra no se difunde. Seguimos siendo un gueto, un grupo de frikis. Y empezamos a preguntarnos qué pasa. ¡Si hay tantas cosas buenas en la cf y la f! Entre las muchas respuestas posibles… ah, las feas portadas y los tìtulos vergonzantes. Por eso la gente no se atreve a leer cf.
    A mi entender, es una idea errada. La gente no lee cf y f simplemente por que no quiere leer cf y f. No hay lector «en blanco», todos tienen (tenemos) prejuicios, y es obvio que el prejuicio mayoritario es contra la cf y la f. La gente ya ha crecido así y posiblemente continúe hasta el día de su muerte. Eventualmente hay «conversos» pero una golondrina no hace verano. La esperanza es que estos prejuicios anti-cf vayan desapareciendo conforme muera la gente más vieja, pues para las nuevas generaciones, el género se está convirtiendo en algo «normal».

  45. Discrepo en lo que dices de Vargas Llosa, por ejemplo: yo también lo predico. Tengo amigos que predican sus autores favoritos también. La diferencia está entre predicar autores y predicar géneros.

  46. No, y. Que en cuanto quieres recomendar fantasía que no sea Timun Mas la gente te mira con cara de susto. Que lo de Martin o en menor medida Sapkowski ha sido algo puntual, excepcional.

  47. Me refiero a que no hay por qué unir géneros antípodas, cosa demasiado usual. Cf, fantasía o ambos. Es una vieja batalla personal, lo de combatir la idea de que sus aficionados son los mismos. Yo, por ejemplo, amo uno y repudio el otro.

  48. Por acá (Perú) no se halla Timun Mas, ni Bibliopolis, ni Minotauro, algo de La Factoría de Ideas, y cosa rara, últimamente están saldando la última versión de la revista Asimov.
    Cf y f. Cf o F. ¿Qué más dá? Todos tenemos nuestros favoritos, y los recomendamos. Pero creo que esas recomendaciones chocan con el límite que cada lector se impone. Minotauro tenía ediciones preciosas de «Crónicas marcianas», que incluye un prólogo de Borges, pero eso no animó a un amigo que se decía admirador de Borges a leerlo. Su estructura mental dividía la literatura entre la «seria» y la «subliteratura». Y la literatura seria tiene que ser realista, y si es latinoamericana, realista y de denuncia. A la mayoría de peruanos eso no se nos quita: un caso tristísimo y reciente es la publicación de este cuento (http://herederosdelcaos03.tripod.com/id13.html) , donde una locutora de televisión come una ensalada de frutas en mal estado y le viene un acceso de diarrea en plena transmisión de un programa. Y el autor y sus seguidores creen que eso es literatura de denuncia, «seria», necesaria, contracultural, etc.. Y la cf o/y f , son escapismo, alienación, etc.
    Sobre predicar géneros o autores… vale la precisión.

  49. Una inmensa cantidad de lectores de CF disfrutan de igual manera la Fantasía. Y muchos autores de un género escriben historias en el otro sin problemas. Los prejuicios contra la fantasía son de igual naturaleza a los que contaminan la CF. Y son sólo eso: prejuicios. Ni la fantasía ni la CF es más «livianas» que otros géneros literarios ni más serios tampoco. Tienen de todo y hay para todos los gustos y exigencias.

  50. No. La cf y la fantasía son ficciones antagónicas. Una esencia su fantasía en la realidad por medio de la ciencia y la otra en lo irreal por medio de la magia. Cuando hablo de fantasía me refiero al Fantasy anglosajón.
    Y claro que las dos son igual de respetables. De lo que estoy en contra es de esa costumbre de considerar que van de la mano. Y no, ni mucho menos. Son antagónicas.

  51. Estoy con Kaplan. Son esencialmente diferentes e incluso en la mayoría de los casos me atrevería a afirmar que la cf está más cerca del realismo que del Fantasy.
    Y, por supuesto, tener mayor interés por un género que por el otro solo es una cuestión de gusto, precisamente a causa de sus diferentes funcionamientos; no tiene por qué haber prejuicios por medio.
    Por descontado, eso no implica que puntualmente no pueda disfrutarse determanada obra de Fantasy. A mí, por ejemplo, no me gusta la novela negra como género al que aficionarme, aunque he disfrutado buenas novelas de género negro cuando las he leído. Con el Fantasy, reconozco que me ha pasado muchísimo menos.
    Pero alguna novela sí me ha gustado.
    Creo.
    Alguna…
    Dame un momento y seguro que me acuerdo de alguna…

  52. Hombre, por la misma regla de tres: la cf es una mierda. O me vas a decir ¿cómo me puedo tomar en serio cosas como Invasores de Marte o Campo de Batalla: la tierra? Es un género infantil que además no sirve como predicción del futuro. Tiene mucho más que ver con la novela romántica de Harlequín que la fantasía, que sí que es realista y reflexiva como la de Robin Hobb o Barbara Hambly.

    La cosa es que no se puede hablar de un género habiéndose leído dos o tres mierdas. Y repito: LO DE TIMUN MAS NO ES REPRESENTATIVO. Estoy hasta las narices de encontrarme a gente que primero defiende a muerte los libros de la Dragonlance y luego mete a toda la fantasía en un saco por ser infantil.

    Joder, que pasa como con todos los géneros, que hay mil formas de tratarlo. Que luego pasa lo que pasa, que viene un George R R Martin, se promociona con habilidad y luego parece que el menda ha descubierto la rueda…

    Ya, perdonad. Es que las generalizaciones tan gratuitas me ponen muy nervioso.

  53. Lo he intentado hasta tres veces, pero no veo a qué texto responde esta última contestación, Rising.

  54. Yo más honesto no he podido ser. ¿Puede haber buenos libros de fantasía? Claro, como en todos los géneros literarios. Y hasta obras maestras como El señor de los anillos, la excepción y seguramente la causante de que el 90% del Fantasy me parezca desde su lectura una burda copia. En general, lo he admitido, yo tengo… llámalo prejuicios, llámalo alergia, lo que quieras, contra la fantasía y no la leo. Es abrir un libro y ver actos mágicos o una ambientación medieval y salirme sarpullidos. Mi creencia de la realidad es cientifista, así que mi gusto por la literatura es una extensión de ello. Y en correspondencia, claro, mi disgusto por la anticiencia, es decir, la religión o la magia.

  55. Yo también padezco síndrome Tolkien que condiciona mi percepción de la Fantasía Epica. Además, para armaduras tienes toda la literatura medieval, que tela. Ahora bien, es un prejuicio más. Estoy convencido de que hay gente del sector que escribe historias gloriosas… Me pasa igual con la novela negra, habiendo crónicas de sucesos y reportajes a lo Capote…. Pero ya digo, manías de viejo.

  56. De todas formas, y por romper una lenza por el Fantasy, yo si que veo una clara conexión entre una cierta forma de CF y la fantasía épica tolkiniana. Hay un montón de space opera que poco se diferencia de la Dragonlance. Donde hay elfos y orcos metes aliens buenos y malos, donde magia una ciencia digamos imaginativa, en vez de caballos naves espaciales y en vez de espadas espadas laser o lo que sea. Al final, prima lo epico por encima de todo. El Señor de los Anillos es una importante influencia en una buena parte de la CF, por o menos de la space opera, que se hizo a raíz de su éxito. Eso se puede ver tanto en el cine (La Guerra de las Galaxias) como en literatura (Dune, aunuqe suene a herejía).

  57. Claro, Iván, estoy de acuerdo. Precisamente a eso me refiero. No hablo aquí de calidades, sino de esas razones personales que llevan al lector a preferir o repudiar determinados géneros, no por cuestiones literarias, sino personales, por ese algo peculiar que marca la individualidad lectora. Para mí es fundamental que el corazón de la fantasía sea científico, porque lo emparenta con la realidad. Hay un afán de atenerse a lo posible. En el Fantasy se da lo opuesto. El género de fantasía está construído sobre una imposibilidad, hay una voluntariedad por lo irreal. Por muy mal montado o inexplicado que esté el hecho distintivo científico, a mí me basta para interesarme en esa ficción. El afán de realidad marca para mí la diferencia, y no es una cuestión literaria, soy consciente.

  58. Pero es que me extraña ¿no defendemos la coherencia de un universo, más que el realismo?

  59. Es muy probable que se haya comentado ya (disculpad, setenta comentarios, algunos de mucha extensión, son muchos comentarios), pero «A vuestros cuerpos dispersos» y «Toda la carne es hierba» son, además de títulos realmente hermosos, citas bíblicas.

  60. Me corrijo, «A vuestros cuerpos dispersos» es de un soneto religioso de John Donne (1572-1631) parece que basado en el Apocalipsis. Siempre me ha fascinado ese título.

  61. Decir que no lees fantasía (y vamos a dejarnos de anglicismos innecesarios, que estamos hablando de un género, no de una moda hollywoodense) y al mismo tiempo definirla me parece mucho más contradictorio que cualquier aseveración de que la CF y la fantasía sean primas o hermanas, Kaplan. Una de dos: o lees el género, lo conoces y tienes un concepto definido de él, o no lo lees y por tanto, no puedes siquiera definirlo. Yo no leo género negro. Su temática a simple vista no llama mi atención, pero por lo mismo, renuncio desde ahora a definirlo: a decir lo que es y lo que no es y todo ese discurso exaltado que no va. No lo conozco y punto. ¿Me estoy perdiendo de grandes obras? Oh, de seguro. Todos los géneros guardan joyas en su interior (lo creo por una simple razón estadística). Pero definirlo y denostarlo.. eso es muy diferente. Afirmas que es antagónico a la CF, porque esta está basada en la ciencia y la fantasía en la «anticiencia». Y me pregunto, ¿de qué está hablando? ¿Cuáles obras de la fantasía pueden calificarse de anti-científicas? ¿Por qué? ¿Qué es exactamente la anticiencia? ¿Es la base de la fantasía? Yo no diría semejante cosa, no, considerando las lecturas de obras fantásticas que he realizado a lo largo de mi vida. Valorar, por otro lado, a la CF porque «se acerca» a la realidad es desconocer de golpe y porrazo toda la tradición extrema de la CF, desde las más exaltadas historias del final de los tiempos, hasta la space opera y las exploraciones de ideas aún muy irrealizables como el viaje en el tiempo, historias, que por cierto, causan tirria a muchos lectores «serios» (o sea, que sólo buscan historias realistas). Ser realista o no, no es una virtud. Es una característica de un estilo o de un género. La CF es más fantástica que realista, de primera base, desde que especula y juega con ideas aún no realizadas y muchas veces irrealizables, sólo posibles en los bordes de una imaginación hiperinflada. La fantasía juega también con emociones, con ficciones, que se distancian de la realidad en su presentación más inmediata, pero que en muchos aspectos se acercan a ella aún de manera más directa que la propia CF. Tan sólo es preciso revisar el origen de los cuentos de hadas y lo que tras ellos se perfila, para darse cuenta de hasta qué punto el juego eterno de los símbolos y los significados puede dar como resultado en la literatura fantástica.
    La fantasía no es antagónica de la CF en ningún sentido. Nutre a ésta de sus fuentes primordiales y ésta le regresa muchos de sus hallazgos y juegan en un inacabable baile de posibles, imposibles e improbables. Por eso, supongo yo, es que tantos y tantos lectores, y tantos más, disfrutan de ambos géneros indistintamente.

  62. No leer habitualmente un género no significa no haber leído obras de ese género hasta el punto de poder caracterizarlo/definirlo. Laura, no conoces a Kaplan, por lo que no puedes saber cuántas obras de ese género ha leído antes de haberse convencido de que no le gusta. Ese tipo de afirmaciones sobre los conocimientos de una persona sin conocerla.no parecen muy válidos.
    Además se puede completar (puntualizo: completar, no sustituir) el conocimiento sobre un género leyendo ensayo sobre dicho género y hablando con especialistas de ese género que, por lo general, afirman lo mismo que Kaplan. No conozco ningñun estudioso de la literatura fantástica que afirme que la caracteriza la ciencia, la verdad. Sobre cf, la característica principal es que se basa sobre todo en la extrapolación no sobrenatural.
    Por cierto,sigo sin ver ninguna denostación hacia ningún género en ninguna de las respuestas aquí dadas.
    Por último… Sí, lo fantástico juega desde el pacto de una imposibilidad. La cf juega desde la plausibilidad de un novum (acontecimiento que, pactamos, no contradice las leyes físicas). La base de la magia de Gandalf es que es sobrenatural. La base de Drácula es que es sobrenatural. Lo que acerca a los vampiros de Soy leyenda a la cf es precisamente que se plantean como «no sobrenaturales». Y la space opera es el género de cf que más se acerca al Fantasy (lamento el anglicismo, pero es la manera en que se diferencia de otros modos de literatura proyectiva y de la «fantasía» como abstracción general, igual que Laura ha usado el término space opera por su necesidad terminológica y no «opera espacial»). Y la space opera se acerca a menudo al Fantasy, entre otros motivos, por lo mucho que tensa la plausibilidad científica, aparte de cierto frecuente maniqueísmo y de cierta tendencia a la trama de aventuras.
    Antes de que alguien me acuse de denostar la space opera, diré que a menudo me gusta por su tensión de la plausibilidad, su maniqueísmo y sus aventuras. Igual que a muchos puede gustarles el Fantasy por su separación de la plausibilidad científica. Y no veo el problema en ello.

  63. Ojo, que no es lo mismo decir que algo parte de lo imposible a decir que algo parte de algo que no se explica. Ya se sabe, el tópico de la tecnología avanzada y la magia y bla bla bla.

    Yo la fantasía que no soporto es la de Dragonlance, porque no sabe hacer otra cosa que dar vueltas sobre los mismos personajes y mismos escenarios de Tolkien sin saber escribir diálogos ni hacer personajes interesantes. Ahora, lo de Robin Hobb, por ejemplo, me parece una literatura cojonuda que no merece ningún prejuicio, y en el caso de tenerlo, es por pura cabezonería y pose.

  64. Como bien dice Fernando Ángel, lo de Fantasy es necesario, porque no hay en castellano una palabra que se ajuste tan bien al objeto exacto de la conversación. En español, fantasía engloba a multitud de cosas, desde Borges a Murakami, que son autores de mi gusto.
    No leo fantasía y sin embargo puedo definir qué es lo que no me gusta de ella, que precisamente resulta ser su mayor rasgo distintivo. Por tercera vez tengo que repetir que el género me parece tan respetable como lo pueda ser la ciencia ficción. O la novela negra. Entiendo que la gente no esté acostumbrada al reconocimiento público de falta propia, por eso lo repito. La fantasía es un género literario tan respetable como cualquier otro, pero es que YO tengo cosas en contra de la fantasía. No es una ataque al género, es la asunción de lo que seguramente es un error propio. Tengo prejuicios, en su más estricto sentido peyorativo, así que no hace falta redundar más en esa cuestión. Sobran frases del tipo «eso sólo puede provenir de…». Que sí, que lo reconozco.
    Pero ahora vamos al origen de ese prejuicio, y en eso, me temo, Laura, no te puedo dar la razón en la vida. Creo que no acabas de ver el matiz de la cuestión. Volviendo al novum que cita Fernando, mi prejuicio es del tipo que Bacon incluía en lo que denominaba «ídolos de la caverna», provenientes de la vivencia personal, de la personalidad adquirida por cada uno. Mi disfrute de una fantasía narrativa pasa por que ésta esté anclada de algún modo con la realidad. En la cf, esa ancla está representada por la ciencia. En el Fantasy por la magia. Los dos géneros pertenecen a lo fantástico, pero mientras que el nexo de unión con la realidad de uno se corresponde con un ítem auténtico, el de otro lo hace con uno inexistente. Uno malea el concepto de ciencia y el otro el de fantasía. Dado que en la realidad son opuestos (tanto como lo es la religión, al fin y al cabo una suerte de fantasía enfermiza), los resultados de hacer ficción con ellos también lo son. Aunque luego, como bien señaláis, puedan parecerse narrativamente tanto. El nucleo, el concepto de partida es la clave.
    Por supuesto, ambos pertenecen a la literatura fantástica, que por definición no es realista. Pero mientras el pacto de ficción de uno lanza al aire un «eh, esto sería posible», el del otro asegura que «esto no existe ni pasará nunca». La cf es literatura arrealista que parte de una premisa real; el Fantasy es literatura arrealista que parte de una premisa irreal. Por pura idiosincrasia, eso hace que yo ame a una y deteste a la otra.
    Por último, es importante señalar que aunque la cf parta de la ciencia, no tiene por qué luego, en la ficción misma, ser coherente con ella. Puede serlo y puede no serlo. Para eso, entre otras cosas, están los subgéneros. Una obra de cf hard tendrá que comportarse de forma no sólo coherente, sino exhaustiva con el hecho especulativo científico. Sin embargo, una ucronía no tiene por qué ceñirse a tal obligación. Se trata de una realidad paralela (ahí comienza y acaba el hecho distintivo científico), pero su ficción posterior se debe más a una especulación de tipo histórico que científico. Un viaje temporal, más de lo mismo. Una space opera exactamente igual, ¿o una obra shakespeariana desarrollada en una nave espacial no sería ciencia ficción? En mi opinión sí, como lo es La nave estelar de Aldiss, que no ofrece más explicaciones que la misma presencia de la nave.
    En fin, que por reforzar las claves y que no se pierdan en el discurso: el Fantasy es digno, pero por motivos personales yo no lo aguanto; la cf y el Fantasy pertenecen a la literatura fantástica, pero sus puntos de partida son opuestos.

  65. Laura, cito textualmente «Yo no leo género negro. Su temática a simple vista no llama mi atención, pero por lo mismo, renuncio desde ahora a definirlo: a decir lo que es y lo que no es y todo ese discurso exaltado que no va. No lo conozco y punto.»

    Estimada Laura, entonces, ¿te daría lo mismo si una novela de género negro se titulara «Elefantes melancólicos» y en la portada pusieran un elefante con un cuchillo ensangrentado? Así te dijeran que es la mejor novela de su género en años, ¿la leerías? ¿Un fanático del género negro perdería su tiempo intentando hacer que leas género negro?

  66. Ya. Bueno, observaciones:
    Para Fernando:
    -Si alguien dice que la fantasía (y al decir «la» implica en su totalidad) está basada en la anticiencia, una de dos: o no ha leído fantasía o lo que ha leído es tan poco que su afirmación sigue siendo insuficiente. Aunque se autoproclame «experto». ¿Por qué? Porque muchas obras de fantasía es tan muy lejos de ser «anti-científicas». De hecho, en algunas obras fantásticas las prácticas de los «magos» pueden ser identificados como actvidades «científicas». Fácilmente. Es tan sólo un planteamiento de la historia. Piensa en la novela histórica. Tampoco está basada en la ciencia. Y que yo sepa, nadie la cataloga de «anti-científica».
    -El juego eterno de la posibilidad de la CF riñe cuando esa posibilidad bordea o cae en lo imposible: por ejemplo, el viaje en el tiempo hacia el pasado. Especula lo que quieras: nuestra «realidad» científica lo ubica en el terreno de lo imposible. Al menos, para el ser humano. Desde el punto de vista que estás asumiendo, un relato de CF en que un personaje viaja al pasado no sería diferente de uno fantástico en que un mago hace lo mismo. Cambia la palabra mago por científico y voilá, tienes CF. Ambos hechos son «imposibles». En este orden de ideas, fenómenos paranormales o extraños como la telepatía, la capacidad para vislumbrar el futuro, la resurrección no-religiosa, la telequinesis, la sanación energética y otros eventos son usados tanto en una como en la otra, lo único que cambia es la fraseología y la actitud mental de los personajes. En ningún caso hablamos de fenómenos «reales». ¿Por qué debo respetar a un telépata pero no a un mago que habla con el pensamiento?
    -Algunas historias fantásticas juegan con la posibilidad de que la magia sea un hecho real incomprendido. Pero inventan un reino y una raza. De nuevo: cambia el reino y la raza por un planeta y un alien y ya tienes CF. Y no habrás cambiado nada de lo demás. La frontera entre uno y otro se diluye.
    Pienso, por tanto, que tales afirmaciones nacen de un desconocimiento básico de lo que un género u otro pueda ofrecer. ¿Maniqueísmo? ¿Aventuras? Cielos, eso está presente en todos los géneros, con mayor profusión en el género de aventuras, supongo. Pero ni todas las historias de fantasía son maniqueas ni todas se enfocan sólo en la aventura.

    Kaplan: dices que respetas la fantasía, para luego declarar que no la aguantas porque es irreal y anticientífica. En realidad, no la respetas puesto que la calificas sin conocerla y lo haces de manera absoluta. Y sí, actúas prejuiciosamente porque me parece evidente que sólo habrás leído algo de cierto tipo de historias y con ello has juzgado a todo el género. Casi como aquellos que han leído sólo a Asimov o a Clarke y creen honestamente que toda la CF es así.
    Te digo: la CF y la fantasía parten del mismo punto de partida, no de puntos opuestos. Es después, durante el camino, que se separan.

  67. Perdonen algunos errores ortográficos anteriores. :) No hay manera de editarlos después.

    Daniel: Honestamente, si alguien me recomienda Elefantes Melancólicos, lo más probable es que le pregunte de qué va. Pues si me lo recomienda será porque lo habrá leído, supongo. Y cuando me diga que es una novela negra, quizá le diga que no me atrae. Ahora bien, si resulta que es un fanático amigo mío que adora el género negro y desea fervientemente que yo no me pierda la máxima obra del género que tanto admira, pues sí, lo tomo y lo leo. Y como hago con cada lectura que emprendo, me dispongo a recibir lo que la historia quiera ofrecerme. A lo mejor, siendo una obra maestra, me haga cambiar de opinión sobre el género y mi amigo consiga que lea más obras del mismo género. ;)

  68. Bueno, pondré une ejemplo explícito, a ver si así:

    El villano disparó su pistola láser, hiriendo al héroe en un hombro.

    El villano apuntó con su varita mágica al héroe, hiriéndole en un hombro.

    Parecen lo mismo, ¿verdad? Pues no: la magia no existe, la ciencia sí. Firmo el pacto de ficción con el primero, pero me es imposible hacerlo con el segundo. Aunque en cuanto a la forma estas dos frases sean tan parecidas, en origen no pueden ser más distintas.

  69. Depende. Si de la varita mágica salió un rayo de luz concentrada y ésta fue fabricada en el laboratorio secreto del mago, tienes exactamente la misma cosa con distintos nombres :) (y es que la ciencia tiene la capacidad de hacer magia)

    No te cuestiono tu derecho a sentirte alejado de un género cualquiera. Por mí podrías ser el fanático más acérrimo de la literatura romántica que estarías en tu derecho, por supuesto. Lo que me parece cuestionable es que te pongas a definir un género, a declarar cómo es y cómo se comporta, si ni siquiera te gusta y poco -es evidente- has leído de él. Eso es todo.

    Como apunte: para la mayoría de los lectores «realistas» la sola mención de una pistola láser se les hace tan irreal que cierran el libro. Por la simple razón de que estas pistolitas tampoco existen. Podrían, quizá, pero sólo están en la TV. ;) Y lo mismo ocurre con las naves espaciales que se trasladan por el espacio a velocidad hiperlumínica, los extraterrestres bajo todas sus formas y hasta los universos paralelos. Bonitas teorías, irreales al por mayor. Muy diferente de:
    El villano apuntó con su pistola al héroe, hiriéndole en el hombro. (de la pistola salió una bala, corriente y moliente).
    -Mira tú, a lo mejor debería comenzar a leer género negro en serio…

  70. No, Laura, no depende. El ejemplo lo he puesto yo y es el que es. No hay más texto. Y yo no he definido un género en ningún momento, me he referido a un punto crucial de ese género. Y eso, por poco que hayas leído de él, es innegable. Incluso aunque no hayas leído nada, porque aparece en la definición de millones de sitios, incluída la popular wikipedia.
    http://en.wikipedia.org/wiki/Fantasy
    Magia. Y la magia no existe, te pongas como te pongas. Y te recuerdo, antes de que tires por ahí, que me estoy refiriendo al Fantasy, como me he hartado a repetir y tú incluso a intentar castellanizar. Y sobre lo demás creo que ya me he extendido lo suficiente: fantasía científica. La ciencia es sólo el punto de partida, luego toma los derroteros que al autor le den la gana o el talento, desde literales hasta desquiciados.
    La magia es un concepto opuesto a la ciencia, como el fantasy y la ciencia ficción, que tienen sus respectivos puntos de partida en ellos. Aquí y en Invernalia.
    Si eres una creyente en las cosas mágicas, dímelo y ahorramos tiempo y piel.

  71. (Vaya, ¿cómo «me he puesto?»)

    Yo no creo en la magia :) Ni creo que existan los dragones o los elfos. Tampoco, ya que estamos, creo que existen los Klingonians o los Vulcanos. No creo en la existencia real de los viajes en el tiempo ni creo en la telepatía, al mismo tiempo que no creo en la transfiguración de personas en animales o en la existencia de las hadas. Desde el punto de vista de lo que yo «creo», pues no debería estar leyendo ni fantasía (ni tu «fantasy») ni ciencia ficción (bajo ninguna de sus formas) ni nada de eso. Sus contenidos, sus planteamientos, sus ideas, todo, se basa en eventos irreales, sólo vivos en la imaginación del autor.

    Ah, y tampoco creo en los vampiros (salvo los murcielaguitos que vuelan entre las cuevas australianas, esos sí), en los hombres lobo o en los muertos vivientes. Ni creo en Dios, en cualquiera de sus formas. Ni creo… vamos a ver, hay muchas cosas en las que no creo.

    Pero… como hablamos de arte (pues la literatura lo es), poco importa lo que yo «crea» si lo que me gusta, me hace soñar y me hace reflexionar son precisamente géneros que tratan temas como esos. Mis creencias del mundo real no me impiden leer y escribir historias donde un científico descubre la manera de aprovechar la energía de las estrellas o donde un mago portentoso logra transfigurarse en un dragón de pesadilla. Leo dichas historias y las disfruto si están bien escritas, si son coherentes consigo mismas y si son buenas. Aunque no crea un ápice de su contenido. Porque creer en algo y suspender la incredulidad para volver verosímil una historia son actos muy distintos entre sí.

    La magia es una palabra que denominó por mucho tiempo los primeros intentos de investigación científica de la humanidad. Y magos eran en realidad los primeros químicos, o biólogos de que se tiene memoria. Por eso dicha palabra todavía conserva tanta carga de misterio y maravilla, y solamente por eso. Cuando esos «magos» lograron ordenar su pensamiento, y se fundaron las filosofías y se racionalizó la base del conocimiento científico, encontraron otros términos para denominar sus acciones y el más dominante resultó ser «ciencia». «Magia» quedó entonces relegada a la historia, y más allá, a la leyenda, pero jamás fue el punto de vista «opuesto» al científico. Fue, en todo caso, el punto de vista «previo».

    La religión y los movimientos dogmáticos sí que quisieron acallar la ciencia y destruirla. Y lo mismo hicieron con la «magia». Por eso condenaron por igual a médicos y a brujas, más a éstas porque se veían rodeadas de misterios, cuando no eran más que investigadoras de muchas luces y escasa educación formal. Y les inventaron una serie de asociaciones para destruirlas. Religión y dogma sí son opuestos a ciencia y entendimiento, y curiosamente, también se oponen a la magia «natural» (la de los bosques y los mitos), porque no deja de ser el hervidero del posterior conocimiento racional.

    ¿Que la religión también se rodeó de ritos «mágicos»? Sí, claro. Pero no los llaman «magia». Los llaman «milagros», «poder de Dios» y esas cosas. Llamarlos «magia» sería reducirlos al mito que tanto intentan destruir.

    No sé cómo son las cosas en Invernalia. Tú me dirás. Que yo recuerde, el maestre estaba muy disgustado de que se hablara de mitos y «magias» oscuras, etc. Ahí, en Invernalia. Igual que se burlaba Mallow de que los habitantes de los mundos interiores del Imperio lo creyera mago a él y a todos sus colegas de la Fundación. :)

  72. Me congratula que no creas en la magia. Yo tampoco. La ciencia, al contrario, no es una creencia, sino hechos palpables.
    ¿Crees que en el siglo XXI la ciencia y la magia son conceptos opuestos?

  73. Tengo la impresión de que sólo leíste la segunda frase de mi mensaje anterior…

    ¿Lanzas la pregunta a modo de encuesta? ¿Por qué no escribes un artículo contestando esa pregunta? Se ve tentadora.

    (De paso te digo que no veo que la ciencia y la magia sean conceptos opuestos, ni en este siglo ni en ninguno. Son conceptos sucesivos. )

  74. Me temo que, para mí, son dos conceptos totalmente antagónicos. No puedo evitar estar de acuerdo con la argumentación de Kaplan.

    Lo que no me impide disfrutar por igual de la fantasía y la ciencia ficción sin ningún problema, todo sea dicho.

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