La encrucijada de la cf

El pasado 8 de marzo, el programa cultural Página2 que emite TVE todos los domingos por su segunda cadena reconoció al blog Literatura Prospectiva como página web recomendada de la semana. En fechas anteriores, otras webs de género (Literatura Fantástica, Stardustcf) fueron agraciadas con el mismo reconocimiento. No es éste, sin embargo, un caso aislado, puesto que con relativa frecuencia revistas literarias o de índole general han venido dedicando números especiales a la fantasía y la ciencia ficción. Ahí tenemos el reciente ejemplo de la revista Primeras Noticias de Literatura Infantil y Juvenil, cuyo nº 237 correspondiente a diciembre de 2008 estaba íntegramente consagrado a esta temática (véase también los especiales nº 217 de mayo 2006 y nº 214, excepcionales por su carácter divulgativo y didáctico). Sin olvidar revistas como Qué Leer (“100 años de invasiones interplanetarias en la literatura”, octubre 2005), Quimera nº 218-219 (“Lo fantástico: literatura y subversión”, julio-agosto 2002), Quo nº 67 (dossier sobre ciencia ficción, agosto 2002), o el muy recomendable Extra de Navidad 2000 de la revista Leer (“2001: una literatura del espacio”).

Los tiempos están cambiando, cantaba Bob Dylan en los sesenta, y, efectivamente, la tan ansiada normalización de la ciencia ficción (ficción especulativa, literatura prospectiva o como cada cual prefiera denominarla) dentro de la corriente literaria general a mi juicio se ha producido ya. De un tiempo a esta parte, no pocos libros pertenecientes a esta temática han sido publicados en diversas de colecciones no especializadas y, lo que es más importante, firmados por escritores de renombre cuando no por auténticos literatos. Libros que han obtenido el reconocimiento unánime de público y crítica. Reconozcámoslo: la temática de ciencia ficción ha traspasado sus propias fronteras internas y sus propuestas, ideas, tratamientos, enfoques, han ido calando en el ideario global.

Ejemplos tenemos para todos los gustos: el apocalíptico La carretera, de Cormac McCarthy; la ucronía en La conjura contra América, de Philip Roth y El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon; la clonación en Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro; el viaje en el tiempo en La mujer del viajero del tiempo, de Audrey Niffenegger. En España también tenemos algunos recientes casos de éxito: el steampunk de El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Algaida, premio Ateneo de Sevilla); la ucronía en Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete (Minotauro); el technothriller de ZigZag y el post apocalíptico La llave del abismo de José Carlos Somoza (Plaza & Janés); la reedición en volumen único por Siruela de la famosa Trilogía de las Tierras de Jordi Sierra i Fabra (que ha gozado nada menos de más de 40 ediciones entre sus tres partes), o la enésima reedicion del clásico Mecanoscrito del segundo origen, de Manuel de Pedrolo.

Evidentemente, la literatura de ciencia ficción es minoritaria y sería ilusorio pensar que alguna vez podrá “conquistar el mundo”. Pero resulta significativo que ya no sea retiradamente ignorada por los espacios culturales públicos y privados como sucedía en tiempos no tan lejanos. Ya no existen temáticas denostadas y géneros inferiores, sino libros, autores, ideas, que despiertan un mayor o menor interés entre los medios y/o la opinión pública.

La literatura del cambio, la que habla de nuestra sociedad desde la óptica del futuro, la visionaria, la distópica, la alegórica, la científica, forma parte ya de nuestra realidad cotidiana. La incógnita ahora es saber si la ciencia ficción –especialmente la que se escribe desde dentro del género- está preparada para producir obras que interesen realmente a un público mayoritario y no especializado. Si, en definitiva, está preparada para nuestro presente.

44 comments

  1. firmados por escritores de renombre cuando no por auténticos literatos

    Interesante expresión, Mariano. ¿Qué son, exactamente, los «auténticos literatos»? Porque confieso que la frase me ha desconcertado, y mucho. Entiendo que se hable de buenos o malos escritores, de autores mediocres y autores brillantes, de literatos hábiles y torpes.

    Pero, ¿a cuento de qué viene aquí ese adjetivo de «auténticos», como si el resto de los que se dedican a la literatura no lo fueran?

  2. Rudy, es tan sencillo como que «literato» no es un sinónimo exacto de «autor» o «escritor». Un escritor o un autor puede ser malo o bueno. Pero una literato quiere decir persona versada en la literatura, que escribe con conocimiento y formación literaria. Por tanto, se es «literato» o no se es. Sólo es una cuestión léxica, no le veas tres pies al gato. A mi ni me ha desconcertado, ni me ha parecido una infravaloración de los que no somos «auténticos literatos» y nos dedicamos a escribir de forma amteur y autodidacta.

  3. Teniendo en cuenta los desastres que «auténticos literatos» han producido en cuanto a ficción científica o especulativa se refiere (Doris Lessing, por ejemplo…), realmente es temible que algunos de ellos se pongan a cultivar (más o menos) el genero.
    El resultado suele ser el mismo que cuando un autor de ciencia ficción se pone a escribir una novela que no sea del género. Y no creo que la cuestión sea de «barreras genéricas», etc, sino de inadaptación a fórmulas literarias de las que se desconocen en cierto modo las técnicas.
    Cierto: hay excepciones (Anthony Burgess, George Orwell), pero de esto a correr a montar una fiesta para celebrar la «puesta de largo» de la literatura de antifipación/ciencia ficción/especulativa o como queramos llamarla (creo que eso no tiene excesiva importancia) hay un largo trecho.
    Lo diré de otro modo, como lo expresó Howard Waldrop hace años: lo que importa en una narración especulativa es la idea, no si quien la concibe es buen o mal escritor.

  4. Pues yo diría que en una obra de literatura, independientemente del género al que pertenezca, lo que importa es su calidad literaria.

  5. Teniendo en cuenta que literato según la RAE es, o bien «una persona versada en literatura» o «una persona que la profesa y la práctica», y asumiendo que Mariano está usando la segunda acepción (ya que la primera no implica que se dedique a la literatura, sino que está versado en ella, cosa muy distinta) yo diría que el término «auténtico literato» es, por pura definición, una redundancia bastante innecesaria.

    Y si lo que Mariano quería decir era otra cosa, quizá debería aprender a decir lo que quiere.

  6. Rudy, entiendo lo que quieres decir. Y también lo que quiere decir Mariano. Y también creo que tu puedes entender lo que quería decir Mariano (algo más o menos como lo que te he explicado más arriba). Así que, por mi parte, no voy a marear más la perdiz.

  7. Es innegable que hay varias aportaciones a los temas del género surgidas de plumas muy respetadas -la citada Lessing; también Torrente Ballester o Rosa Montero- que no valen casi nada.

    Pero no veo que eso tenga que significar que «lo que vale en una narración especulativa es la idea». La historia de la cf rebosa de malos cuentos surgidos a partir de una idea ingeniosa.

    Como obra literaria, la cf debe tener calidad literaria; además, como género definido por aspectos temáticos, sus temas deben ser atractivos.

    Tanto si está mal escrita como si sus temas son obvios o reiterativos, una de esas carencias tendrá como resultado una obra de literatura de cf deficiente.

  8. Juan Carlos, no he leído a Doris Lessing. Pero Mariano cita en su artículo autores y libros de los últimos años que están dando sopas con ondas a los autores y libros del ghetto.

    Creo que hay dos formas de ver el género.

    Por un lado, la visión de los lectores generales. Desde esa óptica tendríamos el siguiente esquema: literatura realista y literatura fantástica.

    Dentro de la literatura fantástica hay un grupo de historias dónde los elementos fantásticos se tiñen de “racionalismo”. Son fantasías modernas. No tenemos elfos, fantasmas, o muertos vivientes, sino extraterrestres, IAs con patrones de personalidad de fallecidos, o infectados. Esto es la “literatura especulativa”. Sólo es un subtipo de historia fantástica, que puede estar tan alejada de la ciencia como la fantasía tradicional de los cuentos hadas y de vampiros, pero cuyos elementos (viajes en el tiempo, mutaciones genéticas) tienen un aire más contemporáneo.

    En resumen, ficción especulativa es un subconjunto de la fantasía con una “sensación” más verosímil para el lector actual (“sensación” porque, en el fondo, la mayor parte de las cosas que se cuentan ni existen, ni existirán en el mundo real).

    Dentro de la ficción especulativa, estaría la ciencia ficción. Es decir, todo aquello que está catalogado como “ciencia ficción”. Una etiqueta comercial, creada básicamente para que los aficionados puedan encontrar más fácilmente aquello que les gusta leer. Es decir que “ciencia ficción es todo aquello que se publica en las revistas de ciencia ficción”. Una etiqueta inventada en EEUU en la década de los 20, pero que sólo es una parte de la ficción especulativa. Los romances científicos de Wells, las distopias de Huxley y Orwell, y las obras de las que habla Mariano en su artículo no son ciencia ficción; son libros escritos fuera del fandom y para todo tipo de lectores. Literatura especulativa es una división genérica, en cambio “ciencia ficción” es una división según el sistema de promoción y distribución del libro.

    En resumen, tenemos una matrioska: Literatura fantástica, en cuyo interior tenemos una muñeca más pequeña: la ficción especulativa, que a su vez alberga una muñeca más pequeñita: la ciencia ficción.

  9. Para los aficionados a la ciencia ficción es distinto. La ciencia ficción no tiene relación con el resto de la literatura. Tiene sus propias normas: 1) No puede valorarse con los mismos criterios que el resto de obras literarias 2) lo importante es la idea, no el valor literario. Desde este punto de vista, la ciencia ficción no puede ser solamente una pieza dentro de la matrioska de la literatura. La ciencia ficción es el “género definitivo” y para estar más sola, absorbe de su alrededor aquello que le interesa, creando el concepto de slipstream. Pero si los autores del slipstream evitan la palabra “ciencia ficción” de sus cubiertas y contraportadas por algo será.

    Pondré un ejemplo. Bajo la piel de Michel Faber (Anagrama, 2002) es una extraordinaria novela de ficción especulativa (extraterrestres caníbales escondidos en una granja escocesa). ¡Extraterrestres! ¿Y qué responde Faber cuando le preguntan si su obra pertenece a la ciencia ficción? “La inclusión de mi novela en el género de la ciencia ficción no es adecuada. Hay muchos escritores serios de ciencia ficción, pero siento cierta pena por ellos. Ponen todo su empeño en escribir un libro que luego se venderá en las librerías al lado de las orejas de Mister Spock”.

    En resumen, que siempre tendremos desacuerdos en cualquier cosa que discutamos, cuyo origen está en el papel que le otorgamos a la ciencia ficción. Con las dos alternativas:
    1. Ciencia ficción como género importante (Dick, Disch, Ballard) dentro de una corriente o tradición mayor: la literatura especulativa.
    2. Ciencia ficción como género independiente que los “literatos” no pueden entender (Doris Lessing y compañía)

  10. Lo digo porque si la ciencia ficción es solo novela de ideas, le has arruinado la idea a todo el mundo.

  11. No, no creo que la ciencia ficción sea sólo novela de ideas. Seguramente me expliqué mal (para eso tanta parrafada…).

    Lo que sí es verdad es que un aficionado a la ciencia ficción dura y mala seguramente diría que la idea de “Bajo la piel” es incorrecta, o imposible. Señalaría lo poco imaginativo del escritor, destacando lo estúpido de la situación, o el excesivo parecido de los extraterrestres y los humanos en cuanto a fisiología, sexualidad, psicología, y economía capitalista.

    Y se perdería la fuerza de algunas imágenes, la capacidad evocadora de la prosa de Faber, o toda la reflexión sobre la humanidad, la piedad y la identidad (que sólo puede lograrse si la psicología de la protagonista es casi humana).

    No he destrozado toda la novela, sólo lo dos o tres primeros capítulos, aunque tienes razón que podía haberlo evitado.

  12. En lo referente al artículo, me gustaría añadir que, además de la preocupación que han presentado diversas publicaciones sobre la CF, dedicando, como se ha señalado, números enteros al género, también está creciendo en la actualidad la publicación de estudios o la realización de investigaciones sobre CF, en especial sobre la hecha en España, cuestión nada baladí que merece mención.

  13. Lo de que Mariano cita (o sea, menciona) a autores que «dan sopas con ondas» a los autores y libros del ghetto, lo encuentro desconcertando, por decirlo así.
    Es correcto en cuanto a Roth, Chabon, etc. Pero Negrete y ya no digamos Sierra i Fabra son cultivadore habituales del género que además han cultivado otros tipos de literatura. histórica y biografías de cantantes de rock, respectivamente, por no mencionar el caso Pedrolo que tiene características especiales: cultivo toda clase de géneros (policial, terror, erótico, ciencia ficción) por razones que ahora no es momento de detallar. O sea: ¿quién da y dónde están las famosas «sopas con ondas»?
    Que un autor de narrativa general produzca una notable novela encuadrable en la ficción especulativa (y repito que me da igual como queramos llamar al género, eso no creo que sea problema, al menos para mí, ni es cuestión a tratar ahora) es como una flor: no hace verano, pero hace bonito. Eso de celebrar aportaciones de autores «serios» (desdeño lo de «literatos auténticos» porque da un poquitín de risa: ¿quiénes serán los «literatos falsificados»?) como si fueran a salvar a la ciencia ficción/ficción especulativa/comosellame es ser un tanto iluso. El género se salva con buenas novelas, las escriba quien las escriba. Doris Lessing escribe desastres cuando se mete en el género y un autor de tercera fila del ghetto (lo de ghetto yo ya no lo empleo desde hace dácadas, pero lo hago en atención a alguien de más arriba que lo ha usado) es capaz en un momento de inspiración de concebir una novela brillantemente escrita y con un tema audaz (aunque en el resto de su vid ano haga nada más). Ergo: quedarse embobado mirando los logros de unos pocos autores que hacen un «raid» en lo fantástico cotidiano o sin cotidinear no tiene mucho sentido.
    Por lo demás, rápidamente, la atención que las revistas «serias» suelen prestar a la narrativa fantástica (en su amplia acepción) es simplemente penosa en unos casos, o para echarse a temblar en otros. Con la loable excepción de cuando se encargan trabajos a profesionales del género o especialistas (caso de la mencionada «Revista de Literatura» en dos de sus entregas), se suelen dedicar a fórmulas resabidas, errores de bultos, y echar mano de imprecisiones. Si tratan en «Qué leer» –que gracias a Dios dejé de comprar hace años, porque su diferencia con «Lecturas» era mínima– al género fantástico como trataron en su día a la narrativa policiaca (confundiendo a Thompson con Westlake, entre otros disparates, y quedándose tan anchos), pues mejor que nos dejen en paz.

  14. Personalmente, creo que hay bastantes escritores que no son conocidos fuera del ámbito del género -Disch, Silverberg, Priest…- que dan sopas con onda, por utilizar la expresión de Juan Carlos, a escritores muy cacareados por el establishment.

    De eso va precisamente, creo yo, el trabajo que debe hacer la crítica especializada, para no permitir disparates como los mencionadas sobre novela negra.

    Por otra parte, las miradas de algunos escritores «de fuera» creo que resultan enriquecedoras para el género. El ejemplo de McCarthy me parece relevante: sin ideas especialmente deslumbrantes, aporta algo fresco y nuevo.

    En fin, que por mi parte, creo que el camino no es ni el esnobismo a favor de lo de fuera, ni el avergonzamiento por lo de dentro, sino la inserción normalizada de la buena cf en la buena literatura, y el tratamiento a la mala cf como mala literatura.

    Es complicado, en ello estamos, es uno de los motores ideológicos de esta web. Sois bienvenidos a contribuir a ello si os parece interesante.

  15. El error de «sopas con onda», así sin hache, no es de Juan Carlos, es mío. A cada uno lo suyo.

    Juan Carlos, los autores que Mariano “cita” están en el artículo. (¿No es citar un sinónimo de mencionar? Si estoy otra vez en un error, perdón). Cuando preguntas: ¿quién da y dónde están las famosas “sopas con ondas”?. Pues solamente tienes que subir en la página y releer el párrafo. Te concedo que Negrete es un autor de ciencia ficción, y publica en colecciones especializadas. El resto (Roth, Chabon, McCarthy, Ishiguro, Niffenegger, Palma, Somoza) son escritores que publican en colecciones generales y utilizan motivos y recursos de la ficción especulativa o de la fantasía, comprensibles para cualquiera y no patrimonio de un mundo cerrado y autorreferencial. Son conocedores de la cf pero no la toman como una forma de vida. Ahí están las sopas con ondas.

    Julian, ¿crees que pueden surgir autores como los que mencionas: Disch, Silverberg, Priest en la actual ciencia ficción?. De hecho, Priest y Disch son considerados como autores tardíos de la New Wave, y Silverberg escribió lo mejor de su obra bajo la influencia de esa corriente (con resultados desastrosos artísticamente cuando la abandonó). Los autores de la New Wave vieron el potencial desaprovechado de la cf e intentaron cambiar el género. Pero hoy en día los temas y recursos de la ficción especulativa están asumidos por el público general (todo el mundo sabe lo que es un viaje en el tiempo, todos entienden el borrado de memoria de Eternal Sunshine of the Spotless Mind), por lo que autores que tengan inquietudes parecidas a los de la New Wave no tienen que intentar revolucionar el género o enfrentarse con ninguno fandom inamovible, les basta con publicar “fuera” y proclamar a los cuatro vientos que no quieren que se les relacione con la ciencia ficción.

  16. Más que la encrucijada de la ciencia ficción, esta es la encrucijada del fándom, porque a la del género se llegó hace mucho, mucho tiempo y los críticos especializados pasaron de largo. El caso de Faber es paradigmático para mí: nunca había oído hablar de su novela en ninguna parte del mundillo. Pero un tipo ‘prestigioso’ como Ishiguro saca una novela con temática afín, y todo el mundo pierde la cabeza… Por eso soy tan terriblemente escéptico sobre esto de ‘salvar’ a la ciencia ficción con una suerte de cirugía estética de campaña para esconder lo que está mal y destacar lo que está bien: porque las temáticas, los argumentos, íncluso lo genérico, si me apuran, no son propiedad de nadie y la gente los coge y juega con ellos como les da la gana. Para eso son escritores. Unos son más fieles a una tradición, otros la ignoran, pero esta es una ola difícil de encauzar en una dirección determinada. Aunque estos debates sean muy oportuno en el terreno filológico, no lo discuto.

  17. Coincido con casi todo lo que dice Julián: me parece muy acertado.
    Yo creo que se está exagerando la importancia de que autores no del género usen elementos del mismo, o incursionen en terrenos afines. La mayoría no lo reconocen (alguien lo ha dicho más arriba, y es así), y otros se indignan. No es algo tan extraño, y encontramos conductas parecidas en otros género literarios más o menos tradicionales (el policial es un buen ejemplo, con autores que escriben novela criminal pero se enfurecen cuando les consideran autores policiacos: «No, no, yo escribo libros serios», dicen; la novela de humor es otro).
    Luego está el caso de los Priest, Disch, etc., citados más arriuba. Cierto. Aquí tenemos un caso inverso: los «estudiosos» de la literatura seria tratan de «dignificarlos» diciendo que «aunque escriban ciencia ficción» son muy buenos y etc. etc. Eso a mí me parece una solemne majadería. Un autor es bueno (y un libro igual) con independencia del género a que pertenezca. «Dignificar» a la fuerza lo único que hace es perjudicarlo todo. Hay, simplemente, escritores mejores, más agudos, más solventes, que otros.
    Yo, personalmente –esto es una opinión muy personal, quede claro–, nunca he creído en las muestras genéricas ofrecidas por los «literatos auténticos»: suelen ser novelas algo aburridas, espesas, cargadas de ínfulas. Como dije hay excepciones (a Burgess y Orwell, añado Gore Vidal, por ejemplo). Pero es cierto que muchos de ellos pretenden plantear simplemente una situación «fuera de lo normal» para realizar un estudio algo más amplio del carácter humano (en líneas generales, quede claro) que en una narrativa psicológica o social común y corriente se les queda corto. De ahí que considere se deban recibir con mucho menos entusiasmo esas aportaciones y no creerlas la panacea universal. También ha habido escritores de best-sellers que han usado elementos de ciencia ficción (West, Collins & Lapierre, etc.) que, curiosamente, han sido celebrados por la crítica «seria», pero desdeñados (con muy buen sentido común) entre los especialistas de la ciencia ficción.

  18. El caso de Faber es paradigmático para mí: nunca había oído hablar de su novela en ninguna parte del mundillo

    En cyberdark se habló de ella ampliamente en un hilo nada más publicarse (allá por el año 2002), y en Sedice se ha mencionado bastante.

  19. El gran fracaso de la cf fue el fracaso de la New Thing. La cf se hizo adulta en la década de los 50, al amparo de Galaxy y de F&SF Magazine; y en los 60 y comienzos de los 70 aspiró a la respetabilidad literaria, consiguiendo que la crítica seria siguiera ignorándola y que el fandom huyera en masa de esa clase de relatos. A partir de ese momento, la cf se convirtió en un género que parece dar palos de ciego mientras se mira con creciente embelesamiento el ombligo. Si hace, digamos, treinta años nos hubieran preguntado qué podía el género ofrecer a la literatura general, hubiéramos dicho: Bradbury, Lem, Silverberg, Zelazny, Disch, Aldiss, Ballard, Priest, Le Guin, Harrison… Ahora bien, si nos lo preguntaran ahora, ¿qué responderíamos? No sé a vosotros, pero a mí no se me ocurre ningún nombre. El género está en caida libre y las aportaciones «del exterior» son escasas y con frecuencia decepcionantes (Aunque en mi opinión «La carretera» de McCarthy es el mejor libro de cf publicado en… ¿las dos últimas décadas?) En fin, el género se muere porque no sabe adónde ir y sus productos se vuelven cada vez más ilegibles y abstrusos. Y diría que cualquier relación entre la cf actual y la realidad es pura coincidencia.

  20. En cyberdark se habló de ella ampliamente en un hilo nada más publicarse (allá por el año 2002), y en Sedice se ha mencionado bastante.

    Yo en el 2002 estaba fuera de todo esto, pero en 2006, que fue cuando la descubrí, parecía que se la había tragado la tierra. De todos modos, recuerdo que propuse reseñarla para una revista y gente que no es precisamente ignorante en estos asuntos me dijeron que no, que no les sonaba y que dudaban que fuera de género, así que no tuvo que ser un bombazo…

  21. Ya sabes cómo es la época «blog»: prácticamente sólo existe el presente. Y sí, tengo que reconocerte que no fue, como la de Ishiguro, un bombazo. Yo mismo la compré y todavía no la he leído. Aunque confieso que tengo dudas de que la de Ishiguro, o algunas de las que cita Mariano, hayan sido un bombazo dentro del fandom. Más bien, visto los números en los que se mueve generalmente el mundo aficionado, habría que hablar de petardos…

  22. César, creo que eres un poco pesimista. Pero me pongo a hacer ese ejercicio propones, citar autores aparecidos durante los últimos 20 años de «dentro», más allá del movimiento cyberpunki, que estén a la altura de los que surgieron durante la new wave… y me salen Ted Chiang, Dan Simmons (con matices) y… ¿China Miéville? Porque tengo claro que Banks apareció en otro lado.

    Espero que alguien más sugiera nombres porque si no la cosecha ha sido muy pobre…

  23. Nacho, ¿Por qué más allá del cyberpunk? Es una corriente de “dentro”, cuyos precursores podrían ser Bester o Delany. Eso de no considerar los autores cyberpunk como autores de ciencia ficción es tan (no sé, como lo diría)… tan… tan Miquel Barceló, que me has sorprendido.

  24. Manuel, he cometido un error de expresión. Debería haber escrito más acá, porque por ejemplo Gibson merece estar en esa lista. Una inclusión muy poco Bareceloniana XD

    Y si nos fiamos de las novelas que hay traducidas, y algún relato, McDonald creo que también debería aparecer. Y seguro que no es el único del que me he olvidado.

  25. Rudy, la expresión «auténticos literatos» ha sido a mi juicio explicada a la perfección por Manuel (gracias). En el contexto, no se trata de una redundancia innecesaria sino una diferenciación que entiendo básica: se trata de reforzar la idea de que no todos los escritores son literatos. Por supuesto, quien pertenece a qué grupo es harto discutible, pero creo que gente como Roth (eterno aspirante al Nobel, como Saramago o Murakami), Cormac McCarthy, Michael Chabon o Kazuo Ishiguro, sencillamente «juegan» en otra categoría.

  26. Mikel, tienes razón: cada vez hay más estudios e investigaciones serias dedicados al género.

    Pero tampoco creo que la situación, aunque tienda a la normalización, sea la idónea. Los especiales que cito al principio de mi reflexión parten siempre de cero, explicando lo básico una y otra vez, reinventando la rueda. Para hablar de una auténtica normalización habría que partir de un género asentado (aunque minoritario) cuyas propuestas fuesen medianamente conocidas y con clásicos que el común de los lectores reconociese, algo que hoy por hoy es bastante discutible; así, incluso en reseñas esporádicas de libros en prensa tienen que explicar qué es la ciencia ficción. Aún queda un largo camino, pero no será por el mercado (que lo acepta), ni los editores (que publican ese material si es bueno, aunque sea genérico), ni los lectores (que lo leen si es bueno, como se ha demostrado con ejemplos).

  27. Mariano, obviamente, entiendo (y lo entendía antes de la explicación de Manuel) lo que implicabas con esa expresión de «auténticos literatos».

    No obstante, sigo pensando que la expresión en sí misma es confusa y ambigua, dado que «literato» tiene más de una acepción y no queda nada claro cuál estás usando en el artículo. Así que me parece que no está bien usada y llama a confusión.

    Por no mencionar la impresión de «redacción de alumno de bachillerato que pretende impresionar a su profesor de literatura» que causa.

    Haber hablado, simplemente, de escritores de primera fila habría resultado bastante más claro y mucho menos «quieroynopuedo de pedante», a mi entender.

  28. Respondiendo a Juan Carlos Planells:

    En ningún caso he mencionado la expresión «dar sopas con onda», ni señalo que un tipo de libros sea mejor que otro, ni pretendo infravalorar la cultura popular ni la ciencia ficción escrita desde dentro del género. Y cuando hablo de auténticos literatos (no de «literatos auténticos», que no es lo mismo), lo hago en los términos que indico en mi correo anterior, y que Manuel ha comentado ya.

    Mi reflexión pretende ser constructiva y gira en torno a libros de género bien escritos que han alcanzado el éxito, trato de analizar por qué e indico una posible vía a tener en cuenta; todo lo cual, me induce a pensar que el género no sé si está normalizado dentro de la literatura general (eso lo deberán decir los especialistas) pero desde luego sí está aceptado por el mercado, los lectores y las editoriales, que es lo que a mi juicio realmente importa.

    En cuanto a que los ejemplos que he puesto correspondan a francotiradores aislados, ¿qué importancia tiene eso? ¿Es que sólo vale como ciencia ficción aquella escrita única y exclusivamente por autores que cultivan sólo la ciencia ficción? Afortunadamente, el mundo es rico y complejo, y agradezco que se vea como algo natural que un escritor de fuera-del-género haga incursiones en él, tanto como que un escritor de género lo haga fuera. Y sumando aquí y allá los ejemplos no son escasos, precisamente; siempre asumiendo que se trata de una literatura minoritaria, que algunos parecen no aceptarlo.

    Pese a todo, si os fijáis y esto sí que es polémico, en el caso de escritores españoles hablo de «casos de éxito» y no necesariamente ejemplos a seguir. Las dos últimas de Somoza me parecen malas, y no recomendaría la obra de Jordi Sierra i Fabra a un sibarita de la literatura, pero sí a un chaval adolescente, por ejemplo.

  29. Julián, no puedo estar más de acuerdo contigo cuando indicas que «hay bastantes escritores que no son conocidos fuera del ámbito del género que dan sopas con onda a escritores muy cacareados por el establishment». Blufffs y gente mediocre pero con camarilla y buena prensa hay fuera y dentro de cualquier actividad humana.

    No pongo en duda, sino todo lo contrario, la validez de la literatura de géneros, de la ciencia ficción en este caso, y mi alegato iba en el sentido de que la temática de ciencia ficción ha traspasado a mi juicio sus propias fronteras internas, de ahí los ejemplos de escritores «de fuera», aunque no necesariamente slipstream.

  30. Rudy, se trata de una discusión sobre estilo bastante tangencial al tema de la reflexión, creo. A ti te parece que la expresión utilizada es pedante, perfecto. Ya he explicado mis razones para utilizarla, y me temo que «escritores de primera fila» no me vale, porque no todos los escritores «de primera fila» son literatos.
    No pretendía epatar, pero si te lo parece, pues vale.

  31. César,

    Cuando leo comentarios lapidarios como el tuyo pienso que algunos aficionados seguimos anclados en el pasado. Cómo la cf gozó de su gran oportunidad para «conquistar el mundo» y la desaprovechó, o no pudo lograrlo por las razones que fueran. Yo pensaba así hasta hace no mucho.

    Ahora me he dado cuenta de que, insisto, la temática de ciencia ficción ha traspasado sus propias fronteras internas y la situación tiende a su normalización en el mercado, los lectores, las editoriales, los programas culturales. Aún queda bastante camino por recorrer, lo admito, pero hoy día una propuesta seria «de género» ya no se la mira como a un bicho raro como antaño, no más que a cualquier otra obra, escritor, artista, etc. Por supuesto, siguen existiendo líneas editoriales donde se veta tal o cual temática/género, gente chorra o pagada de sí misma, etc. Hoy día se mira con normalidad la comercialidad de un libro, un autor, se miran los dientes al caballo pero no se le hacen ascos a la raza del caballo, si me permites el símil.

    Personalmente, NO necesito que la cf conquiste el mundo, que sea la estrella de la literatura por siempre jamás. He asumido que se trata de un género/temática minoritario pero cada vez más respetado y con cosas interesantes que ha dicho y que aún puede seguir diciendo. La cf no está muerta pero sí es cierto que anda un tanto anquilosada, y que las aportaciones más interesantes en estos últimos tiempos proceden de francotiradores como los citados, cuando no del slipstream. Que hace falta un revulsivo, nueva savia que la haga vibrar de nuevo. Y que se integre más y mejor en nuestra realidad presente. Pero hoy, a diferencia de antaño, la crítica literaria empieza a despertar de su letargo y estimarla. Desde luego, en los medios ya no es reiteradamente relegada al olvido.

    Por último, cuando dices: «Si hace, digamos, treinta años nos hubieran preguntado qué podía el género ofrecer a la literatura general, hubiéramos dicho: Bradbury, Lem, Silverberg, Zelazny, Disch, Aldiss, Ballard, Priest, Le Guin, Harrison… Ahora bien, si nos lo preguntaran ahora, ¿qué responderíamos?»

    Respondería con el título de esta reflexión: la cf se encuentra en una encrucijada, pero existe una vía que puede interesar al gran público (o, al menos, a un público potencialmente mayor) sin pervertir su esencia. Yo hablo de la vuelta a las raices y preocupaciones por el entorno característico de la Nueva Ola, pero sin la experimentación formal de entonces y, por supuesto, en un «envase» adecuado: un texto literario y accesible, nada de auto-referencialidad. Y he puesto ejemplos. Sólo hace falta creérnoslo, y saber evolucionar.

  32. Mariano: no pretendía ser lapidario, sino expresar lapidariamente mi opinión. ¿Estoy anclado en el pasado? Seguro que sí; pero ese pasado, lo mire como lo mire, se me antoja mucho más estimulante que este presente tan lleno de encrucijadas y tan vacío de mapas y brújulas.

    ¿La ciencia ficción ha muerto? No, eso es una soplapollez; pero anda muy mal de salud. Lo que si murió fue un proyecto, así como la tendencia hacia la madurez del género. En cuanto a los nombres actuales que se han mencionado como alternativa… ¿Dan Simmons como referente literario? No me convence. ¿Ted Chiang? Excelente, pero se limita a escribir un cuento cada lustro. ¿Gibson? Neuromante sí, pero el resto de su obra es decepcionante. ¿McDonald? Sólo conozco una oba suya. En cualquier caso, el resultado de esa lista es decepcionante.

    Creo que fue Unamuno quien dijo que el ajedrez le parecía poco como ciencia y demasiado como juego. Pues bien, puede que a la buena ciencia ficción le pase algo parecido: a algunos les parece poco como literatura culta, y a otros les parece demasiado como literatura popular. Es decir: no tiene un puñetero lugar donde meterse ni un público medianamente numeroso al que acudir.

    En cuanto a las aportaciones «de fuera»… por favor, ¿cuántas hay? Y de las que hay, ¿cuántas entran sin complejos en los mecanismos del género? No podemos convertir las excepciones en norma. A la cf le queda mucho camino para redimirse de sus propios pecados, y a los críticos de fuera les quedan mucho prejuicios por eliminar.

  33. César,

    Tienes razón en todo lo que dices, por eso pienso que la cf se encuentra en una encrucijada. Pero lo importante del caso es que depende de sí misma. Hace falta un revulsivo, cierto, pero, insisto por enésima vez, creo que existe una vía (comercial y saludable) y autores como los (pocos, cierto) que indico han abierto brecha. Ahora, bien, ¿hay alguien que quiera seguirlos? Y lo que es más importante para nosotros en este momento, ¿hay escritores «de dentro» que quieran seguirlo? La respuesta está escrita en el viento…

  34. César, no puedo negar nada de lo que has dicho sobre los que proponía, salvo en el caso de Gibson. Sus tres primeras novelas, sus relatos, «Mundo espejo»…, me parece que hay algo más que «Neuromante».

    Pides aportaciones de fuera, y acudo a la lista que Santi L. Moreno proponía este verano en la lista de correo de ciencia ficción para negar la mayor: que la ciencia ficción está en crisis.

    Foráneo:

    * La carretera, Cormac McCarthy
    * Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro
    * La posibilidad de una isla, Michel Houellebecq
    * La conjura contra América, Philip Roth
    * Bajo la piel, Michel Faber
    * El sindicato de policía Yiddish, Michael Chabon
    * Oryx y Crake, Margaret Atwood
    * La mujer del viajero en el tiempo, Audrey Niffenegger
    * Escritos fantasma y El atlas de las nubes, David Mitchell
    * Kafka en la orilla, Haruki Murakami

    Patrio:

    * La piel fría, Albert Sánchez Pinyol
    * Cazadores de luz, Nicolás Casariego
    * Nadie me mata, Javier Azpeitia
    * Clara y la penumbra, José Carlos Somoza

    La verdad, a mi me parece una lista más que respetable y que postula que la que está en crisis es la ciencia ficción de «dentro», sobre todo Americana. (Y sí, puede haber excepciones, títulos puntuales… pero incluso eliminándolos hay obras que utilizan a saco los recursos del género, caso de las novelas de Niffenegger y Mitchel p.e.)

    Y, para terminar, una opinión complementaria a lo que escribía antes Mariano. No es una vuelta a los orígenes lo que necesitamos, porque en los orígenes de la ciencia ficción en sentido estricto estaba el pulp. Sí hay que volver a los temas de la new wave, pero sin olvidar el aspecto formal (y por qué, no, buscando una ruptura). Vale que se cometieron excesos pero también fruto de ellos surgieron algunas de las mejores obras que hemos leído.

    Por cierto, parafraseando a Unamuno, creo que era Christopher Priest quien hablando de sí mismo dijo en una de las presentaciones que le he visto que sus obras eran demasiado mainstream para el público aficionado y demasiado ciencia ficción para el público mainstream. Y por eso ha quedado en tierra de nadie. Pero qué tierra de nadie…

  35. El comentario de Aldiss, Nacho, me parece también bastante acertado. Es como Campo de concentración, de Disch, o Dhalgren, de Delaney, creo. Muy duras para dentro y muy duras para fuera, en cada lugar por sus motivos.

    Por cierto, Nadie me mata es completamente fantástica, no cf, y la de Escritos fantasma yo diría también que tira más a fantástico. El fantástico siempre ha vendido más, porque con Cortázar, Borges y compañía tuvo un aire elevado que no se le vio a la cf. Y es curioso, porque el hecho de que una mujer vomite conejitos y cosas parecidas parecen bastante más duros y menos asumibles que una nave espacial o una sociedad distópica, pero… Es lo que ha habido. Y si miramos a muchos escritores españoles que empezaron en cf se inclinan más al fantástico. Me parece muy respetable, por supuesto; cada uno escribe lo que le parece, pero sí llama la atención este progresivo abandono social de la cf.

    Kafka en la orilla está todavía en mi pila, sin leer. ¿Es cf? No me sonaba…

  36. Nacho,

    No comulgo con todos los títulos de esa lista (Houellebecq, aggghhhh,;Oryx y Crake no es el mejor Atwood; ¿alguien ha terminado la novela de Casariego?), pero indudablemente es una buena lista :-)

  37. No es por nada, pero la famosa expresión «sopas con onda», además de equivocada (es «sopas con honda») no es ni mía ni de Villarreal, pero por lo visto todos se dedican a atribuirmela alegremente, cosa que me molesta porque me parece muy desafortunada en el contexto que estamos tratando: no hay autores que den «sopas con honda» a nadie en ninguna parte (y menos los mencionados como presuntos soperos). Y si las dieran, no se me ocurriría a mí emplear semejante frasecita, sino otra más fina y delicada.

  38. Sí Kafka no es ciencia ficción… pero no por ello se resiente el resto de la lista (aunque qué más dará que «Oryx y Crake» no sea lo mejor de Atwood; servidor se leyó y disfrutó con «Cazadores de luz», nadie es perfecto; los últimos dos relatos de «Escritos fantasma» son claramente ciencia ficción;… haría más apostillas, pero no aportaría nada a la discusión ;)).

  39. Nacho,

    No digo que «Cazadores…» sea mala, pero conozco unos cuantos casos que no pudieron con ella. Durilla lo parece, al menos, y en la pila está :-)

  40. Juan Carlos, ya reconocí más arriba que la expresión “sopas con onda” era mía, así sin hache, con el fallo ortográfico. Y no pretendía hacer un doble sentido, ni un juego de palabras. Lo escribí mal.

    Sobre lo de de si “sopas con onda” es una expresión desafortunada en este contexto (además de equivocada), pues no estoy de acuerdo. No todos los autores que cita Mariano son los soperos en los que estaba pensando.

    Pero:
    * La carretera de McCarthy, mejor novela de ficción especulativa puede que desde… Hyperion (20 años)
    * Bajo la piel de Faber, mejor novela de su temática puede que desde…. Estación de tránsito de Simak (40 años)
    * El mapa del tiempo de Palma, mejor novela de ficción especulativa española de todos los tiempos.

    Me parece que algo de sopa sí que están repartiendo. Y los aportes de Niffenegger o Chabon me parecen mucho mejor que cualquier cosa que he leído últimamente de la ciencia ficción fandómica.

    Aunque evidentemente cualquier aporte de “fuera” no es sopa de la buena.

  41. Hombre, yo sí creo que Kafka se acerca pero que mucho a la ciencia ficción, o a cierta forma de literatura especulativa.
    Pero es que en este sentido (literatura especulativa) podríamos incluir muchas cosas, como por ejemplo el Teatro del Tiempo de Priestley (autor de alguna que otra novela con elementos de ciencia ficción), que es teatro social con elementos de especulación que no son teatro fantástico estrictamente entendido. Es decir, que como empecemos a poner barreras a la literatura ocurrirá que no sabremos muy bien dónde ponerlas, a quién, lo que sí es y lo que no es, si las ponemos un metro más «alante» o más atrás. Que alguien considere de Kafka no es ciencia ficción es discutible, pero opinable. Aunque sí es evidente que se encuadraría dentro de una narrativa fantástica a la que no se le deben poner ni etiquetas ni fronteras. Lo de Priestley es otro cantar: probablemente un lector de ciencia ficción lo encuentre más asequible que un lector/espectador normal, a quien esos juegos temporales le pueden desconcertar. (Aunque tampoco él inventó nada nuevo, según creo).
    En todo caso, yo sigo creyendo que se magnifican ciertas aportaciones puntuales de escritores más o menos notables. Dicho sea de paso, no he visto que nadie mencionada a Pynchon.

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