{"id":1197,"date":"2009-04-29T06:30:17","date_gmt":"2009-04-29T04:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1197"},"modified":"2009-11-15T11:52:36","modified_gmt":"2009-11-15T09:52:36","slug":"quo-vadis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1197","title":{"rendered":"Quo Vadis?"},"content":{"rendered":"<p>Pocos personajes hist&oacute;ricos (pese a la nebulosa a medias fan&aacute;tica, a medias infantiloide, en la que ciertos grupos de poder, habituales en webs sobre conspiranoia, enterraron las pruebas de su actividad) m&aacute;s interesantes para escribir acerca de ellos que el llamado Jes&uacute;s, el Cristo. De hecho, la inconcreci&oacute;n o directamente la ausencia de datos claros de la que adolece buena parte de su vida, supone una aut&eacute;ntica provocaci&oacute;n para ponerse a &ldquo;rellenarla&rdquo; inventando todo tipo de hip&oacute;tesis a cual m&aacute;s fabulosa. A ello ha colaborado cierta creencia, muy extendida en ciertos &aacute;mbitos de la literatura hoy ya bastante rancios, seg&uacute;n la cual un escritor no era &ldquo;completamente adulto&rdquo; hasta que no se animase a escribir su propia versi&oacute;n sobre los hechos que acaecieron en Jerusal&eacute;n hace un par de milenios. Hechos que siguen marcando a estas alturas del a&ntilde;o (aunque en el 2009 lo hicieron a primeros de abril) la atenci&oacute;n de la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea, que se cree muy moderna aunque tan poco haya cambiado m&aacute;s all&aacute; de las formas externas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"250\" width=\"161\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/27-03%2005%202009\/QuoVadis2.jpg\" \/>Ah&iacute; tenemos el caso de Juan Jos&eacute; Ben&iacute;tez, anta&ntilde;o periodista reciclado hoy en autor de obras extravagantes que mezclan la investigaci&oacute;n sobre el terreno con las especulaciones m&aacute;s alucinadas, adem&aacute;s de la serie de novelas que tanto dinero le report&oacute; bajo el t&iacute;tulo de Caballo de Troya. Esta serie (para m&iacute;, francamente insoportable: lo siento, pero fui incapaz de terminar siquiera la primera de ellas) contiene la hip&oacute;tesis de partida b&aacute;sica a la hora de tratar literariamente a Jes&uacute;s desde el punto de vista del hombre actual: el viaje en el tiempo para averiguar si la Pasi&oacute;n sucedi&oacute; como realmente nos cuentan los Evangelios.<\/p>\n<p>En realidad, la historia misma de Jes&uacute;s resulta tan apasionante que ser&iacute;a interesante (disponiendo de un buen artefacto para el viaje temporal) recorrerla entera, desde el principio, pues sugiere un mont&oacute;n de ideas para cuentos o novelas del g&eacute;nero. Por poner algunos ejemplos: &iquest;es cierto que hubo unos reyes magos guiados por una estrella en su nacimiento? Imaginemos un relato de estos reyes practicando magia para luchar contra &nbsp;unos demonios que tratan de invadir el mundo&hellip;, o, al modo de <em>La vida de Brian<\/em>, una pareja de bizarros extraterrestres tripulando la &ldquo;estrella&rdquo; que ha sufrido una aver&iacute;a y acaba aterrizando de emergencia en este extra&ntilde;o planeta, o m&aacute;s bien estrell&aacute;ndose.<\/p>\n<p>O &iquest;qui&eacute;nes fueron los Maestros del Maestro y c&oacute;mo le ense&ntilde;aron a ser como fue? Se me ocurre un cuento humor&iacute;stico con un Jes&uacute;s adolescente y aprendiz de brujo que tras conocer el conjuro para convertir el agua en vino se dedica a probar las diversas a&ntilde;adas de varias &aacute;nforas&hellip;&nbsp; O incluso &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con San Jos&eacute;, ese oscuro personaje que parece un a&ntilde;adido en la mitolog&iacute;a evang&eacute;lica? Podr&iacute;a ser el protagonista absoluto en una historia en la que acaba harto de la fama de su hijo, que en realidad no es suyo sino de Dios, y decide irse de casa y emigrar a Grecia, donde acaba montando su propia Escuela de Misterios con lo que ha aprendido de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Sin embargo, todos los autores que han tratado el tema de manera literaria se centran en la Pasi&oacute;n. &nbsp;Posiblemente porque todos est&aacute;n cegados por una obsesi&oacute;n tan humana como es la muerte y con un anhelo tan potente en nuestra naturaleza, como in&uacute;til en el fondo, cual es el de encontrar la forma de evitarla. As&iacute; que todo el mundo env&iacute;a a sus viajeros en el tiempo a los &uacute;ltimos d&iacute;as como humano digamos &ldquo;normal&rdquo; de Jes&uacute;s para ver si resucita y sobre todo, c&oacute;mo lo hace, con objeto de clonar su habilidad y regresar con ella a su mundo contempor&aacute;neo. Todos fracasan, claro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"250\" width=\"160\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/27-03%2005%202009\/QuoVadis1.jpg\" \/>De los relatos de g&eacute;nero que conozco, destaco <em>He aqu&iacute; el hombre<\/em>, una frase que a cualquiera que conozca algo de religi&oacute;n le sonar&aacute; enseguida (por el lat&iacute;n cl&aacute;sico de &quot;Ecce homo&quot;, en referencia a las palabras presuntamente empleadas por el gobernador romano de Judea, Poncio Pilatos, para presentar a un Jes&uacute;s reci&eacute;n flagelado ante la multitud vociferante contra &eacute;l) aunque en ingl&eacute;s tiene un sentido algo distinto, quiz&aacute; m&aacute;s humano, que se descubrir&aacute; al final de la obra: <em>Behold the man<\/em>, traducible como &quot;contemplad al hombre&quot;. Su autor es Michael Moorcok, mundialmente conocido por su serie de fantas&iacute;a heroica sobre Elric de Melnibon&eacute;, el Multiverso y dem&aacute;s complejas hierbas que, en lo particular, tampoco puedo decir que me atraigan demasiado.<\/p>\n<p>Moorcok escribi&oacute;<em> He aqu&iacute; el hombre<\/em> en 1966 y al a&ntilde;o siguiente recibi&oacute; el Premio N&eacute;bula por su novela. No deja de ser curioso que fuera un ateo anarquista (por cierto uno de los bastiones de la llamada<em> new wave<\/em>) el creador de &eacute;sta, una de las mejores obras sobre el tema, aunque el final de la misma deje bastante claro cu&aacute;les son las ideas personales del autor. De hecho, el protagonista de la novela, Karl Glogauer, es un individuo &nbsp;bastante neur&oacute;tico, de educaci&oacute;n a medias judaica a medias cat&oacute;lica, afincado emocionalmente en el masoquismo, carente de autoestima, sobrante de autocompasi&oacute;n y con tendencias m&aacute;s o menos soterradas hacia la autodestrucci&oacute;n a partir de sus complejos de culpabilidad. Todo un antih&eacute;roe. La descripci&oacute;n progresiva de este personaje desquiciado, que est&aacute; de vuelta de todo aunque busca desesperadamente algo en lo que creer, es a mi juicio uno de los principales atractivos de la narraci&oacute;n.<\/p>\n<p>En un momento dado, Karl conoce a un cient&iacute;fico que le ofrece la oportunidad de viajar en el tiempo para ser testigo (y regresar despu&eacute;s a su tiempo para contarlo) del drama neotestamentario. As&iacute; que acepta la misi&oacute;n imposible y se embarca con &eacute;xito en el viaje. As&iacute; llega a conocer a Jes&uacute;s y a su familia, y al resto de protagonistas de los hechos famosos&hellip; &nbsp;En su retrato de la Palestina del siglo I, Moorcock demuestra el trabajo de documentaci&oacute;n que se tom&oacute; para enmarcar de la forma m&aacute;s impecable posible su trabajo literario, al menos seg&uacute;n la comprensi&oacute;n arqueol&oacute;gica de la cual se dispon&iacute;a en la &eacute;poca de redacci&oacute;n de la novela. Pero para la sorpresa y decepci&oacute;n de Karl, resulta que una de las piezas no encaja con la historia conocida de la Pasi&oacute;n. Y es la pieza m&aacute;s importante.<\/p>\n<p>No revelar&eacute; el final porque ser&iacute;a destruir la novela, aunque se hace evidente para cualquier ojo avizor a partir del momento en el que Karl conoce a Jes&uacute;s. No obstante, s&iacute; dir&eacute; que &eacute;ste es el &uacute;nico punto de la obra susceptible de debate sobre si Moorcock acert&oacute; o no. Para los que hayan le&iacute;do la obra, o vayan a hacerlo en un futuro inmediato, mi opini&oacute;n es que lo malogr&oacute;. Se trata de un final l&oacute;gico y que redondea el texto pero, teniendo en cuenta el planteamiento general y el mensaje de fondo, me pareci&oacute; poco osado e incluso dir&iacute;a que insatisfactorio.<\/p>\n<p>Vamos, es que me estoy planteando escribir mi propia versi&oacute;n novelada sobre todo esto.<\/p>\n<p><em>Nota bene:<\/em><\/p>\n<p>Se supone que esta columna trata de novedades cient&iacute;ficas aplicadas a nuestro g&eacute;nero favorito y, aunque no lo parezca, as&iacute; es tambi&eacute;n en este caso. Me refiero a los viajes en el tiempo. Dicen los expertos que si no hemos construido todav&iacute;a la m&aacute;quina que nos permita desplazarnos hacia delante y hacia atr&aacute;s en el calendario no es porque no se pueda hacer, sino porque simplemente todav&iacute;a no sabemos c&oacute;mo construirla. Aunque algunos cient&iacute;ficos aseguran que la m&aacute;quina ya existe: ser&iacute;a el Gran Colisionador de Hadrones, el famoso LHC construido bajo tierra por el CERN entre Francia y Suiza. Dos matem&aacute;ticos rusos del Instituto Steklov, Igor Volovic e Irina Arefeva, aseguran que el verdadero objetivo del LHC no es tanto buscar las llamadas part&iacute;culas primordiales, como el Bos&oacute;n de Higgins, sino realizar los primeros viajes controlados cient&iacute;ficamente a distintos momentos temporales. En principio, estos desplazamientos estar&iacute;an limitados a peque&ntilde;as part&iacute;culas cu&aacute;nticas pero, una vez afinado el sistema hasta el punto de admitir viajeros humanos, &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; la primera &eacute;poca a la nos atreveremos a enviar temponautas?&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jesucristo ha sido protagonista en algunas historia de cf, casi siempre relacionadas con el viaje en el tiempo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[461,466,467,464,468,462,465,463,186,101],"class_list":["post-1197","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hal9mil2","tag-caballo-de-troya","tag-cristianismo","tag-cristo","tag-he-aqui-el-hombre","tag-iglesia","tag-j-j-benitez","tag-jesus","tag-la-vida-de-brian","tag-michael-moorcock","tag-premio-nebula"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1197"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1230,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1197\/revisions\/1230"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}