{"id":1211,"date":"2009-05-08T06:30:01","date_gmt":"2009-05-08T04:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1211"},"modified":"2009-04-30T17:47:41","modified_gmt":"2009-04-30T15:47:41","slug":"fragmentos-del-futuro-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1211","title":{"rendered":"Fragmentos del futuro II"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"153\" height=\"250\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/04-11%2005%202009\/Fragmentosdelfuturo2.jpg\" \/>Caja con tres juegos en su interior: &ldquo;Cleruqu&iacute;a&rdquo;, &ldquo;Volver al sol&rdquo; y &ldquo;Dante en Inopia&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Cleruqu&iacute;a&quot; de Alejandro Carneiro<\/p>\n<p>Tablero m&oacute;vil, que se desplaza a medida que jugamos, el espacio recorrido en la unidad de tiempo, que a su vez recorre la unidad de tiempo. La sensaci&oacute;n de movimiento se consigue pues de dos maneras: a nivel individual de cada comunidad, y la de todo el conjunto.<\/p>\n<p>Reto del juego: encontrar a Dios, hallar la verdad.<\/p>\n<p>Cinco razas diferentes entre s&iacute;, cinco territorios, cinco: Porto Prince al norte, Maravista al sur, Sismundi al este, Sedinco al oeste y Pi&eacute;lago en el mismo centro, a cu&aacute;l m&aacute;s sugerente.<\/p>\n<p>Gana aquel que logre imponerse al resto de los otros pueblos, pero eso s&iacute;, debe asumir el rol por completo de aquel que destines para ti. A veces tu rol parece no tener mucho que jugar, pero no todo es lo que parece ser. As&iacute; tenemos:<br \/>\nPorto Prince es un pueblo culto, aristocr&aacute;tico si lo prefieres&#8230; de los que dirimen sus diferencias en el Parlamento, ciudad de viejas casonas, de placeres hedonistas&#8230; ; los de Maravista, un pueblo de ladera, con su l&iacute;der indiscutible, un viejo Eremita de capucha monacal y pinganillo adosado, un ex, augur de presagios de lo porvenir y espectador privilegiado que lo quiere ser del &uacute;ltimo juicio, en espera del Mes&iacute;as; Sismundi, en la frontera con Porto Prince, se encuentran los chirimbolos, seres que se encuentran en otro nivel de percepci&oacute;n y conocimiento que viven permanentemente conectados a la red en Cleruqu&iacute;a. Lo saben todo; Sedinco, pueblo belicoso, de corte musulm&aacute;n, se quiere imponer a los otros cuatro mediante la raz&oacute;n del acero, de la libertad, su libertad. Regidos por un director din&aacute;stico, tiene el don de saber por donde conducir a su pueblo. No faltan conspiradores&#8230;<\/p>\n<p>Decir Pi&eacute;lago es comerciar, la transacci&oacute;n a flor de piel asomando por todos los poros de la ciudad de las islas&#8230;<br \/>\nY arrop&aacute;ndolos a todos, la c&uacute;pula celeste, protectora, dadora de vida e inseparable compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Y ahora: &iquest;qu&eacute; cleruco ser&aacute;s t&uacute;?<\/p>\n<p>Juegos de cartas pr&oacute;ximamente en tu punto de compra m&aacute;s cercano.<\/p>\n<p>&quot;Volver al sol&quot;, de Juan Carlos Planells<\/p>\n<p>Tablero con dos ciudades bien distintas: una sobre tierra, la otra bajo ella. El bien y el mal se dan la mano en un juego mortal del que s&oacute;lo la astucia del jugador le llevar&aacute; por los derroteros correctos: una aventura topol&oacute;gica, esperanzadora, donde el lugar lo significa todo; de all&iacute; de donde seas, haz lo que no veas.<\/p>\n<p>Juego de 1 a 10 jugadores, cada uno con una misi&oacute;n espec&iacute;fica.<\/p>\n<p>El objetivo, el del t&iacute;tulo del juego: Volver al sol. Eres un pring&#8230; &ldquo;privilegiado&rdquo; que vive en la ciudad subterr&aacute;nea (los de arriba se han gastado una pasta gansa en hacer ciudades subterr&aacute;neas para que puedas vivir en ellas) y debes conseguir llegar arriba, al sol, pero eso s&iacute; tomando todas las precauciones por ser un desterrado.<\/p>\n<p>Puedes jugar el papel contrario, y ser tambi&eacute;n un supraterr&aacute;neo de los malos, de esos de pelo en pecho, bajito y con apodo ( El Abrigo te puedes llamar), y debes intentar no dejar subir a nadie de los de abajo, y si te atreves puedes ir tu mismo en busca de tu presa.<\/p>\n<p>Si juegas bien tus bazas, pasar&aacute;s un rato entretenido, descifrando entuertos, no dejando que los descifren, sufriendo persecuciones o persiguiendo, o simplemente teniendo tiempo de relax y subir o de trabajar aunque parezca que est&aacute;s de relax, pero eso s&iacute;, de noche.<\/p>\n<p>Juego de tintes pol&iacute;tico-social que tanto le gusta desarrollar a J.C. Planells.<\/p>\n<p>&quot;Dante en Inopia&quot; de J. Carlos Aguado.<\/p>\n<p>Juego con dos o m&aacute;s jugadores: un Director de Juego y un jugador: opcional m&aacute;s jugadores, sustituibles por cartas-personaje de juego.<\/p>\n<p>Has sido trasladado a Inopia un diorama con infinidad de &ldquo;c&iacute;rculos&rdquo; &ndash; h&aacute;bitats &#8211; separados entre s&iacute; por suaves colinas infinitas en su fuga. Objetivo del Juego: salir de Inopia, entrando en cada domo de cada c&iacute;rculo, bregando dial&eacute;cticamente con el Director de juego. Debes superar con nota salir de cada c&iacute;rculo, entrar en cada domo. El juego se hace m&aacute;s interesante si se incorporan jugadores secundarios pertenecientes a cada c&iacute;rculo, que mantengan un di&aacute;logo entre todos los circulenses, si bien las cartas-personaje pueden suplir de manera correcta la eventual falta de jugadores.<\/p>\n<p>Pertenece al m&aacute;s puro estilo de juego de rol, donde el master del juego va llevando al\/los jugador\/es a trav&eacute;s de un viaje inici&aacute;tico al m&aacute;s puro estilo arcade, a medida que vamos entrando en los diferentes domos se hace cada vez m&aacute;s sofisticado y enredado el juego, y es ah&iacute; donde la pericia del Director de juego se vuelve crucial: no valen medias tintas, cada c&iacute;rculo dejado nos aleja un poco m&aacute;s de Inopia y nos devuelve a la realidad, a la salvaci&oacute;n, nos devuelve a nuestro lugar, a nuestro origen. Cada c&iacute;rculo est&aacute; habitado por gente af&iacute;n a modos de pensamiento. Cada c&iacute;rculo es diferente del anterior y posterior.<br \/>\nEs imprescindible para el que asuma el papel de Director de juego leerse las diez reglas que est&aacute;n al final de las instrucciones del juego, que a modo de gu&iacute;a, aunque se podr&iacute;a resumir en lo siguiente: nos imaginamos (a posteriori) un objeto que se va definiendo por la negativa a las preguntas formuladas por los dem&aacute;s. Cuando ya no queda sino un objeto en mente, se llega al final del juego. A modo de ejemplo, el objeto imaginado no existe a priori , y los dem&aacute;s nos preguntan: &iquest;Es rojo? No, &iquest;Es grande? No, &iquest;Es l&iacute;quido? No &#8230;. y al final ya no queda m&aacute;s que, descartadas todas las posibles soluciones menos una, esa es la soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una lucha constante entre el Director de Juego y su contrincante, el jugador.<\/p>\n<p>La caja viene con un triple CD de m&uacute;sica: &quot;Cleruqu&iacute;a&quot;, con m&uacute;sicas de 5 grupos &eacute;tnicos diferentes participantes en eventos WOMAD; &quot;Volver al sol&quot;, con m&uacute;sica de George Winston y&nbsp; Winter into Spring; y el disco de &quot;Dante en Inopia&quot;, con temas progresivos de YES.<\/p>\n<p><em>A J.J.Aroz<\/em><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una antolog\u00eda de autores espa\u00f1oles, bajo un prisma distinto.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1211"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1267,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1211\/revisions\/1267"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}