{"id":1264,"date":"2009-05-07T06:30:28","date_gmt":"2009-05-07T04:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1264"},"modified":"2009-04-30T17:36:15","modified_gmt":"2009-04-30T15:36:15","slug":"j-g-ballard-el-final-de-la-cuenta-atras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1264","title":{"rendered":"J. G. Ballard: <Br>El final de la cuenta atr\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"226\" height=\"180\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/04-11%2005%202009\/BallardyBorges.jpg\" alt=\"\" \/>Hace apenas unos d&iacute;as, me sorprendi&oacute; en un peri&oacute;dico la noticia de la muerte del escritor ingl&eacute;s J. G. Ballard. El acontecimiento me conmovi&oacute;, reviviendo en mi memoria los buenos momentos pasados gracias a sus escritos. De todas esas lecturas, guarda un valor especial la primera de ellas, un breve cuento enterrado en el tercer volumen de una antolog&iacute;a de &ldquo;novelas de anticipaci&oacute;n&rdquo; de la editorial Acervo. Por aquel entonces era yo un ni&ntilde;o, desconocedor de la tradici&oacute;n literaria, ignorante de aquel g&eacute;nero que se expand&iacute;a sigiloso y amenazante, tal como lo hac&iacute;a el color gris&aacute;ceo venido del espacio que protagonizaba otro de los relatos de aquella antolog&iacute;a. <\/p>\n<p>La muerte de Ballard me ha obligado a hurgar en mi biblioteca para releer aquel cuento que tanto me impact&oacute; en mi infancia; y de esta nueva relectura me gustar&iacute;a haceros part&iacute;cipes de la reflexi&oacute;n resultante, bajo la promesa de no caer en una m&aacute;s que redundante y reiterada recopilaci&oacute;n necrol&oacute;gica.<\/p>\n<p>&quot;Ahora: cero&quot;, nos presenta la narraci&oacute;n en primera persona de lo que se vislumbra como un extra&ntilde;o demente que narra la historia de su ins&oacute;lito poder: el de cumplir sus deseos homicidas tan s&oacute;lo con escribir las circunstancias en las que quiere que muera su v&iacute;ctima. Su historia hace una relaci&oacute;n de c&oacute;mo percibe esa sorprendente cualidad, c&oacute;mo experimenta con ella para conocer sus l&iacute;mites y c&oacute;mo la utiliza para poner en pr&aacute;ctica el objetivo &uacute;ltimo que esconde el relato. Al margen de lo fant&aacute;stico de la historia, en ella encuentro cierto valor aleg&oacute;rico que da pie a una reflexi&oacute;n sobre el oficio de escritor, pero tambi&eacute;n sobre el poder que esconde el fen&oacute;meno literario.<\/p>\n<p>La narraci&oacute;n dota a la palabra de poder de conjuro, es decir, no de reflejar la realidad, sino de transformarla. La correspondencia existente entre el lenguaje escrito y los letales acontecimientos futuros convierten la figura del escritor en una especie de semidi&oacute;s capaz de decidir el destino de los humanos. Tras el car&aacute;cter autobiogr&aacute;fico del texto, se esconde una profunda reflexi&oacute;n sobre la escritura y sus m&uacute;ltiples causas. De una escritura como desahogo, incluso como evasi&oacute;n al principio del relato, pronto nos encontramos ante una escritura como un arma mortal que transforma a quien la utiliza torn&aacute;ndole un ser poderoso y cruel. En esta multiplicidad de valores, el narrador utiliza la palabra escrita para experimentar, a lo largo del relato, con esa cualidad para la muerte, para la realizaci&oacute;n de los propios deseos, para determinar la vida de las personas. Se trata de la paradoja del poder, donde esclavo y amo se confunden, se subordinan, ya que a la vez que el escritor se vuelve poderoso a trav&eacute;s de ese poder letal, ese mismo poder lo domina convirti&eacute;ndolo en un agente pasivo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"144\" height=\"250\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/04-11%2005%202009\/BilenioBallard.jpg\" alt=\"\" \/>En efecto, y volviendo al planteamiento inicial, es f&aacute;cil obtener de lo dicho un paralelismo con el oficio de escritor y, acaso, con el proyecto literario que caracteriza la obra de Ballard. Y he ah&iacute; el valor intr&iacute;nseco de &quot;Ahora: cero&quot; al englobar los rasgos que definen literatura de su creador que, al igual que el protagonista del relato, utilizar&aacute; la palabra escrita como experimento y como evasi&oacute;n, pero sobre todo como un instrumento de reflexi&oacute;n y cr&iacute;tica. De ah&iacute; que la obra de Ballard tenga el poder de un arma, subversiva y total, que sacude las mentes y transforma la realidad. El lector se ve, de este modo, obligado a implicarse en el relato; ya no ser&aacute; un lector pasivo, sino un actor activo, el objetivo &uacute;ltimo del texto. Ah&iacute; reside el poder de la ficci&oacute;n, de la literatura: en su capacidad para transformar, en primer lugar, a los lectores; tras ellos, la realidad.<\/p>\n<p>Las caracter&iacute;sticas de &quot;Ahora: cero&quot; hacen dif&iacute;cil su clasificaci&oacute;n como ciencia ficci&oacute;n; y esto conduce a se&ntilde;alar el car&aacute;cter liminal de Ballard; un Ballard sedicioso, en los contenidos y en la forma, que siempre jug&oacute; en los l&iacute;mites del g&eacute;nero para expandirlo m&aacute;s all&aacute; de lo establecido.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, s&oacute;lo me queda asumir que yo, lector de J. G. Ballard, soy el heredero de su legado. Tambi&eacute;n de su poder. Por eso determino que ahora entrar&aacute; usted en la eternidad, se&ntilde;or Ballard&hellip;<\/p>\n<p>Tres&hellip; Dos&hellip; Uno&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Ahora!<\/p>\n<p>Cero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace apenas unos d&iacute;as, me sorprendi&oacute; en un peri&oacute;dico la noticia de la muerte del escritor ingl&eacute;s J. G. Ballard. El acontecimiento me conmovi&oacute;, reviviendo en mi memoria los buenos momentos pasados gracias a sus escritos. 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