{"id":1327,"date":"2009-05-13T06:30:24","date_gmt":"2009-05-13T04:30:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1327"},"modified":"2010-03-24T00:22:11","modified_gmt":"2010-03-23T22:22:11","slug":"alucinacionestxt-diez-miradas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1327","title":{"rendered":"<em>Alucinaciones.txt<\/em>: diez miradas"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"158\" height=\"250\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/11-18%2005%202009\/alucinaciones_portada.jpg\" \/><span style=\"font-style: italic;\">Alucinaciones.txt<\/span> <\/em>es una antolog&iacute;a publicada en noviembre de 2007 que se anunci&oacute; en su momento como &ldquo;el canon de la literatura fant&aacute;stica chilena del siglo XXI.&quot; Con motivo de esta columna mensual me pareci&oacute; pertinente escribir sobre esta iniciativa que comenz&oacute; como la idea de un grupo de amigos y termin&oacute; convertida en algo de lo cual la mitad de los involucrados prefieren no hablar.<\/p>\n<p>Si el universo es participativo tal y como propone John Wheeler, me pareci&oacute; que la mejor manera de escribir sobre este libro era contactando a los autores inclu&iacute;dos formul&aacute;ndoles una simple pregunta: &quot;A m&aacute;s de un a&ntilde;o de la publicaci&oacute;n de <span style=\"font-style: italic;\">Alucinaciones.txt<\/span>, &iquest;cual es tu evaluaci&oacute;n de esta antolog&iacute;a?&quot; De los diecinueve autores presentes en este volumen (sin contarme a m&iacute; mismo) nueve tuvieron la amabilidad de contestarme y sus respuestas est&aacute;n ordenadas de acuerdo al orden que fueron llegando. Carlos Gaona y Sergio Meier declinaron referirse a la antolog&iacute;a &quot;on the record&quot; y respeto su decisi&oacute;n. En cuanto a los dem&aacute;s, pues ni siquiera se tomaron la molestia de responder a mi solicitud. Pero el silencio de algunas viejas y j&oacute;venes promesas del f&aacute;ndom chileno no me extra&ntilde;a, as&iacute; mismo como no me sorprende el mutismo de los &quot;<em>mainstream<\/em> y muy premiados Alejandra Costamagna (<span style=\"font-style: italic;\">En voz baja, Dile que no estoy<\/span>), Tito Matamala (<span style=\"font-style: italic;\">Manual del buen bebedor<\/span>), Sergio G&oacute;mez (<span style=\"font-style: italic;\">Vidas vulnerables<\/span>) y la joven promesa Francisca Solar (<span style=\"font-style: italic;\">La S&eacute;ptima M<\/span>)&quot;. Aqu&iacute;, sin embargo, tenemos a diez autores (incluy&eacute;ndome) que prefirieron hablar, todos ellos con muchos y variados proyectos que espero ir comunicando a su debido tiempo en esta columna. Para todos ellos mi agradecimiento, independiente del resultado final fue un honor compartir p&aacute;ginas con ustedes en <span style=\"font-style: italic;\">Alucinaciones.txt<\/span>.<\/p>\n<p><strong>Alberto Rojas <\/strong>(&quot;El Prisionero&quot;): <em>Alucinaciones.txt <\/em>sin duda marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s. Hasta ahora no ha habido una antolog&iacute;a nacional tan amplia en n&uacute;mero de participantes y tem&aacute;ticas. Y siento que los medios recogieron con inter&eacute;s su publicaci&oacute;n. De hecho creo que tuvo muy buena cobertura, sobre todo en diarios grandes, donde se comentaron varios de los cuentos. Pienso que <em>Alucinaciones<\/em> demostr&oacute; que en Chile hay talento, y mucho. Algunos opinaron que los cuentos eran disparejos. Puede ser&#8230; El punto es que a un a&ntilde;o y medio de su publicaci&oacute;n, creo que hizo falta un segundo volumen que consolidara y proyectara el esfuerzo original. Obviamente, sacar todos los a&ntilde;os un tomo de <em>Alucinaciones <\/em>podr&iacute;a ser muy costoso. Pero hubiera ayudado a impulsar la publicaci&oacute;n de nuevas obras de todos los que participamos de esa experiencia. De todas formas, varios lograron abrirse paso en el &aacute;mbito editorial y hoy siguen publicando, pero tal vez podr&iacute;an haber sido m&aacute;s. Quiz&aacute; ayudar&iacute;a relanzarlo hoy con una distribuci&oacute;n a gran escala. O derechamente pensar en una nueva antolog&iacute;a.<\/p>\n<p><strong>Jorge Baradit <\/strong>(&quot;La Conquista M&aacute;gica de Am&eacute;rica&quot;):<em>Alucinaciones.txt,<\/em> ese encomiable esfuerzo finalizado por Luis Saavedra, era el paso l&oacute;gico que se supon&iacute;a juntaba fuerzas desde trincheras muy h&uacute;medas y antiguas para enfrentar en conjunto lo que se ven&iacute;a, y lo que se ven&iacute;a era luminoso. Formar un bloque de acci&oacute;n para tomar por asalto a las editoriales, posteriormente a las productoras y generar objetos y productos como novelas, novelas gr&aacute;ficas y guiones de televisi&oacute;n (al menos era lo que yo ten&iacute;a en mente). Pero desgraciadamente ese esfuerzo se diluy&oacute; en una posterior disputa muy tonta, y las partes tomaron diferente caminos, los esfuerzos menguaron y cada uno eligi&oacute; diferentes formas de atacar el futuro. No veo <em>Alucinaciones.txt <\/em>como un corpus de alguna trascendencia literaria, ni siquiera para el g&eacute;nero fant&aacute;stico, las antolog&iacute;as de cuentos nunca sirven para mucho, salvo como declaraciones pol&iacute;ticas o sociales (&quot;aqu&iacute; estamos&quot;, la mayor parte de las veces), y solo son recordadas por acad&eacute;micos o &quot;gente del medio literario&quot;. Las antolog&iacute;as son manifiestos, generalmente se recuerda m&aacute;s a sus integrantes que a los cuentos en si. En el caso de <em>Alucinaciones.txt<\/em>, el recuerdo es el de un grupo que pudo haberse subido a tanques para atacar Berl&iacute;n y prefiri&oacute; dispersarse persiguiendo mariposas. &iquest;Amargura?&#8230; Si. Desilusi&oacute;n, tambi&eacute;n. Pens&eacute; que este libro iba a ser el comienzo de algo grande y no me di cuenta que en realidad era el fin de una idea. <em>Alucinaciones.txt <\/em>tuvo t&iacute;tulo premonitorio.<\/p>\n<p><strong>Oscar Barrientos<\/strong> (&quot;El barco Panteonero&quot;): Desgraciadamente la antolog&iacute;a nunca me lleg&oacute;. En todo caso ensayar&eacute; esta respuesta anodina: &quot;Siempre es iluminador que la ciencia ficci&oacute;n y la fantas&iacute;a cobren un lugar de importancia en un pa&iacute;s cuya narrativa se encuentra desde siempre muy filiada al realismo&quot;.<\/p>\n<p><strong>Francisco Ortega <\/strong>(&quot;Santa Graciela&quot;): Creo que <em>Alucinaciones.txt <\/em>cumpli&oacute; con el 90% de sus objetivos. Ser una especie de continuaci&oacute;n del compendio <em>A&ntilde;os Luz<\/em>, demostrar que en Chile se est&aacute; haciendo buena literatura de g&eacute;nero (ci-fi, horror, fantas&iacute;a, etc), que hay autores nuevos muy interesantes y que hay otros, ajenos al g&eacute;nero, que no tienen pudor en coquetear con mundos imposibles. Creo que <em>Alucinaciones.txt <\/em>tiene una deuda pendiente con el panorama literario y es que, si bien es un antes y un despu&eacute;s, no ha logrado convertirse en un referente masivo, ni ha conseguido que los autores nuevos tengan un espacio reconocido en la industria editorial. Una de las ideas tras <em>Alucinaciones.txt <\/em>era sacar la ci fi del nicho y llevarla a por asi llamarla, la industria. Supongo que jug&oacute; en contra no haberla sacado con una editorial importante, pero tambi&eacute;n dio luces de que hay un trabajo pendiente con la prensa cultural que aun nos ve como bichos raros&#8230; Cuando deber&iacute;a ser todo lo contrario, desde la publicaci&oacute;n de <em>Ygdrasil <\/em>en adelante, pasando por los libros de Bisama, la Solar, el tuyo (<em>Identidad suspendida<\/em>), el m&iacute;o, el de Meier, etc, somos lo m&aacute;s parecido a una nueva generaci&oacute;n de autores que se ha dado en la literatura nacional. <em>Alucinaciones.txt<\/em> fue el primer paso, la mitad del curso aprobado, pero aun quedan un par de ramos para marzo.<\/p>\n<p><strong>&Aacute;ngela Gonz&aacute;lez <\/strong>(&quot;Lazos de Organd&iacute;&quot;): Me parece que fue una buena idea que no fue llevada a cabo muy bien, creo que ha pasado algo desapercibida, como un libro m&aacute;s autoeditado.<\/p>\n<p><strong>Gabriel M&eacute;rida <\/strong>(&quot;Los que no vuelven&quot;): El libro no se difundi&oacute; tanto como los autores participantes hubi&eacute;ramos querido, pero tras casi un a&ntilde;o y medio sigo consider&aacute;ndolo un hito tremendo: un vistazo pan&oacute;ptico de las obras y autores visibles en ese momento, confluyendo desde diferentes tradiciones e innovaciones hasta un lugar com&uacute;n llamado el g&eacute;nero fant&aacute;stico chileno, todo eso confluyendo en un libro-objeto que estoy seguro ser&aacute; rese&ntilde;ado y examinado por otras personas sin importar el tiempo que pase. La fuerza que le da su variedad, el contrapunto entre las visiones de Bisama y Meier, la de Amira y la de Dunlop, el cyberpunk de Gaona y el chamanismo de Baradit, fueron cosas que ayudaron a que el libro tenga un valor independiente de su coyuntura, y eso sigue presente.<\/p>\n<p>Una reflexi&oacute;n extra despu&eacute;s del tiempo pasado: los relatos de los escritores <em>mainstream<\/em> como Costamagna, G&oacute;mez y Matamala, que en un momento fueron vistos como un aporte a una antolog&iacute;a que inclu&iacute;a s&oacute;lo &quot;novatos&quot;, hoy parecen fuera de lugar, t&iacute;midos y menores. No hablo de la calidad de estos autores, quiz&aacute;s superior a la de otros relatos que no menciono ac&aacute;, sino de su pertenencia a otro lugar en la literatura chilena, definitivamente m&aacute;s tradicional: un lugar c&oacute;modo, respetado y por lo tanto inofensivo. El &uacute;nico que tiene algo de riesgo de los tres mencionados es G&oacute;mez, pero no cuadra en la antolog&iacute;a por una raz&oacute;n bien simple: no alucina. Los dem&aacute;s, de calidad y experiencia dispares, s&iacute; lo hacen. Por eso creo que este libro azul que es en el fondo una caja de delirios cristalizados no ha perdido su valor.<\/p>\n<p><strong>Armando Rosselot <\/strong>(&quot;Por la tarde los ni&ntilde;os se aburren&quot;):&nbsp; Pienso que se le deber&iacute;a haber dado m&aacute;s &quot;ruido&quot; a su lanzamiento y m&aacute;s cobertura. Espero que el libro se siga vendiendo, tanto v&iacute;a Puerto de Escape (editorial) como en librer&iacute;as y p&aacute;ginas web. Resumiendo; creo que es un buena antolog&iacute;a, que recorre m&aacute;s o menos el aspecto real de los escritores fant&aacute;sticos en el Chile del momento aludido, m&aacute;s o menos, por que creo que, a diferencia m&iacute;a y de otros, hay algunos de los cuales no sabremos m&aacute;s en este &aacute;mbito literario, ni en otros, adem&aacute;s que a criterio m&iacute;o, faltaron algunos nombres.<\/p>\n<p><strong>Marcelo L&oacute;pez <\/strong>(&quot;El juego&quot;): Cumpli&oacute; con ser una mirada del&nbsp; momento que vive la literatura fant&aacute;stica chilena, pero no trascendi&oacute; en los medios de comunicaci&oacute;n. Adem&aacute;s, termin&oacute; siendo un proyecto con representantes que fueron inclu&iacute;dos sin mayor justificaci&oacute;n, salvo el de ser parientes o amigos de alguien involucrado, sin mirar trayectorias o trabajos anteriores en el g&eacute;nero. De todas maneras, es un buen trabajo en general. Pudo ser mejor.<\/p>\n<p><strong>Sergio Alejandro Amira <\/strong>(&quot;Anticuerpos&quot;): &iquest;Era esta antolog&iacute;a un veh&iacute;culo para dar a conocer a los autores de cf con trayectoria y premios que segu&iacute;an morando en la periferia del mundo literario? &iquest;O m&aacute;s bien era la oportunidad para dar a conocer a nov&iacute;simos y j&oacute;venes autores? &iquest;O se trataba de una excusa para que los consagrados del <em>mainstream<\/em> se ejercitaran en un g&eacute;nero que no les era habitual? La respuesta es que <em>Alucinaciones.txt <\/em>fue todo lo anterior al mismo tiempo y por lo mismo&nbsp;termin&oacute; convertida en una suerte de invunche, especialmente en lo que a la edici&oacute;n del libro respecta. He aqu&iacute; una descripci&oacute;n de invunchismo: &quot;Para transformar a los ni&ntilde;os en invunches, los brujos les cosen los portillos del cuerpo. Les ponen la cara vuelta hacia atr&aacute;s y una pierna adherida a la espalda. Les echan desnudos a un pajonal, manteni&eacute;ndolos con carne de difuntos que roban en el pante&oacute;n&quot; (de <em>Mitos y Supersticiones<\/em>, de Julio Vicu&ntilde;a Cifuentes).<\/p>\n<p>La democracia no sirve para todo y hay ocasiones en que el criterio de un solo individuo como podr&iacute;a ser un Harlan Ellison en <em>Visiones peligrosas <\/em>es preferible a la pol&iacute;tica de los consensos de varios individuos. La pol&iacute;tica en efecto hace extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de cama y en el caso de <em>Alucinaciones.txt <\/em>signific&oacute; hacer una suerte de pacto con el diablo, que fue el encargado de transformar finalmente a nuestra criatura en un invunche. Dicho todo lo anterior, no puedo negar que <em>Alucinaciones.txt <\/em>es una antolog&iacute;a c&oacute;mo s&oacute;lo podr&iacute;a haberse hecho en Chile. &iquest;Es un invunche? S&iacute;, pero es &quot;nuestro&quot; invunche. Cuidado con que los muerda.<\/p>\n<p><strong>Luis Saavedra<\/strong> (&quot;Esferas de Carey&quot;): Ha pasado un poco m&aacute;s de un a&ntilde;o desde la publicaci&oacute;n de <em>Alucinaciones.txt <\/em>y es tiempo suficiente para mirarlo en perspectiva. La verdad es que no lamento que se hayan dejado fuera a muchos porque la labor de edici&oacute;n tiene que ver con la sangre fr&iacute;a y la tuvimos a raudales, aunque tambi&eacute;n hubo m&aacute;s de un pacto circunstancial. Fue inevitable que un proyecto tan complejo y ambicioso en su concreci&oacute;n hiriera susceptibilidades y dejara muertos por todo el camino, pero nadie se muri&oacute; por mucho rato. Si pareci&oacute; que terminamos destruy&eacute;ndolo todo fue porque est&aacute;bamos en nuestro derecho -que se otorga una sola vez por generaci&oacute;n-, pero prefiero creer que construimos y no quedamos en deuda con nadie. Como Pilar Barba dej&oacute; escrito, &ldquo;no me incumbe, no me interesa&rdquo;. El verdadero valor fue el resultado y no el malpa&iacute;s de agrios sabores, que al fin y al cabo solo unos pocos recuerdan ya. Cada vez que tengo el libro en mis manos siento su poder colosal, el torrente de fuerza de todas esas voluntades concretadas en un objeto f&iacute;sico y que se justifica plenamente. Porque es irregular e imperfecto y no se deja encasquetar, porque si fuera agua ser&iacute;a litoral lamedor de bosques y siendo viento es n&iacute;veo y Raco, por tierra no ser&iacute;a menos que los vastos contrafuertes cordilleranos. Es que es tan chileno, cada voz es una parte de la soledad chilena, reafirm&aacute;ndose y valiente. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo decir? Constatar que fue una inmensa tarea abordada con una inmensa  osad&iacute;a, como todas las generaciones que se arrogan el derecho  de ser &uacute;nicas y tienen todav&iacute;a el delirio a flor de piel y la voluntad ciega de creerse inmortales. Creo que ubicar Alucinaciones.txt en un archipi&eacute;lago del mapa chileno es una falta de imaginaci&oacute;n &ndash;precisamente lo que pretende suplir en las letras nacionales-, as&iacute; que est&aacute; muy bien decir que la antolog&iacute;a cumple con el cometido original de ser una piedra de toque, una corriente vibrante por la que pasaron los 10000 voltios de nuestra literatura fant&aacute;stica pujante y original, absolutamente &uacute;nica en su diversidad. Hoy en d&iacute;a es un libro m&aacute;s reposado que se puede leer como un aleph: un destilado comprimido de todas las tendencias que estuvieron alguna vez una al lado de la otra en el paisaje angosto de Chile, conviviendo siempre distintas y por lo mismo iguales en su val&iacute;a. Cuando busc&aacute;bamos un nombre para la colecci&oacute;n, propuse la palabra &ldquo;bestiario&rdquo;, pero Jorge me escribi&oacute; que no &eacute;ramos bestias. Pero es que s&iacute; lo fuimos, somos, bestias fant&aacute;sticas que escribimos con la u&ntilde;a y la tinta es nuestra savia de sue&ntilde;os y relampagueos card&iacute;acos. Todo recogido en un solo muestrario decimon&oacute;nico de bestias irrepetibles como lo fueron la <em>Antolog&iacute;a de poes&iacute;a chilena nueva<\/em> (1935) y<em> Antolog&iacute;a del verdadero cuento en Chile<\/em> (1938). Al final tambi&eacute;n es un testamento, es un faro que en diez, quince y veinte a&ntilde;os m&aacute;s va a ser tan luminoso como el d&iacute;a que sali&oacute; de imprenta, b&aacute;sicamente porque es eternamente nuevo. Nos cost&oacute; un pedazo de mortalidad, pero qu&eacute; cresta importa si nos ganamos la inmortalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de una pol\u00e9mica antolog\u00eda chilena, una decena de los autores presentes en el volumen extraen sus conclusiones sobre la experiencia.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[169],"tags":[261,264,266,263,265,268,129,131,267,262],"class_list":["post-1327","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-golpe-a-la-catedra","tag-alberto-rojas","tag-angela-gonzalez","tag-armando-rosselot","tag-francisco-ortega","tag-gabriela-merida","tag-harlan-ellison","tag-jorge-baradit","tag-luis-saavedra","tag-marcelo-lopez","tag-oscar-barrientos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1327"}],"version-history":[{"count":12,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4187,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1327\/revisions\/4187"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}