{"id":1759,"date":"2009-06-24T06:30:00","date_gmt":"2009-06-24T04:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1759"},"modified":"2009-06-17T11:59:57","modified_gmt":"2009-06-17T09:59:57","slug":"the-host-de-stephenie-meyer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1759","title":{"rendered":"The host, de Stephenie Meyer"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"194\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/22-28%2006%202009\/host.jpg\" alt=\"\" \/>Es dif&iacute;cil rese&ntilde;ar un libro de ciencia ficci&oacute;n escrito por una autora que afirma que su obra no pertenece al g&eacute;nero porque no aparecen ellas pistolas l&aacute;ser ni naves espaciales y que &eacute;stos son los pilares que sustentan a la cf. Es dif&iacute;cil, porque estas afirmaciones crean prejuicios sobre una obra que puede ser v&aacute;lida pero que viene lastrada por una orgullosa ostentaci&oacute;n de ignorancia respecto al g&eacute;nero literario en el que tu libro est&aacute; enmarcado (aunque despu&eacute;s en las librer&iacute;as tenga su propia columna, ajena al resto de escritores de g&eacute;nero). Porque podemos afirmar sin miedo que <em>The Host <\/em>es un libro de ciencia ficci&oacute;n, y tambi&eacute;n que es un libro que no est&aacute; dirigido a lectores habituales del g&eacute;nero.<\/p>\n<p>No, este libro no est&aacute; escrito pensando en m&iacute;, por ejemplo. El lector objetivo para el que ha escrito Meyer este libro es una mujer, preferiblemente joven, que disfruta de la novela rom&aacute;ntica pero que quiere dar un paso m&aacute;s en las manidas tem&aacute;ticas habituales y sumergirse en algo inusual y fant&aacute;stico. Por supuesto, no hay nada peyorativo en esta afirmaci&oacute;n, pero sirve para ilustrar mi posici&oacute;n respecto a la lectura. Meyer ha creado una novela rom&aacute;ntica que se ci&ntilde;e a los convencionalismos de este tipo de obras, incluyendo un tri&aacute;ngulo amoroso imposible y diversos elementos de atracci&oacute;n accesorios, as&iacute; como una amenaza en la sombra para el amor de nuestros protagonistas.<\/p>\n<p>Es posible que, tras leer la &uacute;ltima l&iacute;nea, muchos hayan decidido que este libro es prescindible. No ser&eacute; yo el que afirme lo contrario, pero me gustar&iacute;a ahondar un poco m&aacute;s en los defectos y en las virtudes &ndash;que las tiene, sin duda&ndash; de esta obra.<\/p>\n<p>Meyer plantea un futuro pesimista, en el que la humanidad ha sido pr&aacute;cticamente eliminada tras una invasi&oacute;n de par&aacute;sitos en la l&iacute;nea de <em>Los ladrones de cuerpos<\/em> o <em>Amos de t&iacute;teres<\/em>. No, no hemos desaparecido como especie. Nuestros cuerpos siguen ah&iacute;, pero los par&aacute;sitos (conocidos con el nombre de &quot;almas&quot;, t&eacute;rmino m&aacute;s que apropiado) est&aacute;n en todos ellos. S&oacute;lo algunos resisten, ocultos, a la invasi&oacute;n. El disparador de la novela es un alma que no ha podido borrar a su anfitri&oacute;n, y convive con su consciencia dentro del cuerpo de la protagonista. Adem&aacute;s, este alma es, como su anfitri&oacute;n, una mujer (es una especie de gusano con m&uacute;ltiples patas de color brillante y sangre plateada, pero es a la vez mujer y una madre potencial en su especie), poco habituada a los sentimientos, que se ver&aacute; contaminada por los de su anfitri&oacute;n hasta terminar enamorada de la misma persona que ella.<\/p>\n<p>Meyer fracasa cuando presenta su mundo y su entorno dentro de un marco de ciencia ficci&oacute;n -todo parece demasiado artificial, demasiado forzado, s&oacute;lo un decorado como veh&iacute;culo para lo que quiere narrar; especialmente tristes resultan sus descripciones de otros mundos previamente invadidos-, pero alcanza momentos emotivos cuando reflexiona sobre el amor, tal y como puede entenderlo un par&aacute;sito atrapado en una red de sentimientos humanos. Tras un centenar de p&aacute;ginas farragosas y prescindibles, Meyer decide con acierto limitar su narraci&oacute;n al marco de una cueva en la que se refugian los &uacute;ltimos humanos libres y a la que llegar&aacute; la protagonista, Melanie, portando a su alma par&aacute;sita, Wanderer, en una simbiosis confusa y en ocasiones absurda. <\/p>\n<p>Es en esta cueva donde las relaciones humano-alma est&aacute;n mejor tratadas, ofreciendo algunas reflexiones agudas, que por desgracia est&aacute;n lastradas por un argumento tan previsible como t&oacute;pico. Adem&aacute;s aunque exista una interesante reflexi&oacute;n acerca de las sensaciones parasitarias &ndash;en la que entran en juego los sentimientos humanos de Melanie por su hermano Jaime y su pareja, Jared, entrando en conflicto con los propios sentimientos (desconocidos hasta entonces para ella) de Wanderer&ndash;, muchos de los personajes son de cart&oacute;n piedra, irreflexivos y est&aacute;ticos, lo que no termina de permitir que te sumerjas en la lectura.A pesar de todo, el segundo punto de giro del libro es interesante, y no cuesta demasiado terminarlo una vez que has aceptado las reglas de Meyer y decides obviar ciertas imperfecciones.<\/p>\n<p>Sin embargo no puedo recomendarlo al lector habitual de ciencia ficci&oacute;n, porque se sentir&aacute; defraudado, y m&aacute;s cuando sepa que es el primer libro de una trilog&iacute;a. <em>The Host <\/em>es una obra t&oacute;pica, con un argumento lineal y previsible, que logra en algunos momentos resultar atractivo gracias a la fina exploraci&oacute;n de los sentimientos que realiza Meyer, pero que no justifica sus ochocientas p&aacute;ginas ni el tiempo invertido en su lectura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La novela de cf de la exitosa autora de Crep\u00fasculo cae reiteradamente en el t\u00f3pico y no ofrece alicientes para el lector habitual del g\u00e9nero.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[287],"class_list":["post-1759","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-stephenie-meyer"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1759"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1759\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1780,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1759\/revisions\/1780"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}