{"id":1896,"date":"2009-07-08T15:00:18","date_gmt":"2009-07-08T13:00:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1896"},"modified":"2009-07-03T11:37:23","modified_gmt":"2009-07-03T09:37:23","slug":"mexican-curious-de-caligari-a-el-santo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1896","title":{"rendered":"Mexican curious: de Caligari a El Santo"},"content":{"rendered":"<p>En Francia, pensaban que deb&iacute;a ser surrealismo.<\/p>\n<p>Pero la verdad es que no se trataba de eso. Ninguna de esas pel&iacute;culas de Santo, el enmascarado de plata y los bodrios f&iacute;lmicos del director Juan Orol (<em>G&aacute;nsters contra Charros<\/em>, 1948) hab&iacute;an sido filmadas con la intenci&oacute;n del surrealismo. Simplemente, as&iacute; eran.<\/p>\n<p>Baratas, mal hechas, con di&aacute;logos verdaderamente deleznables y algunas de las veces con actuaciones verdaderamente acartonadas, un grupo de selectas pel&iacute;culas mexicanas clase B invadieron los cine club de Paris en las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta.<\/p>\n<p>No se trataba solo de la ex&oacute;tica imaginaci&oacute;n de los realizadores mexicanos que no tem&iacute;an enfrentar a luchadores del ring con los monstruos m&aacute;s famosos del cine y la literatura, sino que, siguiendo la propuesta que Siegfried Kracauer hab&iacute;a sostenido en su libro <em>De Caligari a Hitler, una historia psicol&oacute;gica del cine alem&aacute;n <\/em>(Ed. Paidos, Espa&ntilde;a, 1985), las pel&iacute;culas exponen y son una especie de imagen social del pa&iacute;s que las produce. &iquest;Qu&eacute; claves ocultas sobre la sociedad y la ideolog&iacute;a de M&eacute;xico ven&iacute;an asociadas, pues, con filmes como <em>Santo contra la invasi&oacute;n de los marcianos <\/em>(Alfredo B. Crevenna, 1967) o <em>Las momias de Guanajuato<\/em> (Federico Curiel, 1972)?<\/p>\n<p>Aunque a primera vista pareciera ser que el cine fant&aacute;stico mexicano es s&oacute;lo resultado del bajo presupuesto y la rapidez de producci&oacute;n de la industria para la diversi&oacute;n de las masas, es verdad que entre l&iacute;neas muestra al mundo una visi&oacute;n condensada de la idiosincrasia y las filias mexicanas. Grita &ndash;como el expresionismo alem&aacute;n&ndash; &nbsp;en forma de cuento fant&aacute;stico, la realidad interior de la sociedad mexicana de aquella &eacute;poca y en gran medida de la actual.<\/p>\n<p>No hace mucho tuve la suerte de asistir a la presentaci&oacute;n de una tesis a&uacute;n no publicada, cuyo t&iacute;tulo es <em>Representaci&oacute;n del h&eacute;roe, la mujer y la lucha libre en las pel&iacute;culas protagonizadas por Santo, el enmascarado de plata, <\/em>de Delf&iacute;n Romero Tapia y el autor mencionaba que el famoso luchador, adoraci&oacute;n de las multitudes, no era realmente un personaje, sino una marca. Ante tal aseveraci&oacute;n, no puede m&aacute;s que sonre&iacute;r. &iquest;Una marca? &iexcl;Qu&eacute; tonter&iacute;a!<\/p>\n<p>Pero su disertaci&oacute;n resulto tener bastante l&oacute;gica: Santo no es realmente un personaje, porque carece de una estructura coherente. No hay un continuo en sus pel&iacute;culas que lo defina como tal. Por ejemplo, de James Bond, el famoso agente 007 de las pel&iacute;culas basadas en el personaje de Ian Fleming, conocemos su carisma con las chicas, su preferencia por un Martini agitado, no revuelto, su gusto por los gadgets, su atracci&oacute;n hacia los casinos y el juego, las pistolas Walther PPK, calibre 7,65 etc. Todo ello se repite constantemente en sus pel&iacute;culas y le otorgan una personalidad definida.<\/p>\n<p>Precisamente de esto es de lo que carece el Santo.<\/p>\n<p>De una pel&iacute;cula a otra el &ldquo;personaje&rdquo; no podr&iacute;a ser mas distinto. En algunos filmes, el Santo tiene su residencia en un modesto departamento, en otra vive en una lujosa residencia, rodeado por hermosas mujeres. En un filme conduce un auto sencillo y econ&oacute;mico y en otra cuenta con un poderoso carro deportivo y descapotable. Incluso su &eacute;tica cambia de un film a otro cuando en uno de estos se le menciona al h&eacute;roe que el uso de su m&aacute;scara conlleva la obligaci&oacute;n de jam&aacute;s usar un arma, mientras que en otra, dispara a los malvados en turno con una metralleta. Sus or&iacute;genes tampoco son muy claros y aunque se presume una especie de &ldquo;legado&rdquo; de padre a hijo, nunca se establece con certeza nada.<\/p>\n<p>Mucho de todo esto se lo podemos achacar a que el Santo trabaj&oacute; con diferentes productoras y variados escritores, los cuales nunca vieron la necesidad de respetar una l&iacute;nea clara en el desarrollo del personaje. Las pel&iacute;culas, mero producto de consumo, se grababan a veces hasta en tres semanas o menos. &iquest;Qu&eacute; necesidad hab&iacute;a pues, de cuidar la l&oacute;gica de un personaje?<\/p>\n<p>Y lo m&aacute;s interesante: a la gente esa l&oacute;gica jam&aacute;s le importaba. Simplemente se sentaban en las butacas del cine y se preparaban para disfrutar. <\/p>\n<p>La importancia del Santo no estaba entonces en la construcci&oacute;n de un personaje, sino en el simbolismo de la m&aacute;scara. El Santo es la m&aacute;scara y esta no oculta realmente a un hombre, sino que el hombre se reduce a ser el mero portador de esta.&nbsp; <\/p>\n<p>Algo de ello nos viene del M&eacute;xico prehisp&aacute;nico. En la antigua Tenochtitlan, cada a&ntilde;o se preparaba a dos j&oacute;venes cautivos para tomar el lugar y &ldquo;ser el doble&rdquo; de dos importantes dioses mexicas, Huahilopoztli y Tezcatlipoca. Para ello se les ataviaba como tales y se les hacia vivir a cuerpo de rey durante todo el tiempo que mantuvieran esta representaci&oacute;n. A final de a&ntilde;o, ambos eran sacrificados y varios de ellos incluso, se llegaron a creer el papel que representaban (Ver: TIB&Oacute;N, Gutierre, <em>Historia del nombre y de la fundaci&oacute;n de M&eacute;xico, e<\/em>dici&oacute;n corregida y aumentada, Ed. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1977. P&aacute;gs 79 a 81).<\/p>\n<p>Hay mucho sentido en todo esto, pues ciertas costumbres se llegan a legar por generaciones y a&uacute;n hoy en d&iacute;a, en ciertos lugares del pa&iacute;s, se siguen cuidando estas tradiciones, si no con dioses prehisp&aacute;nicos, si con figuras hibridizadas con influencias cat&oacute;licas.<\/p>\n<p>En lo que respecta a la falta de coherencia&nbsp; y el desinter&eacute;s del p&uacute;blico por esta, podemos encontrar una conexi&oacute;n con la &ldquo;virtud&rdquo; que los mexicanos tenemos para olvidar. En M&eacute;xico olvidamos r&aacute;pido y &ndash;por ejemplo&ndash;&nbsp; los esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos de alguna vez, llegan a no tener m&aacute;s importancia en cuanto ha pasado un buen tiempo y el p&uacute;blico los olvida. Esta apat&iacute;a puede verse reflejada en el desinter&eacute;s del pueblo por demandar una coherencia para el personaje. En el actual filme, Santo se enfrenta a Dr&aacute;cula, pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; no lo hab&iacute;a matado ya en un encuentro anterior? &iexcl;Ahora ni siquiera lo recuerda!<\/p>\n<p>Pero a nadie le importa as&iacute; que&hellip;<\/p>\n<p>Deja correr la pel&iacute;cula. <\/p>\n<p>D&eacute;jala ser<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pel\u00edculas de El Santo son una singular aportaci\u00f3n mexicana al imaginario del fant\u00e1stico, con incursiones en las tem\u00e1ticas de la cf.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1896","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1896","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1896"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1896\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1897,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1896\/revisions\/1897"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1896"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1896"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1896"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}