{"id":1903,"date":"2009-07-09T06:30:30","date_gmt":"2009-07-09T04:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1903"},"modified":"2009-12-25T21:17:00","modified_gmt":"2009-12-25T19:17:00","slug":"2001-de-arthur-c-clarke","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1903","title":{"rendered":"2001, de Arthur C. Clarke"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/2001.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"184\" height=\"300\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2019\" title=\"2001\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/2001-184x300.jpg\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/2001-184x300.jpg 184w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/2001.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/a>De la primera lectura que hice de este libro publicado en 1968 (fue hace diecisiete a&ntilde;os) recordaba algunas cosas m&aacute;s o menos difusas: que fue f&aacute;cil de leer; que no pod&iacute;a quitarme de la cabeza la pel&iacute;cula de Kubrick, la cual ya me sab&iacute;a de memoria, mientras lo le&iacute;a; que me aclar&oacute; algunas dudas sobre &eacute;sta; que para ese momento, en que ya hab&iacute;a visto que un escritor de ciencia ficci&oacute;n pod&iacute;a (ahora pienso que tiene que) ser primero un buen escritor y luego un buen escritor de ciencia ficci&oacute;n, Clarke no demostraba claramente que cumpliera este requisito (salvo, quiz&aacute;s luego, en <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"30\">Fuentes del para&iacute;so<\/span>); tambi&eacute;n que el resto de la serie de libros que empez&oacute; con <em>2001 <\/em>y que le&iacute; casi a continuaci&oacute;n empezaban a desbarrar en sus predicciones futuristas de una manera alarmante conforme se suced&iacute;an los t&iacute;tulos&#8230;<\/p>\n<p>Una valoraci&oacute;n la de entonces que podr&iacute;a oscilar entre indiferente, desinformada y un poco negativa. Hubo cosas que ahora, en la relectura, veo que percib&iacute; err&oacute;neamente, y otras que no tanto.<\/p>\n<p>Para empezar me acuerdo que pens&eacute; concretamente: estando la pel&iacute;cula, para qu&eacute; comprar el libro. En esto no andaba muy equivocado: el relato original de Clarke &ldquo;El centinela&rdquo;, publicado en 1951, fue la base tanto para la pel&iacute;cula, escrita conjuntamente por el autor y Kubrick, como para la novela, elaborada simult&aacute;neamente por el primero, por lo que la fidelidad entre estos dos productos roza el 90%. La pel&iacute;cula incluye variaciones sobre la historia, como limitar el viaje espacial hasta J&uacute;piter y no Saturno, usar desde el principio como banda sonora el tipo de m&uacute;sica que el astronauta Dave Bowman escucha en la novela hacia el final, hacer mucho m&aacute;s cr&iacute;ptico el encuentro con los extraterrestres, o darle un toque de terror (especialmente usando a HAL 9000) que no se aprecia igual en el libro, pero esencialmente ambas obras son dif&iacute;ciles de separar, y as&iacute; se ver&aacute; en las l&iacute;neas que siguen.<\/p>\n<p>Para empezar, y al contrario de lo que recordaba, es un libro bien escrito (aunque mi edici&oacute;n tiene algunas erratas). No es una obra maestra de la literatura, desde luego; hace un uso excesivo, sobre todo al principio, pero tambi&eacute;n en otros momentos, del narrador omnisciente, y tiene alg&uacute;n cambio de ritmo no demasiado bien resuelto (comprensible dada la dificultad de describir una historia de las proporciones espacio-temporales que tiene &eacute;sta); pero aport&oacute; al g&eacute;nero un nivel de integraci&oacute;n de la literatura con la ciencia m&aacute;s que interesante.<\/p>\n<p>Por tanto me gustar&iacute;a profundizar en las sensaciones, en los sentimientos que causa en el lector esta novela, como obra literaria. Las descripciones de las maravillas del espacio y de la t&eacute;cnica son preciosas. Este sentimiento no racional de belleza lo proporciona de manera especialmente intensa: sientes esas maravillas en tu piel. La belleza que transmite se parece &ndash;pero es m&aacute;s minuciosa, si se puede calificar as&iacute;&ndash; a la que consegu&iacute;a Sagan en su serie <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"33\">Cosmos<\/span>. Recuerdo especialmente la propuesta de Sagan de posibles formas de seres vivos en J&uacute;piter, algo que tambi&eacute;n se insin&uacute;a en la novela de Clarke.<\/p>\n<p>Pero hay m&aacute;s. El libro no s&oacute;lo produce un gran sentimiento de belleza sobre el universo en que vivimos (y que cada vez importa menos a la gente de a pie, he de decir). La palabra &ldquo;odisea&rdquo;, por ejemplo, adquiere tanta importancia como la que merece por aparecer en el t&iacute;tulo: el lector percibe realmente la inmensidad del viaje que esta novela describe, y en varios aspectos. No s&oacute;lo en la traves&iacute;a espacial de su segunda parte, cuando la <em zid=\"42\">Discovery <\/em>recorre el sistema solar hacia Saturno (la <em zid=\"43\">Descubrimiento <\/em>en la edici&oacute;n que yo tengo, pero de nuevo la pel&iacute;cula me puede), sino tambi&eacute;n en el viaje de la evoluci&oacute;n humana desde un ser no pensante hasta uno inteligente, este periplo mucho m&aacute;s resumido y quiz&aacute;s un poco m&aacute;s torpemente hilado, pero que reaparece al final, cuando se describen los seres extraterrestres como posible evoluci&oacute;n de nuestra especie m&aacute;s all&aacute; de lo que somos. Por supuesto tambi&eacute;n est&aacute; la odisea del viaje tecnol&oacute;gico, desarrollando durante milenios m&aacute;quinas que en el libro dominan suavemente al espacio, sin estridencias, limpias, casi como miembros de nuestra familia (como dije, HAL no se percibe tan hostil como en la pel&iacute;cula).<\/p>\n<p>Esta(s) odisea(s) no es(son) como la de Ulises, o la de Jas&oacute;n (tan deliciosamente descrita en <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"34\">El Vellocino de Oro<\/span>, de Robert Graves), o la de H&eacute;rcules: todos esos h&eacute;roes andan inmersos en aventuras trepidantes, rodeados de amigos y enemigos&#8230; Aqu&iacute;, por el contrario, se masca la soledad. Este otro sentimiento es omnipresente. Se prolonga incluso cuando el lector y los personajes se aferran, para ahuyentarlo, al &uacute;nico acompa&ntilde;ante no humano de los dos tripulantes conscientes de la Discovery: el computador HAL, el garante de la seguridad y enlace con el planeta madre. Precisamente quien convierte una expedici&oacute;n finita, es decir, con esperanza, en un viaje a una eternidad sin retorno. As&iacute; que incluso el &uacute;nico punto de conexi&oacute;n con cualquier sentimiento de seguridad desaparece: el desamparo llega a ser total e inevitable.<\/p>\n<p>En realidad, ese desamparo puebla todas las p&aacute;ginas del libro. No s&oacute;lo hay soledad en el viaje espacial y tras la desconexi&oacute;n de HAL, sino tambi&eacute;n en los preparativos anteriores y en la Luna (esa cierta frialdad educada, tan evidente -y tan bien reflejada en la pel&iacute;cula-, que mantienen los personajes en sus relaciones, y la escasez de di&aacute;logos). Tambi&eacute;n se percibe en los or&iacute;genes del homo sapiens, millones de a&ntilde;os antes de todo eso (soledad ante un mundo incomprensible y hostil). Si prestas atenci&oacute;n no puedes evitar que el libro te haga sentir la soledad, como es imposible impedir que te haga sentir las maravillas, la belleza del cosmos y de la tecnolog&iacute;a que describe.<\/p>\n<p>Es ya evidente que lo que m&aacute;s me ha sorprendido de esta segunda lectura son los sentimientos que me ha provocado un libro que yo apenas recordaba como un trasunto sin mucha importancia de su respectiva pel&iacute;cula&#8230;<\/p>\n<p>Aparte de esto, <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"35\">2001<\/span> es ciencia ficci&oacute;n dura, y como tal explora posibilidades tecnol&oacute;gicas futuras. Sin embargo, he sido incapaz de encontrar ahora una reflexi&oacute;n sobre la tecnolog&iacute;a que recordaba haber extra&iacute;do de &eacute;l hace a&ntilde;os: que el hombre es un ser que construye herramientas cada vez m&aacute;s sofisticadas, haci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s dependiente de ellas, hasta que al final &eacute;stas le hacen depender m&aacute;s all&aacute; de lo aceptable (HAL se convierte en un asesino). Este complejo amor\/odio entre el hombre y sus herramientas no es evidente en la novela. El papel de HAL es por supuesto importante, s&iacute;, pero ni produce tanta inquietud como en la pel&iacute;cula ni en el libro hay el m&aacute;s leve atisbo de negatividad en la descripci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a. HAL, la herramienta &uacute;ltima (pues algo m&aacute;s avanzado ser&iacute;a suprahumano) falla, s&iacute;, y hace cosas parecidas a las que filma Kubrick, pero en lo que escribi&oacute; Clarke es desconectado sin esfuerzo, pues se ha averiado, al contrario que en la pel&iacute;cula, en donde todo el proceso que lleva a la desconexi&oacute;n abruma con implicaciones &eacute;ticas y filos&oacute;ficas.<\/p>\n<p>As&iacute; que <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"36\">2001<\/span> no me parece que haga profundas reflexiones sobre la tecnolog&iacute;a, o al menos yo ahora no soy capaz de verlas. &Eacute;sta, de todas formas, est&aacute; minuciosa y pulcramente descrita. Recuerda en algunos pasajes a los libros de Julio Verne, aunque con una prosa m&aacute;s bella, al menos para ojos nacidos a finales del siglo XX, que la de aqu&eacute;l, y con un sentido del equilibrio que aqu&eacute;l, tambi&eacute;n en algunos casos, no consegu&iacute;a (a&uacute;n recuerdo lo pesad&iacute;sima que me result&oacute; la descripci&oacute;n exhaustiva de todas las especies marinas que pasaban tras las ventanas del <em zid=\"44\">Nautilus<\/em>).<\/p>\n<p>Aqu&iacute; llegamos a otra cosa que recordaba de la primera lectura de <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"37\">2001<\/span>: la aparente preocupaci&oacute;n de Clarke por c&oacute;mo ser&iacute;a la tecnolog&iacute;a futura, por predecirla. Ahora me asalta la duda. Aparte de que fracasara o no, quiz&aacute;s Clarke no pretend&iacute;a predecir nada. Podr&iacute;a ser que su preocupaci&oacute;n por la descripci&oacute;n minuciosa y cient&iacute;ficamente plausible de la tecnolog&iacute;a fuera una inclinaci&oacute;n natural en la &eacute;poca y fruto de su formaci&oacute;n. O quiz&aacute;s se lo tom&oacute; como un ejercicio de integraci&oacute;n literatura-ciencia. Desde luego lo consigui&oacute;: la novela no pierde su cualidad ni calidad literarias por incluir una tecnolog&iacute;a tan detallista. Es bella, no olvidemos eso; no todos los autores que han cultivado la ciencia ficci&oacute;n dura han conseguido lo mismo mientras describ&iacute;an tecnolog&iacute;as para llegar a otros planetas o viajar por el espacio con tal minuciosidad.<\/p>\n<p>S&oacute;lo por completar, dos apuntes menores: la novela contiene alg&uacute;n momento de tensi&oacute;n, muy bien llevado tras el repentino contraste con la soledad, tranquilidad y vac&iacute;o que provoca el viaje espacial, y su escasa longitud (poco m&aacute;s de 200 p&aacute;ginas) no impide hacer part&iacute;cipe al lector de la peripecia inconmensurable que supone en el espacio y en el tiempo esta odisea de odiseas.<\/p>\n<p>Yo dej&eacute; de leer a Clarke tras <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"38\">Cita con Rama<\/span>, que me pareci&oacute; aburrido, llegando como he comentado a las conclusiones de que no se trataba de un buen escritor (claro, lo estaba comparando ya con gente muy grande en ese aspecto) y de que sus libros s&oacute;lo trataban de predecir el futuro, de una forma cada vez m&aacute;s estrepitosamente incorrecta. Ambas cosas son m&aacute;s que dudosas para m&iacute; ahora. Clarke, clasificado en la misma categor&iacute;a que otros escritores de ciencia ficci&oacute;n dura, hizo un buen trabajo literario con <span style=\"font-style: italic;\" zid=\"39\">2001<\/span>; quiz&aacute;s no brillante, pero consigui&oacute; cultivar, al menos en esta novela, esa parcela del g&eacute;nero mejor que otros coet&aacute;neos e incluso que alg&uacute;n escritor actual del g&eacute;nero. Adem&aacute;s es un libro entretenido, verdaderamente bello en algunos pasajes, que atrapa, que nos hace reflexionar sobre lo peque&ntilde;os que somos, que nos vuelve a hacer sentir la inmensidad del espacio y el tiempo, en uno de cuyos insignificantes puntos vivimos, desde una perspectiva cient&iacute;fica.<\/p>\n<p>De esta lectura, en definitiva, quedo satisfecho. Hasta el punto de que, a una novela de ficci&oacute;n que pretende (y consigue) estar tan cercana a la ciencia real como &eacute;sta, que es tan detallista, minuciosa y racional, le puedo perdonar que el monolito se comunicara con las mentes de los hom&iacute;nidos a distancia, es decir, que Clarke metiera la telepat&iacute;a nada m&aacute;s empezar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La novela escrita simult\u00e1neamente con la m\u00edtica pel\u00edcula de Stanley Kubrick resulta un producto valioso por s\u00ed mismo, pese a su estrecha relaci\u00f3n con el film.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[612,29,291,621,617,616,618,614,619,313,615,620,613],"class_list":["post-1903","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revisitando","tag-612","tag-arthur-c-clarke","tag-carl-sagan","tag-cita-con-rama","tag-cosmos","tag-dave-bowman","tag-discovery","tag-el-centinela","tag-el-vellocino-de-oro","tag-fuentes-del-paraiso","tag-hal-9000","tag-robert-graves","tag-stanley-kubrick"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1903"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1903\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1905,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1903\/revisions\/1905"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}