{"id":2277,"date":"2009-09-16T06:30:23","date_gmt":"2009-09-16T04:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2277"},"modified":"2009-09-14T23:04:15","modified_gmt":"2009-09-14T21:04:15","slug":"mexican-curious-en-el-refrigerador","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2277","title":{"rendered":"Mexican curious: En el refrigerador"},"content":{"rendered":"<p>Jorge Romo, en un <a href=\"http:\/\/www.ciencia-ficcion.com\/varios\/firmas\/f20090802.htm\" target=\"_blank\">art&iacute;culo <\/a>para el Sitio de Ciencia Ficci&oacute;n se hac&iacute;a la siguiente pregunta&nbsp;que, a la vez, da t&iacute;tulo al ensayo: &iquest;Est&aacute; la ciencia ficci&oacute;n mexicana en la morgue?<\/p>\n<p>Contestando a esta pregunta, tendr&eacute; que decir que si no est&aacute; muerta, s&iacute; es escasa. Aunque se pueden mencionar algunas obras de g&eacute;nero fant&aacute;stico que han aparecido en el mercado recientemente (en especial tres buenas novelas de Bernardo Fern&aacute;ndez, que por lo visto ha mutado en la m&aacute;quina de publicar), la verdad es que en M&eacute;xico a&uacute;n sobreviven de forma vigorosa los puntos de vista que describen a la ciencia ficci&oacute;n como una especie de subliteratura. <\/p>\n<p>Esta visi&oacute;n se extiende pr&aacute;cticamente a todo el fant&aacute;stico que peque de presumir su g&eacute;nero, en especial la ciencia ficci&oacute;n y el horror. De la primera se evita incluso &ndash;por las editoriales&ndash; mencionar su nombre.<\/p>\n<p>Esto no resulta del todo extra&ntilde;o si analizamos el origen de este desprecio al g&eacute;nero. Y yo lo sit&uacute;o, b&aacute;sicamente, en el a&ntilde;o de 1968.<\/p>\n<p>1968 no fue un a&ntilde;o f&aacute;cil para el mundo. Fue pr&aacute;cticamente un a&ntilde;o de transformaci&oacute;n que en M&eacute;xico se dej&oacute; sentir de una manera brutal en forma de masacre en la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco, Estado de M&eacute;xico. La guerra fr&iacute;a hab&iacute;a tra&iacute;do consigo un supuesto cambio de paradigmas que realmente solo se manifestaba como elegir entre una de dos polaridades ideol&oacute;gicas mundiales, y ambas potencias infiltraban a sus emisarios en la mayor parte de los gobiernos y los pueblos del mundo. En M&eacute;xico, un pa&iacute;s con una gran desigualdad econ&oacute;mica y un poder centralista y dominante, para gran parte de la juventud estudiantil, el socialismo sovi&eacute;tico representaba una utop&iacute;a de igualdad pol&iacute;tica y social. <\/p>\n<p>As&iacute;, el dos de octubre de 1968 una manifestaci&oacute;n estudiantil fue acallada a punta de bala en la Plaza de las Tres Culturas, dejando un saldo de m&aacute;s de 300 muertos.<\/p>\n<p>Por supuesto, esta masacre no solo dej&oacute; su huella en el ambiente pol&iacute;tico y social de su &eacute;poca, sino tambi&eacute;n en el cultural. El&nbsp; &ldquo;mundo intelectual&rdquo;, o la mayor parte de &eacute;l, siempre han presumido de su cercan&iacute;a con el pueblo y con las causas populares, y esta situaci&oacute;n, independientemente de a qu&eacute; c&iacute;rculo social se perteneciera, no pod&iacute;a dejar indiferente a nadie, pero mucho menos &ndash;y con justa raz&oacute;n&ndash; a estos. El arte se encuentra ahora sujeto a una sensaci&oacute;n de compromiso ante una realidad y una pol&iacute;tica injusta y apabullante. Ante este panorama, una literatura que se encarga de escribir &ndash;seg&uacute;n los c&aacute;nones intelectuales de la &eacute;poca&ndash; sobre navecitas espaciales, marcianitos verdes y princesas gal&aacute;cticas no tiene cabida en el rudo mundo de la realidad comprometida con la justicia social. <\/p>\n<p>Solo pocos se atreven a transgredir en el mundo de las letras escribiendo ciencia ficci&oacute;n, horror o fant&aacute;stico y, como en la mayor&iacute;a de las partes, en M&eacute;xico esa tendencia se transforma en gueto. Varios escritores optan por la autopublicaci&oacute;n o por la creaci&oacute;n de peque&ntilde;os fanzines, que la mayor parte del tiempo solo tienen resonancia en el centro del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Extra&ntilde;amente, eso no ocurre tanto a nivel de lectores. Editorial Novaro publica continuamente, entre sus colecciones de libros, obras de ciencia ficci&oacute;n, b&aacute;sicamente extranjera, que son bien recibidas por el mercado. Novelas de los cuarenta y los cincuenta escritas por Simak, Asimov, Heinlein y Pohl son dadas a conocer en nuestro pa&iacute;s y en muchos m&aacute;s a donde Novaro, Diana y otras editoriales, exportan. Sin embargo, lo que acab&oacute; dando el tiro de gracia a todas ellas es el derrumbe econ&oacute;mico del 82, que barri&oacute; con una gran parte de la industria editorial. <\/p>\n<p>Los noventa se conviertieron en una buena d&eacute;cada para la ciencia ficci&oacute;n, pues se contaba una comunidad de escritores del g&eacute;nero m&aacute;s identificada. Esta se centra m&aacute;s en los escritores de la Ciudad de M&eacute;xico y la Ciudad de Puebla, cuyas tendencias estil&iacute;sticas se mov&iacute;an m&aacute;s hacia el campo del ciberpunk, tal vez por sentirlo m&aacute;s comprometido con una &ldquo;realidad nacional&rdquo;. Sin embargo, el epicentro amplificador de este movimiento se encuentra realmente en Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas, donde el editor Federico Schaffler publica la que ha sido tal vez la m&aacute;s longeva revista del g&eacute;nero: <em>Umbrales<\/em>. Es tambi&eacute;n Schaffler quien logra la publicaci&oacute;n de la antolog&iacute;a de ciencia ficci&oacute;n m&aacute;s importante de M&eacute;xico, <em>M&aacute;s All&aacute; de lo Imaginado<\/em>, en tres tomos que presentaba, si no a lo mejor, al menos a lo m&aacute;s identificativo del g&eacute;nero en ese momento.<\/p>\n<p>Actualmente no tenemos en M&eacute;xico un mercado del g&eacute;nero como lo tienen en Espa&ntilde;a. No hay editoriales especializadas, hace a&ntilde;os dejaron de existir las convenciones y los premios del g&eacute;nero ya no tienen el peso del que presum&iacute;an. Mucha culpa la tuvo la tendencia de inventar y regalar premios a diestra y siniestra y por cualquier estupidez a las primeras de cambio. Es as&iacute; que el movimiento muri&oacute;. Muri&oacute; como una unidad que realmente nunca fue, aunque quiso darse, y ahora los elementos m&aacute;s representativos de los grupos de la Ciudad de M&eacute;xico, Puebla y Guadalajara, entre otros, se mueven m&aacute;s como part&iacute;culas aut&oacute;nomas, publicando a donde sea bien publicar.<\/p>\n<p>Siendo brutalmente sinceros, Espa&ntilde;a ha sido un mejor lugar que M&eacute;xico para presentar el trabajo mexicano. La mayor parte de lo que se ha enviado al otro lado del mar ha tenido buenos resultados en cr&iacute;tica y ventas. Muchos de los escritores del g&eacute;nero en M&eacute;xico han logrado embolsarse importantes premios espa&ntilde;oles en la materia, pero lo m&aacute;s importante es que han conseguido un mercado del que carecen en M&eacute;xico. En Espa&ntilde;a hay m&aacute;s lectores, esa es la verdad.<\/p>\n<p>Internet ha sido la piedra de toque de este nuevo panorama, pues permite a los escritores estar donde est&aacute; el mercado. <\/p>\n<p>No creo que sea la ciencia ficci&oacute;n mexicana la que est&aacute; en la morgue. Es el movimiento de la ciencia ficci&oacute;n mexicana. Ya nadie tiene ganas de meterse en l&iacute;os de egos, celos y &ldquo;prestigio&rdquo; de los que tan contaminado est&aacute; el mundo de la literatura en general. Parece que ya no existe nada de qu&eacute; hablar entre nosotros. Vivimos en nuestras burbujas y parece que vivimos bien. Tiramos por aqu&iacute;, tiramos por ac&aacute;. Hablo, por supuesto, de la generaci&oacute;n de la que me toc&oacute; formar parte. <\/p>\n<p>Pero he visto por ah&iacute; que hay reuniones. Nuevos chicos comienzan a juntarse para platicar, comentar y descubrir entre ellos el mundo fascinante de este g&eacute;nero. Es muy probable que ellos sean la semilla de una nueva generaci&oacute;n que realmente represente un movimiento para el g&eacute;nero en nuestro pa&iacute;s. <\/p>\n<p>Aunque realmente &ndash;y eso es tal vez lo triste&ndash; a la mayor&iacute;a de nosotros eso ya ni siquiera nos importa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un repaso melanc\u00f3lico al estado actual de la cf en el pa\u00eds azteca.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2277","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2277"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2278,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2277\/revisions\/2278"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}