{"id":2279,"date":"2009-09-17T06:30:17","date_gmt":"2009-09-17T04:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2279"},"modified":"2009-12-25T21:18:10","modified_gmt":"2009-12-25T19:18:10","slug":"diarios-de-las-estrellas-viajes-stanislaw-lem","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2279","title":{"rendered":"Diarios de las estrellas. Viajes, Stanislaw Lem"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"177\" height=\"300\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/lem_viajes.jpg\" \/>Voy a empezar con mal pie: nunca me han gustado mucho los libros con intenci&oacute;n humor&iacute;stica. M&aacute;s espec&iacute;ficamente: nunca he logrado re&iacute;rme tan continuadamente como algunos de ellos pretenden; no m&aacute;s all&aacute; de la longitud de un p&aacute;rrafo. Me pasaba ya esto en la &eacute;poca en que le&iacute; por primera vez <em>Diarios de las estrellas<\/em>, hace catorce a&ntilde;os, y cuando me dispon&iacute;a a comenzar su relectura ahora he vuelto a temer la misma sensaci&oacute;n de disgusto respecto de un humor que preve&iacute;a artificialmente intensificado. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMe pasa con Pratchett, por poner otro ejemplo muy claro.<\/p>\n<p>Y no es que tenga problemas con lecturas que tengan momentos divertidos y\/o absurdos (es uno de los m&uacute;ltiples motivos por los que Dick me hace til&iacute;n). Pero cuando me encuentro con un libro en el que la hilaridad trata de ser deliberada y expl&iacute;citamente intensa&#8230; Uf. Quiz&aacute;s es que mi hilaridad es dif&iacute;cil de mantener activa. O directamente es que soy raro. O lo mismo no y es algo natural: el terror es otra sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de mantener en el lector durante demasiado tiempo seguido; la tragedia&#8230; &iexcl;Demonios, no s&eacute; de ning&uacute;n libro que haga llorar continuamente al que lo lee! Salvo alguno de Zaf&oacute;n, pero por otros motivos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn fin. Nos estamos desviando. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDec&iacute;a que hab&iacute;a empezado mal, &iquest;verdad? Teniendo en cuenta al nivel al que se le suele considerar a Lem literariamente, y espec&iacute;ficamente en el g&eacute;nero, ya me habr&aacute;n abandonado algunos lectores o se estar&aacute;n pensando atroces comentarios sobre lo que digo&#8230;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPues para los que a&uacute;n mantienen la esperanza de obtener de m&iacute; algo de provecho he de decir que, despu&eacute;s de haber revisitado <em>Diarios<\/em> y haberlo dejado reposar unos d&iacute;as, no estoy en disposici&oacute;n de seguir con la misma actitud (aunque por ahora s&oacute;lo me permitir&eacute; esta licencia con Lem). Esta relectura me ha resultado ciertamente dif&iacute;cil. Mucho, de verdad. Pero quiz&aacute;s no haya sido por su humor deliberado y constante. Poco a poco las cosas han encajado de otra manera, y, tratando de ordenar notas e ideas, encuentro con sorpresa que en el humor de Lem hay mucho m&aacute;s que humor. Veo tantas virtudes, de hecho, que creo que ese humor es s&oacute;lo parte de un n&uacute;cleo literario original&iacute;simo; no es un a&ntilde;adido superficial a una serie de historias para hacerlas m&aacute;s divertidas. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa edici&oacute;n que conservo de <em>Diarios de las Estrellas<\/em> consta de dos vol&uacute;menes, pero aqu&iacute; s&oacute;lo hablar&eacute; del primero: <em>Viajes<\/em>, una recopilaci&oacute;n de ocho cuentos (los &ldquo;viajes&rdquo; por el espacio y el tiempo 7&ordm;, 8&ordm;, 11&ordm;, 12&ordm;, 13&ordm;, 14&ordm;, 18&ordm; y 20&ordm; del muy aventurero Ijon Tichy), escritos por Lem m&aacute;s o menos en la d&eacute;cada de los 60. Mi edici&oacute;n tambi&eacute;n incluye dos introducciones ficticias a esos viajes redactadas por varias sociedades de estudiosos de Tichy. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLem usa en estos viajes un humor absurdo, sarc&aacute;stico, recurrente&#8230; y despiadado en varios sentidos: no deja tomar aire al lector, mete sus s&aacute;tiras en una frase s&iacute; y en otra tambi&eacute;n. Es un humor inteligente, que requiere esfuerzo intelectual (o apertura de miras, seg&uacute;n se quiera) para disfrutarlo en toda su plenitud. A causa de esto se trata, como tambi&eacute;n coment&eacute; de <em>Cr&oacute;nicas Marcianas<\/em>, de un libro para leer lentamente. Pero al contrario que aqu&eacute;l, no lo considero f&aacute;cil de digerir ni siquiera cuando se lea lentamente: da demasiado que pensar, tanto desde el punto de vista literario como del tem&aacute;tico por lo que est&aacute; criticando en sus p&aacute;ginas, para tom&aacute;rselo a la ligera. O quiz&aacute;s s&iacute; que hay que tom&aacute;rselo a la ligera y perdernos de una vez el poco respeto que nos quede como lectores y como escritores, o como especie humana en general. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPara empezar por lo m&aacute;s superficial: Lem construye humor mezclando elementos prosaicos con situaciones transcendentes. En el &uacute;ltimo viaje del libro, el hecho de que una m&aacute;quina del tiempo que trae al protagonista procedente del futuro irrumpa con coordenadas ligeramente mal calculadas tiene como principal consecuencia que a &eacute;l mismo (el del presente) se le caiga una sart&eacute;n en la que est&aacute; friendo un par de huevos en la planta de abajo&#8230; una y otra vez, hasta que su yo del futuro le convence de que acepte una misi&oacute;n. En el s&eacute;ptimo viaje, siendo el &uacute;nico tripulante de su cohete, Tichy no puede arreglar el control de direcci&oacute;n porque los ingenieros que construyeron la nave pensaron en que fueran necesarias dos personas para hacer girar un tornillo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nProfundicemos un poco m&aacute;s: el humor de Lem es certero (nada se le escapa) y tiene muy mala leche. Cuestiona las ideas que se anda montando la humanidad desde hace siglos, &eacute;sas tan abstractas que pensamos avanzadas y esenciales para vivir. As&iacute;, Lem, teniendo estudios superiores, se r&iacute;e mordazmente de la ciencia y de la t&eacute;cnica (de sus asociaciones, congresos, publicaciones, resultados discutibles como las teor&iacute;as cosmog&oacute;nicas -en el viaje decimoctavo Tichy se convierte en el creador del universo para completar esas teor&iacute;as, y es un simple defecto suyo de dejadez al vigilar a sus ineptos ayudantes el que provoca que la realidad se quede tan mal como est&aacute; la nuestra-); no deja t&iacute;tere con cabeza en las instituciones e ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas de su &eacute;poca y casi de la nuestra (organizaciones gal&aacute;cticas de funcionamiento arbitrario e in&uacute;til, claros remedos de la ONU; estados tan igualitarios que todos sus ciudadanos tienen la misma identidad); disecciona sin piedad, desde el sarcasmo, la evoluci&oacute;n de nuestras sociedades (el abuso de poder en distintas estructuras sociales en el viaje duod&eacute;cimo) y ridiculiza a sabios y religiones (brillante el &ldquo;maestro Oh&rdquo;, as&iacute; como el planeta en el que todos creen firmemente que deben vivir sumergidos en agua -y no hacer burbujas- a pesar de ser humanos); se mofa de nuestra historia entera (memorable el esfuerzo realizado por el autor en la escritura del vig&eacute;simo viaje, donde Ijon Tichy pretende borrar los errores de la humanidad pero termina exactamente igual que al principio por su decisi&oacute;n de ir desterrando al pasado a sus mediocres subordinados, que se convierten as&iacute; en los personajes ilustres&nbsp;conocidos por todos nosotros); recorre las ideas que la literatura de ciencia ficci&oacute;n trat&oacute; de manera seria con precisi&oacute;n digna del mejor hard, pero sin dejar pr&aacute;cticamente ninguna en pie (especialmente el viaje en el tiempo: para quitarse el sombrero ver c&oacute;mo est&aacute; construido literariamente el viaje s&eacute;ptimo, donde Tichy sufre las paradojas de un bucle temporal que crea m&aacute;s y m&aacute;s Ijon Tichys, de tal manera que el autor es capaz de mantener la claridad expositiva en la mente del lector a pesar del crecimiento exponencial del n&uacute;mero de personajes; las IAs y los robots, entes considerados habitualmente superiores a los humanos, son usados por Lem en el viaje und&eacute;cimo para denunciar lo miserable de nuestro ego&iacute;smo). <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nY as&iacute; <em>ad infinitum<\/em>. En este libro la creatividad de Lem agobia, no parece tener fin. Su sarcasmo se retuerce hasta lo indecible, sin l&iacute;mites ni barreras: el propio Lem se burla de Lem nada m&aacute;s empezar (negando la autor&iacute;a de esas memorias de viajes a un supuesto dispositivo llamado Lem), y su protagonista, en el fondo un trasunto suyo, es tan inepto y mediocre como todos los que le rodean. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nRespecto a los aspectos m&aacute;s literarios, maneja con minuciosidad un lenguaje t&iacute;pico de la proto ciencia ficci&oacute;n, casi decimon&oacute;nico, especialmente cuando imita informes cient&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n cuando hablan los pol&iacute;ticos; aunque tampoco tiene problemas para pasar a escribir a modo de diario en el viaje decimocuarto. Todo esto hace la lectura de todo menos ligera (en ese sentido es duro el viaje octavo). De todas formas da un respiro insertando escenas de acci&oacute;n de vez en cuando, y, por supuesto, los golpes de su original humor lleno de objetos cotidianos provocando situaciones est&uacute;pidas ayudan mucho. En cualquier caso no considero una escritura brillante la suya a nivel formal, pero s&iacute; correcta y bien ejecutada. Los personajes no est&aacute;n cuidados ni desarrollados. Quiz&aacute;s no era necesario en estos cuentos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn definitiva: habiendo abordado este libro inicialmente con bastante mal pie, he terminado con un sentimiento de admiraci&oacute;n. Mis temores iniciales han ido desvaneci&eacute;ndose mientras escrib&iacute;a esta columna (mientras analizaba su relectura), modul&aacute;ndose lentamente hacia una sensaci&oacute;n mucho m&aacute;s que satisfactoria. Un efecto raro, como de digesti&oacute;n larga pero beneficiosa. Incluso me resultar&iacute;a dif&iacute;cil negarme ahora a admitir que Lem era un genio, como muchas personas m&aacute;s cultas e informadas que yo opinan, despu&eacute;s de haber desgranado algunos de los aspectos que forman este libro, si no fuera por lo poco que me gusta ese calificativo. Pero, en fin, lo que es imposible negar es que brill&oacute; con luz intensa y propia, identificable y dif&iacute;cilmente igualable. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLuego el dispositivo llamado Lem desapareci&oacute;. &iquest;En alg&uacute;n bucle temporal? Quiz&aacute;s est&eacute; creando el universo de nuevo desde donde sea que est&eacute; y no nos estemos dando cuenta. Porque seguramente cualquier universo habitado por el hombre ha de ser necesariamente tan rid&iacute;culo como el que nos rodea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro de aparente humor, pero en el que un m\u00ednimo an\u00e1lisis lleva a descubrir mucho m\u00e1s gracias al talento de su autor.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[622,626,625,47,624,623],"class_list":["post-2279","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revisitando","tag-diarios-de-las-estrellas","tag-humor","tag-ijon-tichy","tag-stanislaw-lem","tag-terry-pratchett","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2279"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2281,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2279\/revisions\/2281"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}