{"id":2338,"date":"2009-10-02T06:30:46","date_gmt":"2009-10-02T04:30:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2338"},"modified":"2009-09-25T10:37:20","modified_gmt":"2009-09-25T08:37:20","slug":"frankenstein-%c2%bfla-primera-novela-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2338","title":{"rendered":"Frankenstein, \u00bfla primera novela de ciencia ficci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"187\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/Frankenstein.jpg\" alt=\"\" \/>Hay dos elementos recurrentes que se se&ntilde;alan casi indefectiblemente en las rese&ntilde;as o comentarios sobre<em> Frankenstein, o el moderno Prometeo<\/em>, la famosa obra de Mary Shelley: la corta edad de la autora cuando public&oacute; esta novela inmortal, veinti&uacute;n a&ntilde;os, y la supuesta inauguraci&oacute;n del g&eacute;nero de ciencia ficci&oacute;n que supuso la misma.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSobre el primer punto no voy a incidir puesto que no es la intenci&oacute;n de este art&iacute;culo subrayar cu&aacute;n diferentes eran veinte a&ntilde;os en el siglo XIX de los veinte a&ntilde;os que pueda tener cualquiera de nuestros j&oacute;venes hoy en d&iacute;a. Ni siquiera encuadrar la creaci&oacute;n en aquella rom&aacute;ntica velada de Villa Diodati en 1816, recalcando el inesperado triunfo de la joven frente a Lord Byron -que no termin&oacute; su texto-, su propio marido, Percy Shelley, y John William Polidori, autor de <em>El vampiro<\/em>, ser&iacute;a revelador de gran cosa as&iacute; en fr&iacute;o y sin gastar m&aacute;s tinta de la que pretendo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAs&iacute;, mi intenci&oacute;n es centrarme en el segundo punto: &iquest;realmente <em>Frankenstein<\/em> es la primera obra de ciencia ficci&oacute;n? No pretender&eacute; indagar si ya alg&uacute;n otro autor inaugur&oacute; el g&eacute;nero previamente por dos motivos: simple falta de recursos y un elemento clave: que creo, sinceramente, que la novela de Mary Shelley tiene poco, en intenci&oacute;n y desarrollo, de ciencia ficci&oacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSe afirma con frecuencia que la idea de la resurrecci&oacute;n, o del insuflar vida a un cuerpo muerto, la tom&oacute; la joven de las teor&iacute;as galv&aacute;nicas de la &eacute;poca, las cuales permitieron constatar que un impulso el&eacute;ctrico provocaba un reflejo muscular incluso en la carne muerta. Dado el marco temporal y las circunstancias de Mary Shelley no me atrever&iacute;a a afirmar que esto no fuera as&iacute;, pero lo que est&aacute; claro es que, directamente, la autora no hizo alusi&oacute;n en ning&uacute;n momento a estos procesos en su obra. Reconozco que hab&iacute;a llegado a dudar de este particular, pero la relectura hace poco de la novela me confirm&oacute; en mi recuerdo: no hay ning&uacute;n rayo que devuelva a la vida al engendro en toda la obra, ni mencionado brevemente ni descrito en profundidad.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEste elemento, tan sugerente que se ha quedado grabado a fuego en el imaginario popular, ha de ser posterior. En las versiones cinematogr&aacute;ficas, desde luego, es mucho m&aacute;s impactante que el proceso original dise&ntilde;ado por Shelley, en el que distintas y cr&iacute;pticas soluciones l&iacute;quidas animaban al cuerpo en un proceso que ten&iacute;a m&aacute;s de ritual alqu&iacute;mico que de ensayo de laboratorio. Cabe imaginar, asimismo, que en las adaptaciones teatrales de la novela tambi&eacute;n se optar&iacute;a por algo igualmente vistoso.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero aun considerando el rayo como un elemento de tramoya posterior, como el jorobado al que gritar &quot;Igor, la palanca&quot; en el momento adecuado, cabr&iacute;a preguntarse si, a pesar de todo, la escritora buscaba dar esa base de ciencia ficci&oacute;n a su obra. Yo creo que la respuesta es no.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo se trata &uacute;nicamente de que haya algunas curiosas inconsistencias en el concepto &quot;t&eacute;cnico&quot; de la creaci&oacute;n del monstruo; por ejemplo, &eacute;ste debe ser grande para que el proceso funcione mejor, problema que Frankenstein solventa&#8230; cosiendo trozos de cad&aacute;veres y obteniendo &iexcl;un monstruo de m&aacute;s de dos metros largos de altura! Convendremos en que no deja de ser peculiar el resultado: o le puso varios f&eacute;mures o le a&ntilde;adi&oacute; m&aacute;s v&eacute;rtebras de lo necesario&#8230; con lo sencillo que hubiera sido buscar a un gigant&oacute;n cad&aacute;ver.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPodr&iacute;amos pensar que estos &quot;gazapos&quot; se deben a las limitaciones de la autora, pero yo me inclino, m&aacute;s bien, a pensar que Shelley nos cont&oacute; lo que quer&iacute;a y construy&oacute; -valga la palabra- al monstruo como mejor le conven&iacute;a: grande, macabro y aterrador, carente de l&oacute;gica frente a un an&aacute;lisis en profundidad pero igualmente sugerente para el lector. &iquest;Por qu&eacute; esta elecci&oacute;n? Porque, a mi parecer, <em>Frankenstein, o el moderno Prometeo <\/em>no es una obra de ciencia ficci&oacute;n, sino una obra filos&oacute;fica y, sobre todo, moral.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"242\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/MaryShelley.jpg\" alt=\"\" \/>Shelley quer&iacute;a confrontar al mundo a una aberraci&oacute;n salida de la mente humana. Las bases le son indiferentes porque opta por la met&aacute;fora m&aacute;s all&aacute; de otra consideraci&oacute;n. Si su intenci&oacute;n hubiera sido conseguir una verosimilitud superior a las populares -por aquella &eacute;poca- ghost stories, habr&iacute;a prestado m&aacute;s atenci&oacute;n a estos detalles tal y como hizo con otros, como las referencias literarias.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAs&iacute;, &iquest;es <em>Frankenstein <\/em>la primera novela de ciencia ficci&oacute;n? Yo dir&iacute;a que no, lo que no quita para considerarla, eso s&iacute;, una interesante precursora del g&eacute;nero. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPrecursora, s&iacute;, porque, sin adentrarse en el terreno hermanado entre ciencia y literatura que encontraremos en obras posteriores, contiene el germen propio del g&eacute;nero: el deseo especulativo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEfectivamente, <em>Frankenstein, o el moderno Prometeo<\/em> apunta en una direcci&oacute;n vital para la ciencia ficci&oacute;n: &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a, estrictamente, si se verificara esta hip&oacute;tesis que, a d&iacute;a de hoy, es m&aacute;s o menos inviable? De este modo, quiz&aacute;s sent&oacute; las bases para futuras obras. Eso s&iacute;, que nadie se sumerja en sus p&aacute;ginas buscando ciencia. Una buena historia s&iacute;, pero no un desarrollo m&aacute;s fidedigno que el de cualquier f&aacute;bula.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>O siguiendo la pista a un rayo que brilla por su ausencia en la novela de Mary Shelley.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2338","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2338"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2338\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2348,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2338\/revisions\/2348"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}