{"id":2657,"date":"2009-10-29T06:30:36","date_gmt":"2009-10-29T04:30:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2657"},"modified":"2009-12-25T21:19:36","modified_gmt":"2009-12-25T19:19:36","slug":"dune-de-frank-herbert","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2657","title":{"rendered":"Dune, de Frank Herbert"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"312\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/dune.jpg\" \/>Revisitando <em>Dune,<\/em> de Frank Herbert, por tercera o cuarta vez (la &uacute;ltima ocasi&oacute;n en que me la le&iacute; fue hace unos dieciocho a&ntilde;os, y no recuerdo bien si esa era ya la segunda o la tercera) esperaba fundamentalmente encontrarme dos cosas: por una parte una escritura con intenci&oacute;n transcendente, densa y que no da facilidades al lector para comprender el mundo en el que se atreve a entrar, esa que aparece desde las primeras p&aacute;ginas en <em>Los creadores de Dios, El cerebro verde<\/em> o <em>El experimento Dosadi <\/em>y que me supuso un choque importante despu&eacute;s de estar acostumbrado a la planicie literaria de Asimov y similares, y por otro lado una imaginaci&oacute;n desbordante dando a luz uno de los universos m&aacute;s complejos y ricos de la literatura de ficci&oacute;n: el de las Bene Gesserit, la Cofrad&iacute;a Espacial, el Landsraad, la CHOAM, la especia Melange&#8230;<\/p>\n<p>No he encontrado exactamente lo primero: <em>Dune<\/em>, primer libro de la saga, est&aacute; justo en la frontera entre los primeros a&ntilde;os de Herbert como escritor, pura aventura (<em>El drag&oacute;n en el mar<\/em>) y los libros de temas m&aacute;s transcendentes y profundos mencionados antes. Pero s&iacute; he confirmado por completo lo segundo: el universo creado aqu&iacute; es apabullante.<\/p>\n<p><em>Dune <\/em>, aunque casi est&aacute; de m&aacute;s decirlo, fue publicada en 1964 en la famosa revista <em>Astounding<\/em> en forma de dos relatos: &ldquo;Mundo de Dune&rdquo; y &ldquo;El profeta de Dune&rdquo;, que luego ser&iacute;an unidos y ganar&iacute;an el Hugo, el primer Nebula de la historia (1965) y el Premio Internacional de Fantas&iacute;a junto con El se&ntilde;or de las moscas, e inaugurar&iacute;an con gran &eacute;xito de cr&iacute;tica y p&uacute;blico una de las m&aacute;s conocidas y maravillosas sagas de la prospectiva, de la que a&uacute;n est&aacute;n aprovech&aacute;ndose sin grandes reparos literarios los herederos del autor. Mi edici&oacute;n, plastificada y re-encolada por m&iacute; mismo hace a&ntilde;os porque ya hab&iacute;a comenzado a deshacerse, es de Ultramar, del a&ntilde;o 1989, quienes editaron todos los libros originales en formato bolsillo, alternando colores en el lomo y usando ilustraciones de Garc&eacute;s. Contiene cierto n&uacute;mero de errores tipogr&aacute;ficos, que se le perdonan.<\/p>\n<p>Dec&iacute;a Frank Herbert (periodista y otras cosas antes que escritor de ciencia ficci&oacute;n) que hab&iacute;a inspirado su libro en los &aacute;rabes, lo cual resulta ser cierto al nivel superficial de las denominaciones en el lenguaje y las descripciones de ciertas costumbres de vida en el desierto, pero que s&oacute;lo se aplica a los Fremen en la novela. La distancia con la verdadera realidad &aacute;rabe queda patente con leer solamente un poco sobre los pueblos que nacieron en y se expandieron desde la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga. En ese sentido me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n ver en la tele a un soldado americano en la guerra de Irak leyendo <em>Dune <\/em>(espero que no fuera para documentarse en su trabajo). Herbert tambi&eacute;n se inspir&oacute; a ese mismo nivel superficial en el feudalismo y en las intrigas palaciegas para montar su Landsraad y su quebradizo Imperio, tan alejados de los poderosos Imperios Gal&aacute;cticos de moda en su &eacute;poca, y en los faraones de Egipto para la especia Melange, los cuales, en sus propias palabras, usaban el &ldquo;despotismo hidr&aacute;ulico&rdquo; para controlar a sus gentes por medio de la regulaci&oacute;n de un s&oacute;lo recurso (el Nilo), y tambi&eacute;n en las religiones -cat&oacute;lica, budista, por supuesto musulmana- para armar el enrejado mundo de la ingenier&iacute;a religiosa que solamente se comienza a atisbar en esta primera novela. Y en muchas m&aacute;s cosas relacionadas con sus intereses personales en la sociolog&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la ecolog&iacute;a&#8230; Ya puestos, incluso se inspir&oacute; en la fiesta de los toros. Por lo que s&eacute; es la &uacute;nica novela de ciencia ficci&oacute;n en que aparece.<\/p>\n<p>Pero todas estas cosas son el decorado. Es verdad que, puestas juntas, dan lugar a eso que dec&iacute;a al principio que hab&iacute;a vuelto a encontrar: un engranaje casi perfecto, de relojero, entre tal cantidad de piezas creadas y encajadas tan milim&eacute;tricamente, crea tal imponente universo que no puede sino atrapar la imaginaci&oacute;n. Ese espacio lejano que contiene a los planetas Caladan, Giedi Prime, Kaitain, Salusa Secundus, Ix, Arrakis y muchos m&aacute;s, junto con todo lo que pasa en ellos y entre ellos, no puede sino adquirir una poderosa forma en la mente del lector. El encaje entre todo es lo fundamental aqu&iacute;, no la manera de escribir, pues la prosa de Herbert no empieza siendo precisamente buena en esta novela, sino m&aacute;s bien torpe y bastante directa; uno casi se espera que el libro fracase: en las primeras cincuenta p&aacute;ginas ya se han desvelado pr&aacute;cticamente todas las tramas y personajes del mismo&#8230; y a&uacute;n quedan seiscientas cincuenta por leer. Los personajes no est&aacute;n suficientemente diferenciados a trav&eacute;s de los di&aacute;logos y de lo que hacen. Sin embargo, en su largo recorrido, la escritura se impregna de otros elementos y da paso a la que cultivar&iacute;a mucho m&aacute;s elaboradamente el autor en su producci&oacute;n posterior. Sabe seguir usando y engranando todos los elementos, como antes, pero ahora con un lenguaje m&aacute;s complejo, y, a pesar de ocuparse de otras cosas, sigue describiendo minuciosamente todo el decorado: ropas, edificios, rostros, armas, veh&iacute;culos, animales&#8230;&nbsp; Todo el atrezo es mostrado al lector a lo largo del libro con el mismo detalle con que se le obliga a acceder a verdades transcendentes sobre la humanidad, el poder, la dureza de la vida&#8230; con el que se le abren los pensamientos de los personajes, sustituyendo abundantemente a los di&aacute;logos. Ese entrelazamiento, y, a partir de la primera parte, la forma literaria de pulir las relaciones entre lo engranado, es lo que crea el universo de Dune.<\/p>\n<p>La literatura de Herbert, y con ella lo que verdaderamente supone<em> Dune<\/em>, se despliega cuando los Atreides llegan a Arrakis (perdonen si no cuento en l&iacute;neas generales la trama: la supongo conocida por la mayor&iacute;a; en mi edici&oacute;n la portada reza sin mucha humildad ni visi&oacute;n de futuro &ldquo;Universalmente reconocida como la mejor obra de ciencia ficci&oacute;n de todos los tiempos&rdquo;&#8230;). El cambio en la escritura se nota en ese momento, pero no se puede decir que estropee la lectura: antes de ah&iacute; se estaba hablando sobre el joven Paul Atreides, de quince a&ntilde;os, y la prosa era juvenil y simple. De ah&iacute; en adelante el joven se convertir&aacute; en mes&iacute;as (y sus descendientes en dioses, en futuros vol&uacute;menes):&nbsp;la narraci&oacute;n comienza a poblarse de reflexiones profundas, a veces pedantes, animadas por los fragmentos de escritos de la Princesa Irulan que abren cada cap&iacute;tulo casi en forma de aforismo; las tramas toman forma y van variando, y otras surgen, y la formaci&oacute;n del mes&iacute;as Muab&#8217;Dib, el Kwisad Haderach para las Bene Gesserit, comienza a convertirse en el v&oacute;rtice alrededor del cual la dulce especia Melange atrapa al universo conocido haci&eacute;ndolo girar sin remisi&oacute;n hacia su&nbsp;destino. Esta complejidad literaria y de argumentos superpuesta sobre la complejidad inicial y m&aacute;s superficial de las descripciones de personajes y elementos no impide que la tensi&oacute;n se mantenga en la narraci&oacute;n: no dejan de pasar cosas y hay tantos agentes involucrados que inevitablemente las tramas iniciales se desv&iacute;an, los personajes van cayendo en las trampas que les tienden los otros, o no, y deben enfrentarse a nuevos retos y aprender. Todo eso es llevado de una forma inteligent&iacute;sima: Herbert tiene la habilidad de dejar al lector con la expectativa de lo que suceder&aacute; insertando las inquietudes de los personajes por lo que significar&aacute;n los peque&ntilde;os hechos o matices que viven. A veces se pasa y exagera forzando la existencia de tramas dentro de tramas dentro de tramas donde perfectamente no tendr&iacute;a por qu&eacute; haber nada. Con esa forma de escritura, y con ese nivel de detalle en las descripciones y tal n&uacute;mero de agentes independientes intrigando al mismo tiempo, nos encontramos rayando&nbsp; en la paranoia: cualquier nimiedad podr&iacute;a ser un plan elaborado. Parece que Herbert estuviera tratando de dominar su lenguaje al mismo tiempo que el mundo tan incre&iacute;blemente complejo, casi inmanejable, que hab&iacute;a creado.<\/p>\n<p>A partir de las mencionadas cincuenta primeras p&aacute;ginas, y ya de forma constante durante todo el libro y las sucesivas novelas, la historia se transforma de lo que era un magn&iacute;fico decorado a lo que llega a ser un ambicioso conjunto de reflexiones. Sobre el poder de los grandes, fundamentalmente: el que se ejerce por las armas y la violencia, por las castas sociales, por las religiones, por el dinero y por las connivencias y rivalidades entre todos ellos. Pero tambi&eacute;n se dedica a reflexionar sobre el destino y la historia: la forma de acceder al futuro y de cambiarlo est&aacute; descrita con todas sus limitaciones y posibilidades. Utiliza el esquema de una sola l&iacute;nea temporal cuyos cambios son fruto de peque&ntilde;as decisiones en el presente que ni siquiera Paul Muab&#8217;Dib es capaz de saber escoger para que el camino final &ldquo;despierte&rdquo; a una humanidad miserable y oscura -como la de la Edad Media-; s&oacute;lo le queda decidir ir por aquella senda que su instinto le dice que es menos sensible a cambios. En general no hay muchos manique&iacute;smos en el libro, puesto que hubiera sido dif&iacute;cil que se mantuvieran en equilibrio sobre tantos elementos dispares. Por poner s&oacute;lo un ejemplo, el Duque Leto no es el bueno y los Harkonnen los malos, como se da a entender en las pel&iacute;culas que se hicieron: el primero admite tranquilamente el uso intensivo de la propaganda para incrementar su reputaci&oacute;n, aparte de no dudar en falsificar documentos y atacar subrepticiamente las reservas de especia Harkonnen.<\/p>\n<p><em>Dune&nbsp;<\/em> se considera obviamente una novela de ciencia ficci&oacute;n, y algunos de los elementos que llevan a ello ya los hemos descrito. Hay otros que tambi&eacute;n ayudar&iacute;an a clasificarla as&iacute;, como los computadores humanos (Mentats) y los mecanismos de funcionamiento (gusanos, truchas de arena, masa pre-especia) y transformaci&oacute;n (trampas de viento, precipitadores de roc&iacute;o) de la ecolog&iacute;a del planeta Arrakis. Pero tambi&eacute;n tiene componentes puramente fant&aacute;sticos e incluso de follet&iacute;n: los manejos de las Bene Gessrit para conseguir sus tan deseadas l&iacute;neas gen&eacute;ticas se basan en sutiles infiltraciones y manipulaciones para hacer que unas personas se casen con otras; tampoco las intrigas palaciegas difieren mucho de las de una familia feudal poderosa de nuestro pasado, por ejemplo, y tambi&eacute;n est&aacute;n las memorias ancestrales guardadas en cada c&eacute;lula a trav&eacute;s de generaciones, y la posibilidad de comunicarse mentalmente a cierto nivel entre los Fremen y entre las Bene Gesserit cuando los primeros toman el Agua de Vida transformada y cuando las segundas hacen lo propio al morir una hermana y dejar sus memorias a otra. Adem&aacute;s no hay robots, ni inteligencias artificiales, ni poderosas m&aacute;quinas (ni por tanto mucha tecnolog&iacute;a, salvo la del planeta Ix, que en este primer libro apenas se menciona), a pesar de estar ambientado todo a decenas de miles de a&ntilde;os en nuestro futuro.<\/p>\n<p>La adscripci&oacute;n a un g&eacute;nero u otro, a fin de cuentas, y como casi siempre, es lo de menos. Dune es un trabajo literario monumental, y no creo que nadie pueda discutir eso honestamente despu&eacute;s de leerla. Todo lo que he resumido en los p&aacute;rrafos precedentes es en realidad un bosquejo absolutamente m&iacute;nimo y muy imperfecto&#8230; y s&oacute;lo habla sobre uno de los seis libros que acab&oacute; escribiendo Herbert antes de morir dejando la saga sin terminar. Quiz&aacute;s excluyendo los dos &uacute;ltimos vol&uacute;menes, el resto no bajan este nivel de complejidad y riqueza abigarrada que se ve en el primero, sino que, al contrario, profundizan mucho m&aacute;s en asuntos ya abiertos: las intrigas pol&iacute;ticas en el segundo y el tercero, la divinidad en el tercero y en el cuarto. Los tres primeros dieron lugar, a saber, a un intento fallido de pel&iacute;cula, luego a otra de David Lynch que ya es obra de culto, finalmente a una remozada miniserie que cubre las tres novelas (algo m&aacute;s sobre esto he escrito <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/blog.jafma.net\/?p=2831\">aqu&iacute;<\/a>. Se escuchan noticias sobre la siguiente adaptaci&oacute;n a la televisi&oacute;n o el cine. Su obra permiti&oacute; a sus herederos vivir del cuento publicando verdaderas bazofias que dejan a Christopher Tolkien en un pedestal (lo siento, me pudo el consciente) por unir con la habilidad literaria de un ni&ntilde;o de catorce a&ntilde;os supuestas notas que el autor&nbsp; original de tan descomunal trabajo dej&oacute; sin enhebrar, cuando lo esencial de la obra de Herbert nunca fueron los elementos (aunque ayudaban, y mucho), sino c&oacute;mo los un&iacute;a y los hac&iacute;a trabajar. Cre&oacute; legiones de fans desde su primera publicaci&oacute;n en <em>Astounding<\/em>&#8230;<\/p>\n<p>Me parece que haber inspirado todos estos efectos en tan diversas personas es m&aacute;s que suficiente en el curr&iacute;culum art&iacute;stico de cualquier obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poder imaginativo de la obra seminal de esta saga millonaria se conserva bien vivo 45 a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n original.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[634,171,635,238,628,630,629,632,224,627,631,633],"class_list":["post-2657","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revisitando","tag-arrakis","tag-astounding","tag-david-lynch","tag-dune","tag-el-cerebro-verde","tag-el-dragon-en-el-mar","tag-el-experimento-dosadi","tag-el-profeta-de-dune","tag-frank-herbert","tag-los-creadores-de-dios","tag-mundo-de-dune","tag-paul-atreides"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2657"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2657\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3312,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2657\/revisions\/3312"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}