{"id":3118,"date":"2009-12-16T06:30:09","date_gmt":"2009-12-16T04:30:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3118"},"modified":"2009-12-17T14:14:40","modified_gmt":"2009-12-17T12:14:40","slug":"anatema-de-neil-stephenson","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3118","title":{"rendered":"Anatema, de Neal Stephenson"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"304\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/Anatema.jpg\" alt=\"\" \/>Puede que <em>Anatema<\/em> sea un buen libro de ciencia ficci&oacute;n, pero estoy casi seguro de que no es un buen libro a secas.&nbsp; No es la clase de libro que puedas dejar a un lector no iniciado. Por muchos motivos. Sin embargo para el aficionado t&iacute;pico va a convertirse en el t&iacute;pico t&iacute;tulo que amas u odias.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn una sinopsis r&aacute;pida podr&iacute;amos decir que <em>Anatema <\/em>trata la historia de un planeta muy parecido al nuestro en el que los cient&iacute;ficos viven aislados en &ldquo;concentos&rdquo; siguiendo una vida mon&aacute;stica completamente laica. Hasta que los acontecimientos precipitan una serie de cambios en una vida hasta ese momento retirada y tranquila que obliga al protagonista y narrador en primera persona a salir al mundo real. Bueno, precipitar, precipitar&hellip; En torno a la p&aacute;gina 150 es cuando sucede todo esto.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHasta ese momento tenemos una explicaci&oacute;n pormenorizada y detallada de la vida &ldquo;mon&aacute;stica&rdquo; que logra su cometido: demostrarnos lo aburrida que puede llegar a ser. <em>Anatema <\/em>tiene 720 p&aacute;ginas (incluyendo ap&eacute;ndices, glosario y notas del autor) y Stephenson tiene que llenarlas de alguna manera. Y una de las que m&aacute;s emplea es un recurso literario t&iacute;pico de la ciencia ficci&oacute;n hard: el &ldquo;di&aacute;logo socr&aacute;tico&rdquo;. Un alumno torpe y pregunt&oacute;n que recibe lecciones de su profesor sabio y brillante, vaya. Stephenson no s&oacute;lo usa este recurso, abusa de &eacute;l. Incluso en un momento dado te explica los tres o cuatro tipos de discusiones posibles que se pueden entablar. La mayor parte de la historia, de hecho, son discusiones filos&oacute;fico-cient&iacute;ficas sobre los temas m&aacute;s variados, en los que se pueden reconocer las ideas m&aacute;s b&aacute;sicas con un nombre distinto (el mito de la caverna de Plat&oacute;n, la navaja de Occam&hellip;). Para el que guste de la filosof&iacute;a, especialmente la de la ciencia, una gozada; para el que no, un aburrimiento.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nOtro problema (o ventaja, dependiendo de c&oacute;mo se mire) es que durante estas primeras 150 p&aacute;ginas Stephenson te mete de lleno en el mundo de Arbre sin paraca&iacute;das. T&eacute;rminos que nunca hab&iacute;as o&iacute;do se emplean como si fueran moneda com&uacute;n. Luego te das cuenta de que esas cosas tan ex&oacute;ticas en el fondo son objetos f&aacute;cilmente reconocibles de nuestro mundo o al menos paralelismos. Otro recurso t&iacute;pico de nuevo en la ciencia ficci&oacute;n, la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, es otra de las muchas armas de doble filo de <em>Anatema<\/em>. Aunque en virtud del final del libro, hay que reconocer que debe apuntarse en la columna de aciertos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl caso es que una vez el lector ha logrado superar el escollo del inicio (en el que parece que el se&ntilde;or Stephenson quiere hacernos practicar el noble deporte del lanzamiento de peso con el volumen en tapa dura) la cosa mejora. La acci&oacute;n es m&aacute;s&hellip; bien, hay acci&oacute;n. El libro se torna francamente interesante hasta que sufre un inexplicable bache en el que vuelven a surgir los mismos problemas de ritmo que lastran el inicio. S&oacute;lo que los temas de discusi&oacute;n se vuelven mucho m&aacute;s complicados. Pasadas estas 100 p&aacute;ginas la historia acelera de nuevo hasta llegar a un final un tanto anticlim&aacute;tico despu&eacute;s de tanta grandiosidad.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSin embargo no son los bajones de ritmo lo que m&aacute;s lastra a <em>Anatema<\/em>. Es el estilo. No s&eacute; si es el mismo Stephenson de <em>Snow Crash<\/em> (obra juvenil en palabras de Miquel Barcel&oacute; en el pr&oacute;logo, cada cual que saque sus conclusiones) o <em>La era del diamante<\/em>. Los grandes conceptos, las alegor&iacute;as est&aacute;n ah&iacute;, pero escondidas. Dado que parece que por obligaci&oacute;n tiene que rellenar grandes tochos se dedica a describir de forma minuciosa cada nueva situaci&oacute;n, lo que propicia la lectura en diagonal. Y como muchos autores sufre del s&iacute;ndrome de querer demostrar todo lo que sabe aunque no sea necesario. Lo que es un craso error. <br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLeyendo la rese&ntilde;a uno podr&iacute;a pensar que es una mala obra, o que su nominaci&oacute;n al Hugo y victoria en el Locus sea inmerecida, y tampoco es as&iacute;. No es un producto para todos los paladares, simplemente. El disfrute depende de la predisposici&oacute;n del lector hacia los temas que Stephenson trata. Si eres de los que le gusta la filosof&iacute;a de la ciencia, bienvenido al para&iacute;so. Si no, t&oacute;malo en los brazos y piensa en lo que pesa. &iquest;Te recuerda un ladrillo? Es probable que te lo parezca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro con incuestionables valores, aunque puede que no sean apreciados por todos los lectores.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3118","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3118"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3229,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118\/revisions\/3229"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}