{"id":3239,"date":"2009-12-23T06:30:39","date_gmt":"2009-12-23T04:30:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3239"},"modified":"2009-12-18T14:45:30","modified_gmt":"2009-12-18T12:45:30","slug":"no-hay-nostalgia-peor-que-anorar-lo-que-jamas-sucedio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3239","title":{"rendered":"No hay nostalgia peor que a\u00f1orar lo que jam\u00e1s sucedi\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Si un viajero del tiempo de la d&eacute;cada de 1940 hubiese situado las coordenadas de destino en nuestra &eacute;poca es probable que sufriese una enorme desilusi&oacute;n. El ser humano no ha abandonado el capullo protector de su planeta natal, no existen robots mayordomos con los que discutir sobre lo hechas que nos gustan las tostadas en el desayuno y si nuestros veh&iacute;culos a motor despegan del suelo sigue siendo una mala se&ntilde;al. En resumen, el id&iacute;lico futuro que promet&iacute;an algunos de los primeros escritores de g&eacute;nero ha quedado perdido en alguna rama perdida del multiverso distinta a la nuestra.<\/p>\n<p>Y a pesar de esta aparente contradicci&oacute;n, estas predicciones fallidas, te&oacute;ricamente rancias y a&ntilde;ejas, se han convertido en la pr&oacute;xima tem&aacute;tica de moda no s&oacute;lo de la ciencia ficci&oacute;n literaria, sino tambi&eacute;n de otras artes como dise&ntilde;o o arquitectura. M&aacute;s all&aacute; de posibles disquisiciones sobre si una mirada nost&aacute;lgica en un g&eacute;nero tan joven es o no significativa de debilidad, el &ldquo;retrofuturismo&rdquo; se va asentando poco a poco no s&oacute;lo como tendencia, sino pr&aacute;cticamente como vanguardia tem&aacute;tica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"272\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/gibson.jpg\" alt=\"\" \/>Esta idea no es precisamente nueva, y se puede se&ntilde;alar como primer creador de la misma al tambi&eacute;n padre del cyberpunk y probablemente el escritor de cf m&aacute;s importante de finales de siglo XX: William Gibson y su cuento &quot;El continuo de Gernsback&quot;, f&aacute;cilmente encontrable en la antolog&iacute;a <em>Quemando Cromo<\/em>. Sin embargo, a pesar de tener m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de antig&uuml;edad, parece ser ahora, cuando las profec&iacute;as sobre el 2000 han quedado inexcusablemente obsoletas, cuando con m&aacute;s&nbsp;fuerza resurgen los relatos basados en un futuro que pudo ser.<\/p>\n<p>Una forma interesante de clasificar estas visiones retrofuturas es la que Alfredo &Aacute;lamo defini&oacute; como los &ldquo;n-punks&rdquo; en una conferencia en las jornadas de Valdeavellano de Tera. De nuevo aparece la sombra de Gibson (acompa&ntilde;ada en este caso de Bruce Sterling) y su novela conjunta <em>La m&aacute;quina diferencial<\/em>. En ella aparece construido el protordenador dise&ntilde;ado por Charles Babbage con ayuda de Ada Lovelace (&uacute;nica hija reconocida de Lord Byron) que lleva a la sociedad victoriana a unas cotas tecnol&oacute;gicas imposibles propulsadas por la tecnolog&iacute;a de vapor. Mitad en broma, mitad en serio, K. W. Jeter decidi&oacute; llamar a esta mezcla de inform&aacute;tica y m&aacute;quinas de vapor con el sonoro nombre de <em>steampunk<\/em>.<\/p>\n<p>Bajo este paraguas se han englobado tambi&eacute;n obras m&aacute;s fant&aacute;sticas como las de Tim Powers, historias de &ldquo;extra&ntilde;o Oeste&rdquo; (juego de palabras intraducible entre Weird y Wild) cuyo m&aacute;ximo exponente ser&iacute;a <em>Wild Wild West, <\/em>y obras en las que se resucita a h&eacute;roes literarios de aquella &eacute;poca, especialmente pastiches de Sherlock Holmes, pero tambi&eacute;n obras como <em>La liga de los Hombres Extraordinarios<\/em>. En la actualidad existen revistas electr&oacute;nicas s&oacute;lo de steampunk en ingl&eacute;s (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.steampunkmagazine.com\/\">Steampunk Magazine<\/a>,&nbsp; y una de las primeras revistas que se vende directo al iPhone, <em>Steampunk Tales<\/em>, por ejemplo) y varias antolog&iacute;as sobre el tema, entre ellas una seleccionada por Jeff VanderMeer en la que se presenta una panor&aacute;mica de los principales autores del momento. En castellano no se ha producido la misma explosi&oacute;n, aunque poco a poco comienza a fraguarse una cantera de autores encabezados por el espa&ntilde;ol Eduardo Vaquerizo, con <em>Danza de tinieblas <\/em>y el resto de relatos ambientados en el mismo mundo, y el recientemente desaparecido chileno Sergio Meier, con <em>La segunda enciclopedia de Tl&ouml;n<\/em>.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s es importante que recalcar que hoy en d&iacute;a el <em>steampunk<\/em> ha traspasado las fronteras de &quot;sub-sub-g&eacute;nero&quot; y se ha transformado en pr&aacute;cticamente una subcultura de nost&aacute;lgicos capaces de adaptar pr&aacute;cticamente cualquier objeto de uso cotidiano (desde ropa hasta coches y ordenadores) a una est&eacute;tica retrofuturista. Muchas de estas adaptaciones pueden ser consultadas en diversos blogs, aunque quiz&aacute; destaque sobre todos ellos <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/brassgoggles.co.uk\/blog\/\">Brass Goggles<\/a>. Ecos de esta subcultura han aparecido ya en medios tan &ldquo;tradicionales&rdquo; como <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/PUNK\/SIGLO\/XIX\/elppor\/20090424elptenpor_5\/Tes\">El Pa&iacute;s<\/a>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"269\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/fallout3poster.jpg\" alt=\"\" \/>Al rebufo del &eacute;xito que est&aacute; cosechando el <em>steampunk<\/em> han aparecido dos nuevas visiones retrofuturistas, que cambian la energ&iacute;a que mueve la tecnolog&iacute;a imposible y, por supuesto, las constantes propias del escenario. Quiz&aacute; las m&aacute;s pujantes hoy d&iacute;a sean el <em>clockpunk <\/em>(en la que los mecanismos de relojer&iacute;a y las invenciones de Leonardo son de uso cotidiano en el Renacimiento) y el <em>dieselpunk<\/em> (radicado en el periodo de entreguerras con el art-dec&oacute; y las dictaduras nazi y stalinista, aunque en amplio sentido podr&iacute;a entenderse obras como Mad Max dentro de la definici&oacute;n), aunque de acuerdo a este esp&iacute;ritu y clasificaci&oacute;n no es descabellado que un futuro surjan t&eacute;rminos como <em>atomicpunk<\/em> (del que la saga de videojuegos <em>Fallout <\/em>ser&iacute;a un claro exponente) o <em>stonepunk <\/em>(encabezado por Pedro Picapiedra y su uso de dinosaurios como objetos tecnol&oacute;gicos de uso cotidiano).<\/p>\n<p>En todos los ejemplos se adivina una intenci&oacute;n m&aacute;s est&eacute;tica, pero algo interesante del fen&oacute;meno n-punk o retrofuturo es que tambi&eacute;n pueden cumplir funciones aleg&oacute;ricas, exactamente igual que el punk original: el cyberpunk. La era Victoriana estaba plagada de locos inventores, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de pobreza y miseria como muestran las novelas de Dickens. El Renacimiento, con sus intrigas y guerras tanto pol&iacute;ticas como de fe, puede servir como excelente remedo de la situaci&oacute;n actual. Y el <em>dieselpunk <\/em>es tan cercano que habla por s&iacute; solo.<\/p>\n<p>Las nuevas viejas tendencias est&aacute;n formando un horizonte nuevo en el g&eacute;nero en ingl&eacute;s, y de forma embrionaria, est&aacute;n apareciendo lentamente en el mercado espa&ntilde;ol. Tal vez no tengamos enormes zeppelines surcando los cielos ni un autogiro en nuestra azotea, pero en un futuro nuestras bibliotecas contar&aacute;n con obras que nos contar&aacute;n c&oacute;mo pudo ser nuestro presente si la realidad hubiera tenido en cuenta a los escritores de cf.<\/p>\n<p>Enlaces relacionados:<br \/>\nhttp:\/\/www.dieselpunks.org\/<br \/>\nhttp:\/\/www.ottens.co.uk\/gatehouse\/website.ph<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el steampunk hasta el dieselpunk, pasando por varias propuestas m\u00e1s de \u00abn-punks\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3239","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3239"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3239\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3243,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3239\/revisions\/3243"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}