{"id":3275,"date":"2009-12-29T06:30:12","date_gmt":"2009-12-29T04:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3275"},"modified":"2010-01-21T21:36:09","modified_gmt":"2010-01-21T19:36:09","slug":"julian-comstock-de-robert-charles-wilson","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=3275","title":{"rendered":"Julian Comstock, de Robert Charles Wilson"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"304\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/JulianComstock.jpg\" \/>La solapa de la novela anuncia con un entusiasmo bastante torpe: &ldquo;Si Julio Verne hubiera le&iacute;do a Karl Marx, y se hubiera sentado a continuaci&oacute;n a escribir <em>La decadencia y ca&iacute;da del Imperio Romano<\/em>, ni aun as&iacute; habr&iacute;a igualado la inventiva y exuberancia de JulianComstock&rdquo;. Es muy posible en efecto que en el caso improbable de que Julio Verne hubiera realizado semejante empresa el resultado hubiera sido muy diferente de <em>Julian Comstock, <\/em>pero tal vez no en el sentido que ten&iacute;a en mente el autor de la introducci&oacute;n. En realidad, despu&eacute;s de terminar la novela de Robert Charles Wilson, la impresi&oacute;n que uno saca es que el que escribi&oacute; tal comparaci&oacute;n:<\/p>\n<p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace tiempo que ley&oacute; a Verne;<br \/>\nb)&nbsp;&nbsp;&nbsp; probablemente no ha le&iacute;do a Gibbon;<br \/>\nc)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;con toda seguridad no ha le&iacute;do a Marx;<br \/>\nd)&nbsp;&nbsp;&nbsp; no sabe lo que significa &ldquo;inventiva y exuberancia&rdquo;.<\/p>\n<p>No es que el libro sea infumable, hay cosas mucho peores. Empecemos por lo positivo: el estilo est&aacute; muy conseguido en su forma de <em>pastiche <\/em>de ciertos escritores decimon&oacute;nicos americanos; hay cierto sentido del humor ir&oacute;nico, y el punto de partida es interesante. Desde el punto de vista negativo, el pastiche acaba empalagando, el sentido del humor acaba diluy&eacute;ndose a lo largo de las p&aacute;ginas (el narrador empieza por sonar cre&iacute;ble y acaba por ser insufrible), y el partido que se saca del punto de partida es bastante decepcionante.<\/p>\n<p>Empecemos por lo &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>La novela podr&iacute;a ser una continuaci&oacute;n te&oacute;rica de la &uacute;ltima que rese&ntilde;&eacute; en esta columna: la misma crisis que se describe en <em>Far North <\/em>ha ocurrido en el mundo de <em>Julian Comstock<\/em> unos ciento cincuenta a&ntilde;os antes, puesto que la novela comienza en 2172. Como resultado del final de la civilizaci&oacute;n del petr&oacute;leo y del cambio clim&aacute;tico, hambre, emigraciones, etc., el mundo ha regresadoa un estadio apenas industrial, que vive del desguace de los restos dejados por los antiguos y de la explotaci&oacute;n de una mano de obra servil. Las primeras escenas del libro, con la visita a un lugar donde se ponen a la venta los objetos extra&iacute;dos de las ruinas, resultan prometedoras. Tambi&eacute;n la descripci&oacute;n inicial de la sociedad en la que se han convertido los Estados Unidos, controlada ideol&oacute;gicamente por el Dominio de Jesucristo en la Tierra y gobernada por presidentes corruptos y violentos.<\/p>\n<p>Pero repentinamente uno se da cuenta de que en lugar de a Julio Verne escribiendo la <em>Decadencia y ca&iacute;da <\/em>despu&eacute;s de una conversi&oacute;n marxista, lo que se est&aacute; leyendo es a Robert Charles Wilson queriendo escribir <em>Juliano el Ap&oacute;stata <\/em>despu&eacute;s de haber le&iacute;do a Stephen Crane. Supongo que llamar Julian al personaje es algo que alguien llamar&iacute;a un gui&ntilde;o al lector, aunque uno espera que un gui&ntilde;o sea algo sutil. Por otro lado, si obviamos el aspecto ideol&oacute;gico del agn&oacute;stico Julian haciendo frente a la teocracia cristiana, la historia del hijo-de-un-general-victorioso-asesinado-por-su-hermano-el-l&iacute;der-de-una-rep&uacute;blica-imperial-para-evitar-que-lo-destrone-que-regresa-de-la-oscuridad-para-ser-investido-a-su-vez-presidente-por-el-ej&eacute;rcito suena m&aacute;s bien a <em>Yo, Claudio<\/em>.<\/p>\n<p>Supongo que ciertos autores de ciencia ficci&oacute;n consideran que sus lectores no est&aacute;n al tanto de la literatura que existe al otro lado del vallado y piensan que trasladar una buena historia hacia delante en el tiempo es un m&eacute;todo f&aacute;cil y discreto de sacar adelante una novela. Puede que tengan raz&oacute;n, pero la sensaci&oacute;n de <em>d&eacute;j&agrave;vu <\/em>no es agradable en una novela y no parece particularmente inventivo ni exuberante.<\/p>\n<p>Por otro lado, uno piensa que Wilson podr&iacute;a haberse esmerado un poco y haber hecho que sus Estados Unidos post apocal&iacute;pticos se parecieran menos a los Estados Unidos de la Guerra de Secesi&oacute;n: requiere un verdadero esfuerzo convencerse &ndash;a pesar de la existencia de siervos o de los esqueletos de los rascacielos en Manhattan&ndash; de la verosimilitud del escenario.<\/p>\n<p>Y puesto que hablamos de verosimilitud, antes de comprar el libro, le&iacute; una rese&ntilde;a (muy positiva, si no no lo habr&iacute;a comprado) en la que se mencionaba que el hecho de que los Estados Unidos estuvieran en guerra con los holandeses (sic) por el control de Labrador (sic) sonaba demasiado como un <em>sketch <\/em>de Monty Python. Por mucho que se nos diga que los &lsquo;holandeses&rsquo; est&aacute;n all&iacute; como parte de una vaga confederaci&oacute;n europea con el vodevilesco nombre de Mitteleuropa (sic), puesto que sus tierras fueron inundadas por el cambio clim&aacute;tico, uno se siente un poco reticente a imaginarse la situaci&oacute;n, sobre todo cuando los <em>mitteleuropeos <\/em>tienen la profundidad de personajes en un videojuego de acci&oacute;n: s&oacute;lo aparecen para ser disparados. Especialmente interesante es que, a pesar de la guerra continua entre Europa y los Estados Unidos, los escritores americanos se seguir&aacute;n exilando dentro de ciento sesenta y cinco a&ntilde;os en el sur de Francia, o m&aacute;s bien en la Francia Mediterr&aacute;nea (sic una vez m&aacute;s), un estado te&oacute;ricamente independiente pero que Mitteleuropa considera parte de su territorio.<\/p>\n<p>Es curioso como Wilson no lleva al extremo el planteamiento de su novela: la supuesta existencia de una teocracia opresiva no cuadra con el hecho de que los personajes parecen llevar una vida m&aacute;s bien normal sin interferencias excesivas; o como a pesar de la maldad y la brutalidad de los presidentes, todo se hace de acuerdo con la ley. Es como si a pesar de todo no se quisiera manchar el buen nombre de la patria, con el resultado de que al final uno piensa que, viendo las teocracias que hay por el mundo, tampoco es para tanto.<\/p>\n<p>En otro orden de cosas, el continuo discurso agn&oacute;stico y antirreligioso de Juliano (perd&oacute;n, Julian) puede resultar provocador en los Estados Unidos actuales pero resulta bastante repetitivo al cabo de doscientas p&aacute;ginas. Tambi&eacute;n cansa el exceso de descripciones de preparativos y maniobras b&eacute;licas (al menos a los que no tenemos esp&iacute;ritu guerrero), o la descripci&oacute;n detallada de cada pel&iacute;cula que ven en el rudimentario cine de la &eacute;poca los protagonistas (debo confesar que me sal&iacute; del cine durante la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula que escribe el propio protagonista). Con unas cien p&aacute;ginas menos, el libro habr&iacute;a sido m&aacute;s legible.<\/p>\n<p>En definitiva, uno va leyendo con la esperanza de que pase por fin algo interesante en la p&aacute;gina siguiente, y al mismo tiempo con la seguridad de saber c&oacute;mo va a acabar el libro y cada uno de los personajes desde la p&aacute;gina 20 de las cuatrocientas que tiene. Y eso, desde mi punto de vista, es un punto bastante flojo en una novela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wilson reescribe Juliano el Ap\u00f3stata en el futuro sin aportar sorpresa alguna.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[200],"tags":[31],"class_list":["post-3275","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-unahabitacionconvistas","tag-robert-charles-wilson"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3275"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3487,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3275\/revisions\/3487"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}