{"id":42,"date":"2009-02-17T06:33:35","date_gmt":"2009-02-17T04:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/xatafi.com\/prospectiva\/?p=42"},"modified":"2009-02-17T00:26:09","modified_gmt":"2009-02-16T22:26:09","slug":"%c2%a1no-haremos-prisioneros-guerra-y-ciencia-ficcion-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=42","title":{"rendered":"\u00a1No haremos prisioneros! Guerra y ciencia ficci\u00f3n (I)"},"content":{"rendered":"<p><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal<\/w:View> <w:Zoom>0<\/w:Zoom> <w:HyphenationZone>21<\/w:HyphenationZone> <w:PunctuationKerning \/> <w:ValidateAgainstSchemas \/> <w:SaveIfXMLInvalid>false<\/w:SaveIfXMLInvalid> <w:IgnoreMixedContent>false<\/w:IgnoreMixedContent> <w:AlwaysShowPlaceholderText>false<\/w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:Compatibility> <w:BreakWrappedTables \/> <w:SnapToGridInCell \/> <w:WrapTextWithPunct \/> <w:UseAsianBreakRules \/> <w:DontGrowAutofit \/> <\/w:Compatibility> <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4<\/w:BrowserLevel> <\/w:WordDocument> <\/xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:LatentStyles DefLockedState=\"false\" LatentStyleCount=\"156\"> <\/w:LatentStyles> <\/xml><![endif]--><!--[if !mso]><span class=\"mceItemObject\"   classid=\"clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D\" id=ieooui><\/span><br \/>\n<mce:style><!  st1\\:*{behavior:url(#ieooui) } --><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;\">&ldquo;Alguien me dijo que la pel&iacute;cula era antibelicista. &iexcl;Qu&eacute; estupidez! La guerra es como la lluvia, inevitable y hacer una pel&iacute;cula antibelicista ser&iacute;a como hacer una pel&iacute;cula anti lluvia&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"290\" width=\"300\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/Cienciaficcionmilitar2.jpg\" \/>Esta afirmaci&oacute;n tan estremecedora la realiz&oacute; John Milius, uno de los guionistas de la genial <em>Apocalypse Now <\/em>en referencia al presunto mensaje pacifista de este famoso film. Se est&eacute; o no de acuerdo con Milius sobre el car&aacute;cter de la pel&iacute;cula de Coppola, esta frase viene a reafirmar una de las m&aacute;s terribles caracter&iacute;sticas del ser humano como especie: la omnipresencia de la guerra.<\/p>\n<p>Si entendemos por guerra el uso de la violencia de una forma organizada y social con fines pol&iacute;ticos, hemos de reconocer que &eacute;sta es tan antigua como la propia organizaci&oacute;n del Homo Sapiens en sociedades complejas. Numerosos restos arqueol&oacute;gicos han constatado la existencia de conflictos b&eacute;licos en fechas tan remotas como el inicio del Neol&iacute;tico (hacia el 8.000 a. de C.) y en los primeros textos literarios conservados (el mesopot&aacute;mico texto de Gilgamesh de unos 4.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad) se constata que la guerra ya hab&iacute;a alcanzado para estas fechas un nivel de sofisticaci&oacute;n y rutina bastante alto.<\/p>\n<p>Como uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s fascinantes del quehacer de la humanidad a lo largo de la historia, era pr&aacute;cticamente inevitable que la ciencia ficci&oacute;n se plantease desde muy pronto que lo b&eacute;lico pod&iacute;a ser un tema interesante a tratar. De esa forma, y desde una fecha tan antigua como 1870 (con la publicaci&oacute;n de &quot;La batalla de Dorking&quot; del general ingl&eacute;s George Chesney), la ciencia ficci&oacute;n militarista cobr&oacute; carta de nacimiento y fue cultivada por numerosos autores, a veces como parte del decorado de sus obras y otras como eje vertebrador de su relato.<\/p>\n<p>Tanto para el lector como para el escritor, este tipo de libros parec&iacute;an ejercer una extra&ntilde;a fascinaci&oacute;n y ser la quintaesencia de la ciencia ficci&oacute;n prospectiva, de aquella que nos explicaba cual iba a ser el futuro de la humanidad, o, en este caso, cuales iban a ser la futuras armas utilizadas y que conflictos se iban a luchar el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. A este respecto se ha citado muy a menudo obras como &ldquo;Los acorazados terrestres&rdquo; de H. G. Wells, que en 1903 anunci&oacute; la existencia del tanque (cuyo estreno militar deber&iacute;a de esperar a la batalla del Somme en 1916), las numerosas novelas de Julio Verne que hablaban sobre submarinos (y su capacidad militar: no olvidemos que el Nautilius del capit&aacute;n Nemo hunde un barco de guerra) decenios antes de que estos fuesen realmente operativos o el celebre cuento de Cleve Cartmill &ldquo;Tiempo l&iacute;mite&rdquo; de 1944, donde se describ&iacute;a una bomba at&oacute;mica por las mismas fechas en que los cient&iacute;ficos del Proyecto Manhattan luchaban por perfeccionar la primera de estas arma y que despert&oacute; la ira del servicio de inteligencia estadounidense (aunque las historias sobre armas de destrucci&oacute;n masiva y sus consecuencias son m&aacute;s antiguos, Wells de nuevo y Heinlein unos a&ntilde;os antes ya hab&iacute;an escrito al respecto).<\/p>\n<p>Sin embargo, personalmente no estoy de acuerdo con esta idea. Como bien expres&oacute; Bernard Wolfe, el autor de<em> Limbo<\/em>, la ciencia ficci&oacute;n no es la literatura que habla del ma&ntilde;ana, sino la que habla del hoy magnificado y exagerado, situ&aacute;ndolo en el futuro para poder tratarlo con mayor libertad creativa. En efecto, salvo en contadas ocasiones, y ni siquiera muchos de los ejemplos anteriores sirven (Leonardo da Vinci ya describi&oacute; un tanque o algo parecido en el siglo XV, y un submarino primitivo intent&oacute; hundir una fragata inglesa en la Guerra de Independencia de Estados Unidos en el siglo XVIII), la ciencia ficci&oacute;n b&eacute;lica no se ha dedicado a hablar de c&oacute;mo ser&aacute;n las guerras del futuro, si no que ha copiado&nbsp; la mayor parte de sus ideas de campa&ntilde;as militares del pasado y del presente, campa&ntilde;as que en muchos casos han sido conocidas de primera mano por sus propios autores.<\/p>\n<p>El cuento fundador de este subg&eacute;nero, el ya citado &quot;La batalla de Dorking&quot;, es mod&eacute;lico a este respecto. La historia cuenta, ni m&aacute;s ni menos, c&oacute;mo ser&iacute;a una invasi&oacute;n y derrota de Inglaterra por parte de la Alemania de Bismarck. Los detalles de ciencia ficci&oacute;n son pr&aacute;cticamente inexistentes, dejando aparte su ubicaci&oacute;n en un futuro cercano pero indeterminado. Las tropas alemanas act&uacute;an como lo estaban haciendo en ese momento en la Guerra Franco-prusiana (1870-71) y como lo hab&iacute;an hecho en la muy reciente Guerra Austro-prusiana (1866): con disciplina, movilidad y la potencia de fuego devastadora que le proporcionaban las nuevas armas de la Revoluci&oacute;n Industrial, fusiles de tiro r&aacute;pido y ca&ntilde;ones rayados. En cuanto a los ingleses, actuaban como Chesney se imagina que lo har&iacute;an: con ineficacia y valor. Obviamente, el car&aacute;cter de militar profesional del autor hac&iacute;a que estuviese bastante enterado tanto de las caracter&iacute;sticas del ej&eacute;rcito ingl&eacute;s al que pertenec&iacute;a (peque&ntilde;o e incompetente) como del alem&aacute;n que se acababa de convertir en el m&aacute;s poderoso del mundo. En cierta forma, el relato de Chesney puede verse como un ejemplo perfecto de ese subg&eacute;nero llamado &ldquo;Si esto continua&hellip;&rdquo; en el que se critica alg&uacute;n aspecto del orden establecido actual y se lleva esta cr&iacute;tica hasta las &uacute;ltimas consecuencias (en este caso el precario estado del ej&eacute;rcito ingl&eacute;s y el peligro del militarismo alem&aacute;n). La combinaci&oacute;n tuvo un &eacute;xito arrollador (las imitaciones se repitieron de forma exasperante en los siguientes 30 a&ntilde;os) y el p&uacute;blico se dejo deslumbrar por un futuro que era realmente un triste presente, como el derrotado ej&eacute;rcito franc&eacute;s estaba sufriendo esos mismo a&ntilde;os en sus propias carnes.<\/p>\n<p>A partir de este momento la ciencia ficci&oacute;n militarista se sum&oacute; al corpus tem&aacute;tico de este nuevo g&eacute;nero y los cuentos y novelas de este tipo empezaron a aparecer con cierta regularidad, presentando otra de sus caracter&iacute;sticas innatas: su poca calidad literaria. En la mayor&iacute;a de los casos se convirtieron en una especie de fantas&iacute;a fetichista masturbatoria de consumo r&aacute;pido y destinada a un p&uacute;blico masculino poco exigente y fascinado por la &eacute;pica b&eacute;lica. Pocos de estos esfuerzos han sobrevivido hasta nuestros d&iacute;as, el tiempo suele ser un&nbsp; juez implacable en estos casos, pero para darnos una idea de hasta que punto estas historias fueron populares s&oacute;lo hay que tener en cuenta que llegaron a publicarse un gran n&uacute;mero de revistas con esta tem&aacute;tica exclusiva durante los a&ntilde;os dorados de la &eacute;poca <em>pulp<\/em>, muchas de ellas centradas en la guerra a&eacute;rea, bastante futurista para estos a&ntilde;os 20-30. La m&aacute;s famosa fue <em>Dusty Ayres and his Battle Birds <\/em>pero existieron otras muchas. Lo m&aacute;s triste de todo este fen&oacute;meno era que la mayor parte de los combares a&eacute;reos descritos en estas revistas segu&iacute;an al pie de la letra los que se hab&iacute;a producido en los cielos de Francia en la Primera Guerra Mundial y apenas anunciaban los muchos cambios que la guerra en el aire iba a sufrir apenas unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde ya en la Segunda Guerra Mundial (monoplanos de ala baja y gran velocidad, aviones cohete y a reacci&oacute;n, bombarderos intercontinentales, desarrollo de misiles guiados).<\/p>\n<p>Con todo, algo de calidad segu&iacute;a existiendo y quiz&aacute;s H. G. Wells fue su m&aacute;ximo exponente. Ya he comentado c&oacute;mo en 1903 el cuento &ldquo;Los acorazados terrestres&rdquo; presuntamente inventaba el tanque, aunque quiz&aacute;s este relato sea m&aacute;s notable a&uacute;n por describir dos fen&oacute;menos que estaban a punto de surgir en la futura Primera Guerra Mundial: el inmovilismo de la guerra de trincheras y la superioridad de las naciones industriales sobre las agr&iacute;colas. Resulta penoso observar que las conclusiones de Wells fueron fruto del estudio de la efectividad y desarrollo de nuevas armas (como la ametralladora y las fortificaciones) ya presentes en las campa&ntilde;as de la Guerra de Secesi&oacute;n estadounidense y de las ya comentadas del ej&eacute;rcito prusiano en Austria y Francia. Especialmente porque ninguno de los militares profesionales que empujaron a Europa a la masacre de 1914-18 fue capaz ni de llegar a ellas ni de aprender de las ideas del escritor brit&aacute;nico.<\/p>\n<p>Igual de interesantes fueron los hallazgos de sus novelas <em>Cuando el durmiente despierte<\/em> (1899) y <em>La guerra en el aire <\/em>(1908). No tanto por la descripci&oacute;n de los combates a&eacute;reos, en muchos casos m&aacute;s parecidos a batallas navales que a otra cosa, como por la clarividente intuici&oacute;n de que en el futuro el poder a&eacute;reo sobre el campo de batalla ser&iacute;a el aspecto m&aacute;s determinante de la guerra moderna. Algo que la ciencia y los militares no descubrieron de forma total y definitiva hasta la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 30 y que hoy es doctrina inamovible de todos los manuales de estrategia del mundo.<\/p>\n<p>Y c&oacute;mo no mencionar su obra maestra, <em>La guerra de los mundos<\/em> (1898), que inaugurar&iacute;a el f&eacute;rtil campo de la guerra interplanetaria, de la invasi&oacute;n de la Tierra por malignos extraterrestres y de las armas de rayos, uno de los iconos definitivos de la ciencia ficci&oacute;n. Pero, de nuevo, se puede argumentar que Wells no estaba inventando nada nuevo, sino simplemente aplicando las lecciones del colonialismo y el imperialismo que todo buen ingl&eacute;s conoc&iacute;a bien por aquellos a&ntilde;os: las naciones m&aacute;s avanzadas tecnol&oacute;gicamente invaden y ocupan a las naciones m&aacute;s atrasadas en este campo, por muy heroica que sea la resistencia de estas &uacute;ltimas. Como bien sab&iacute;an los hind&uacute;s, maor&iacute;s o zul&uacute;s, a la larga, el Imperio siempre gana. Incluso en 1914, en <em>The World Set Free, <\/em>Wells lleg&oacute; a anticipar la bomba at&oacute;mica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera parte de un detallado art\u00edculo en el que Iv\u00e1n Fern\u00e1ndez Balbuena repasa la historia de la ciencia ficci\u00f3n b\u00e9lica. En esta primera entrega, los jalones m\u00e1s destacados antes de la era Gernsback.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[17,15,13,14,16],"class_list":["post-42","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones","tag-bernard-wolfe","tag-cleve-cartmill","tag-hg-wells","tag-julio-verne","tag-robert-a-heinlein"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/42","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=42"}],"version-history":[{"count":19,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/42\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":191,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/42\/revisions\/191"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=42"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=42"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=42"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}