{"id":433,"date":"2009-02-24T06:30:39","date_gmt":"2009-02-24T05:30:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=433"},"modified":"2009-02-20T13:14:41","modified_gmt":"2009-02-20T12:14:41","slug":"%c2%a1no-haremos-prisioneros-guerra-y-ciencia-ficcion-y-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=433","title":{"rendered":"\u00a1No haremos prisioneros! Guerra y ciencia ficci\u00f3n (y III)"},"content":{"rendered":"<p>El &eacute;xito de T<em>ropas del espacio<\/em> signific&oacute; la aparici&oacute;n de una pl&eacute;yade de pobres imitadores hasta pr&aacute;cticamente nuestros d&iacute;as (la pel&iacute;cula de Paul Verhoeven en los 90 revitaliz&oacute; el inter&eacute;s por esta tem&aacute;tica). Algunas de las m&aacute;s c&eacute;lebres, como <em>Armor<\/em> de John Steakley (1983), incluso llegan a rozar el plagio al ambientar directamente su trama en el mismo universo heinleniano (sin explicitarlo, por supuesto).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"136\" height=\"250\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/jerry_pournelle.jpg\" alt=\"\" \/>Otros autores han preferido m&aacute;s bien basarse en el esp&iacute;ritu del libro que en su ambientaci&oacute;n. Jerry Pournelle, al que no sin cierto sentido del humor se le ha acusado de estar m&aacute;s a la derecha que Gengis Khan, es probablemente el mayor heredero ideol&oacute;gico de Heinlein. Mucho de esto se encuentra en las obras escritas en colaboraci&oacute;n con Larry Niven como<em> La paja en el ojo de Dios<\/em> (1974) y su continuaci&oacute;n <em>El tercer brazo<\/em> (1993) pero se desarrolla plenamente en la a&uacute;n in&eacute;dita en castellano <em>King David&rsquo;s Spaceship<\/em> y, en especial, en <em>El soldado<\/em> (1977) y <em>El mercenario <\/em>(1978).<\/p>\n<p>Ambas pueden verse como una dura cr&iacute;tica del gobierno de Jimmy Carter y un anticipo del de Ronald Reagan y de algunas de las actitudes m&aacute;s carpetovet&oacute;nicas que todav&iacute;a perviven en la derecha estadounidense. As&iacute;, en estos libros la ONU. es una especie de gobierno dictatorial que ahoga a los aut&eacute;nticos pa&iacute;ses libres (idea que comparten en nuestros d&iacute;as un gran numero de norteamericanos), el ej&eacute;rcito es el &uacute;nico garante de las libertades y existe casi de milagro debido al odio que le profesan los pol&iacute;ticos que constantemente recortan sus gastos. Los pobres militares deben de recurrir al tr&aacute;fico de drogas para poder financiarse (la CIA hizo algo parecido en Indochina en los 60 y bajo el gobierno Reagan se produjo el caso Iran-Contra) y las misiones de guerra sucia est&aacute;n a la orden del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s lo m&aacute;s repugnante de Pournelle no sea su fetichismo militarista m&aacute;s bien infantil, que le lleva a copiar &iacute;ntegramente un combate de la Guerra de Corea para una escena, o que le hace &ldquo;jugar a los soldaditos&rdquo; al convertir a cada uno de los cuerpos mercenarios que aparecen en sus libros en un remedo de sus &ldquo;soldados favoritos&rdquo; (la Legi&oacute;n extranjera francesa, los marines, la infanter&iacute;a escocesa, los panzer alemanes). Lo realmente inaceptable es que una de las historias que aparecen en esta saga es un remedo del golpe de estado de Pinochet en Chile y de los asesinatos y masacres cometidos en el Estadio de F&uacute;tbol de Santiago (magistralmente recreados en la pel&iacute;cula de Costa-Gavras <em>Missing<\/em>) donde no s&oacute;lo se justifica la actuaci&oacute;n del ej&eacute;rcito golpista chileno (en este caso un cuerpo mercenario alquilado por los colonos ricos en un planeta alejado de la Tierra) sino que incluso se glorifica a sus miembros calific&aacute;ndolos de h&eacute;roes que hacen un trabajo sucio, pero necesario, que los gobiernos civiles no han tenido el valor de llevar adelante.<\/p>\n<p>Frente a esta literatura reaccionaria inaugurada por Heinlein, era s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo que surgiese alguna respuesta desde la izquierda norteamericana. El primer caso fue <em>Bill, g&eacute;roe gal&aacute;ctico<\/em> (1965) de Harry Harrison, un esfuerzo intencionado de ridiculizar <em>Tropas del espacio <\/em>que tuvo gran &eacute;xito y fue muy alabado por la cr&iacute;tica pero que, personalmente, encuentro fallido al ser un esfuerzo eminentemente sat&iacute;rico y burlesco donde el realismo desaparece en favor de la parodia (sin olvidar que algunos cap&iacute;tulos son un plagio descarado de G. K. Chesterton). Esta l&iacute;nea de trabajo ser&iacute;a seguida por otros autores entre los que destaca el norirland&eacute;s Bob Shaw que en <em>&iquest;Qui&eacute;n anda por ah&iacute;? <\/em>(1977) supera al propio Harrison en su esfuerzo por mostrarnos de una forma humor&iacute;stica el absurdo de la guerra.<\/p>\n<p>M&aacute;s satisfactoria fue <em>La guerra interminable<\/em> (1974) de Joe Haldeman, probablemente la obra maestra de la ciencia ficci&oacute;n antimilitarista. Las similitudes y diferencias entre Haldeman y Heinlein son realmente pasmosas. Haldeman fue tambi&eacute;n militar pero no de carrera; como tantos otros compatriotas suyos fue reclutado como soldado raso para la Guerra de Vietnam y, a diferencia de Heinlein, s&iacute; vio bastante acci&oacute;n en su a&ntilde;o de permanencia en este pa&iacute;s. De hecho su estancia en el ej&eacute;rcito finaliz&oacute; cuando al pisar una mina perdi&oacute; parte de una pierna (su experiencia le llev&oacute; a escribir un terror&iacute;fico poema al respecto, &ldquo;DX&rdquo;).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"205\" height=\"200\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/24-03_02_2009\/Haldeman-Joe-400.JPG\" alt=\"\" \/>Para la fecha de publicaci&oacute;n de su obra maestra, su carrera como escritor hab&iacute;a sido corta y discreta: una novela <em>mainstream <\/em>que pas&oacute; sin pena ni gloria (<em>War Year<\/em>) y un pu&ntilde;ado de relatos (algunos de ellos aparecen en la antolog&iacute;a <em>Sue&ntilde;os infinitos<\/em> de 1977). Resulta curioso observar c&oacute;mo, a pesar de esta brevedad, lo b&eacute;lico ya ten&iacute;a un gran peso en su producci&oacute;n, adem&aacute;s de su primera novela, cuentos como &ldquo;A Howard Hughes: una modesta proposici&oacute;n&rdquo; o &ldquo;Contrapunto&rdquo; pero, especialmente, &ldquo;Una mente propia&rdquo; y &ldquo;La guerra privada del soldado Jacob&rdquo;, pueden ser descritos como bosquejos de muchas de las ideas que aparecer&iacute;an en su m&aacute;s famosa novela.<\/p>\n<p><em>La guerra interminable <\/em>result&oacute; un &eacute;xito tan abrumador como <em>Tropas del espacio<\/em>. Gan&oacute; los premios Hugo, Nebula y Locus de aquel a&ntilde;o y convirti&oacute; a su autor en uno de los grandes. Por desgracia, Haldeman no ha conseguido otro libro igual de potente aunque su producci&oacute;n posterior le ha permitido seguir cosechando premios y un p&uacute;blico fiel (al menos otras dos de sus novelas tienen una tem&aacute;tica b&eacute;lica aunque no est&eacute;n a la altura de <em>La guerra interminable<\/em>; se trata de <em>Recuerdo todos mis pecados<\/em> y <em>Paz interminable<\/em>).<\/p>\n<p>En el caso de este libro, la inspiraci&oacute;n es mucho m&aacute;s f&aacute;cil de identificar por que el propio autor se ha encargado de recalcarla. <em>La guerra interminable<\/em> es Vietnam y, como algunos cr&iacute;ticos sugieren, quiz&aacute;s sea la mejor obra literaria de g&eacute;nero o no sobre esta guerra. Por otro lado, el libro tambi&eacute;n imita descaradamente (con un car&aacute;cter claramente cr&iacute;tico) parte de la estructura de <em>Tropas del espacio<\/em>. Ambas tratan sobre una guerra interestelar, en los dos se narra la historia de un recluta, de c&oacute;mo participa en varias batallas, sobrevive, pasa por la academia de oficiales y acaba dirigiendo desastrosamente una unidad en una batalla final bastante &eacute;pica. Obviamente, la intencionalidad es completamente diferente. El libro de Haldeman es netamente autobiogr&aacute;fico; Mandella, el protagonista, como el propio Haldeman, pierde una pierna en una de las batallas (s&oacute;lo que &eacute;l la recupera gracias a las t&eacute;cnicas de regeneraci&oacute;n de tejidos) y, como su autor, es tremendamente opuesto al conflicto en el que est&aacute; luchando.<\/p>\n<p>La gran met&aacute;fora de la novela, el que la lucha se produzca en un universo relativista donde los viajes a otros planetas duran unos d&iacute;as en la nave pero decenios en la Tierra, es tremendamente potente y describe como ning&uacute;n otro libro ha sido capaz de hacer la inmensa alienaci&oacute;n del soldado cuando vuelve a la vida civil despu&eacute;s de un tiempo de servicio. Para los soldados de Haldeman, la Tierra que visitan es incomprensible porque no es su Tierra sino la del futuro, pero para los soldados que volv&iacute;an de Vietnam la situaci&oacute;n era parecida: las atrocidades de la guerra no acababan de encajar con el pl&aacute;cido paisaje de los EE UU de los 60. Un fen&oacute;meno similar ha sido descrito por otros muchos soldados novelistas como Erich Mar&iacute;a Remarque en <em>Sin novedad en el frente <\/em>o Robert Graves en <em>Adi&oacute;s a todo esto<\/em>. Quiz&aacute;s en el caso estadounidense fue especialmente cruel, ya que el recibimiento otorgado a los soldados no era el de h&eacute;roes si no el de asesinos. Pero, en todos los casos, Remarque, Graves y Mandella, el soldado acaba retornando al frente, que se ha convertido en su &uacute;nico hogar.<\/p>\n<p>En cuanto a los aspectos puramente militares de la novela, la mayor&iacute;a de ellos est&aacute;n inspirados en Vietnam. Los taurinos, el enemigo de la humanidad, acaban revel&aacute;ndose como unos pac&iacute;ficos alien&iacute;genas a los que atacamos sin justificaci&oacute;n y que se adaptan relativamente mal a la guerra. Para un soldado como Haldeman esta era la imagen de Vietnam, un pa&iacute;s pac&iacute;fico (la religi&oacute;n predominante era y es el budismo), con soldados un tanto torpes (desde luego los survietnamitas lo eran) y donde a EE UU no se le hab&iacute;a perdido nada. De hecho, el incidente que desencaden&oacute; oficialmente la entrada estadounidense en la guerra (el ataque por parte de lanchas patrulleras norvietnamitas a un destructor norteamericano en el golfo de Tonkin) se demostr&oacute;, posteriormente, que hab&iacute;a sido un burdo montaje, algo muy parecido a la primera &ldquo;batalla&rdquo; que la humanidad libra contra los taurinos.<\/p>\n<p>En cuanto a la gran batalla final, apesta a jungla. El vietcong hab&iacute;a sido entrenado por los chinos en los a&ntilde;os 50 y, por lo tanto, sus t&aacute;cticas eran similares a las de la Guerra de Corea: emboscadas, rapidez, el uso del n&uacute;mero como principal elemento de fuerza, las oleadas humanas suicidas contra el enemigo, la r&iacute;gida obediencia de las ordenes y la b&uacute;squeda del cuerpo a cuerpo para anular la insoportable potencia de fuego estadounidense. Si los soldados occidentales en Corea hab&iacute;an calificado a sus enemigos de robots, en Vietnam eran claramente extraterrestres, eran taurinos.<\/p>\n<p>Uno de los trucos que Haldeman usa en su novela es una especie de escudo de fuerza (muy parecido a los usados en <em>Dune<\/em>) que impide la entrada a los proyectiles de gran velocidad (tipo l&aacute;ser o armas de fuego) pero no a los m&aacute;s lentos (por ejemplo, flechas o armas blancas). De esa forma, la gran batalla final se convierte en una absurda y estramb&oacute;tica lucha entre tipos uniformados con costosos trajes presurizados armados de espadas, lanzas y hachas. Otra gran met&aacute;fora para explicar lo incre&iacute;ble que deb&iacute;a de ser para muchos soldados americanos el utilizar sofisticados sistemas de armamento (fusiles de asalto, carros de combate, aviones a reacci&oacute;n, missiles guiados) para luego acabar enzarzado en una lucha a la bayoneta con un vietcong, pisar una mina o caer en una trampa de estacas de bamb&uacute; untadas de excrementos, armas todas ellas que no se caracterizaban precisamente por su modernidad.<\/p>\n<p>Finalmente, esta &uacute;ltima batalla, donde los humanos se atrincheran en una base fortificada y aguantan a pie firme el ataque masivo de los taurinos, recuerda tambi&eacute;n a numerosas peque&ntilde;as batallas que se libraron durante toda la guerra a lo largo de Vietnam del Sur. En efecto, uno de los sistemas de defensa m&aacute;s t&iacute;picos de los estadounidenses en este conflicto fueron las Bases de Fuego. Consist&iacute;an en campamentos fortificados donde se colocaban diversas piezas de artiller&iacute;a defendidas por una peque&ntilde;a guarnici&oacute;n. Se encontraban diseminadas por todo el pa&iacute;s, y eran fundamentales para la lucha, al permitir a las patrullas estadounidenses solicitar apoyo de fuego (mucho m&aacute;s r&aacute;pido que la aviaci&oacute;n) ante cualquier emboscada enemiga. Como era de esperar, dichas bases se convirtieron en un codiciado objetivo para los vietcong, y a lo largo de toda la guerra se libraron numerosos combates donde los &ldquo;charlies&rdquo; intentaron infiltrarse en dichos campamentos para aniquilar cuerpo a cuerpo a sus defensores (probablemente la batalla m&aacute;s famosa de todas fue la librada en Khe Shan en 1968). Una situaci&oacute;n que encaja perfectamente con la ambientaci&oacute;n de la novela.<\/p>\n<p>En nuestros d&iacute;as se sigue escribiendo ciencia ficci&oacute;n militarista y, por desgracia, nos hemos embarcado en una nueva espiral de conflictos a cual m&aacute;s absurdo y sangriento. Sin ir m&aacute;s lejos, la &ldquo;posguerra&rdquo; iraqu&iacute; parece haberse convertido en algo tan mort&iacute;fero como Corea o Vietnam. Es de suponer que escritores de todo el mundo, pero especialmente anglosajones, acaben sinti&eacute;ndose inspirados para escribir alguna obra de ciencia ficci&oacute;n al respecto. Las ofertas son claras: o un alegato antimilitarista como el de Haldeman o una obra de propaganda como las de Pournelle. Queda claro cual era del agrado de la saliente administraci&oacute;n Bush, la duda es&#8230; &iquest;es el p&uacute;blico de la misma opini&oacute;n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima entrega de este exhaustivo trabajo trata las obras de cf b\u00e9lica de autores como Joe Haldeman o Jerry Pournelle.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[97,96,95,94,99,98,100,32,102,101,16],"class_list":["post-433","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones","tag-bob-shaw","tag-harry-harrison","tag-jerry-pournelle","tag-joe-haldeman","tag-john-steakley","tag-larry-niven","tag-paul-verhoeven","tag-premio-hugo","tag-premio-locus","tag-premio-nebula","tag-robert-a-heinlein"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=433"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433\/revisions\/437"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}