{"id":4395,"date":"2010-04-20T06:30:57","date_gmt":"2010-04-20T04:30:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4395"},"modified":"2010-04-20T08:04:48","modified_gmt":"2010-04-20T06:04:48","slug":"esos-finales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4395","title":{"rendered":"Esos finales"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"315\" alt=\"Fin\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/NACA162.jpg\" \/>Si el club de detractores de David Monteagudo es casi tan nutrido como el de sus fans, en mi opini&oacute;n, se debe &uacute;nicamente al final abierto de su novela. Otra cosa no se me ocurre, ya que <em>Fin<\/em> es un texto bien escrito y entretenido, asequible para un p&uacute;blico transversal muy amplio, una especie de gran subconjunto surgido entre el g&eacute;nero, la literatura culta y el <em>mainstream<\/em> m&aacute;s popular. Pero ocurre que mientras unos aplaudimos boquiabiertos al volver la &uacute;ltima p&aacute;gina, otros muchos sienten que se les ha tomado el pelo a lo largo de trescientas cincuenta p&aacute;ginas y se acuerdan de la familia del bloguero que tan efusivamente se lo recomend&oacute;.<\/p>\n<p>En efecto, lo que nos ofrece el libro es un final truncado. Monteagudo nos deja colgados sin explicar cu&aacute;les son el origen y la dimensi&oacute;n del suceso fant&aacute;stico principal. &iquest;Es esto una estafa? &iquest;Existe base para una demanda colectiva contra el autor? &iquest;Deber&iacute;an colocar una pegatina de advertencia al libro: &ldquo;Precauci&oacute;n, final abierto&rdquo;? Yo dir&iacute;a que no es para tanto. Cuesti&oacute;n de gustos.<\/p>\n<p>(En todo caso, al final de este art&iacute;culo facilitar&eacute; una posible medicina para los damnificados: una sugerencia de explicaci&oacute;n para el desenlace de esta novela)<\/p>\n<p>Pero el problema de <em>Fin<\/em> no es anecd&oacute;tico, sino categ&oacute;rico. De todos los g&eacute;neros, el fant&aacute;stico-realista es el que m&aacute;s se la juega en el desenlace, el que genera una presi&oacute;n m&aacute;s acuciante sobre el autor a la hora de llegar a las &uacute;ltimas p&aacute;ginas; se le exige que encuentre una respuesta adecuadamente racional y satisfactoria a su planteamiento fant&aacute;stico e irracional, lo que supone una tarea desquiciante y condenada al fracaso por definici&oacute;n.<\/p>\n<p>A ver si se enteran esos lectores airados y neur&oacute;ticos de la verosimilitud: lo fant&aacute;stico no se puede explicar racionalmente. Punto. O entras en el juego de la novela, o no entras, pero no le exijas lo que no puede darte. &iquest;Qu&eacute; opciones tiene el autor, en este tipo de ficciones? Puede inventar una explicaci&oacute;n artificial que ser&aacute; igual de fant&aacute;stica e irracional que la premisa inicial, ofrecernos causas que ser&aacute;n tan tramposas como los efectos que pretenden justificar, y as&iacute; fabricar una ilusoria sensaci&oacute;n de cierre. Puede inventarse que los p&aacute;jaros se han vuelto locos porque ha pasado un cometa. Puede inventarse que el vampirismo es un virus que se contagia por la sangre. Puede inventarse que ha estallado una bomba ultrasecreta que emite extra&ntilde;as radiaciones. Y todo ser&aacute; mentira, otra m&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; obcecarnos con exigirle esa falsa explicaci&oacute;n, ese aburrido y complaciente ep&iacute;logo en el que todo encuentre su sentido y todos podamos respirar tranquilos? &iquest;Y si el autor no quiere que respiremos tranquilos? &iquest;Y si no existe ninguna explicaci&oacute;n l&oacute;gica?<\/p>\n<p>Hay un terreno, sin embargo, donde la l&oacute;gica entre causas y efectos s&iacute; es irrenunciable y exige una coherencia sin fisuras: la psicolog&iacute;a y la emotividad de los personajes. Es imposible ofrecer un final satisfactorio si no entendemos, siquiera de un modo intuitivo, cu&aacute;l ha sido la deriva emocional del protagonista a lo largo de su peripecia y cu&aacute;l el sentido personal que &eacute;l otorga a los sucesos, al margen de macro-explicaciones argumentales. En este nivel psicol&oacute;gico, yo creo que <em>Fin<\/em> cumple todos los requisitos y su coherencia es inapelable; de ah&iacute; su &eacute;xito a pesar del final inconcluso. Y es en este nivel tambi&eacute;n donde otros muchos libros y pel&iacute;culas de g&eacute;nero, documentadas y explicadas con obsesiva prolijidad, fracasan estrepitosamente y se quedan en fr&iacute;os ejercicios de dise&ntilde;o narrativo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"304\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/dome.jpg\" \/>La &uacute;ltima novela de Stephen King, <em>Under the Dome<\/em>, guarda semejanza con la de Monteagudo en cuanto a que juega con un tablero de personajes atrapados en una premisa fant&aacute;stica de dif&iacute;cil o imposible explicaci&oacute;n l&oacute;gica: en este caso, la aparici&oacute;n de una c&uacute;pula gigantesca e indestructible que a&iacute;sla un pueblecito de Maine del resto del mundo. Estoy a mitad de la lectura de este libro y no me planteo la necesidad de que King me cuente finalmente de d&oacute;nde ha surgido esta c&uacute;pula. &iquest;Para qu&eacute;? No me va a convencer de que dichas c&uacute;pulas existen o pueden existir. De hecho, preferir&iacute;a que no se molestase en inventar ninguna explicaci&oacute;n, aunque trat&aacute;ndose de King, es dif&iacute;cil imaginarle dejando un final abierto. En cuanto a m&iacute;, lo que s&iacute; necesito saber es qu&eacute; va a pasar con los personajes, qu&eacute; sufrimientos y recompensas les esperan, qui&eacute;nes van a morir o salvarse y cu&aacute;les ser&aacute;n las decisiones o los errores que marcar&aacute;n su suerte. Eso es lo que me empuja a seguir leyendo la novela, y no la resoluci&oacute;n del enigma fantacient&iacute;fico.<\/p>\n<p>No existe un dilema real entre finales abiertos o finales cerrados en el g&eacute;nero fant&aacute;stico. Todos son abiertos. Todos son tramposos. Lo que marca la diferencia entre un buen trabajo o un trabajo chapucero, siempre, es la verosimilitud de los caracteres y el grado de empat&iacute;a que el autor logre establecer entre el lector y ellos. Conmovernos: &eacute;se es el &uacute;nico compromiso que el narrador adquiere cuando exige nuestra suspensi&oacute;n moment&aacute;nea de la incredulidad. Lo dem&aacute;s es decorado. Vestuario. Atrezzo y efectos especiales.<\/p>\n<p>Aunque&hellip; de acuerdo, digamos toda la verdad: &iquest;qu&eacute; autor de historias fant&aacute;sticas no lo dar&iacute;a todo por encontrar de vez en cuando ese final perfecto y efectivo a todos los niveles, esa imagen epatante que llega con un subid&oacute;n de la m&uacute;sica y nos eriza el vello aunque sabemos que es pura trampa, pura prestidigitaci&oacute;n? Bruce Willis viendo el anillo rodar por el suelo y comprendiendo que est&aacute; muerto. Charlton Heston llorando ante los escombros de la Estatua de la Libertad. Para qu&eacute; nos vamos a enga&ntilde;ar, puntos finales como esos son insuperables.<\/p>\n<p>(Anexo con spoiler:  Posible explicaci&oacute;n ap&oacute;crifa de la novela <em>Fin<\/em>, de David Monteagudo: todo transcurre dentro de la cabeza del Profeta, mientras agoniza al fondo del barranco, en su coche. &iquest;Por qu&eacute; es el &uacute;nico cad&aacute;ver que vemos? Porque es el &uacute;nico personaje real. Todos los dem&aacute;s son proyecciones de la gente que &eacute;l conoci&oacute;. Y van desapareciendo, al igual que el resto del mundo&hellip; porque efectivamente el mundo se acaba para el pobre Profeta. Este argumento ya se ha abordado antes en pel&iacute;culas como <em>La escalera de Jacob<\/em>, <em>La vida ante sus ojos<\/em> o incluso <em>El sexto sentido<\/em>.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el club de detractores de David Monteagudo es casi tan nutrido como el de sus fans, en mi opini&oacute;n, se debe &uacute;nicamente al final abierto de su novela. 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