{"id":443,"date":"2009-02-26T06:31:35","date_gmt":"2009-02-26T05:31:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=443"},"modified":"2009-11-21T10:40:19","modified_gmt":"2009-11-21T08:40:19","slug":"pequenas-grandes-extrapolaciones-las-puertas-de-lo-posible-de-jose-maria-merino","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=443","title":{"rendered":"Peque\u00f1as grandes extrapolaciones:<Br> Las puertas de lo posible, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"255\" height=\"200\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/24-03_02_2009\/Jos%C3%A9%20Mar%C3%ADa%20Merino.jpg\" \/>Siempre ha manifestado Jos&eacute; Mar&iacute;a Merino, recientemente elegido miembro de la Real Academia Espa&ntilde;ola, una gran afici&oacute;n a la ciencia ficci&oacute;n m&aacute;s cl&aacute;sica. No en vano, su narrativa se circunscribe en su pr&aacute;ctica totalidad a un terreno af&iacute;n, como es el fant&aacute;stico contempor&aacute;neo puro (los aficionados a Dick deber&iacute;an dejarse seducir por sus juegos con los planos de realidad, por su extraordinaria habilidad para desplegar la vacilaci&oacute;n fant&aacute;stica), y, de hecho, mismamente su primera y celebrada obra, <em>Novela de Andr&eacute;s Choz<\/em>, y varios de sus cuentos, son estrictamente piezas de neta CF.<\/p>\n<p>En esta ocasi&oacute;n aborda el g&eacute;nero con un volumen espec&iacute;fica y exclusivamente dedicado a relatos de ciencia ficci&oacute;n, y, adem&aacute;s, de ciencia ficci&oacute;n sociol&oacute;gica; la m&aacute;s ligada a la realidad, la m&aacute;s interesante para lectores de dentro y fuera del g&eacute;nero y la que a&uacute;n permite una especulaci&oacute;n con resonancias en nuestros d&iacute;as y en nuestra sociedad. Merino nos habla de nuestro mundo, de ese pasado ma&ntilde;ana que se recoge en el subt&iacute;tulo del libro (&quot;Cuentos de pasado ma&ntilde;ana&quot;) y que se cuela al final del d&iacute;a.<\/p>\n<p>De este modo, nuevamente, un autor de talla utiliza como herramienta la cf para poder indagar en la sociedad, empleando las condiciones narrativas que s&oacute;lo este g&eacute;nero puede ofrecer a un escritor, consciente de ello. Bajo ese planteamiento, la ciencia ficci&oacute;n no es un objeto en s&iacute;, sino un medio para expresar una problem&aacute;tica a la cual s&oacute;lo se puede llegar mediante la proyecci&oacute;n y el distanciamiento.<\/p>\n<p>Merino lo sabe y, con la intenci&oacute;n de alertar sobre el rumbo que lleva el actual mundo, presenta una antolog&iacute;a de 17 relatos in&eacute;ditos dist&oacute;picos, m&aacute;s un pr&oacute;logo y un glosario explicativo (fundamentalmente narrativo, que desarrolla el origen de las palabras desde un punto de vista sociol&oacute;gico), que cuentan como principal atractivo con su habilidad narrativa, con su visi&oacute;n de conjunto y con el desparpajo de su iron&iacute;a. Se trata de cuentos complementarios entre s&iacute; sobre un mismo mundo, donde cada uno arroja luz sobre un elemento concreto, aunque hay aspectos que aparecen en varios de ellos de manera transversal.<\/p>\n<p>El autor es program&aacute;tico con la distop&iacute;a desde el propio planteamiento del volumen:<\/p>\n<p>&quot;Lo importante, y sigue hablando &eacute;l [Merino], es que podamos barruntar las grandes l&iacute;neas del clima sentimental y moral dominante, porque lo cierto es que esos a&ntilde;os futuros no habr&aacute; grandes cambios, sino una profundizaci&oacute;n cada vez mayor en aspectos que ya est&aacute;n presentes en nuestro tiempo, y todos ellos se recogen, seg&uacute;n &eacute;l, en los textos de este libro&quot;.<\/p>\n<p>Sin embargo, no llama a esta pr&aacute;ctica &quot;distop&iacute;a&quot; porque &quot;Merino piensa que lo que en la mayor parte de este libro se refleja, completamente realizado en ese futuro que espera a los habitantes del planeta, a&uacute;n podr&iacute;a ser peor&quot;, aunque &quot;va a resultar que Merino no es pesimista: &eacute;l dice que continuar intentando hacer literatura en los tiempos que corren es una buena muestra de tal actitud&quot;. Le queda una sabia iron&iacute;a detr&aacute;s del ojo cr&iacute;tico; una sabia perspectiva.<\/p>\n<p>En ese sentido, debemos destacar el humor que utiliza, que resulta imprescindible para soportar al obra. Sin embargo, con &eacute;l el autor corre el riesgo de ocultar su crudeza, de que se quede su propuesta en una serie de ocurrentes proyecciones &quot;con regustillo cr&iacute;tico&quot;. Pero Merino para ello busca un lector atento, fundamental para la comprensi&oacute;n de la iron&iacute;a, y, al mismo tiempo, ese humor sirve para oxigenarle, para permitirle respirar y no sentirse abrumado (lo que, en definitiva, llevar&iacute;a a la desconexi&oacute;n). Busca un lector que est&eacute; alerta, que no acabe convirti&eacute;ndose, en suma, en uno de los habitantes de la sociedad por venir (a&uacute;n evitable). Todo ello implica una lectura entretenida y reflexiva al mismo tiempo, conducida por un tono aparentemente distendido pero que enuncia un flujo constante de denuncias sopesadamente ubicadas.<\/p>\n<p>El autor construye una cr&iacute;tica ir&oacute;nica constante, levantada oraci&oacute;n tras oraci&oacute;n, sostenida por cada cuento, con lo que crea un suelo firme y frondoso, cargado de intenci&oacute;n transformadora (no es un juego, una diversi&oacute;n, un homenaje fr&iacute;volo). Merino es una persona culta, progresista y creativa que se niega a que el mundo lleve a la deriva a una sociedad aletargada, anestesiada, sumida, embrutecida y, por qu&eacute; no, idiotizada.<\/p>\n<p>Va enlazando historias de personas o seres que quieren salir de ese mundo, recuperar su libertad, su alegr&iacute;a, su pasi&oacute;n. Lo asumido como &quot;normal&quot; es expresado por negaci&oacute;n. Veamos, por ejemplo, una peque&ntilde;a muestra del tono ir&oacute;nico que emplea el narrador al especificarnos qui&eacute;n es la gente con problemas que es tratada en centros psicol&oacute;gicos:<\/p>\n<p>&quot;La gente que utilizaba poco la tarjeta de cr&eacute;dito, o que no acud&iacute;a nunca a las actividades religiosas de la comunidad cultural, los poco interesados por las competiciones deportivas&#8230; Tambi&eacute;n asist&iacute;an a personas con problemas estrictamente individuales; con sentimiento de culpa, o con inseguridad sexual, o con desorientaci&oacute;n publicitaria.&quot;<\/p>\n<p>En ese sentido, el papel de la tecnolog&iacute;a como deshumanizadora es esencial en el mundo presentado. Suple y mecaniza tareas y labores donde antes exist&iacute;a una carga emocional muy importante para su buen funcionamiento (como las consultas m&eacute;dicas o la docencia). De hecho, como ya introdujera a principios de los a&ntilde;os veinte Zamiatin en <em>Nosotros<\/em>, los nombres propios pasan a ser n&uacute;meros. Pero, como poderosa oposici&oacute;n, Merino ubica a la literatura (cenit del humanismo, por tanto), al relato, a la ficci&oacute;n; plataforma interminable para la imaginaci&oacute;n, la creatividad y la innovaci&oacute;n. En este punto, no podemos pasar por alto sus teor&iacute;as sobre el homo narrans, desarrolladas por &eacute;l en m&uacute;ltiples ocasiones, en las que Merino explica su convencimiento de que el ser humano empez&oacute; a razonar y a comprender su entorno cuando comenz&oacute; a desarrollar narraciones.<\/p>\n<p>Merino explica procesos, no hechos concretos; inventos, acontecimientos. Contextualiza y luego desarrolla la historia en la mayor&iacute;a de las ocasiones, pero sin crear una separaci&oacute;n marcada, una fractura. Los relatos de este volumen constituyen una red s&oacute;lida (&quot;vasos comunicantes&quot;, ha dicho al respecto), construida con elementos comunes pero aut&oacute;nomos, y tambi&eacute;n abierta, donde el lector puede participar, pues no se pretende plasmar una sociedad futura completa, sino elementos escogidos. As&iacute;, el lector puede especular con otros aspectos, puesto que el escritor s&iacute; sienta las bases y la tendencia b&aacute;sica de ese mundo.<\/p>\n<p>El acercamiento a ese mundo futuro se realiza sin buscar alardes o tratar de impresionar. Consiste en un tratamiento sencillo, donde incide en los procesos sociol&oacute;gicos, no en el escenario, con lo cual consigue conferir a los textos una gran frescura y agilidad (algunos, especialmente en &ldquo;Ese Efe Can&rdquo;, me ha recordado en el tono a esa estupenda novela juvenil de cf del autor llamada <em>No soy un libro<\/em>). Merino no escribe para el g&eacute;nero, sino desde &eacute;l, utilizando las herramientas que posee. As&iacute;, consigue una obra que puede ser entendida dentro y fuera del g&eacute;nero; algo que, desgraciadamente, se est&aacute; perdiendo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en nuestra literatura.<\/p>\n<p>En ese sentido, se aprecia notablemente su gran capacidad para relatar, incluso su acomodaci&oacute;n a la oralidad. Juega con los narradores que, en un plano textual secundario, en distintas ocasiones cuentan, exponen o planifican historias (algunas tan potentes y sugerentes como la de los devoradores de memoria &ldquo;La historieta de su vida&rdquo;; una fusi&oacute;n de <em>space opera<\/em> con intenciones de defensa de la cultura) y utiliza diversos registros y modos de plasmar el relato. De hecho, manifiesta la necesidad de narrar (igualmente tambi&eacute;n m&aacute;s presente en su obra m&aacute;s reciente, incluida su teor&iacute;a) y los personajes se hacen eco de ello. Adem&aacute;s, ha sabido astutamente encontrar historias que le permitieran mostrar distintos estratos y condiciones de ese mundo futuro (incluido un viaje espacial). Si bien es cierto que, en general, no consigue relatos magistrales (aunque s&iacute; buenos y notables), debemos destacar la honda huella de su buen hacer narrativo, el especial &eacute;nfasis en la representaci&oacute;n de un mundo, cargado de s&iacute;ntesis y elipsis y metonimias, el empaque del conjunto y la t&eacute;cnica utilizada (c&oacute;mo ha combinado la iron&iacute;a y el humor para ayudar a digerir al lector su sombr&iacute;a proyecci&oacute;n, como ya hemos comentado).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"156\" height=\"250\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/24-03_02_2009\/Laspuertasdeloposible.jpg\" \/>Por otra parte, en el cuento &ldquo;El viaje inexplicable&rdquo;, el autor realiza casi una reflexi&oacute;n metaliteraria; un canto de amor a los extintos (entonces) libros. El escritor plantea la literatura como un viaje que ni con todos los adelantos tecnol&oacute;gicos obtenidos en esa futura &eacute;poca es posible imitar. As&iacute;, Merino concluye descubriendo en ese cuento que la lectura es &quot;una experiencia misteriosa, una viaje de verdad inexplicable&quot;.<\/p>\n<p>Igualmente, debemos prestar atenci&oacute;n al empobrecimiento ling&uuml;&iacute;stico de sus habitantes:<\/p>\n<p>&quot;La lengua no hab&iacute;a sido simplificada hasta el l&iacute;mite en que ahora lo ha sido, cuando hemos conseguido una escritura con un c&oacute;digo muy reducido de t&eacute;rminos, que jam&aacute;s usamos para narrar ficciones, y cuando, incluso en la comunicaci&oacute;n verbal, hemos llegado a tanta econom&iacute;a expresiva.&quot;<\/p>\n<p>Planea la neojerga orwelliana sobre esta concepci&oacute;n, aunque no es tan expl&iacute;cito en cuanto a control social. A&uacute;n as&iacute;, es manifestado por los propios personajes de los relatos al mostrar una mayor incapacidad para comprender lo extra&ntilde;o, lo diferente, lo que se sale de la norma y el consenso.<\/p>\n<p>Por otro lado, las citas que reproduje al comienzo de esta cr&iacute;tica han sido extra&iacute;das del pr&oacute;logo; un texto casi escrito por el autor. Digo &laquo;casi&raquo; porque ah&iacute;, como si fuera una declaraci&oacute;n de principios, ya comienza Merino a arremeter contra nuestra seguridad en el mundo, puesto que est&aacute; firmado por el profesor Souto, el particular personaje descodificador de s&iacute;mbolos que ya ha corrido diversas peripecias con nuestro autor. Sin embargo, Souto desmiente que sea un personaje de ficci&oacute;n (&iquest;aflora de manera m&aacute;s expl&iacute;cita la admiraci&oacute;n cervantina del escritor?), y desgrana los procedimientos literarios de Merino en esta obra, que es fruto de la adaptaci&oacute;n literaria de una serie de investigaciones llevadas a cabo gracias a un viaje cient&iacute;fico al futuro. De este modo, las barreras entre ficci&oacute;n y realidad quedan desde un principio reventadas. Para el componente especulativo de la obra, es sumamente interesante c&oacute;mo el escritor potencia su incidencia en la realidad al tratar de desmontar los l&iacute;mites de ficci&oacute;n y realidad. Si Souto no es un personaje, el relato tampoco es un invento.<\/p>\n<p>De hecho, el pr&oacute;logo es una pieza realmente interesante a nivel simb&oacute;lico puesto que agrupa diferentes inquietudes del autor: homenajes a la cf, un tema b&aacute;sico y la propia reflexi&oacute;n te&oacute;rica (recordemos su esencial colecci&oacute;n de ensayos Ficci&oacute;n continua).<\/p>\n<p>En esa l&iacute;nea de homenaje a la ciencia ficci&oacute;n, a la fantas&iacute;a cient&iacute;fica, como le gusta llamarla a Merino, debemos constatar la presencia (dispersa, irrelevante) de peque&ntilde;os gui&ntilde;os al g&eacute;nero, a la hora de otorgar nombres o expresar relaciones, que despertar&aacute;n la complicidad del lector habitual. Sin embargo, en absoluto el autor pone todo el sentido en su reconocimiento, sino que son a&ntilde;adidos, atrezzo, sin ninguna intenci&oacute;n endog&aacute;mica. No afectan a la comprensi&oacute;n del texto, sino que son ligeras pinceladas.<\/p>\n<p>Volviendo a &ldquo;El viaje inexplicable&rdquo;, de &eacute;l debemos rese&ntilde;ar que la irrupci&oacute;n del profesor Souto en &eacute;l conlleva la aparici&oacute;n del tema m&aacute;s genuinamente propio de Merino: la confusi&oacute;n entre la realidad, la ficci&oacute;n y lo so&ntilde;ado o lo fant&aacute;stico. En esta ocasi&oacute;n incorpora una perspectiva nueva y un enfoque desde la incomprensi&oacute;n (que no escepticismo). Souto, de nuevo, a pesar de sus &iquest;delirios? parece la persona m&aacute;s feliz del mundo inmerso en sus investigaciones. No resultan, por tanto, esas confusiones, esa incertidumbre, un hecho traum&aacute;tico.<\/p>\n<p>El autor critica el actual planteamiento econ&oacute;mico de la crisis ecol&oacute;gica, en la cual centra buena parte de su atenci&oacute;n. Arremete contra la visi&oacute;n (hoy ya manifestada) que entiende &quot;que todos los problemas del ecosistema planetario son motores del progreso&quot;; la que concibe que &quot;toda cat&aacute;strofe es un anuncio de negocio&quot;. As&iacute;, denuncia una visi&oacute;n mercantilista de la vida, no experiencial, puesto que aqu&eacute;lla termina en un &quot;si no hubiese un desastre ecol&oacute;gico global habr&iacute;a que inventarlo&raquo;. Como la industria armament&iacute;stica, vaya. &quot;Cada problema natural planetario es una fuente segura de generaci&oacute;n de dinero y empleo&quot;, aunque, claro, el lucro prima y &quot;hay que procurar que ambos negocios sean complementarios&quot;. De hecho, los r&iacute;os est&aacute;n embutidos en tuber&iacute;as desde su nacimiento, para aprovechar al m&aacute;ximo su rendimiento (&quot;&iexcl;dejar el agua libre es un acto criminal!&quot;, se afirma). Se impone, por tanto, una visi&oacute;n utilitarista del medio, que debe estar al servicio del ser humano:<\/p>\n<p>&quot;No pod&iacute;a comprender que el agua hubiese corrido alguna vez fuera de los tubos, le parec&iacute;a una imagen propia de ese mundo salvaje, inhumano, en el que la naturaleza accesible a&uacute;n no hab&iacute;a sido domesticada.&quot;<\/p>\n<p>Por ello no debe sorprendernos que los alimentos transg&eacute;nicos sean el cultivo habitual en agricultura.<\/p>\n<p>La sociedad de <em>Las puertas de lo posible <\/em>es un mundo donde todo es artificial, donde ha muerto la imaginaci&oacute;n. El consumo ha devorado todo hasta el extremo de comercializar con los cad&aacute;veres de las v&iacute;ctimas de accidentes. Se impone una visi&oacute;n pragm&aacute;tica en una sociedad plenamente utilitarista. En ese sentido, ataca al liberalismo econ&oacute;mico porque antepone el beneficio y la econom&iacute;a a la &eacute;tica y el humanismo, como ocurre en La Educaci&oacute;n y la Medicina (por esa raz&oacute;n se introducen m&aacute;quinas, aunque en absoluto se puede vislumbrar un enfoque luddista), cuyo m&aacute;ximo objetivo es no encajar p&eacute;rdidas.<\/p>\n<p>Merino plasma con pocos elementos el dominio del consumo, de la alienaci&oacute;n por el trabajo, el cual refleja un empeoramiento notorio de sus condiciones, o la evasi&oacute;n adormecedora mediante la televisi&oacute;n (aparecen los &laquo;telecascos&raquo;, colocados a todas horas sobre las cabezas y permanecen conectados incluso mientras trabajan) o las drogas. Igualmente, alude a la reinstituci&oacute;n de las iglesias como detentores de Poder y de la influencia p&uacute;blica y a la consolidaci&oacute;n de las grandes empresas que controlan con su dinero los medios de comunicaci&oacute;n, los pol&iacute;ticos y hasta a la polic&iacute;a. La excusa del terrorismo sirve para&nbsp; plantear la criminalizaci&oacute;n interesada, como justificaci&oacute;n b&eacute;lica y la p&eacute;rdida de derechos individuales o incluso la implantaci&oacute;n de la pena de muerte.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, continuamente contrasta y antepone la belleza del (poco) mundo natural (que queda) con la degradaci&oacute;n y aspereza del mundo civilizado, como colof&oacute;n y conclusi&oacute;n simb&oacute;lica de lo que se ha perdido.<\/p>\n<p>As&iacute;, Merino utiliza una perspectiva siempre ubicada dentro del sistema, que no comprende y tacha de locas posiciones que nos parecen a nosotros las l&oacute;gicas o las &eacute;ticamente obvias. Es una perspectiva ir&oacute;nica, por tanto, porque lo que nos parece falto de raz&oacute;n a nosotros es su mundo (ideal) futuro. A&uacute;n as&iacute;, plantea espacios y momentos de rebeld&iacute;a, aunque se responden en &uacute;ltima instancia con resignaci&oacute;n y desolaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, igualmente tambi&eacute;n utiliza el autor la ciencia ficci&oacute;n no s&oacute;lo como escenario o como base para proyecci&oacute;n, sino para abordar temas cl&aacute;sicos del g&eacute;nero. Es el caso de los robots, que se rigen por las Leyes de la Rob&oacute;tica creadas por Asimov (de las que hablaremos en la siguiente entrega de esta secci&oacute;n), con el fin de procurar el bien al ser humano, &laquo;pero las ideas del liberalismo total predominante acabaron procribiendo tal programaci&oacute;n&raquo;. Adem&aacute;s, por ejemplo, Merino integra la cl&aacute;sica infiltraci&oacute;n de extraterrestres que son avanzadilla de una invasi&oacute;n posterior, pero es simplemente una excusa para que se ejerza un mayor control social. O tambi&eacute;n, por otro lado, usa el g&eacute;nero para desarrollar indagaciones que s&oacute;lo podr&iacute;an plantearse bajo el paraguas de la ciencia ficci&oacute;n, como ocurre en &ldquo;Solysombra&rdquo;.<\/p>\n<p>En este cuento, nos muestra a un hombre al que han colocado una &quot;v&iacute;scera sint&eacute;tica&quot; por coraz&oacute;n despu&eacute;s de un accidente. Esta sustancia artificial hace que haya perdido la capacidad de sentir y conmoverse. En el fondo, es una pl&aacute;stica met&aacute;fora sobre la tecnocracia, tema que dibuja en el resto de historias, de un modo u otro. La preponderancia de las m&aacute;quinas y de los &uacute;tiles electr&oacute;nicos hace que perdamos nuestra esencia.<\/p>\n<p>As&iacute;, por tanto, Merino nos ofrece en <em>Las puertas de lo posible<\/em> un volumen en el que extrae conclusiones de la evoluci&oacute;n de nuestra sociedad desde una perspectiva muy cr&iacute;tica y desalentadora, con una t&eacute;cnica calculada y precisa, sin grandes alardes en apariencia, pero que esconde un depurado estudio del g&eacute;nero (tanto el relato como la ciencia ficci&oacute;n) y de sus posibilidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La antolog\u00eda exclusivamente con relatos de cf de Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino cubre todo un abanico de tem\u00e1ticas del g\u00e9nero, en unos relatos de aroma dist\u00f3pico y con nexos en com\u00fan interesantes de desentra\u00f1ar.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[54],"tags":[563,108,64,106,560,564,561,576,43,562,109,107],"class_list":["post-443","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundoespejo","tag-antologia","tag-distopia","tag-isaac-asimov","tag-jose-maria-merino","tag-las-puertas-de-lo-posible","tag-no-soy-un-libro","tag-novela-de-andres-choz","tag-paginas-de-espuma","tag-philip-k-dick","tag-relato","tag-space-opera","tag-yevgeni-zamiatin"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=443"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2994,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443\/revisions\/2994"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}