{"id":4789,"date":"2010-05-28T06:30:09","date_gmt":"2010-05-28T04:30:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4789"},"modified":"2011-09-03T22:58:30","modified_gmt":"2011-09-03T20:58:30","slug":"la-cupula-de-stephen-king","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4789","title":{"rendered":"La c\u00fapula, Stephen King"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/lacupula.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4802\" title=\"lacupula\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/lacupula-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/lacupula-190x300.jpg 190w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/lacupula.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><\/a><span id=\"zw-128cff50889vtRy911399b9\">\u201cNadie de afuera puede ayudarnos\u201d, dice uno de los protagonistas de <\/span><span id=\"zw-128cff50889vsBFx01399b9\"><em>La c\u00fapula<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff5088a93im1T1399b9\"> en uno de sus \u00faltimos cap\u00edtulos. Precisamente por el momento postrero en el que esta frase se pronuncia \u2014a pesar de que tenemos clara la imposibilidad de recibir ayuda del exterior desde la primera p\u00e1gina\u2014, resulta obvio que Stephen King est\u00e1 hablando de algo m\u00e1s que de la c\u00fapula trasl\u00facida e indestructible que a\u00edsla el pueblo de Chester\u2019s Mill del resto del mundo. Est\u00e1 hablando del individuo, de cada uno de nosotros. Es la moraleja m\u00e1s antigua de la historia de la literatura, quiz\u00e1s de todo el pensamiento humano: estamos solos, somos responsables de nuestro destino y nadie m\u00e1s que nosotros cargar\u00e1 con nuestras culpas.<\/span><\/p>\n<p><em>La c\u00fapula<\/em><span id=\"zw-128cff5088bzdKYW1399b9\"> es una tragedia del tama\u00f1o de un pueblo de Maine, una historia de supervivencia colectiva con h\u00e9roes y villanos, una distop\u00eda sociopol\u00edtica de trazo grueso, una teleserie siamesa de <\/span><span id=\"zw-128cff5088cvxENG1399b9\"><em>Lost<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff5088cUWBjfu1399b9\">, un <\/span><span id=\"zw-128cff5088dol3YIM1399b9\"><em>western<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff5088dhnddU91399b9\"><em> <\/em>fant\u00e1stico, una <\/span><span id=\"zw-128cff5088d0oOoI1399b9\">quest story<\/span><span id=\"zw-128cff5088ewmKYoM1399b9\"> de proporciones c\u00f3smicas y un retrato minucioso de los habitantes de Nueva Inglaterra. Es todas esas cosas y muchas m\u00e1s, pero por encima de todo es una ejercicio narrativo sobre la manipulaci\u00f3n, el poder desarmante de la humillaci\u00f3n y la gratuidad de la crueldad humana.<\/span><\/p>\n<p>La premisa es bien conocida: una buena ma\u00f1ana los habitantes del peque\u00f1o Chester\u2019s Mill se despiertan encapsulados en una gigantesca burbuja de origen desconocido. Nuestro h\u00e9roe es un veterano de Irak reciclado a cocinero llamado Dale Barbara, y nuestro villano un corrupto cacique de pueblo con vocaci\u00f3n de <em>f\u00fchrer <\/em>que responde al apodo de \u201cBig Jim\u201d Rennie; entre ellos, alrededor de tres mil involuntarios protagonistas de una noticia ins\u00f3lita retransmitida en directo a los cinco continentes al m\u00e1s puro estilo de <em>El show de Truman<\/em>.<\/p>\n<p>Grandes desastres colectivos como el once de septiembre y el hurac\u00e1n Katrina acuden a la mente al leer <span id=\"zw-128cff50891WjUhs01399b9\"><em>La c\u00fapula<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff50891514VdM1399b9\">, con la salvedad de que sus personajes merecen hasta cierto punto lo que les ocurre, o al menos esta es la impresi\u00f3n que produce el desenlace. La cobard\u00eda y el borreguismo se pagan caros en Chester\u2019s Mill.<\/span><\/p>\n<p>Como dem\u00f3crata militante, King incluye sus filias pol\u00edticas sin molestarse en deslizarlas bajo un manto de subtexto (si bien el papel del Ej\u00e9rcito, la Naci\u00f3n y el Presidente quedan pat\u00e9ticamente reducidos a cero, como todo lo que se desarrolla al otro lado del cristal, lo que podr\u00eda hacer pensar en un cierto anhelo anarquista si no estuvi\u00e9ramos hablando de Stephen King). La dimensi\u00f3n ecologista del relato tambi\u00e9n es evidente. Todo esto suena facil\u00f3n y poco sorprendente. Donde encontramos m\u00e1s miga es en la obsesiva combatividad de King contra el fanatismo religioso de su pa\u00eds. Quiz\u00e1 porque \u00e9l es un cristiano muy sui generis, no puede evitar cargar las tintas sobre las actitudes fundamentalistas que proliferan a su alrededor, llevando algunos personajes hasta el l\u00edmite de la caricatura. El manique\u00edsmo es sin duda uno de los talones de Aquiles de un texto que no nos ofrece \u2014a cambio de nuestra credulidad\u2014 el carisma inapelable de otros m\u00edticos malvados como el Randall Flagg de <em>Apocalipsis<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/stephenking.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4803\" title=\"stephenking\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/stephenking.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"250\" \/><\/a>El otro punto d\u00e9bil es la previsibilidad. A King le gusta anticipar. Nos repite constantemente: \u201cPreparaos, algo terrible va a suceder\u201d, y nos da todas las pistas para que nos adelantemos a los acontecimientos: visiones de Halloween, cobertizos llenos de explosivos, anuncios de grandes reuniones. De este modo, en lugar de suspense, lo que genera en el lector es una especie de encogimiento ante la inminencia de la tragedia. La ventaja con la que juega King es que ning\u00fan lector se atrever\u00e1 a soltar el libro sin averiguar c\u00f3mo se resuelve el asunto principal: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 con la dichosa c\u00fapula? Sin desvelar nada, me atrevo a pronosticar que m\u00e1s de uno echar\u00e1 de menos la ambig\u00fcedad de David Monteagudo en esta clase de trances.<\/p>\n<p>Por otra parte, hay cr\u00edticos que no le perdonan a King el uso arbitrario de lo sobrenatural en sus novelas. En cierto momento de<em> <\/em><span id=\"zw-128cff50895btGP_j1399b9\"><em>La c\u00fapula<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff508954CzC_b1399b9\">, un perro escucha \u201cvoces\u201d que le dicen lo que tiene que hacer para sacar de un apuro a los personajes. M\u00e1s adelante, en uno de los pocos episodios realmente terror\u00edficos, otro personaje es acorralado y llevado hasta la muerte por sus fantasmas, no metaf\u00f3ricos sino ectopl\u00e1smicamente reales. A quienes se lamentan por este recurso a lo sobrenatural seguramente les gustar\u00eda que Stephen King abandonara por completo el fant\u00e1stico y se dedicara por fin a otros menesteres m\u00e1s adultos y serios, habida cuenta del estatus de respetabilidad que ha logrado adquirir con el paso de los a\u00f1os. Mala suerte para ellos: \u00e9se d\u00eda todav\u00eda no ha llegado.<\/span><\/p>\n<p>\u00bfY la prosa? Bueno, en cuanto a la exquisitez literaria, las matem\u00e1ticas juegan en contra de Stephen King. Si escribes un libro de 1.100 p\u00e1ginas en un a\u00f1o y pico es f\u00edsicamente imposible que cada uno de sus p\u00e1rrafos sea una joya del lenguaje. Abundan las repeticiones, los di\u00e1logos televisivos y los trucos de siempre. No es la primera vez que King toma las riendas de una gran novela coral (<span id=\"zw-128cff50897C8FwTX1399b9\"><em>Apocalipsis<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff50897FMos3F1399b9\"><em> <\/em>y <\/span><span id=\"zw-128cff50897kECP91399b9\"><em>Tommyknockers<\/em><\/span><span id=\"zw-128cff50898l8BtV1399b9\"><em> <\/em>son las referencias inmediatas) y se vuelve a demostrar como un experto director de orquesta, dominador de los ritmos y de los saltos de perspectiva. Tampoco duda en apelar directamente al lector cuando le conviene, cogerlo de la mano y fijar su atenci\u00f3n en los puntos del mapa humano donde se est\u00e1 desarrollando el drama en cada momento. Puestos a nombrar dictadores en este juego, nadie m\u00e1s autoritario y caprichoso que el propio narrador.<\/span><\/p>\n<p>Pero no todo funciona bien en esta novela a nivel narrativo. La fren\u00e9tica cadencia escogida por King desde el principio hasta el final (la acci\u00f3n transcurre pr\u00e1cticamente en tiempo real, y todo se resuelve en un par de semanas) no casa bien con un texto de estas dimensiones (los lectores van mucho m\u00e1s lentos que los personajes, lo que provoca una inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de desacompasamiento) ni con una premisa que parec\u00eda destinada a una largo y ag\u00f3nico desarrollo. Nunca llega a plantearse la cuesti\u00f3n del racionamiento de alimentos, por ejemplo, como pod\u00eda anticipar el t\u00edtulo del relato en el que est\u00e1 basada la novela: \u201cLos can\u00edbales\u201d. Ni otras muchas cuestiones interesantes. Porque King sencillamente no es capaz de sintetizar, o no quiere, y en lugar de jugar con elipsis se decanta por precipitar los acontecimientos de modo artificial. Hay algo que no es del todo honesto en resolver los nudos dram\u00e1ticos complicados con dinamita y propano, pienso yo. Por mucho que nos divierta.<\/p>\n<p>En definitiva, mil p\u00e1ginas que resumen mucho pero no todo lo que Stephen King es capaz de hacernos sentir a sus millones de seguidores. Una gran novela, aunque no La Gran Novela de King. Una historia de dimensiones \u00e9picas y, al mismo tiempo, miserablemente prosaica, en la que descubrimos que, literalmente, Dios es una ni\u00f1a s\u00e1dica y el Diablo un vendedor de coches usados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una historia de dimensiones \u00e9picas -en muchos sentidos- que, sin llegar a ser la gran novela de King, recupera muchos elementos de su mejor pulso.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[826,1128,1129,1130,1127,246],"class_list":["post-4789","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-11s","tag-apocalipsis","tag-el-show-de-truman","tag-katrina","tag-la-cupula","tag-stephen-king"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4789"}],"version-history":[{"count":8,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4800,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4789\/revisions\/4800"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}