{"id":496,"date":"2009-02-27T06:31:51","date_gmt":"2009-02-27T05:31:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=496"},"modified":"2009-02-27T22:57:33","modified_gmt":"2009-02-27T21:57:33","slug":"perdido-en-el-laberinto-o-como-escribi-una-tesis-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=496","title":{"rendered":"Perdido en el laberinto <Br>(o c\u00f3mo escrib\u00ed una tesis de ciencia ficci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<p>A&ntilde;o 2001: en el umbral del tercer milenio, gracias a Dick, entr&eacute; en el laberinto.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute;a a comenzar mi jornada laboral en un colegio de Segovia cuando vislumbr&eacute;, en un quiosco, una novela de diminuto formato titulada <em>Blade Runner<\/em>. Era el regalo con el que se promocionaba una revista de divulgaci&oacute;n (pseudo)cient&iacute;fica. El t&iacute;tulo me llam&oacute; la atenci&oacute;n, pues, aunque estaba poco versado en la literatura de ciencia ficci&oacute;n, reconoc&iacute; la pel&iacute;cula de la que tanto hab&iacute;a disfrutado en mi adolescencia. Esa misma tarde, cuando desandaba el mismo camino de vuelta hacia mi habitaci&oacute;n alquilada, no pude reprimir mi bibliofilia compulsiva.<\/p>\n<p>La novela me sorprendi&oacute;, hasta el punto de que su lectura fue la llave que me abri&oacute; la puerta al las estrellas. El impacto fue tal que pronto le siguieron otras; tras Dick llegaron Bradbury, Orwell, Lem, Capek, Pohl, Aldiss,&hellip; As&iacute; husme&eacute; en manuales, escarb&eacute; en busca de galaxias consideradas cl&aacute;sicas por los amantes del g&eacute;nero, las cuales me guiaron a otras dimensiones, m&aacute;s ocultas, m&aacute;s desconocidas. En la inevitable soledad de trabajar en una ciudad extra&ntilde;a, alejado de amig@s y dem&aacute;s deleites,&nbsp; guiado m&aacute;s por &quot;le plaisir du texte&quot; que por cualquier altruista compromiso cient&iacute;fico, indagu&eacute; en ese g&eacute;nero lejano e ignoto que durante demasiado tiempo hab&iacute;a permanecido velado a mis ojos. De este modo penetr&eacute; en esa realidad futura de l&iacute;mites borrosos y parad&oacute;jica consistencia.<\/p>\n<p>Habiendo terminado la carrera de Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica un par de a&ntilde;os antes, elaboraba por aquel entonces el trabajo de investigaci&oacute;n que me ofrecer&iacute;a la oportunidad de presentar la tesis. Muy alejado a&uacute;n de la literatura de anticipaci&oacute;n&nbsp; que comenzaba a ocupar mi destierro, me hab&iacute;a decantado por la aplicaci&oacute;n del subversivo concepto de apertura de Umberto Eco en el <em>Libro del Buen Amor<\/em>. Sin embargo, mi bagaje de investigaciones y lecturas no me hab&iacute;a deparado una orientaci&oacute;n concreta en la que enfocar la tesis que culminar&iacute;a mi doctorado. Ese mismo a&ntilde;o, gracias a la insistencia y al &aacute;nimo de una estimada compa&ntilde;era de la facultad, aprob&eacute; el trabajo de investigaci&oacute;n. S&oacute;lo me quedaba la tesis&hellip; Pero segu&iacute;a sin tener un tema. Y, efectivamente, eso era lo mismo que no tener nada.<\/p>\n<p>Las ideas que hasta entonces hab&iacute;a propuesto a mi tutor, Tom&aacute;s Albadalejo, hab&iacute;an sido monstruosamente generales. De los sucesivos contactos intu&iacute;a que era necesario que concretase el tema posible. Requer&iacute; un a&ntilde;o m&aacute;s de indagaciones, pero cuando llegu&eacute; a la entrevista que manten&iacute;amos al final de curso, la ciencia ficci&oacute;n ya se hab&iacute;a apoderado del tema.<\/p>\n<p>Me impuse que la originalidad fuese uno de los pilares de la tesis, por eso las primeras ideas se concretaban en la ciencia ficci&oacute;n espa&ntilde;ola, tan poco tratada dentro del &aacute;mbito acad&eacute;mico. Hab&iacute;a comenzado la redacci&oacute;n a finales del 2002, cuando la editorial Robel publicaba <em>La ciencia ficci&oacute;n espa&ntilde;ola<\/em>, que coincid&iacute;a en muchos puntos con el proyecto que yo hab&iacute;a dise&ntilde;ado. Eso me oblig&oacute; a reelaborar de nuevo todo el material y alterar el contenido.<\/p>\n<p>Ya tutelado por Francisco Javier Rodr&iacute;guez Peque&ntilde;o, m&aacute;s cercano a la literatura fant&aacute;stica, decid&iacute; centrar la tesis en un autor concreto. Ante el nuevo rumbo que tomaba el proyecto, Javier me observ&oacute; la necesidad de justificar la raz&oacute;n por la cual el autor seleccionado merec&iacute;a una tesis. Ciertamente, esto limitaba en gran medida los nombres que manejaba; de hecho, Tom&aacute;s Salvador era el &uacute;nico que, por <em>La Nave<\/em> y por estar considerado un escritor perteneciente a la <em>mainstream<\/em>, podr&iacute;a justificar sin dificultad ante un tribunal acad&eacute;mico. S&oacute;lo quedaba asegurarse de que nadie hab&iacute;a investigado en la&nbsp; l&iacute;nea que yo me propon&iacute;a. Comprob&eacute; la bibliograf&iacute;a sobre el autor: incre&iacute;blemente, no hab&iacute;a nada.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"250\" width=\"145\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/24-03_02_2009\/lanave.jpg\" alt=\"\" \/>Decid&iacute; reelaborar el material ya trabajado en una primera parte m&aacute;s te&oacute;rica, que mostrase las dificultades de una moderna ciencia ficci&oacute;n, y, a su vez, dotar de un retrospectivo contexto gen&eacute;rico en el &aacute;mbito nacional a la obra de Tom&aacute;s Salvador. Las siguientes partes analizar&iacute;an su producci&oacute;n clasificada como ciencia ficci&oacute;n, utilizando el concepto de apertura que tanto me gustaba aplicar en mis lecturas.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os pasaron. Al no disfrutar de una beca, tuve que enfrentarme a la agotadora dificultad de compaginar trabajo y vida familiar con investigaci&oacute;n. Me impuse una organizaci&oacute;n del tiempo f&eacute;rrea, con ineludibles objetivos diarios de lectura y escritura. Sin darme cuenta, el proyecto avanzaba&hellip; Aunque seg&uacute;n me acercaba al final, m&aacute;s tiempo me requer&iacute;a. Ni qu&eacute; decir tiene que me convert&iacute; en un eremita.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a recib&iacute; un email de Javier, que me dec&iacute;a que con lo que llevaba escrito ya ten&iacute;amos tesis. El hecho me sorprendi&oacute;, pues ni siquiera hab&iacute;a acabado con la cr&iacute;tica de <em>La Nave<\/em>. Decidimos ponernos una fecha, reducir el proyecto, centrarnos en la<em> opera magna<\/em> y condensar el resto de la narrativa en una &uacute;ltima parte.<\/p>\n<p>El verano del a&ntilde;o 2005 fue agotador. Ma&ntilde;anas y tardes confinado, luchando con el calor y los espectros futuros de las letras y las naves. Sin embargo, cuando lleg&oacute; septiembre, el corpus textual, casi setecientas p&aacute;ginas, estaba cerrado.<\/p>\n<p>Desde ese momento todo fueron a&ntilde;adidos, correcciones, matizaciones, b&uacute;squeda de un t&iacute;tulo,&hellip; En el otro extremo, el inevitable proceso burocr&aacute;tico: registros, impresiones, b&uacute;squeda de miembros para el tribunal,&hellip; As&iacute; hasta el 19 de abril del 2006, d&iacute;a en el que defend&iacute; la tesis bajo el t&iacute;tulo<em> <a href=\"http:\/\/www.yuntaa.com\/FileManager\/DownloadAuthentication.aspx?download=&amp;ContentID=5D5823C03D6E6EAAE04400144FB7B71E\" target=\"_blank\">Interpretaci&oacute;n y apertura de una obra espa&ntilde;ola de ciencia ficci&oacute;n: La Nave de Tom&aacute;s Salvador<\/a><\/em>. La opini&oacute;n del tribunal fue favorable. De alguna manera era el reconocimiento a una investigaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n a una obra, a un autor y, como no pod&iacute;a ser de otra manera, a un g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Era la salida de un laberinto. Un laberinto similar al que mostraban los pasillos y galer&iacute;as de <em>La Nave<\/em>; una salida que solo fue posible gracias al apoyo de los seres que compartieron tan sufrido y gratificante viaje.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor de una de las contadas tesis doctorales dedicadas en Espa\u00f1a a la cf nos explica c\u00f3mo lleg\u00f3 hasta La Nave, de Tom\u00e1s Salvador, para dedicarle a\u00f1os de trabajo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[43,110],"class_list":["post-496","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones","tag-philip-k-dick","tag-tomas-salvador"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=496"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":499,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496\/revisions\/499"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}