{"id":6516,"date":"2010-12-28T06:30:23","date_gmt":"2010-12-28T05:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=6516"},"modified":"2010-12-26T16:18:12","modified_gmt":"2010-12-26T15:18:12","slug":"la-sombra-de-la-luz-de-enrique-cortes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=6516","title":{"rendered":"La sombra de la luz, de Enrique Cort\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/lasombradelaluz.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"288\" \/>Buzz Seldon es el segundo cosmonauta destinado a la estaci\u00f3n espacial construida por la Agencia Espacial Europea a un cuarto de a\u00f1o luz de la Tierra. Poco antes del lanzamiento sus superiores le revelan que el primer ocupante de la estaci\u00f3n dej\u00f3 de transmitir a la mitad de su estancia tras enviar unos \u00faltimos mensajes perturbados por unas interferencias de origen desconocido. Con la incertidumbre que supone no saber lo ocurrido, Seldon viaja con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, una IA que le ayudar\u00e1 a soportar los meses de soledad que le aguardan y, gracias a la cual, podr\u00e1 desentra\u00f1ar el misterio.<\/p>\n<p><em>La sombra de la luz<\/em>, de Enrique Cort\u00e9s, fue la novela ganadora de la primera edici\u00f3n del premio Astro de ficci\u00f3n cient\u00edfica, un premio patrocinado por la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid y la editorial Equipo Sirius. Una obra que marca desde sus primeras p\u00e1ginas el tono general que mantiene de principio a fin: la irrelevancia. No hay ning\u00fan aspecto, ni siquiera su brevedad (apenas 150 p\u00e1ginas), que merezca la pena resaltar. Personajes, trama, voz del narrador, di\u00e1logos, especulaci\u00f3n cient\u00edfica\u2026 apenas dejan lugar a la duda: o bien el jurado ha mantenido durante su labor unos criterios cuestionables o bien el nivel de los finalistas era tan mediocre que se vieron obligados a decantarse por el mal menor. Entiendo que un premio de este tipo, que lleva aparejada la publicaci\u00f3n de la obra ganadora por una editorial, no puede ser declarado desierto. Sin embargo quiz\u00e1s debiera haberse sopesado esta opci\u00f3n. Inaugurar un palmar\u00e9s con una novela de tan escaso calado disuade a la hora de enfrentarse a futuras ediciones. Pero ese es otro asunto.<\/p>\n<p>Parto de una base fundamental: la estructura sobre la que se apoya <em>La sombra de la luz<\/em> es endeble. Por un lado Cort\u00e9s relata el viaje de Seldon hasta la estaci\u00f3n, el segmento m\u00e1s importante de la narraci\u00f3n en el que aparecen leves fogonazos que alumbran la a\u00f1oranza del hogar, la soledad de quien sabe que est\u00e1 a un cuarto de a\u00f1o luz de casa y a unos cent\u00edmetros del vac\u00edo\u2026 Por otro se apoya en el control de misi\u00f3n, situado en la Tierra, para revelar el motivo que produjo la p\u00e9rdida de la se\u00f1al. Cuando este segundo hilo se pone de manifiesto, lo que debiera desencadenar una interferencia constructiva perjudica por completo al primero: altera absolutamente el ritmo de la historia y quiebra la atm\u00f3sfera de incertidumbre que rodea al viaje Seldon. De hecho, tal y como est\u00e1 planteada, la trama apenas daba para un relato largo donde todo se pod\u00eda haber resuelto desde la perspectiva de Seldon<\/p>\n<p>Abundan las descripciones escritas con un lenguaje plomizo, en su mayor parte prescindibles al centrarse en lugares comunes que ni siquiera funcionan bajo el prisma de situar a los personajes en un escenario gris, impersonal\u2026 A este tono de aton\u00eda contribuyen unos di\u00e1logos antinaturales, con personajes que se supone trabajan codo con codo y que hablan de manera engolada como si fuesen el Rey haciendo una declaraci\u00f3n institucional, sin importar el motivo de su conversaci\u00f3n ni el ambiente donde dialogan<\/p>\n<p>Y sin entrar en el motivo por el cu\u00e1l se perdi\u00f3 la comunicaci\u00f3n, la especulaci\u00f3n cient\u00edfica detr\u00e1s de ese misterio no me ha convencido. Nada. Quiz\u00e1s el problema est\u00e1 en que soy f\u00edsico y la encuentro profundamente equ\u00edvoca. Pero el asunto nos acerca a otro problema que afecta al discurso narrativo sobre el que se sustenta dicha revelaci\u00f3n; vago, demasiado general, centrado en cuatro nociones de relatividad y un pu\u00f1ado de frases manidas como los famosos dados del hacedor (por fortuna esta vez han dejado tranquilo al mil veces asesinado gato de Schr\u00f6dinger). No es exigible que todos los autores que toquen una tem\u00e1tica cient\u00edfica alcancen el virtuosismo de un Greg Egan o, a un nivel inferior, un Robert J. Sawyer, un Juan Miguel Aguilera o un Greg Benford. Pero s\u00ed que hagan un poco la tarea como hizo Jos\u00e9 Carlos Somoza con <em>Zigzag<\/em>. M\u00e1s preocupantes son ciertas decisiones argumentales, como que una IA descubra en apenas unas horas lo que toda la potencia tecnol\u00f3gica de la Agencia Espacial Europea fue incapaz de revelar.<\/p>\n<p>La novela se resiente de todo esto&#8230; y varias cosas m\u00e1s.<\/p>\n<p>De hecho, apenas encuentro una faceta que merece la pena destacar. La peripecia de Seldon en la estaci\u00f3n, el \u00fanico segmento de la narraci\u00f3n que se sostiene por si mismo y que, creo, habr\u00eda dado lugar a un aseado y atmosf\u00e9rico relato de quince o veinte p\u00e1ginas. Pero con la forma que nos ha llegado, <em>La sombra de la luz<\/em> queda como una de las novelas m\u00e1s flojas publicadas en los \u00faltimos a\u00f1os que, ni siquiera, puede tildarse de anecd\u00f3tica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buzz Seldon es el segundo cosmonauta destinado a la estaci\u00f3n espacial construida por la Agencia Espacial Europea a un cuarto de a\u00f1o luz de la Tierra. 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