{"id":721,"date":"2009-03-13T06:31:01","date_gmt":"2009-03-13T05:31:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=721"},"modified":"2009-03-11T17:22:41","modified_gmt":"2009-03-11T16:22:41","slug":"%c2%bfcrisis-en-la-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=721","title":{"rendered":"\u00bfCrisis en la ciencia ficci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: small;\">Quienes nos movemos en el mundillo de la ciencia ficci&oacute;n con frecuencia escuchamos\/comentamos asertos del tipo: &ldquo;la literatura de ciencia ficci&oacute;n interesa cada vez menos&rdquo;, o &ldquo;se cierran colecciones especializadas, su tirada desciende hasta extremos que ponen en serio riesgo su continuidad, a las editoriales generalistas es una tem&aacute;tica que no les interesa&rdquo;, o bien &ldquo;el futuro ya est&aacute; aqu&iacute;, al lector ya no le atrae el futuro a largo plazo sino que ha centrado su inter&eacute;s en las preocupaciones de pasado ma&ntilde;ana&rdquo;. Por su parte, el mercado editorial es muy claro al respecto: existe aproximadamente una treintena de colecciones de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a, la mayor&iacute;a peque&ntilde;os sellos especializados e, incluso, amateurs, que abastecen a un mercado interno que hace quince o veinte a&ntilde;os se dec&iacute;a estaba formado por unos tres mil aficionados y hoy d&iacute;a parece haberse reducido a apenas una &iquest;quinta? parte; tiradas que a duras penas superan el millar o millar y medio de ejemplares y que econ&oacute;micamente resultan cada vez menos rentables para las editoriales m&aacute;s grandes (Ediciones B, Alianza, Minotauro, Roca\/&Oacute;micron), que han visto reducir sus novedades a&ntilde;o tras a&ntilde;o para centrarse en t&iacute;tulos m&aacute;s comerciales. As&iacute; pues, todo apunta a la existencia de una grave crisis en el sector.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"250\" width=\"146\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/10-17%2003%202009\/Carretera.jpg\" \/>Sin embargo, este hecho incontrovertible choca con fen&oacute;menos de ventas como <em>La carretera <\/em>de Cormac McCarthy, <em>La conjura contra Am&eacute;rica <\/em>de Philip Roth, <em>Nunca me abandones <\/em>de Kazuo Ishiguro, <em>La mujer del viajero del tiempo <\/em>de Audrey Niffenegger y un no tan largo pero s&iacute; muy significativo etc&eacute;tera. Y eso sin contar con <em>technothrillers <\/em>a lo Tom Clancy que tan de moda se han puesto en los &uacute;ltimos tiempos. Obras de tem&aacute;tica especulativa que el aficionado no tiene reparos en catalogar como &ldquo;de ciencia ficci&oacute;n&rdquo;, pero que desde su particular perspectiva poseen un elemento com&uacute;n definitorio: han sido escritas por autores no adscritos al g&eacute;nero y publicadas en colecciones no especializadas, en lo que se conoce como <em>slipstream<\/em>.<\/p>\n<p>Lo que parece claro es que s&iacute; est&aacute; en crisis una forma de hacer literatura de g&eacute;nero, al menos a tenor del evidente divorcio entre el actual corpus de obras gen&eacute;ricas y el potencial p&uacute;blico lector. El mercado se muestra cada vez menos receptivo a productos complicados, endog&aacute;micos, p&eacute;simamente escritos y editados, y apuesta claramente por la renovaci&oacute;n del anquilosado &ldquo;realismo&rdquo; mediante la especulaci&oacute;n original y cercana de la mano de firmas reputadas. Es cierto que los grandes cl&aacute;sicos de la ciencia ficci&oacute;n parecen gozar de una segunda juventud en nuestras librer&iacute;as, aunque mucho me temo que ello obedece m&aacute;s a la moda del <em>revival<\/em>, es decir, la reedici&oacute;n de art&iacute;culos nost&aacute;lgicos para un p&uacute;blico adulto de nivel adquisitivo medio alto que a un aut&eacute;ntico mercado consolidado (obviamente, de todo hay, pero b&aacute;sicamente compramos en tapa dura aquellos libros que se nos caen a cachos en nuestras ediciones en r&uacute;stica); en cualquier caso, me estoy refiriendo fundamentalmente a nuevos t&iacute;tulos.<\/p>\n<p>Un factor al que suele atribuirse buena parte de la &ldquo;culpa&rdquo; de esta crisis es el de la etiqueta. Pero, curiosamente, la etiqueta &ldquo;ciencia ficci&oacute;n&rdquo; no est&aacute; en crisis; o, al menos, no lo est&aacute; en mercados como el cinematogr&aacute;fico o el de los videojuegos, cuya explotaci&oacute;n sirve de reclamo comercial muy efectivo por su identificaci&oacute;n con escenarios ex&oacute;ticos, efectos especiales, acci&oacute;n, diversi&oacute;n&hellip; es decir, gran p&uacute;blico (que no necesariamente calidad, pero esa no es la cuesti&oacute;n que pretendo analizar ahora). En este sentido, los esfuerzos por encontrar una nueva denominaci&oacute;n para la &ldquo;literatura especulativa de calidad&rdquo; parecen m&aacute;s centrados en lograr la anhelada respetabilidad de la que nunca ha gozado -ni siquiera a nivel de un reducido c&iacute;rculo cultural, salvo para el caso de ciertas obras y autores- que de un intento s&oacute;lido por revertir la tendencia negativa de las cifras de venta. Aqu&iacute; la cuesti&oacute;n clave es por qu&eacute; la tem&aacute;tica de ciencia ficci&oacute;n funciona en cine y videojuegos y ha dejado de hacerlo en formato libro. Me temo que no tengo una respuesta concreta (diversificaci&oacute;n de las preferencias de ocio; la arrolladora competencia del mercado audiovisual: Internet, videojuegos, pel&iacute;culas, series&hellip;; la influencia del Star System en el mercado editorial: el marketing provoca que cada vez se vendan m&aacute;s <em>best sellers <\/em>de cada vez menos autores; pol&iacute;tica de precios; excesiva complejidad y autorreferencialidad de las obras), y aunque alguien la tuviera sospecho que el mercado continuar&iacute;a evolucionando al ritmo marcado por nuestra acelerada sociedad sin hacerle el menor caso al cr&iacute;tico. Faltar&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>A veces me pregunto lo brillante que hubiera podido llegar a ser la actual ciencia ficci&oacute;n espa&ntilde;ola si la situaci&oacute;n hubiera sido otra (un estupendo tema para una ucron&iacute;a &iquest;no creen?). Nunca como hasta ahora hab&iacute;a habido un grupo -hablar de generaci&oacute;n ser&iacute;a excesivo, pues sus integrantes no comparten estilo ni intereses comunes m&aacute;s all&aacute; de la tem&aacute;tica- de escritores tan bregados en las herramientas literarias como el formado en la d&eacute;cada de los noventa por C&eacute;sar Mallorqu&iacute;, Elia Barcel&oacute;, Javier Negrete, Juan Miguel Aguilera, el argentino Carlos Gardini&hellip; Firmas que en su mayor&iacute;a han evolucionado hacia el mercado juvenil, el hist&oacute;rico o la fusi&oacute;n de g&eacute;neros, con obras mestizas de realismo, elementos fant&aacute;sticos, oscuros y misteriosos, en un claro intento por atraer lectores procedentes de diferentes nichos. Por otra parte, resulta especialmente significativa la evoluci&oacute;n de escritores consagrados como Jos&eacute; Carlos Somoza, autor de excelentes obras fant&aacute;sticas y ahora embarcado en el <em>techonothriller<\/em> m&aacute;s comercial, o Jos&eacute; Mar&iacute;a Merino, excelente narrador cuyos relatos no terminan de encontrar eco entre los aficionados (quiz&aacute;s por lo gastado de sus premisas, en mi humilde opini&oacute;n). Desgraciadamente, no ha surgido en este tiempo una gran obra que diera relevancia al g&eacute;nero y facilitara el salto al p&uacute;blico general, aunque de vez en cuando sorprendan voces originales como la de Albert S&aacute;nchez-Pi&ntilde;ol: una gota de originalidad en medio de un mar de irrelevancia.<\/p>\n<p>Tras estas divagaciones con no s&eacute; si demasiado sentido, me gustar&iacute;a volver a centrarme en la pregunta que da t&iacute;tulo a esta reflexi&oacute;n: &iquest;Existe realmente una crisis en la literatura de ciencia ficci&oacute;n? Atendiendo &uacute;nica y exclusivamente al n&uacute;mero de novedades parece que no: en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os se han publicado en Espa&ntilde;a al menos un centenar de obras de g&eacute;nero de los, aproximadamente, 700-800 t&iacute;tulos pertenecientes a la producci&oacute;n fant&aacute;stica anual. Sin embargo y como no pod&iacute;a ser de otra manera, mandan las cifras de negocio. Por supuesto, sigue existiendo una ciencia ficci&oacute;n escrita &ldquo;al viejo estilo&rdquo;, y refundaciones tipo <em>New Weird<\/em> brit&aacute;nica que no s&oacute;lo despiertan el inter&eacute;s del aficionado y atraen incluso algunos nuevos lectores, sino que reportan ping&uuml;es beneficios a las editoriales de cabecera. Obras en general disfrutables, aunque creo que el futuro de la ciencia ficci&oacute;n no se encuentra en este momento en seguir los derroteros de la aventura espacial sino, muy al contrario, ahondar en los problemas que preocupan a nuestra sociedad y al individuo que en ella habita: cambio clim&aacute;tico, agotamiento de los recursos naturales, cat&aacute;strofes medioambientales, clonaci&oacute;n, rob&oacute;tica, contaminaci&oacute;n&hellip; pero tambi&eacute;n justicia social, desempleo, inmigraci&oacute;n, problemas de identidad, de desarraigo, familiares, etc. Curiosamente los mismos temas de inter&eacute;s, y algunos m&aacute;s, que la denominada <em>New Wave<\/em> o Nueva Ola que surgi&oacute; de la ciencia ficci&oacute;n en la d&eacute;cada de los 70. Eso s&iacute;, ser&iacute;a preciso un tratamiento adecuado a nuestro tiempo (abandonando los excesos de la experimentaci&oacute;n formal), un enfoque m&aacute;s literario y centrado espec&iacute;ficamente en la realidad del lector. Precisamente, obras como muchas de las destacadas con anterioridad: <em>Nunca me abandones, La conjura contra Am&eacute;rica, La mujer del viajero del tiempo<\/em>, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"250\" width=\"162\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/image\/10-17%2003%202009\/torresolvido.jpg\" \/>Sinceramente, creo que hoy d&iacute;a s&iacute; encontrar&iacute;an hueco en estantes generales de cualquier librer&iacute;a obras del estilo de <em>Las torres del olvido<\/em> de George Turner, <em>Todos sobre Zanz&iacute;bar <\/em>de John Brunner, <em>Los despose&iacute;dos<\/em> y <em>La mano izquierda de la oscuridad <\/em>de Ursula K. Le Guin, o la trilog&iacute;a del desastre de Ballard, por poner s&oacute;lo unos pocos pero esclarecedores ejemplos. Kim Stanley Robinson, un narrador eficaz aunque con evidentes carencias, lo est&aacute; haciendo en un tono menor y moderado &eacute;xito. Lo primordial no es si se escribe desde dentro o fuera del g&eacute;nero, ni c&oacute;mo en definitiva se va a llamar &eacute;ste, sino escribir historias que empleen las herramientas especulativas del mismo para interrogarnos acerca de la realidad que nos rodea, desarrollando textos trascendentes a la par que cercanos. Existe un indudable inter&eacute;s por parte de los lectores hacia este sector tem&aacute;tico, y un cierto n&uacute;mero de t&iacute;tulos que han servido de punta de lanza, ahora la cuesti&oacute;n es si estamos preparados para recoger el testigo.<\/p>\n<p>El futuro de la ciencia ficci&oacute;n lo marcar&aacute;n las obras que se publiquen en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Por supuesto, debe existir y seguir&aacute; existiendo una ciencia ficci&oacute;n escapista, aventurera, o que hable de las posibilidades reales (o no tanto) de la humanidad en el espacio, pero espero y deseo que ya nunca m&aacute;s constituya el &ldquo;n&uacute;cleo duro&rdquo; del nuevo g&eacute;nero especulativo a que d&eacute; lugar el comentado cambio de etiquetas. Vivimos tiempos interesantes, que dir&iacute;a la vieja maldici&oacute;n china, pero todo conflicto viene acompa&ntilde;ado de una oportunidad de mejora. La soluci&oacute;n propuesta para que la ciencia ficci&oacute;n vuelva a constituir un foco de inter&eacute;s real, basado en el acercamiento a los problemas sociales y el redescubrimiento del &ldquo;espacio interior&rdquo;, no es nueva y se est&aacute; discutiendo ya en otros foros, pero hace falta cre&eacute;rnosla. Cambio y evoluci&oacute;n. La extinci&oacute;n de los dinosaurios trajo consigo el resurgimiento de los mam&iacute;feros, m&aacute;s adaptados al nuevo entorno. Es tiempo ya de evolucionar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quienes nos movemos en el mundillo de la ciencia ficci&oacute;n con frecuencia escuchamos\/comentamos asertos del tipo: &ldquo;la literatura de ciencia ficci&oacute;n interesa cada vez menos&rdquo;, o &ldquo;se cierran colecciones especializadas, su tirada desciende hasta extremos que ponen en serio riesgo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[36,190,153,191,189,19,196,45,192,195,21,106,71,180,197,194,193,181,168],"class_list":["post-721","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones","tag-albert-sanchez-pinol","tag-audrey-niffenegger","tag-carlos-gardini","tag-cesar-mallorqui","tag-cormac-mccarthy","tag-elia-barcelo","tag-george-turner","tag-jg-ballard","tag-javier-negrete","tag-john-brunner","tag-jose-carlos-somoza","tag-jose-maria-merino","tag-juan-miguel-aguilera","tag-kazuo-ishiguro","tag-kim-stanley-robinson","tag-new-wave","tag-new-weird","tag-philip-roth","tag-ursula-k-le-guin"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=721"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":723,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions\/723"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}