{"id":7601,"date":"2011-04-29T06:30:33","date_gmt":"2011-04-29T04:30:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=7601"},"modified":"2011-04-26T09:47:25","modified_gmt":"2011-04-26T07:47:25","slug":"los-relojes-de-alestes-de-victor-conde","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=7601","title":{"rendered":"Los relojes de Alestes, de V\u00edctor Conde"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/relojesalestes.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"255\" \/><em>Los relojes de Alestes<\/em> es una novela necesaria para los vern\u00e9filos. Personalmente, he disfrutado como un enano ley\u00e9ndola.<\/p>\n<p>Siempre sospech\u00e9 que el viaje a la luna de Barbican encerraba algo m\u00e1s que un pique entre artilleros y fabricantes de blindajes. \u00bfQu\u00e9 pinta el vivalavirgen de Michel Ardan? \u00bfC\u00f3mo se entiende que el Baltimore Gun Club le incluyera en la operaci\u00f3n solo por ser simp\u00e1tico y aportar dos chuchos? Est\u00e1 claro que Ardan era del servicio secreto franc\u00e9s, en una operaci\u00f3n de la Entente Cordiale dirigida desde el observatorio de Cambridge para expandir al espacio la hegemon\u00eda de los imperios coloniales.<\/p>\n<p>V\u00edctor Conde completa la ucron\u00eda <em>en Los relojes de Alestes<\/em>. Narra la respuesta ruso-prusiana al reto espacial. Un planteamiento, una carrera espacial en un ucronizado XIX, que no puede ser m\u00e1s sugestivo, al menos para mit\u00f3manos vernianos confesos como el que suscribe.<\/p>\n<p>Pero es que, encima, Conde nos relata esta epopeya <em>steampunk<\/em> desde el coraz\u00f3n de la obra verniana. Todos los personajes parecen salidos de H\u00e9ctor Servadac o de un artefacto de Nemo. Tienen esa impronta tardo-rom\u00e1ntica te\u00f1ida de positivismo decimon\u00f3nico, que aunada a los inventos a vapor que desfilan p\u00e1gina tras p\u00e1gina nos proyectan a una aventura de Brindavoine, del genial Tardi. Ciudades de acero y v\u00e1lvulas que emergen de la estepa rusa.<\/p>\n<p>Y este es el principal acierto de <em>Los relojes<\/em>: la capacidad de Conde de reconstruir la ideolog\u00eda verniana para dar credibilidad al relato. Hasta el extremo de obligar a sus personajes a expresarse en el est\u00e1ndar florido y cursi del lenguaje culto de 1880. Donde la luz de los faros es \u201cpuls\u00e1til\u201d, las catedrales se alzan \u201cesplendorosas\u201d y cuando uno escribe no puede dejar de apostillar al modo rom\u00e1ntico: \u201c\u00bfme atrever\u00e9 a describir el horror que me embarg\u00f3\u2026?\u201d\u00a0 Bien, en realidad, los protagonistas no hablan as\u00ed siempre, no\u2026 Lo hacen cuando interesa, sin interferir en la legibilidad de la obra y dando cuenta as\u00ed del talento narrativo de Conde. Excepci\u00f3n a lo dicho es la correspondencia privada de Ginka, la virginal novia del protagonista, el agente secreto prusiano Nordhal Drass. Aqu\u00ed la ambientaci\u00f3n rom\u00e1ntica \u2013que evoca a Axel Lidembrock y su musa la \u201cbella vinlandesa\u201d- tal vez resulte excesiva. Pero creo que forma parte del alma pastichera de la novela. Eso por no entrar en las carcajadas que deb\u00edan resonar en el escritorio de Conde, \u00e9l mismo trasmutado en una virginal y enfadada novia de la alta sociedad branderburguesa, pasando a carta su rebote con el novio e inform\u00e1ndonos de paso de c\u00f3mo est\u00e1n las cosas y qu\u00e9 traje llevar\u00e1 para la boda del K\u00e1iser.<\/p>\n<p>Que esta es otra. La pluralidad de puntos de vista, la elecci\u00f3n de cinco narradores para vertebrar la historia siempre en primera persona. Se dir\u00e1 que es una primera persona impostada, milagrosa, pero muy eficaz para agilizar el relato y evitar caer en el h\u00e9roe cl\u00e1sico, omnipresente gilipollas que termina resultando insoportable para la mentalidad contempor\u00e1nea. Y es que demasiado Verne empalaga.<\/p>\n<p>Mezclen ingeniosa trama, enorme trabajo pastichero y documental, y una \u00e1gil estructura y tendr\u00e1n una gran novela.\u00a0 Que no puedo por menos que recomendar encarecidamente y, muy, pero que muy especialmente, a los amantes de Verne: volver\u00e1n a ser ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Termino. Confieso que cuando escribo una cr\u00edtica me gusta criticar. Ensa\u00f1arme en los defectos de modo que la rese\u00f1a sea cre\u00edble y no parezca un favorcete. En el caso de <em>Los relojes<\/em> no va a ser menos, pero me lo he tenido que trabajar a fondo, no crean.<\/p>\n<p>El caso es que V\u00edctor Conde nos escamotea parte de la verdad. Se le escapa que, en realidad, Barbican y compa\u00f1\u00eda no se limitaron a orbitar la luna. De alg\u00fan modo no revelado por el Gran Maestre de Nantes la expedici\u00f3n aliada logr\u00f3 alunizar. Me remito a la p\u00e1gina 133, en la que en un mensaje entre Nordhal y su contacto con el Estado Mayor se informa que telescopios tudescos avistan destellos en la superficie lunar;\u00a0posiblemente un SOS cifrado de la expedici\u00f3n Barbican. Nada vuelve a decirnos Conde de tan trascendental noticia, que queda como un boquete en la trama desde el que atisbar la verdad oculta. Acontecimientos posteriores desv\u00edan nuestra atenci\u00f3n, pero considerando que la promotora de la expedici\u00f3n prusiana, Frau Irna Hofesntaufen, milita sin excesiva sutileza en los Iluminados de Baviera, y que su supuesto rival, el presidente interino del Gun Club, Mr. Charlyon, tambi\u00e9n (es Gran Drag\u00f3n del KKK, por lo menos), sospecho que algo pas\u00f3 all\u00e1 arriba que motiv\u00f3 la censura de entre 20 a 30 trascendentales p\u00e1ginas. Pienso que Conde, seguramente cofrade rosacruz de la Sociedad de la Niebla, no se atrevi\u00f3 a desvelarnos los profundos secretos del espacio.<\/p>\n<p>Probablemente, le pudo el miedo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los relojes de Alestes es una novela necesaria para los vern\u00e9filos. Personalmente, he disfrutado como un enano ley\u00e9ndola. Siempre sospech\u00e9 que el viaje a la luna de Barbican encerraba algo m\u00e1s que un pique entre artilleros y fabricantes de blindajes. 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