{"id":8444,"date":"2011-10-04T06:30:00","date_gmt":"2011-10-04T04:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8444"},"modified":"2011-10-04T07:46:09","modified_gmt":"2011-10-04T05:46:09","slug":"frio-de-rafael-pinedo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8444","title":{"rendered":"Fr\u00edo, de Rafael Pinedo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/frio.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8445\" title=\"frio\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/frio.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"290\" \/><\/a>El <a title=\"Reflexi\u00f3n sobre estos tiempos apocal\u00edpticos en el blog de Santiago L. Moreno\" href=\"http:\/\/literaturaenlostalones.blogspot.com\/2011\/08\/tiempos-apocalipticos.html\" target=\"_blank\">subg\u00e9nero post apocal\u00edptico<\/a> presenta dos focos principales de atenci\u00f3n, dos atractores dependientes que suscitan poderosamente el inter\u00e9s del lector. Uno es el escenario, la posibilidad que \u00e9ste nos ofrece de contemplar las ruinas de nuestro mundo bajo un h\u00e1lito que suele pendular entre el lirismo y la devastaci\u00f3n. El otro es el relato de los supervivientes, es decir, el factor humano, asunto que, como es sabido, nutre y da sentido a la literatura casi en su totalidad. La fascinaci\u00f3n impl\u00edcita en el primero de estos dos aspectos nos permite sobrellevar las penurias que dan vida al segundo. En sus dos novelas publicadas, Rafael Pinedo ha prescindido sin embargo de uno de ellos, el escenario, renunciando as\u00ed a rebajar la extenuante sordidez que esencia el drama humano. Toda una declaraci\u00f3n de intenciones.<\/p>\n<p>A primera vista, el aspecto m\u00e1s llamativo en la obra de Pinedo es, precisamente, su crudeza. No s\u00f3lo por las realidades s\u00f3rdidas que plantea, sino, m\u00e1s a\u00fan, por las acciones que perpetran sus personajes. Se trata de una narrativa de la supervivencia en la cual el ser humano es despojado casi por entero de cualquier atisbo de lo que nosotros entendemos como civilizaci\u00f3n. Es precisamente ese extremo el que permite al autor hurgar en los entresijos de nuestras normas sociales, de los m\u00e9todos de convivencia que hemos creado como motor del progreso y que nos definen como seres humanos. Pinedo expone esas convenciones grupales a la desnudez de un mundo despose\u00eddo de adornos, vaciado hasta el hueso, y se pregunta por su utilidad bajo esas condiciones.<\/p>\n<p>Sus libros inciden, precisamente, en la relatividad de las normas culturales, en la imposible separaci\u00f3n entre las reglas de convivencia consensuadas y su propio contexto social. Eso los sit\u00faa en la \u00f3rbita de novelas como <em>Desgracia<\/em>, en la que su autor, J. M. Coetzee, alud\u00eda a la imposibilidad de entendimiento entre bases culturales distintas. En <a title=\"Rese\u00f1a de Plop en Prospectiva\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=6509\" target=\"_blank\"><em>Plop<\/em>, su primera novela<\/a>, el escritor argentino se\u00f1ala que cada entorno exige su propia base cultural. Cuanto m\u00e1s se acerca el hombre a la animalizaci\u00f3n, m\u00e1s b\u00e1sicas se tornan las reglas de conducta. En <em>Fr\u00edo<\/em>, la utilidad de la rutina religiosa como gu\u00eda de comportamiento se demuestra no s\u00f3lo in\u00fatil, sino contraproducente en un mundo vac\u00edo. En un mundo post apocal\u00edptico, las reglas tanto sociales como individuales, al igual que el hombre f\u00edsico, han de adaptarse o morir. Ese, y no otro, es el <em>n\u00f3vum<\/em> de ambas obras.<\/p>\n<p>De hecho, <em>Plop<\/em> y <em>Fr\u00edo<\/em> forman parte, junto con la a\u00fan in\u00e9dita <em>Subte<\/em>, de una trilog\u00eda tem\u00e1tica que tiene, en palabras del propio autor, la destrucci\u00f3n de la cultura como fondo. En su primera y extraordinaria novela, las leyes y los ritos tribales marcaban el devenir de un grupo humano llevado casi hasta la animalizaci\u00f3n. El protagonista de <em>Plop<\/em> se val\u00eda de ellas para medrar y ascender hasta la cima jer\u00e1rquica de su tribu. Al final, no es su tiran\u00eda o su crueldad lo que acaba con su posici\u00f3n (y su vida), sino su intento postrero de vulnerar las normas, algo que el resto se ve incapaz de tolerar. En <em>Fr\u00edo<\/em> aparece el mismo tema, el respeto por la norma cultural incluso en las situaciones m\u00e1s extremas, aunque el conflicto en este caso no es grupal, sino individual, y la convenci\u00f3n social es aqu\u00ed sustituida por la religiosa.<\/p>\n<p>La protagonista sobrevive en un convento a una ola de fr\u00edo extremo que devasta el mundo. Sus compa\u00f1eras se unieron al \u00e9xodo general y ella decidi\u00f3 quedarse. Ahora es su \u00fanica moradora, junto con las ratas y el omnipresente fr\u00edo. La novela recoge la cr\u00f3nica de su supervivencia, en la que se entromete de forma cr\u00edtica su devoci\u00f3n religiosa y alg\u00fan visitante espor\u00e1dico no muy bien recibido. Su actividad diaria es un informe de penurias. Sus fatigosas abluciones semanales, la colocaci\u00f3n de trampas de caza, el despellejamiento de las presas\u2026, toda actividad que realiza est\u00e1 sujeta a la tiran\u00eda del fr\u00edo y a otra a\u00fan m\u00e1s desp\u00f3tica: el cumplimiento estricto de sus rituales religiosos.<\/p>\n<p>La obsesi\u00f3n por su creencia, en la que cobran una gran importancia los tab\u00faes sexuales, da lugar a situaciones que muchos lectores encontrar\u00e1n perturbadoras; m\u00e1s, incluso, que la propia protagonista, cuya ignorancia sobre su propia sexualidad afecta a la narraci\u00f3n misma cubri\u00e9ndola con un velo que el lector ha de destapar. <em>Fr\u00edo<\/em> ofrece momentos bu\u00f1uelescos de morbosa brillantez. La fornicaci\u00f3n con la imagen de Cristo, la eucarist\u00eda con las ratas o la limpieza de la ni\u00f1a encontrada en la nieve constituyen im\u00e1genes desasosegantes, de una potencia devastadora, que dejan su impronta indeleble en la mente del lector. No es \u00e9ste un libro f\u00e1cil para sensibilidades extremas.<\/p>\n<p>Al igual que <em>Plop<\/em>, esta novela se divide en cap\u00edtulos breves, de tres o cuatro p\u00e1ginas. El estilo narrativo contin\u00faa siendo conciso, aunque la exposici\u00f3n descriptiva goza de una mayor presencia y la linealidad argumental es m\u00e1s contundente. Pinedo posee un gran dominio del tiempo, y presenta una serie de <em>flashbacks<\/em> en el momento justo, sin que afecten al ritmo del discurso. En ellos se representa un episodio crucial en la formaci\u00f3n del personaje y su futura personalidad, un peque\u00f1o drama personal que explica su posterior forma de pensar. El resto de la narraci\u00f3n supone una escalada de sucesos que culmina con una imagen final tan terrible en apariencia como brillante en su significado.<\/p>\n<p>Hay un aspecto que sobresale incluso por encima de los dem\u00e1s en el buen hacer de Pinedo: su pericia como narrador. Con <em>Fr\u00edo<\/em> refrenda lo que ya hab\u00eda apuntado en su primera obra, que es un escritor con voz propia, quiz\u00e1s la virtud m\u00e1s dif\u00edcil de conseguir en su oficio. La econom\u00eda de medios, el uso de una tercera persona casi infantil, desprovista de adornos y de cualquier signo de enjuiciamiento moral, que se entremezcla con algunos pensamientos de la protagonista, crea una voz singular que es indivisible del contenido. Sin ese tono la narraci\u00f3n no ser\u00eda la misma, no provocar\u00eda el mismo efecto en el lector.<\/p>\n<p>Es este aspecto, m\u00e1s que la pura similitud de los futuros descarnados que ambos describen, lo que le acerca a la prosa de Cormac McCarthy. Su gusto por la concreci\u00f3n y la econom\u00eda formal lo acercan a la segunda etapa del norteamericano, pero incluso desde una mayor parquedad. Su narrativa conceptual parte, como la de aqu\u00e9l, de una fuente de creaci\u00f3n interior, propia, personal. Son los miedos y obsesiones del propio autor los que le empujan a la creaci\u00f3n literaria, no con un af\u00e1n simb\u00f3lico o metaf\u00f3rico, sino utiliz\u00e1ndola como herramienta de acusaci\u00f3n directa, para denunciar lo que todos escondemos. En opini\u00f3n de ambos, si se desnuda al ser humano de sus ropajes civilizados, lo que emerge a la vista es el animal superviviente. Es dif\u00edcil saber de d\u00f3nde parte el pesimismo de Pinedo. Tal vez de aquel oscuro diciembre argentino de revueltas y brutalidad en las calles. Tal vez de alg\u00fan drama propio. Seguramente, de alguna oscura regi\u00f3n interior. Lo cierto es que su visi\u00f3n literaria es desoladora.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, por\u00a0 las razones expuestas, estamos de nuevo ante una novela extraordinaria. Rafael Pinedo falleci\u00f3 a finales de 2006. Una aut\u00e9ntica desgracia, no s\u00f3lo personal, sino tambi\u00e9n literaria. Su legado, representado de momento por estas dos magn\u00edficas obras, es impresionante. El d\u00edptico formado por <em>Plop<\/em> y <em>Fr\u00edo<\/em> se encuentra, a mi entender, entre lo mejor que haya dado la ciencia ficci\u00f3n post apocal\u00edptica en castellano hasta la fecha. Es una aut\u00e9ntica tragedia que obras como estas permanezcan en el anonimato mientras que otros tipos de literatura muy inferior inundan la mayor\u00eda de las p\u00e1ginas personales en la Red. La ciencia ficci\u00f3n sigue su camino ascendente ante la mirada ajena de sus aficionados.<\/p>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Santiago L. Moreno es, entre otras cosas, responsable de<\/em> <a title=\"Literatura en los talones\" href=\"http:\/\/literaturaenlostalones.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Literatura en los talones<\/a><em>, un blog dedicado especialmente a la cr\u00edtica literaria, en su mayor parte de ciencia ficci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una novela cruda, \u00e1spera, s\u00f3rdida que nos acerca a la mejor literatura postapocal\u00edptica escrita en nuestra lengua.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[189,1771,1770,1321,700,1430,1432,1431],"class_list":["post-8444","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-cormac-mccarthy","tag-desgracia","tag-frio","tag-jm-coetzee","tag-la-carretera","tag-plop","tag-rafael-pinedo","tag-subte"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8444","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8444"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8444\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8471,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8444\/revisions\/8471"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8444"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8444"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8444"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}