{"id":8524,"date":"2011-10-14T06:30:58","date_gmt":"2011-10-14T04:30:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8524"},"modified":"2011-10-12T22:04:15","modified_gmt":"2011-10-12T20:04:15","slug":"noches-de-suburbio-de-victor-blanco","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8524","title":{"rendered":"Noches de Suburbio, de V\u00edctor Blanco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/nochesdesuburbio.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8525\" title=\"nochesdesuburbio\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/nochesdesuburbio.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"291\" \/><\/a>Spade, <em>punk<\/em> buscavidas nacido y criado entre la escoria del erial urbano que es el Suburbio que presta su nombre a la novela, ve truncada su precaria pero mon\u00f3tona subsistencia a base de drogas y peleas callejeras cuando quiere el azar que su m\u00e1s bien insignificante persona cobre protagonismo en el devenir de una conspiraci\u00f3n cuyos tent\u00e1culos se hunden en las sin duda pestilentes y muy probablemente t\u00f3xicas entra\u00f1as de Dunenburgo. Al mismo tiempo, un misterioso pandillero que responde al nombre de Fanfarria el Fais\u00e1n, entre <em>flashbacks<\/em>, cuchilladas y partidas a los marcianitos, har\u00e1 valer su sanguinaria leyenda siguiendo una trayectoria aparentemente asint\u00f3tica con respecto a la de Spade, si bien conforme se sucedan las p\u00e1ginas veremos que ambos antih\u00e9roes podr\u00edan estar unidos por algo m\u00e1s que la caprichosa fortuna. Mientras su historia se arrastra entre los nocivos escombros de Suburbio, en las inexpugnables alturas de la fortaleza de las letales valquirias de Dunenburgo se masca otro tipo de tragedia ante el car\u00e1cter cada vez m\u00e1s palpable de una amenaza cuya sombra insidiosa se extiende desde los regios salones del matriarcado que gobierna la Ciudad hasta el m\u00e1s rec\u00f3ndito de sus infectos reductos. Entremedias, Sukul, Dudda, Man\u00eda y un buen pu\u00f1ado m\u00e1s de pintorescos personajes secundarios se encargar\u00e1n de aportar enrevesadas subtramas e inesperadas ramificaciones a los ya de por s\u00ed retorcidos meandros de una historia principal caracterizada por la ambici\u00f3n, la crueldad, y la desesperaci\u00f3n. Nihilismo en vena. Del bueno. Pero\u2026<\/p>\n<p>No recuerdo exactamente cu\u00e1ndo dej\u00e9 de echarle az\u00facar al caf\u00e9. Supongo que fue algo gradual, un proceso de separaci\u00f3n forzado tal vez por la precariedad de medios consustancial a la vida del estudiante en tierra extra\u00f1a que fui, o motivado por el deseo de probar de otra manera las mismas cosas de siempre, o inspirado en algo que alguna vez pudiera haber visto, le\u00eddo o escuchado\u2026 o debido a toda otra serie de factores, bien relacionados con lo anterior, bien completamente independientes. Qui\u00e9n sabe. El caso es que antes tomaba el caf\u00e9 con leche y az\u00facar, pero desde hace a\u00f1os lo bebo s\u00f3lo con leche, y de \u00e9sta nada m\u00e1s que unas gotas. Con los libros me ocurre un poco lo mismo; los derroteros por los que sol\u00edan discurrir mis filias lectoras se han ido alterando con el devenir de los a\u00f1os, para bien o para mal, dej\u00e1ndome las papilas gustativas desensibilizadas ante lo que otrora podr\u00eda haberme arrancado un suspirito de placer pero hoy por hoy no me va a saber a nada. O a rayos, en el peor de los casos. Es por ello que novelas como <em>Noches de Suburbio,<\/em> del leridano V\u00edctor Blanco, me dejan un regusto amargo en el paladar y una duda corrosiva en la cabeza, a saber: \u00bfMe habr\u00eda gustado m\u00e1s si la hubiera le\u00eddo hace cinco a\u00f1os? \u00bfDiez? \u00bfQuince?<\/p>\n<p><em>Noches de Suburbio,<\/em> una de las obras finalistas del premio Minotauro en 2007, a\u00f1o en que Clara Tahoces se alz\u00f3 con el galard\u00f3n gracias a <em>Gothika,<\/em> transporta al lector a la ciudad amurallada de Dunenburgo, en cuyas afueras se extiende la zona de nadie y sumidero de depravaci\u00f3n que es el \u00absuburbio\u00bb del que la novela toma prestado su t\u00edtulo. R\u00e9quiem, una suerte de parachoques urban\u00edstico, media entre el n\u00facleo de la urbe y Suburbio, a caballo entre el totalitarismo id\u00edlico de la primera y el feroz s\u00e1lvese quien pueda del segundo. Es una pena que los tres escenarios, a priori tan sugerentes, terminen confundi\u00e9ndose en una sola explanada cenicienta de cascotes, basura y decrepitud generalizada, estropeado el efecto de las pinceladas que los perfilan por culpa de un sofocante \u00e9nfasis en la paleta de grises elegida por el autor para emborronar todas las descripciones que pueblan (abarrotan, m\u00e1s bien) sus p\u00e1ginas. As\u00ed, nos encontramos con \u00abmonta\u00f1as de desperdicios que se alzan hasta casi eclipsar el sol\u00bb, \u00abv\u00edas de tren que se esforzaban por no hundirse en la suciedad que ca\u00eda a diario de ambos lados, m\u00e1s all\u00e1 de las paredes de c\u00f3mic que las celaban\u00bb, o \u00abun gran trono que se ergu\u00eda sobre una empinada monta\u00f1a de runa (sic) y desperdicios\u00bb.<\/p>\n<p>De cuando nos ense\u00f1aban a escribir redacciones en el colegio conservo un consejo que luego he visto que forma parte del abec\u00e9 de muchos talleres de escritura a\u00fan hoy en d\u00eda: para marcar el tono de aquello que se quiera contar no hay nada como elaborar antes una lista con varias palabras que reflejen o expresen las emociones que se deseen evocar en el lector. As\u00ed pues, una secuencia de miedo podr\u00eda incluir t\u00e9rminos como \u00absombr\u00edo\u00bb, \u00abtinieblas\u00bb, o \u00abl\u00fagubre\u00bb; una m\u00e1s rom\u00e1ntica, \u00abbeso\u00bb, \u00abternura\u00bb, \u00absedoso\u00bb, etc\u00e9tera. Cuanto mayor sea el abanico de palabras estrechamente relacionadas con la sensaci\u00f3n o emoci\u00f3n deseadas, m\u00e1s inmediata ser\u00e1 la reacci\u00f3n del receptor. En el caso de <em>Noches de Suburbio,<\/em> me temo que el cromatismo sem\u00e1ntico elegido por Blanco carga demasiado las tintas sobre lo mismo, emborronando con mancha sobre mancha de gris lo que podr\u00eda haber sido una sugerente combinaci\u00f3n de sombras, en una concatenaci\u00f3n de m\u00e1s dif\u00edciles todav\u00eda que termina desensibilizando al lector frente a tanta decrepitud, holl\u00edn y escombrera. No es la \u00fanica cualidad estil\u00edstica de la novela que conspira en detrimento de una experiencia lectora gratificante, pero su omnipresencia le concede el dudoso honor de ser la m\u00e1s molesta, aun con el atenuante de ser asimismo la m\u00e1s susceptible de disculparse en funci\u00f3n de los criterios puramente subjetivos de cada cual.<\/p>\n<p>Menos excusa tienen los numerosos errores gramaticales y ortogr\u00e1ficos esparcidos de principio a fin de <em>Noches de Suburbio,<\/em> m\u00e1s inexplicables de lo normal, si cabe, por tratarse de una novela que ha permanecido sus buenos cuatro a\u00f1os macerando en el caj\u00f3n de los libros sin editorial. Desde que el jurado del premio Minotauro la declar\u00f3 finalista (en 2007, recordemos), hasta que el Grupo AJEC la acerc\u00f3 a nuestras librer\u00edas hace unos meses, la novela ha tenido tiempo de sobra para dejarse revisar, repasar, reescribir, pulir y, en definitiva, mutar en flamante cisne tras mudar la poco favorecedora pelusa de patito feo que le confieren, no s\u00f3lo los antedichos errores de ortograf\u00eda, sino una serie de \u00abtics\u00bb estil\u00edsticos poco inspirados, como la inclusi\u00f3n de ripios y pareados de dudosa justificaci\u00f3n (\u00ab\u00a1Sacad la cadena, el palo, el pu\u00f1al! \/ \u00a1Matar es sensacional!\u00bb), la inexplicable decisi\u00f3n de a\u00f1adir una serie de notas a pie de p\u00e1gina que m\u00e1s bien parecen apuntes del propio autor para referencias futuras (\u00ab[\u2026] Se pregunt\u00f3 si era la misma palabra que se le presentaba en sue\u00f1os y que nunca podr\u00eda leer<sup>2<\/sup>\u00bb, por ejemplo, remite a un cr\u00edptico: \u00ab2. En realidad no\u00bb<em>, <\/em>y as\u00ed todas), o la poco afortunada mezcolanza de referencias <em>pop,<\/em> lirismo desaforado y trasnochada jerga macarra (\u00ab\u00bf\u00a1Qu\u00e9 co\u00f1o es esto!? \u2014en su voz sonaba la hilarante agudez de la derrota\u00bb<em>,<\/em> p.ej.). Del mismo modo, la reincidencia en el mal uso de algunas expresiones clave (como \u00abaun cuando \/ a\u00fan cuando\u00bb, o \u00abdeber + infinitivo \/ deber de + infinitivo\u00bb), no s\u00f3lo una o dos veces, sino a lo largo de toda la novela, se suma a extranjerismos gramaticales m\u00e1s propios de una traducci\u00f3n poco escrupulosa que de un texto redactado originalmente en la lengua materna del autor (en especial grave el reiterado mal uso del gerundio de posterioridad, en frases como \u00ab[\u2026] coloc\u00f3 la planta sobre el primero de los anillos met\u00e1licos, d\u00e1ndose la vuelta para empezar el descenso\u00bb, o \u00ab[\u2026] se dirigi\u00f3 all\u00ed [a un estante], removiendo todo su contenido\u00bb), todo lo cual conspira para dificultar tremendamente el disfrute de una historia demasiado sencilla como para resistir por s\u00ed sola tantos lastres extraliterarios.<\/p>\n<p>Porque la historia es realmente lineal, un sentido homenaje tanto a los mangas m\u00e1s violentos y lis\u00e9rgicos de los que parecen sacados sus personajes como al <em>western<\/em> que V\u00edctor Blanco ya cultivara en su relato \u201cDoppelganger\u201d (con el que qued\u00f3 finalista del segundo certamen de relatos del C\u00edrculo de Escritores Errantes), el cual constituye una mejor muestra de su imaginaci\u00f3n y potencial como escritor (junto al m\u00e1s breve y evocador \u201cTrece\u201d, tambi\u00e9n disponible para su descarga en la web del autor, ambos lecturas muy gratas) que <em>Noches de Suburbio,<\/em> en mi humilde opini\u00f3n. Me quedo, as\u00ed pues, con esos dos cuentos y con alg\u00fan destello puntual de claridad estil\u00edstica (como los p\u00e1rrafos pertenecientes al diario de Aurora Vaarn que abren la segunda parte del libro, francamente emotivos), antes que con el grueso de la propuesta de una novela en apariencia sin norte, una mera sucesi\u00f3n de peripecias cuyos protagonistas llevan la suerte que les depara la trama escrita en la frente desde su primera aparici\u00f3n (el h\u00e9roe, \u00abanti\u00bb pero h\u00e9roe al fin y al cabo; el malo de opereta con su inevitable pasado misterioso; el malo \u00abmenos malo\u00bb, candidato a sufrir una muerte redentora, etc\u00e9tera), peripecias adscritas al subg\u00e9nero postapocal\u00edptico de forma pr\u00e1cticamente simb\u00f3lica, pues lo \u00fanico que toman de \u00e9l es lo m\u00e1s superficial de su atrezo. Eso s\u00ed, sin complejos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Novela finalista del premio Minotauro 2007 que nos introduce en un escenario ruinoso, sucio, repleto de escombros.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[777,1791,839,1790],"class_list":["post-8524","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-777","tag-noches-de-suburbio","tag-premio-minotauro","tag-victor-blanco"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8524"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8527,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8524\/revisions\/8527"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}