{"id":8737,"date":"2011-11-18T06:30:23","date_gmt":"2011-11-18T04:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8737"},"modified":"2011-11-18T09:50:16","modified_gmt":"2011-11-18T07:50:16","slug":"rito-de-paso-de-alexei-panshin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8737","title":{"rendered":"Rito de paso, de Alexei Panshin"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/ritodepaso.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8738\" title=\"ritodepaso\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/ritodepaso.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"297\" \/><\/a>Esta es una reedici\u00f3n -aunque 40 a\u00f1os fuera de cat\u00e1logo la conviertan casi en novedad absoluta- a la que no puede atribu\u00edrsele el t\u00f3pico de \u201cimprescindible\u201d, pero que tiene m\u00e1s que numerosos puntos de inter\u00e9s. Novela premiada con el Nebula hace 43 a\u00f1os, de un autor a la postre m\u00e1s conocido por sus trabajos como ensayista que como narrador, su problema es que es una de esas obras que solo puede disfrutarse plenamente desde una posici\u00f3n de lector del g\u00e9nero; sin ella, no pasa tal vez de ser una novela juvenil correcta. El salto de calidad lo pone la metarreferencialidad, la enfermedad favorita de la cf, para bien y para mal.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, porque estamos ante una respuesta a los trabajos de nuestro autor pol\u00e9mico favorito, Robert A. Heinlein. Digo el nuestro porque, por si no se ha dado cuenta alguien a\u00fan, a Heinlein fuera del g\u00e9nero ni se le conoce ni se le espera. Su rol social <a title=\"Los aut\u00e9nticos derechistas de la ciencia ficci\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4629\" target=\"_blank\">lo viene a ocupar Ayn Rand<\/a>, con sus novelones a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcitos en lo pol\u00edtico y tambi\u00e9n bastante m\u00e1s aburridos en lo literario, a quien a su vez ahora aparecen sucesoras como Juli Zeh cuyo <em><a title=\"El m\u00e9todo en Prospectiva\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8701\" target=\"_blank\">El m<\/a><\/em><em><a title=\"El m\u00e9todo en Prospectiva\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8701\" target=\"_blank\">\u00e9todo<\/a> <\/em>fui incapaz de terminar, pese a mi curiosidad a medida que avanzaba la lectura: se me antojaba imposible que una novela de \u00e9xito pudiera ser tan mala, tan maniquea y tan meliflua, como escrita por su autora crey\u00e9ndose bajo los influjos de una sobredosis de productos homeop\u00e1ticos -Rand, al menos, tiene aut\u00e9ntica energ\u00eda. Bueno, de sobra-. Pero finalmente desist\u00ed en el empe\u00f1o, as\u00ed que no puedo confirmar la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Panshin ha alimentado durante a\u00f1os esa sensaci\u00f3n interna de la cf anglosajona de que Heinlein es muy importante como escritor porque dentro del g\u00e9nero debatimos mucho sobre \u00e9l. En concreto, Panshin ha sido uno de los abanderados en su contra, y ha llegado a conseguir premios tambi\u00e9n por sus ensayos desmontando un poco los mecanismos del autor: las tramas trucadas en las que s\u00f3lo es posible una respuesta correcta del protagonista adoptando posiciones de individualismo libertario, los personajes paternales que disfrazan su autoritarismo con una p\u00e1tina de encanto indomable, la idea de que \u201cdecir cuatro verdades\u201d y\/o \u201cllamar a las cosas por su nombre\u201d es un mecanismo aceptable para enmascarar concepciones profundamente reaccionarias -como cuando Intereconom\u00eda va de rebelde por defender las mismas ideas con las que Franco oprimi\u00f3 40 a\u00f1os este pa\u00eds-. Lo que obvia en ocasiones la cr\u00edtica a Heinlein \u2013y que le dignifica a mi juicio respecto a Rand, por ejemplo- es que es demasiado heterodoxo para ser f\u00e1cilmente encasillado: su liberalismo es m\u00e1s aut\u00e9ntico en el sentido de incluir la socavaci\u00f3n de la moral tradicional, tiende a considerar a sus antagonistas como bienintencionados insensatos en lugar de como a morlocks como hace Rand&#8230; y a veces simplemente se le va la pinza y se contradice porque es lo que le pide el cuerpo.<\/p>\n<p>Pero vayamos al tema. Lo interesante de <em>Rito de paso, <\/em>como dec\u00eda, es precisamente que Panshin construye un reverso a las historias de Heinlein y hace que resulte tan coherente, educativo y ameno como las obras juveniles de \u00e9ste. Pero, en cambio, construye un argumento en el que no es posible una respuesta clara; crea un personaje paternal que, sin caer en el t\u00f3pico de resultar desagradable, s\u00ed mantiene ideas que el protagonista joven deber\u00e1 combatir; y deja casi todo el rato en manos del lector la interpretaci\u00f3n de los hechos. Cuando digo casi todo el rato es porque no se puede ocultar de qu\u00e9 lado est\u00e1 el coraz\u00f3n del autor: de los j\u00f3venes que deben cambiar el statu quo presentado, que tendr\u00e1n que luchar por acabar con una sociedad acomodada y elitista para construir otra mejor, aunque el proceso sea complejo y arriesgado. De los indignados de la nave, en resumen.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n se desarrolla en el interior de la Nave, una ciudad volante que va recorriendo los planetas por los que la humanidad se desperdig\u00f3 con desigual fortuna tras una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica que asol\u00f3 la Tierra. La Nave ofrece conocimientos sueltos a los ya arraigados con cuentagotas, cambi\u00e1ndoselos por materias primas. La posici\u00f3n de la sociedad de la Nave respecto a los lugares que visitan es bastante arrogante; a su vez, los planetas, que en muchos casos han desarrollado sociedades fallidas, ven a la Nave como una opresora que les regatea el bienestar. Sin \u00e1nimo de insultar la inteligencia de quien me lea, recalcar\u00e9 que los paralelismos con el colonialismo que se estaba cerrando -al menos, a nivel pol\u00edtico- en la \u00e9poca en que se public\u00f3 la novela son evidentes.<\/p>\n<p>Los argumentos que emplea para preservar la situaci\u00f3n el grupo en el gobierno de la Nave son calcados a los que escuchar\u00edamos en un mitin de un partido conservador europeo hablando de la ayuda al desarrollo. Sin embargo, uno de sus l\u00edderes es el padre de Mia Havero, la joven protagonista, y tiene suficiente apertura de miras para brindarle la oportunidad de tener como tutor a un opositor a sus propias pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Mia, narradora en primera persona, es el eje de la narraci\u00f3n, con sus inquietudes adolescentes, su iniciaci\u00f3n en el amor y dem\u00e1s, aunque siempre orientadas hacia su rito de iniciaci\u00f3n a la madurez: todos los chicos de la Nave son abandonados a su suerte durante un mes en un planeta, donde deben sobrevivir por sus propios medios. Panshin no acaba de justificar bien las razones por las que una sociedad tan sofisticada como la de la Nave decide someter a sus hijos a un proceso del que no vuelven todos, al igual que tampoco termina de enhebrar un relato del todo ameno en su conjunto. Hasta llegar al esperado episodio final, hay cap\u00edtulos un tanto anodinos y alg\u00fan exceso de discurso, para una novela que es agradablemente corta para los est\u00e1ndares de la cf actual, pero un poco larga para los del g\u00e9nero juvenil.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que decir a favor de <em>Rito de paso <\/em>que es una historia que va todo el tiempo a m\u00e1s, construyendo progresivamente sus personajes, ofreciendo una estructura bien dirigida hacia su culminaci\u00f3n y con un desenlace que, en claro contraste con las maquinarias perfectamente predeterminadas de Heinlein, no resuelve los problemas y tiene regusto a derrota, pero abre la puerta al debate y a la esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amarga historia de iniciaci\u00f3n que juega a la contra de las novelas juveniles de Robert Heinlein.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1830,176,1826,1827,1829,16],"class_list":["post-8737","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-alexei-panshin","tag-ayn-rand","tag-el-metodo","tag-juli-zeh","tag-rito-de-paso","tag-robert-a-heinlein"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8737"}],"version-history":[{"count":8,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8744,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737\/revisions\/8744"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8737"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8737"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8737"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}