{"id":9013,"date":"2012-01-10T06:30:22","date_gmt":"2012-01-10T04:30:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9013"},"modified":"2012-01-10T08:42:01","modified_gmt":"2012-01-10T06:42:01","slug":"black-mirror-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9013","title":{"rendered":"Black Mirror"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/blackmirror.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9026\" title=\"blackmirror\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/blackmirror.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"255\" \/><\/a>Hay obras de ficci\u00f3n que es complicado resumir en un adjetivo. <em>Black Mirror<\/em> deber\u00eda ser de ese tipo, aunque existe uno que le casa como anillo al dedo: antol\u00f3gica. Tanto por su estructura, reminiscente de obras anteriores como<em> M\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite,<\/em> como por su calidad. Estamos sin lugar a dudas ante el acontecimiento televisivo del a\u00f1o fuera de g\u00e9neros y dentro del g\u00e9nero prospectivo podemos remontarnos casi una d\u00e9cada para encontrar algo igual&#8230; en el cine.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 va <em>Black Mirror<\/em>? Como he dicho antes, sigue una estructura similar a las antolog\u00edas de relatos. Cada cap\u00edtulo de los tres que componen la miniserie es una historia completamente distinta protagonizada por personajes diferentes. No hay unidad argumental, pero s\u00ed la hay tem\u00e1tica. Si algo distingue a <em>Black Mirror<\/em> es su examen crudo y doloroso de la tecnolog\u00eda que hoy nos rodea y pronto se nos har\u00e1 imprescindible. Igual que la vieja met\u00e1fora del cuchillo, que nos dice que tanto puede servir para cortar un filete como para apu\u00f1alar a una persona. Aunque <em>Black Mirror<\/em> a\u00f1ade una tercera variante: tambi\u00e9n puede ser utilizado para cortarse las venas.<\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo (<em>The National Anthem<\/em>) parte de una premisa impactante, casi salida de la mente desquiciada del guionista de c\u00f3mic Garth Ennis, aunque llevada hasta su l\u00f3gica conclusi\u00f3n sin concesiones. All\u00ed donde otros hubieran empleado el humor, Charlie Brooker (productor de la serie, guionista de los dos primeros cap\u00edtulos, creador de <em>Dead Set<\/em> y ex-cr\u00edtico televisivo) cambia el tono haci\u00e9ndonos comprender que esa premisa es cualquier cosa menos graciosa. Lamento ser tan vago en los detalles, pero cualquier comentario sobre el argumento destruir\u00eda la experiencia de verlo. Es mejor llegar virgen. Y si es en grupo, incluso mejor. La experiencia gana con los comentarios.<\/p>\n<p>El segundo cap\u00edtulo entra de lleno en el terreno de la ciencia ficci\u00f3n. Mientras que el primero se situaba en ese presente con trazas de futuro propio de una de las \u00faltimas novelas de William Gibson, en <em>15 Million Merits<\/em> la acci\u00f3n tiene lugar en un futuro dist\u00f3pico. La humanidad se encuentra confinada en el interior de edificios, alejada de la naturaleza. Todas las paredes son gigantescas pantallas con est\u00e9tica Apple con las que los humanos interact\u00faan sin necesidad de tocarlas, adelantos ya vistos en videoconsolas como la Wii o accesorios como el Kinect de Microsoft. La moneda de este futuro son los m\u00e9ritos del t\u00edtulo, que uno gana pedaleando en bicicletas est\u00e1ticas para as\u00ed conseguir energ\u00eda suficiente para activar las pantallas de este mundo. Con ellos puedes comprar comida, nuevos accesorios para tu avatar, jab\u00f3n de manos, videojuegos y, entre otras cosas, huir de la publicidad. La \u00fanica forma de escapar es entrar en un <em>reality show<\/em> que parodia descarnadamente <em>Factor X<\/em> y otros concursos de talentos, con juez malvado (interpretado por Rupert Everett) incluido. Cuando se tiene en cuenta que la productora de <em>Black Mirror<\/em>, Endemol, es la creadora de Gran Hermano y por extensi\u00f3n del resto de <em>realities<\/em> todo gana miles de dobles sentidos.<\/p>\n<p>El tercer y \u00faltimo cap\u00edtulo, <em>The Entire History Of You<\/em> es el \u00fanico que no guioniza Charlie Brooker (en el segundo la co-autora es su mujer, Konnie Huq, que entre otras cosas&#8230; trabaj\u00f3 como presentadora en uno de los n\u00famerosos programas sat\u00e9lite del <em>Factor X<\/em> ingl\u00e9s) tomando los mandos en su lugar Jesse Armstrong. El n\u00f3vum que cambia nuestro mundo por el de la ficci\u00f3n no es nada especialmente novedoso: un implante que permite grabar en memoria todo lo que uno ve para luego ser visionado. En otras manos se hubiera convertido en una herramienta para explorar la falta de privacidad y la intromisi\u00f3n en la vida privada de gobiernos y empresas, pero aqu\u00ed los culpables de convertir su vida en un infierno por culpa de ese aparato son los propios personajes. Alejado de la grandilocuencia contemplamos horrorizados un retrato casi costumbrista de los peque\u00f1os demonios que pueblan las relaciones de pareja, culminado con una escena final brutal y desgarradora.<\/p>\n<p>Antes he dicho que su premisa era similar a <em>M\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite<\/em>, y el propio Brooker lo reconoce, pero tras ver el producto terminado casi puede compararse con las <em>Visiones peligrosas<\/em> de Harlan Ellison. Unas historias arriesgadas a las que se a\u00f1ade una producci\u00f3n cuidada y actuaciones m\u00e1s que notables. Esta miniserie de Channel Four es, desde ya, historia de la televisi\u00f3n, tal vez la primera gran obra de una nueva era. Esperemos que nos regalen una segunda temporada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acontecimiento televisivo del a\u00f1o fuera de g\u00e9neros. Y dentro del g\u00e9nero prospectivo podemos remontarnos casi una d\u00e9cada para encontrar algo igual. 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