{"id":9200,"date":"2012-02-07T06:30:38","date_gmt":"2012-02-07T04:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9200"},"modified":"2012-02-05T11:50:33","modified_gmt":"2012-02-05T09:50:33","slug":"anos-de-prosperidad-de-chan-koonchung","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9200","title":{"rendered":"A\u00f1os de prosperidad, de Chan Koonchung"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/agnosdeprosperidad.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9201\" title=\"agnosdeprosperidad\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/agnosdeprosperidad-174x300.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"300\" \/><\/a>Mis dos sobrinos peque\u00f1os (de once y diez a\u00f1os, respectivamente) estudian chino. No porque sea una pijada que les han impuesto sus padres, sino porque se trata de una actividad extraescolar que ofrece un colegio p\u00fablico de la Comunidad de Madrid. Cada vez que los veo se embarcan en di\u00e1logos en chino, de los que no entiendo m\u00e1s que alg\u00fan que otro <em>\u00abxie xie\u00bb<\/em>, discuten sobre la entonaci\u00f3n de tal o cual palabra y, en definitiva, estoy razonablemente seguro de que no intentan vacilarme y s\u00ed es verdad que est\u00e1n manteniendo una conversaci\u00f3n m\u00e1s o menos fluida en mandar\u00edn. En un momento dado, mi hermano interviene con un <em>\u00abliang bei, pijiu\u00bb<\/em>, a lo que ellos replican con carcajadas, y se van a la cocina a trastear en la nevera. Por mi parte, yo bromeo con lo bien que me parece que estudien chino, ya que, dentro de veinte o treinta a\u00f1os, cuando los chinos hayan decidido cobrarnos toda la deuda p\u00fablica que nos est\u00e1n comprando (no a m\u00ed y a vosotros, entendedme), y hayan dejado definitivamente atr\u00e1s su pol\u00edtica hist\u00f3rica de aislamiento internacional y se nos hayan anexionado, nos vendr\u00e1 muy bien tener a mano a alguien que hable chino, se pueda afiliar al Partido, entre en la red clientelar del comisario pol\u00edtico del distrito de Chamber\u00ed e interceda por toda la familia. Por supuesto, no desarrollo la bromita mucho m\u00e1s, porque tengo la inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de que dentro de veinte o treinta a\u00f1os no me va a parecer ninguna broma, y voy a arrepentirme de haberla proferido alguna vez, e incluso de haber escrito esta rese\u00f1a, que, por otro lado, ser\u00e1 virtualmente imposible de encontrar en internet, porque estar\u00e1 censurada y, a efectos pr\u00e1cticos, ser\u00e1 como si, adem\u00e1s, no hubiera existido nunca. Otro tanto suceder\u00e1 con <em>A\u00f1os de prosperidad<\/em>, con Chang Koonchung, y su premisa argumental acabar\u00e1 haci\u00e9ndose realidad: desaparecer\u00e1n meses enteros de nuestra memoria colectiva. Quien dispone del control sobre la informaci\u00f3n tiene en sus manos las vidas de los ciudadanos, y si ejerce ese control de manera eficiente puede configurar la realidad a su antojo. Decidir no solo qu\u00e9 es noticia y qu\u00e9 no, qu\u00e9 se cuenta y qu\u00e9 se oculta, sino, en un momento dado, disponer del control sobre la realidad: decidir qu\u00e9 ha sucedido y qu\u00e9 no. El famoso pasaje de <em>1984<\/em> en el que O\u2019Brien le muestra cuatro dedos a Winston Smith y este le dice, convencido, seguro de ello, que hay cuatro dedos, porque es lo que ve, a lo que O\u2019Brien replica con un \u00ab\u00bfY si el Partido te dijese que son cinco?\u00bb. El Gran Hermano repartiendo <em>soma<\/em> a millones de personas que viven en casas de paredes de cristal, por referirme en la misma frase al <em>1984<\/em> de George Orwell, <em>Un mundo feliz<\/em>, de Aldous Huxley, y <em>Nosotros<\/em>, de Yevgeni Zamiatin\u2026 y, por reivindicar la mejor distop\u00eda pura que nos presenta un futuro en el que China domina el mundo, la m\u00e1s que estimable <em>China Monta\u00f1a Zhang<\/em>, de Maureen F. McHugh.<\/p>\n<p>Toda esta disquisici\u00f3n viene a cuento para contextualizar <em>A\u00f1os de prosperidad<\/em>, pero, por supuesto, no es suficiente. Incide en los aspectos centrales de la novela de Chan Koonchung que las rese\u00f1as han repetido hasta la saciedad, como la adscripci\u00f3n a la tem\u00e1tica dist\u00f3pica, su denuncia impl\u00edcita del poder casi omn\u00edmodo del gobierno chino y la manipulaci\u00f3n salvaje que ejerce sobre los medios de comunicaci\u00f3n, y el inter\u00e9s evidente que despierta en los lectores occidentales todo aquello que tenga que ver con China, sobre todo si es una cr\u00edtica abierta a los excesos del r\u00e9gimen. Tambi\u00e9n se ha insistido en que esta novela ha sido censurada, se ha convertido en una novela de culto y est\u00e1 generando cierto debate social, todo el que puede generarse en un estado en el que, literalmente, no se habla de la matanza de Tiananmen porque parece como si no hubiera existido. De nuevo, la frase de O\u2019Brien: \u00ab\u00bfY si el Partido te dijese que aqu\u00ed solo hay cuatro dedos?\u00bb. No obstante, hay otros aspectos que hacen igual de interesante esta <em>A\u00f1os de prosperidad<\/em>.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el vivo retrato que Chan Koonchung realiza de una sociedad cambiante. Por establecer un paralelismo cinematogr\u00e1fico, con esta novela sucede lo mismo que pas\u00f3 cuando, acostumbrados a las pel\u00edculas de \u00e9poca de Zhang Yimou, unos cuantos espectadores acudimos a ver <em>Keep Cool<\/em> y nos encontramos con una especie de <em>Al final de la escapada<\/em> con toques de Dogma, rodada c\u00e1mara en mano y sin un solo plano en estudio, que retrataba la vida supuestamente rebelde y guay de una pijaza ni\u00f1a de pap\u00e1 que era el m\u00e1ximo exponente de la transici\u00f3n de China hacia el comunismo de mercado. La pel\u00edcula no sent\u00f3 nada bien en su momento (1997), pero nos permit\u00eda ver las contradicciones de un sistema que comenzaba a transitar hacia lo que es en la actualidad. Todo ello, por supuesto, narrado en un lenguaje comprensible para el espectador occidental.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/chan.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9202\" title=\"chan\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/chan-300x270.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"270\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/chan-300x270.jpg 300w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/chan.jpeg 398w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>A <em>A\u00f1os de prosperidad<\/em> le sucede algo muy parecido. Chan Koonchung escribe en primera persona desde el punto de vista de Lao Chen, un escritor que vive un bloqueo creativo con absoluta despreocupaci\u00f3n, e incluso con una felicidad inefable. Lao Chen es taiwan\u00e9s, lo que permite al autor establecer el elemento de distanciamiento necesario para abordar una novela dif\u00edcil. Taiw\u00e1n es independiente, s\u00ed, pero hist\u00f3ricamente forma parte de China. Lao Chen es un chino con mundo, ya que viene de un estado que ha permanecido ajeno a las manipulaciones del Partido Comunista, y adem\u00e1s ha vivido en los Estados Unidos, y en ciudades como Shangh\u00e1i, y ahora recala en Pek\u00edn. Ofrece, pues, un punto de vista suficientemente as\u00e9ptico y distanciado como para parecer m\u00e1s o menos objetivo. Y, no obstante, es feliz, pese a que lleva dos a\u00f1os sin poder escribir ni una sola l\u00ednea. Nos narra las fiestas de las revistas literarias m\u00e1s prestigiosas, nos ofrece disquisiciones alucinantes sobre la pol\u00edtica econ\u00f3mica china de inversiones en empresas extranjeras (lean lo relativo a la cadena Starbucks, donde, por cierto, Lao Chen se pasa las ma\u00f1anas enteras) y nos retrata una galer\u00eda de personajes a cual m\u00e1s desquiciado que, por momentos, parecen salidos de una versi\u00f3n de <em>Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas <\/em>que hubiera dirigido un Terry Gilliam todav\u00eda colocado hasta las cejas con lo que quiera que se hubiera tomado para dirigir <em>Miedo y asco en Las Vegas<\/em>. Esta referencia a las drogas, como ver\u00e1n si se leen el libro, no es del todo casual. Tenemos a Feng Caodi, un inadaptado social que ofrece el contrapunto humor\u00edstico. Tambi\u00e9n est\u00e1 Xiao Xi, una activista democr\u00e1tica de la que Lao Chen estuvo enamorado en la universidad y que desaparece peri\u00f3dicamente para eludir el cerco cada vez m\u00e1s estrecho del aparato represor del Estado\u2026 y el de un hijo con modales de miembro de las Juventudes Hitlerianas cuya mayor ilusi\u00f3n consiste en ser comisario pol\u00edtico. Por \u00faltimo, tenemos a Jian Lin, un alt\u00edsimo cargo del Partido que padece de insomnio y que solo lo puede conjurar montando proyecciones privadas de cl\u00e1sicos del cine propagand\u00edstico chino de los a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Cultural (observen la mala leche del autor) en las que comparte mesa y mantel con Lao Chen y se consume mucho vino\u2026., por supuesto, de Burdeos, y, por supuesto, de a\u00f1adas excepcionales y fuera del alcance de cualquiera que no sea un alt\u00edsimo cargo del Partido que lo puede importar salt\u00e1ndose los cauces oficiales.<\/p>\n<p>Con todos estos elementos y personajes, Chan Koonchung nos relata la b\u00fasqueda de un mes perdido en la conciencia colectiva china. Sabemos que estamos en el a\u00f1o 2013, que China sali\u00f3 reforzada de la crisis econ\u00f3mica que ha arruinado al mundo entero, que toda la poblaci\u00f3n es feliz en grado sumo, y que Lao Chen, un escritor de razonable \u00e9xito que viene de Taiw\u00e1n, no puede escribir ni una sola l\u00ednea debido a esa felicidad extrema. La irrupci\u00f3n de Feng Caodi (con su incontrolable locura) y Xiao Xi (con su ciberactivismo anticensor) hace surgir en \u00e9l la duda razonable acerca de la realidad. \u00bfPor qu\u00e9 motivo hay personas \u2014en su mayor parte drogadictos y gente en tratamiento m\u00e9dico\u2014 que tienen recuerdos deslavazados de todo el mes en que se desencaden\u00f3 la crisis mundial y, sin embargo, China sali\u00f3 airosa y con una prosperidad nunca vista? La trama de la novela gira en un primer momento en torno a la reconstrucci\u00f3n de estos hechos y del porqu\u00e9 de ese olvido masivo y su sustituci\u00f3n por una felicidad generalizada, cuya explicaci\u00f3n final no nos aterra por lo veros\u00edmil o inveros\u00edmil que nos pueda parecer (es decir, por su componente dist\u00f3pico y prospectivo), sino porque no deja de ser algo que ya ha sucedido, y que sucede de continuo. Con respecto a la matanza de la plaza de Tiananmen en 1989, por ejemplo.<\/p>\n<p>Chan Koonchung nos ofrece un relato vivo, divertido y tremebundo de una sociedad sumida en una dicotom\u00eda entre el inmovilismo que propugna el poder absoluto (ya se sabe que la finalidad \u00faltima de cualquier Gran Hermano es borrar el fluir de la historia, eliminar el pasado y el futuro, y hacer que solo exista un presente configurable a su antojo) y los inevitables movimientos de oposici\u00f3n a todo poder omn\u00edmodo (representados por una Xiao Xi sexagenaria, como Lao Chen, lo que por otra parte nos habla de la escasa confianza que tiene el autor en la juventud china actual). Tambi\u00e9n es una <em>road movie<\/em>, que nos permite comprobar otros planos de disidencia, no solo el de las clases medias y medias-altas con acceso a internet, sino el de la China profunda, donde el mero hecho de ser creyente supone un problema muy serio (recu\u00e9rdense la represi\u00f3n a la secta de Falun Gong, o los continuos conflictos entre las autoridades chinas y la Iglesia cat\u00f3lica). Tiene elementos sat\u00edricos (personificados en Jian Lin, el alto cargo del Partido que solo logra conciliar el sue\u00f1o si ve pel\u00edculas de propaganda de la Revoluci\u00f3n Cultural) y, por supuesto, posee una carga de g\u00e9nero fant\u00e1stico suficiente como para justificar esta rese\u00f1a. De hecho, la manera del autor de encarar esa ciencia ficci\u00f3n que tiene lugar aqu\u00ed y ahora, llena de disquisiciones sobre el mundo actual, dotada de elementos fant\u00e1sticos muy tenues sobre los que, sin embargo, descansa la premisa argumental, nos ofrece una muy buena definici\u00f3n de lo que desde esta p\u00e1gina llamamos \u00abliteratura prospectiva\u00bb. <em>A\u00f1os de prosperidad<\/em> es una novela interesante por varios motivos: por s\u00ed misma, ya que literariamente es muy satisfactoria (pese a ciertos problemas de tempo interno), como retrato de la sociedad china, y como extrapolaci\u00f3n prospectiva de un futuro tan cercano que, de hecho, est\u00e1 sucediendo ahora mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una novela tremenda sobre la China actual, una sociedad sumida en una dicotom\u00eda entre el inmovilismo que propugna el poder absoluto y los inevitables movimientos de oposici\u00f3n a todo poder omn\u00edmodo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[448,450,1904,1903,1905,276,1670,449,107],"class_list":["post-9200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-448","tag-aldous-huxley","tag-anos-de-prosperidad","tag-chan-koonchung","tag-china","tag-george-orwell","tag-nosotros","tag-un-mundo-feliz","tag-yevgeni-zamiatin"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9200"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9207,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9200\/revisions\/9207"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}