{"id":9248,"date":"2012-02-15T06:30:44","date_gmt":"2012-02-15T04:30:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9248"},"modified":"2012-02-22T19:35:43","modified_gmt":"2012-02-22T17:35:43","slug":"empire-state-de-adam-christopher","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9248","title":{"rendered":"Empire State, de Adam Christopher"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/empirestate.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9249\" title=\"empirestate\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/empirestate-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/empirestate-198x300.jpg 198w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/empirestate.jpeg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Ara\u00f1as radiactivas, rayos c\u00f3smicos, mutantes, devoradores de mundos, planetas vivientes, cyborgs, alien\u00edgenas, universos paralelos\u2026 Es innegable que muchos de los elementos predominantes en los c\u00f3mics de superh\u00e9roes se nutren de elementos archiconocidos para los aficionados a la literatura de ciencia ficci\u00f3n. Quiz\u00e1 debido a la potencia pl\u00e1stica de su iconograf\u00eda, sin embargo, por muchos pilares prospectivos sobre los que se asiente, un tebeo de superh\u00e9roes siempre va a ser eso mismo, un tebeo de superh\u00e9roes. Y, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por eso mismo, una novela de ciencia ficci\u00f3n con elementos superheroicos siempre ser\u00e1\u2026 una novela de superh\u00e9roes. Como si el subtexto aleg\u00f3rico y simb\u00f3lico consustancial al g\u00e9nero superheroico antagonizase con cualesquiera que sean las virtudes necesarias para que la identidad de una novela de ciencia ficci\u00f3n no se diluya.<\/p>\n<p><em>Empire State,<\/em> el debut literario de Adam Christopher, aspira a trascender esas ataduras y convertirse en algo m\u00e1s que una \u00absimple\u00bb novela de superh\u00e9roes. Tal vez obedezca ese aparente desapego a que, como se desprende de las diversas entrevistas que ha concedido hasta la fecha, el autor contaba veinticinco a\u00f1os de edad cuando ley\u00f3 su primer c\u00f3mic; ser\u00eda natural, por consiguiente, suponer que en el tiempo transcurrido hasta la fecha es improbable que haya desarrollado una afinidad excepcional por el g\u00e9nero. Sin embargo la atm\u00f3sfera que impregna las p\u00e1ginas de <em>Empire State<\/em> es predominantemente <em>noir,<\/em> y su mismo art\u00edfice reconoce asimismo que no ley\u00f3 su primera novela negra antes de cumplir la treintena. Los caminos de la inspiraci\u00f3n son inescrutables, no obstante, y Christopher asegura que aquel primer <em>2000AD<\/em> y aquel primer Chandler, respectivamente, le dejaron una huella tan profunda que, cuando por fin le pic\u00f3 el gusanillo de las letras, supo que deb\u00eda compon\u00e9rselas como fuera para combinar ambos g\u00e9neros.<\/p>\n<p>El h\u00edbrido resultante es una historia de detectives con coraz\u00f3n de ciencia ficci\u00f3n, una novela negra con superh\u00e9roes ambientada en el Nueva York de la Ley Seca y en el \u00abEmpire State\u00bb, como se refieren sus moradores a una deslustrada versi\u00f3n de Manhattan embozada en la niebla y el calabobos. Pueblan sus p\u00e1ginas fisgones profesionales ca\u00eddos en desgracia, de los de gabardina arquet\u00edpica y sombrero de fieltro; damiselas en apuros de turbio pasado; encallecidos contrabandistas del ansiado licor qu\u00e9 s\u00f3lo puede adquirirse en un selecto n\u00famero de antros clandestinos, junto con una raci\u00f3n de informaci\u00f3n m\u00e1s o menos privilegiada en funci\u00f3n de la propina; matones m\u00e1s r\u00e1pidos con los pu\u00f1os que con la sesera cuyo h\u00e1bitat natural son las callejuelas de s\u00f3rdido aspecto, ideales para desembarazarse de comprometedores fiambres.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n aguardan al lector de <em>Empire State<\/em> personajes y escenarios menos mundanos: justicieros enmascarados de capa ondeante, villanos encapuchados de aviesas intenciones, criados rob\u00f3ticos, gigantescas aeronaves de hierro, acorazados que zarpan para no volver a ser vistos jam\u00e1s, guerras contra adversarios invisibles, h\u00edbridos de hombre y m\u00e1quina, grietas interdimensionales y universos alternativos. Son muchos los ingredientes que componen el men\u00fa que nos ofrece Adam Christopher<em>,<\/em> como se puede comprobar. Tal vez demasiados. Es indudable que la novela se yergue sobre unos ambiciosos cimientos argumentales, re\u00f1idos en ocasiones con la pericia narrativa de un, no lo olvidemos, debutante en la cada vez m\u00e1s implacable arena de las letras. Pero no ser\u00e9 yo el que ba\u00f1e de brea y emplume a un escritor cuya primera novela resulta no ser absolutamente redonda; las carreras literarias existen, despu\u00e9s de todo, para mejorar, progresar e ir de menos a m\u00e1s.<\/p>\n<p>S\u00ed considero pertinente, no obstante, se\u00f1alar aquellas carencias de las que, siempre a mi juicio, adolece una de las principales apuestas del a\u00f1o de Angry Robot, editorial de cat\u00e1logo por lo general muy atractivo. Quiz\u00e1 la m\u00e1s flagrante, por tratarse de lo que ha llegado a publicitarse como \u00abla historia de Superman que podr\u00edan haber escrito juntos Raymond Chandler y Philip K. Dick\u00bb, sea el escaso protagonismo de los tan cacareados superh\u00e9roes que supuestamente constituyen el fulcro de la trama. Bien es cierto que el narrador omnisciente nos avisa en un par de ocasiones de que la Edad de Oro de los justicieros enmascarados ya qued\u00f3 atr\u00e1s en el marco temporal donde se desarrolla la acci\u00f3n, pero aun as\u00ed\u2026 A falta de pijamas de colores, el peso de la historia recae sobre los hombros de Rad Bradley, un detective privado tan, pero tan fiel a su molde por un lado (el despacho decr\u00e9pito, los horarios trastocados, los di\u00e1logos interiores ba\u00f1ados en vapores et\u00edlicos) y tan desleal al mismo, por otro (esas dotes deductivas m\u00e1s bien justitas, ese gui\u00f1apo abonado a morder el polvo en todas las trifulcas, ese principal impulsor de la acci\u00f3n y, al mismo tiempo, t\u00edtere mayor de la misma), que si consigue suscitar un m\u00ednimo inter\u00e9s es m\u00e1s por perplejidad que por simpat\u00eda.<\/p>\n<p>Bien es cierto que el elenco de secundarios nos depara m\u00e1s alegr\u00edas, aunque sin salirse de esquemas trillados hasta la saciedad: el adinerado exc\u00e9ntrico de avanzada edad que vive en una mansi\u00f3n repleta de prodigios mec\u00e1nicos e informaci\u00f3n oportuna, el reportero ultrafisg\u00f3n que se empe\u00f1a en llegar a cualquier precio hasta el final con sus pesquisas\u2026 No, definitivamente, <em>Empire State<\/em> no es una novela de personajes. Por desgracia, ni el escenario ni la \u00e9poca, los protagonistas m\u00e1s seductores del libro, consiguen brillar en todo su esplendor. El primero, por razones \u00edntimamente ligadas a la trama que preferir\u00eda no destripar (aunque aquellos aficionados al c\u00f3mic que conozcan la historia de la ciudad de Kandor o est\u00e9n familiarizados con las apariciones de Phillip Masters en la serie de los Cuatro Fant\u00e1sticos, por ejemplo, enseguida se oler\u00e1n por d\u00f3nde van los tiros). Y la segunda, porque al transcurrir la mayor parte de la acci\u00f3n en la ciudad del Empire State en vez de en la de Nueva York, cede el protagonismo de la Prohibici\u00f3n, el hampa, el Crac de la Bolsa y la Gran Depresi\u00f3n a un combinado de <em>pulp<\/em> y retrofuturismo bastante m\u00e1s insulso de lo que esos componentes sugieren.<\/p>\n<p>L\u00e1stima, en cualquier caso, porque podr\u00eda haber sido un debut realmente notable. En retrospectiva, no obstante, tampoco puedo negar que hubo giros inesperados en el devenir de la trama y revelaciones imprevistas que consiguieron que mi inter\u00e9s por la historia repuntara una y otra vez, hasta un final previsible pero no por ello menos explosivo. Para quienes, como yo, crean que <em>Empire State<\/em> se habr\u00eda beneficiado de una mayor presencia superheroica en sus p\u00e1ginas, cabe felicitarse por los distintos rumores que apuntan a que <em>Seven Wonders,<\/em> t\u00edtulo de la pr\u00f3xima novela del autor, con fecha de publicaci\u00f3n prevista para agosto de este mismo a\u00f1o, se propone suplir esa carencia. Entretanto, siempre podremos matar el gusanillo investigando <a href=\"http:\/\/empirestate.cc\/\">WorldBuilder<\/a>, un proyecto de colaboraci\u00f3n conjunta que abarca muy diversas y sugerentes propuestas art\u00edsticas, desde juegos de rol a fotograf\u00edas, todo ello inspirado siempre en el mundo imaginario de <em>Empire State.<\/em> Especialmente recomendable \u00ab<em><a href=\"http:\/\/empirestate.cc\/2012\/01\/12\/the-biggest-by-james-patrick-kelly\/\">The Biggest<\/a>\u00ab<\/em><em>,<\/em> de James Patrick Kelly, relato que comparte ambientaci\u00f3n con la novela de Christopher y en el que, para mi gusto, se acierta de pleno tanto con la caracterizaci\u00f3n de los personajes como con el tono general de la historia. No en vano, la veteran\u00eda es un grado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nost\u00e1lgica mezcla de superh\u00e9roes y novela negra.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[200],"tags":[1909,1908,1568,43,1146,1911,1910],"class_list":["post-9248","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-unahabitacionconvistas","tag-adam-christopher","tag-empire-state","tag-james-patrick-kelly","tag-philip-k-dick","tag-superman","tag-the-biggest","tag-worldbuilder"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9248"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9248\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9312,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9248\/revisions\/9312"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}