{"id":9392,"date":"2012-03-07T06:30:45","date_gmt":"2012-03-07T04:30:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9392"},"modified":"2012-03-07T07:14:41","modified_gmt":"2012-03-07T05:14:41","slug":"el-planeta-de-los-simios-de-pierre-boulle","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9392","title":{"rendered":"El planeta de los simios, de Pierre Boulle"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/el20planeta20de20los20simios20minotauro.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9393\" title=\"El planeta de los simios\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/el20planeta20de20los20simios20minotauro-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/el20planeta20de20los20simios20minotauro-188x300.jpg 188w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/el20planeta20de20los20simios20minotauro.jpeg 376w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a>\u00bfMerece <em>El planeta de los simios<\/em>, de Pierre Boulle, figurar en la flamante colecci\u00f3n\u00a0 Cl\u00e1sicos Minotauro?<\/p>\n<p>Pues sinceramente pienso que s\u00ed. No es una novela redonda, ni su autor, a pesar de escribir con amenidad, est\u00e1 a la altura de otros colegas de solapa como Gibson, Le Guin o Dick, pero es una ucron\u00eda fascinante que recuerda a Swift y que plantea atractivas disyuntivas filos\u00f3ficas. Ciertamente tiene algo \u201cdemod\u00e9e\u201d, los personajes son h\u00e9roes verneanos y la novela rezuma un esp\u00edritu moralizante que contribuye a darle un toque obsoleto a la historia. Pero superada esta barrera nos adentramos en un pedazo de novela que, adem\u00e1s, inspir\u00f3 un original universo de ficci\u00f3n del que resultar\u00eda su adaptaci\u00f3n al cine (la del 68), en mi opini\u00f3n una de las cinco mejores pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n de todas las \u00e9pocas.<\/p>\n<p>De hecho, en la primera parte de la novela me resultaba imposible no solapar la voz de Ulises Merou, el narrador superviviente del tr\u00edo de cosmonautas en la novela, a la del gran Charlton (Taylor en la pel\u00edcula). Ley\u00e9ndolo, era como si Charlton me estuviera diciendo, mira Luis, una cosa es lo que te contaron y otra lo que realmente pas\u00f3. Porque en verdad, el periodista-fil\u00f3sofo Merou y el c\u00ednico astronauta \u201csurvivor\u201d nos ofrecen dos puntos de vista bien distintos de la misma cosa. Y en lo que uno era odisea y frustraci\u00f3n, en el otro es an\u00e1lisis, perplejidad y paradoja. De manera que el proceso de animalizaci\u00f3n de Merou da mucha m\u00e1s hondura al texto (y ojo, no es que en la pel\u00edcula estuviera mal ilustrado este aspecto de la historia, ni mucho menos). As\u00ed por ejemplo, y a diferencia de la muy estereotipada relaci\u00f3n Charlton-Nova, la relaci\u00f3n Merou-Nova es m\u00e1s compleja y a la vez real. Boulle se toma su tiempo en describir a los sapiens involucionados del planeta Soror de manera que Merou es consciente del poso zoof\u00edlico subyacente a su inter\u00e9s l\u00fabrico por su compa\u00f1era de jaula y que termina derivando en un proceso amoroso. Ll\u00e1menme mani\u00e1tico, pero lo entiendo, pues a la hora de la verdad Nova no deja de ser una especie de gallina en forma de maciza, y Merou, tan pagado de su racionalidad, se ve obligado a renunciar a la cultura para consumar sus prop\u00f3sitos. No solo eso, es la suya una renuncia absoluta. El pobre Merou deber\u00e1 literalmente ponerse a hacer el mandril (bajo la atenta mirada de Zaius y Zira) para ganarse el favor sexual de su compa\u00f1era y con la presi\u00f3n a\u00f1adida de que, de no consumar, enviar\u00e1n a Nova a la jaula de un semental menos quisquilloso, en tanto en la de Merou entrar\u00e1 una cincuentona con cara de bulldog. \u00a1Anda que no cambia la cosa respecto a Charlton!, a quien le endosan una bomba sexual de calibre de Linda Harrison, que seg\u00fan ve al garrido Charlton larga la proverbial ca\u00edda de ojos como diciendo \u201cse\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed tu santa voluntad\u201d. Y listos.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed est\u00e1 el quid de la novela. Las cuestiones filos\u00f3ficas se imponen al componente aventurero de la historia. Donde Charlton actuaba, Merou filosofa, para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno, lo ya dicho, la dicotom\u00eda animalidad-racionalidad, con momentos antol\u00f3gicos centrados en la relaci\u00f3n con Nova y tambi\u00e9n con Zira, con quien se invierten los papeles, pues el componente zoof\u00edlico de enamorarse de una chimpanc\u00e9 es atenuado por la complicidad de uno y otro y por la gradual humanizaci\u00f3n de la sociedad simia a ojos de Merou (con todo, ufff, el idilio interespecies no pasa de unas manitas por el parque y el ya famoso comentario de Zia: \u201cte dar\u00eda un beso pero, francamente, eres repugnantemente feo\u201d). Para lo malo; en la segunda parte, donde el conflicto refiere a conservadurismo epistemol\u00f3gico versus racionalidad cient\u00edfica (Zaius el papanatas y Cornelius el brillante revolucionario), Boulle se adentra en sociolog\u00edas simplonas y en un cierto abuso al orde\u00f1ar la abundante aunque t\u00f3pica nata filos\u00f3fica de la historia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9394\" title=\"lindaharrison\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/lindaharrison-141x300.jpg\" alt=\"\" width=\"141\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/lindaharrison-141x300.jpg 141w, http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/lindaharrison.jpeg 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 141px) 100vw, 141px\" \/>Esta tensi\u00f3n no resuelta entre filosof\u00eda y aventura queda en evidencia en la tercera parte. La acci\u00f3n, el drama, se desmorona frente a la reflexi\u00f3n, aunque ciertamente Boulle introduce de refil\u00f3n y con premura cuestiones interesantes. \u00bfDebe Merou asumir el papel de redentor de la especie y devolver la humanidad perdida a sus cong\u00e9neres? \u00bfO el papel de los humanos se ha agotado en la elevaci\u00f3n de una nueva raza m\u00e1s eficiente en la expansi\u00f3n de la inteligencia por el cosmos? De nuevo encontramos aqu\u00ed escenas espl\u00e9ndidas, como el viejo sabio Antelle (superviviente, al igual que Merou, al naufragio en Soror), que tras sucumbir al trauma de la animalizaci\u00f3n y quedar en ejemplar de zool\u00f3gico, no solo acepta su nuevo estatus sino que, para pasmo de Merou, es tan profundamente infeliz cuando el periodista intenta retornarlo a la racionalidad como profundamente dichoso cuando vuelve a su lugar en la manada. Tambi\u00e9n me impact\u00f3 especialmente el replanteamiento de la evoluci\u00f3n. Para los chimpanc\u00e9s, que los hombres no desarrollaran lenguaje ata\u00f1e a cuestiones como el d\u00e9ficit manipulativo de sus pies o su incapacidad de formar representaciones tridimensionales, pues los humanos, a diferencia de los simios, renunciaron a los \u00e1rboles y las alturas. Para Merou es al rev\u00e9s, de donde acaba coligiendo que la inteligencia y el lenguaje aparecen de forma catacl\u00edsmica en un proceso aparejado a la emergencia de la voluntad, en la l\u00ednea de algunas de mis teor\u00edas filos\u00f3ficas favoritas.<\/p>\n<p>En fin, que tiene tela filos\u00f3fica el libro, tanta que se come con patatas a la parte aventurera. Parte que, adem\u00e1s, se ve penalizada por la pel\u00edcula de Franklin Schaffner, que en algunos aspectos es m\u00e1s veros\u00edmil que la propia novela. Por ejemplo, la caracterizaci\u00f3n de Boulle de la sociedad simia como un trasunto de una sociedad urbana del siglo XX no resiste punto de comparaci\u00f3n con la simiolandia pre-industrial de Schaffner, mucho m\u00e1s cre\u00edble.<\/p>\n<p>Con todo, libro imprescindible tanto para el aficionado a la ciencia ficci\u00f3n m\u00e1s reflexiva como para homenajear una de las sagas m\u00e1s memorables de la fantas\u00eda del XX.<\/p>\n<p>No quiero acabar sin aprovechar esta oportunidad para, padre de familia al cabo y en calidad de damnificado por <a title=\"El ERE de Prospectiva\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9280\" target=\"_blank\">el ERE (Oh tempora!) de <em>Prospectiva<\/em><\/a>, ofrecerme como cr\u00edtico popular de novelas de ciencia ficci\u00f3n. Eso s\u00ed, gustar\u00eda de propuestas con fines honorables. Salidas s\u00ed. Servicio completo.<\/p>\n<p>Ha sido un verdadero placer.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span><em><a title=\"Luis Besa\" href=\"http:\/\/www.luisbesa.com\/\" target=\"_blank\">Luis Besa<\/a> es periodista, autor de <a title=\"Metaversos en Prospectiva\" href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=1825\" target=\"_blank\">Metaversos<\/a> e <a title=\"\u00cdnsula Avataria en Rescepto Indablog\" href=\"http:\/\/rescepto.wordpress.com\/2011\/10\/18\/insula-avataria\/\" target=\"_blank\">\u00cdnsula Avataria<\/a><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra a partir de la cual han nacido numerosas pel\u00edculas y c\u00f3mics.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1934,1935],"class_list":["post-9392","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-el-planeta-de-los-simios","tag-pierre-boulle"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9392","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9392"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9392\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9411,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9392\/revisions\/9411"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9392"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9392"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9392"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}