{"id":9471,"date":"2012-03-20T06:30:00","date_gmt":"2012-03-20T04:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9471"},"modified":"2012-03-21T19:46:23","modified_gmt":"2012-03-21T17:46:23","slug":"accelerando-de-charles-stross-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=9471","title":{"rendered":"Accelerando, de Charles Stross"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/accelerando.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9472\" title=\"accelerando\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/accelerando.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"297\" \/><\/a>De entre las muchas falacias contra las que ha de combatir el g\u00e9nero de ciencia ficci\u00f3n, una de las m\u00e1s molestas es la que concierne a sus presupuestas dotes adivinatorias. \u201cLa cf acert\u00f3, la cf err\u00f3\u201d, ya saben. Y digo molesta por no decir sangrante, puesto que si hay una cosa que los aficionados al g\u00e9nero detestan es cualquier acercamiento a lo sobrenatural, a lo <em>magufo<\/em>, de tal modo que proponer parentescos con la videncia es, para la mayor\u00eda de sus seguidores, casi un insulto. El futuro es una de las esencias de la ciencia ficci\u00f3n, la cual presenta escenarios proyectivos no con la intenci\u00f3n de medir su propia capacidad de acierto, sino para utilizarlos como campo especulativo, como met\u00e1fora, como simple decorado e incluso como advertencia. El futuro no es, en suma, otra cosa que su laboratorio literario.<\/p>\n<p>El escritor de cf no se asoma a una bola de cristal cuando escribe, lo que intenta es, sencillamente, conseguir lo mismo que todo buen literato, hacer cre\u00edble su propuesta narrativa utilizando para ello las herramientas que tiene a su disposici\u00f3n. Los futuros que plantean los autores de distintas generaciones son muy diversos, pero no por los diferentes grados de anticipaci\u00f3n, sino porque parten de presentes cambiantes. Un autor de los 50 jam\u00e1s podr\u00eda haber descrito los futuros digitales que imperan en la cf moderna porque el concepto no exist\u00eda. Como artista, como ser humano, el escritor no puede evitar ser hijo de su tiempo, as\u00ed que los futuros que construye parten de una mezcla de realidad actual e imaginaci\u00f3n. El autor usa como fermento de ambos factores aquello que respira, ve y abstrae de la propia \u00e9poca en la que vive. Ni el objetivo inicial ni el resultado final son ejercicios prof\u00e9ticos; al contrario, son una consustancializaci\u00f3n del \u00e9ter que esencia el presente, convertido por el escritor en la m\u00e1s bella de las artes, la literatura.<\/p>\n<p>Se\u00f1alar como adivinatorias las ocurrencias escritas hace a\u00f1os en un libro debido a sus posibles coincidencias con los hechos actuales es tan espurio como afirmar que los cl\u00e1sicos griegos profetizaron al Hombre moderno. En realidad, se limitaron a describir la naturaleza humana, el motor del individuo de su \u00e9poca, que inclu\u00eda valores perennes en nuestra condici\u00f3n y a los que el paso del tiempo ha puesto a prueba, pero no ha cambiado. \u00bfCreen que aquellos viejos maestros elaboraron sus textos con una intenci\u00f3n prospectiva o, m\u00e1s bien, se limitaron a cartografiar la cualidad interna del hombre que conoc\u00edan? Que sigamos siendo los mismos no delata ninguna capacidad adivinatoria de los textos, sino el resultado casual de un mero proceso evolutivo. Con la ciencia ficci\u00f3n pasa lo mismo. Fue Ursula K. LeGuin quien dijo que la cf es en esencia met\u00e1fora. Y yo dir\u00eda que es cierto, al menos en lo que corresponde a la parte de ella que no se resume en mero escapismo.<\/p>\n<p><em>Accelerando<\/em> es un libro publicado en 2005, un <em>fix-up<\/em> a la antigua conformado por tres partes de tres relatos cada una escritos entre los a\u00f1os 2001 y 2004. Le\u00eddo en 2012, uno lo podr\u00eda considerar prof\u00e9tico por varios motivos, y sin embargo no fue esa la intenci\u00f3n original de Charles Stross. De hecho, cuando se le ha preguntado al autor por la plausibilidad del concepto central de su libro, la singularidad tecnol\u00f3gica, la respuesta no ha podido ser m\u00e1s significativa: \u201cSanta Claus no existe\u201d. Lo cierto es que en el primer lustro del nuevo milenio, periodo en el que fue escrita la obra, ya se encontraban pululando en el ambiente algunos presagios de la actual realidad. Stross, motivado por la crisis de la <em>Burbuja punto com<\/em> realiz\u00f3 una magn\u00edfica lectura de los indicios que apuntaban hacia nuestra actual \u00e9poca. Especular sobre los avances inform\u00e1ticos, muy presentes ya entonces, pod\u00eda parecer lo m\u00e1s oportuno para un relato de cf, pero colocar en el centro de la historia al gran monstruo que inmediatamente despu\u00e9s devorar\u00eda el mundo, esto es, el sistema econ\u00f3mico neoliberal, fue sin duda una cuesti\u00f3n de talento.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/charlesstross.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9474\" title=\"charlesstross\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/charlesstross.jpeg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"241\" \/><\/a>El m\u00e1s llamativo de los aspectos en los que <em>Accelerando<\/em> se muestra cercano a nuestra actualidad es el tecnol\u00f3gico, aunque en realidad esa cercan\u00eda s\u00f3lo se hace patente en la primera parte. Los tres primeros cap\u00edtulos conforman un <em>near future<\/em> que plantea un presente informatizado e impulsado a la en\u00e9sima potencia, una suerte de universo <em>gibsoniano<\/em> desbocado que, parad\u00f3jicamente, no concede privilegios a Internet (el ciberespacio) y prefiere centrarse en el intercambio de informaci\u00f3n a traves de mil y un admin\u00edculos electr\u00f3nicos que, en continuo crecimiento, configuran un complejo exocortex en cada individuo. La informaci\u00f3n y sus m\u00faltiples receptores son la estrella de la primera parte, con cuyo inicio se puede sentir una fuerte identificaci\u00f3n. Por ejemplo, mientras le\u00eda los primeros cap\u00edtulos del libro, <a title=\"El tr\u00e1fico de datos m\u00f3viles se multiplicar\u00e1 por mil hasta el 2020\" href=\"http:\/\/tecnologia.elpais.com\/tecnologia\/2011\/12\/15\/actualidad\/1323943265_850215.html\" target=\"_blank\">una noticia en el diario <em>El Pa\u00eds<\/em><\/a>, fechada el 15 de diciembre, vino a constituirse en el mejor elemento contextual de esos tres primeros cap\u00edtulos. Dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p><em>De aqu\u00ed al 2020, el tr\u00e1fico mensual de datos m\u00f3viles podr\u00eda multiplicarse por mil. Lo que para los consumidores es una revoluci\u00f3n en el acceso a informaci\u00f3n y la forma de comunicarse, para las operadoras supone un gigantesco dolor de cabeza: c\u00f3mo crear una red celular capaz de soportar tal avalancha de datos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Para que se hagan una idea, cuando en un momento determinado de la narraci\u00f3n Manfred Macx, el personaje m\u00e1s importante de la novela, se planta ante una estanter\u00eda repleta de libros, un concepto ya obsoleto, el narrador la define como \u201cpared de datos\u201d. Ese punto de vista resume a la perfecci\u00f3n el tono de la historia. La morfolog\u00eda de los datos, la cantidad de informaci\u00f3n y la capacidad de procesamiento son el campo de batalla de una novela que le debe al ciberpunk m\u00e1s de lo que en un principio pudiera parecer. Si en los inicios del libro est\u00e1 presente el esp\u00edritu de William Gibson, en las dos \u00faltimas partes la narraci\u00f3n se emparenta con las propuestas transhumanistas del mejor Bruce Sterling, abandonando cualquier sujeci\u00f3n a nuestro presente y configur\u00e1ndose en un brillante ejemplo de ciencia ficci\u00f3n <em>hard<\/em> absolutamente moderna.<\/p>\n<p>El caballo de batalla en ese aspecto es la <em>Singularidad tecnol\u00f3gica<\/em>, concepto seudocient\u00edfico que predice la llegada de una progresi\u00f3n exponencial subsiguiente a la creaci\u00f3n de Inteligencias Artificiales, un Big Bang tecnol\u00f3gico que llevar\u00e1 al ser humano, aceleradamente, a trascender su propia naturaleza. Stross convierte esta idea en el tel\u00f3n de fondo sobre el que desarrollar la aventura de sus protagonistas, los Macx, a lo largo de tres generaciones. Como hiciera Clifford D. Simak con los Webster en el cl\u00e1sico <em>Ciudad<\/em>, Stross recurre a la historia personal de los miembros de la familia para elaborar una cr\u00f3nica de\u00a0 la evoluci\u00f3n humana, en este caso un salto al infinito que dura apenas un siglo. Manfred, Amber, Sirhan y una pl\u00e9tora de personajes secundarios, con el gato Aineko a la cabeza, juegan su papel en la imparable evoluci\u00f3n de los hechos, aunque es m\u00e1s notable el efecto que el contexto de la singularidad ejerce sobre ellos. Cada uno de los nueve cap\u00edtulos cuenta su propia historia personal, constituy\u00e9ndose a su vez en sumandos que van uniendo detalles a la evoluci\u00f3n transhumana (y finalmente posthumana) que se desarrolla al fondo del escenario. Paralela a la aventura, la intercalada presencia de bloques informativos pone en conocimiento del lector los avances que van teniendo lugar, cap\u00edtulo a cap\u00edtulo, en un Sistema Solar en continua remodelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n que Stross aporta a la teor\u00eda singularitaria defendida por Vernor Vinge y Ray Kurzweil es bastante original y ofrece, por sus numerosas implicaciones, una buena oportunidad para el debate entre los aficionados al subg\u00e9nero <em>hard<\/em>. En <em>Accelerando<\/em>, la conversi\u00f3n de toda la materia \u00fatil en computronio en diferentes \u00f3rbitas alrededor del Sol da paso a la realizaci\u00f3n del fin \u00faltimo de la singularidad, la creaci\u00f3n de un cerebro Matrioska enrocado alrededor de la estrella madre. La latencia y los problemas de ancho de banda derivados de la distancia obligan a esa resultante a permanecer anclada en el centro de su sistema. Stross propone ese punto y la posterior inevitable degradaci\u00f3n como culmen, no s\u00f3lo de la progresi\u00f3n posthumana, sino de toda civilizaci\u00f3n que haya accedido a la singularidad. Semejante conclusi\u00f3n barre, por un lado, con la Paradoja de Fermi, ofreciendo una soluci\u00f3n al misterio de por qu\u00e9 no atisbamos en la actualidad rastros de vida de civilizaciones m\u00e1s avanzadas en el cosmos: la singularidad es un callej\u00f3n sin salida que mantiene a una civilizaci\u00f3n anclada a su estrella de origen, ocult\u00e1ndola, adem\u00e1s, a la vista. Tal conclusi\u00f3n muestra un notable paralelismo con la realidad de nuestros \u00faltimos 30 a\u00f1os, en los que hemos dado la espalda al espacio a favor de la promesa virtual.<\/p>\n<p>Por otra parte, y haci\u00e9ndose eco de las teor\u00edas trasnhumanistas, <em>Accelerando<\/em> niega la necesidad de un Punto Omega tal como lo concibe Frank Tipler, ya que la progresi\u00f3n tecnol\u00f3gica exponencial y el aumento de la capacidad de procesamiento har\u00edan posibles, como se muestra en la novela, la digitalizaci\u00f3n y posterior recreaci\u00f3n de seres humanos sin necesidad de esperar al fin de los tiempos. En ese aspecto, Stross se sirve del concepto sin llegar a profundizar en \u00e9l. No hurga en la herida metaf\u00edsica que la transferencia de la conciencia entre medios, del f\u00edsico al virtual, sirve en bandeja. Al menos no a la manera concienzuda de Greg Egan. Lo que hace Stross es dar por sentada la cuesti\u00f3n, utilizando ese proceso como elemento de configuraci\u00f3n de su universo narrativo, desechando cualquier duda por medio de los hechos y por boca de sus personajes. En un momento de la novela se llega a afirmar que el alma es <em>software<\/em>, y Pierre, el amante de Amber, dice sobre Pamela: \u201cNunca admitir\u00e1 que su identidad es una variable, no una constante\u201d. Las diferencias intr\u00ednsecas entre una resurrecci\u00f3n (revolcado a un cuerpo f\u00edsico de una identidad digital) y una resimulaci\u00f3n (lo mismo pero con personajes del pasado o incluso ficticios, como en <em>Los muertos<\/em> de Jorge Carri\u00f3n) son despachadas sin m\u00e1s como un asunto de competencia jur\u00eddica, no sin cierta sorna.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/accelerando1sted.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"302\" \/>El sentido del humor, de hecho, es muy importante para sacarle todo el jugo a la lectura de esta novela. Si empec\u00e9 este texto aludiendo a su car\u00e1cter actual, a que parece m\u00e1s una obra escrita ahora mismo que hace ya diez a\u00f1os, fue debido sobre todo al otro gran activo de la historia. Insospechadamente, <em>Accelerando<\/em> es, <em>grosso modo<\/em>, una s\u00e1tira econ\u00f3mica. Si un escritor de cf con talento se pusiera a escribir ahora mismo una alegor\u00eda ir\u00f3nica sobre c\u00f3mo est\u00e1 gestionado el mundo actual, no duden de que estar\u00eda escribiendo <em>Accelerando<\/em>. Manfred Macx se presenta de inicio como defensor de una econom\u00eda ag\u00e1lmica, basada en los recursos. Su objetivo es el enriquecimiento ajeno global, una manera de torpedear el sistema mediante el altruismo y la evasi\u00f3n legal de impuestos. Los tres cap\u00edtulos iniciales muestran un campo de batalla econ\u00f3mico en el que el capitalismo es puesto en jaque por medio de mil y una estrategias. Si el lector es consciente de la vertiginosa transformaci\u00f3n del planeta es gracias a los mutables procesos econ\u00f3micos que pasan ante sus ojos. Todos los movimientos, toda la acci\u00f3n existente en esta primera parte tienen un trasfondo econ\u00f3mico. Si hay un grito de agon\u00eda en el proceso de aceleraci\u00f3n no procede de individuo alguno, sino del propio neoliberalismo mientras sufre mil y un procesos de deformaci\u00f3n, mientras es pervertido hasta sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>Stross construye muy bien el contexto tecnol\u00f3gico, los detalles de la globalidad, sociales, culturales y pol\u00edticos, pero muestra a\u00fan m\u00e1s inter\u00e9s por los procesos econ\u00f3micos. En la primera parte, la cantidad de subtramas es apabullante. A trav\u00e9s de ellas logra capturar el <em>zeitgeist<\/em> de las distintas fases de ascenso que va provocando la singularidad, pero son las mutaciones continuas del sistema socioecon\u00f3mico, destilado del capitalismo neoliberal, las que marcan los designios de los personajes. Empresas, capacidad de negociaci\u00f3n, recursos, agentes, derivados financieros\u2026; quiz\u00e1s el progreso de esta singularidad se apoye en la tecnolog\u00eda, pero su avance est\u00e1 marcado principalmente por los procesos econ\u00f3micos. Todas las disputas, individuales o globales, responden a un af\u00e1n econ\u00f3mico. La econom\u00eda no s\u00f3lo rige el mundo, sino tambi\u00e9n la evoluci\u00f3n de la especie. Y seg\u00fan Stross, no s\u00f3lo de la nuestra. La segunda parte de la novela es un recital de originalidad que acent\u00faa la capacidad ir\u00f3nica del relato.<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito en la ciencia ficci\u00f3n sobre primeros contactos, mucho se ha elucubrado acerca de qu\u00e9 nos encontraremos al otro lado, si ex\u00f3ticos BEMs, misteriosos oc\u00e9anos de arquitecturas incomprensibles u otra cosa inimaginable. <em>Accelerando<\/em> ofrece su propia versi\u00f3n, que es, a nadie sorprender\u00e1 a estas alturas, bastante sarc\u00e1stica: IAs travestidas de procesos econ\u00f3micos, colectivos de antiguos programas empresariales autoconscientes, elementos financieros convertidos por obra y arte de la singularidad en seres inteligentes. Carro\u00f1eros finiseculares del siglo singularitario que rebuscan en las ruinas de routers intergal\u00e1cticos. Eso es lo que la primera avanzadilla humana se encuentra cuando sale de su sistema. El primer contacto <em>\u00e0 la<\/em> Stross es una transacci\u00f3n econ\u00f3mica en la que, como si fu\u00e9ramos indios ignorantes, se nos intenta enga\u00f1ar con abalorios y agua de fuego. En las relaciones intergal\u00e1cticas lo que cuenta no es la afabilidad, sino la destreza en el viejo arte de la negociaci\u00f3n. Que lo que nos espera al otro lado no sean mas que herramientas econ\u00f3micas autoconscientes lo hace a\u00fan m\u00e1s duro para los personajes, aunque mucho m\u00e1s divertido para el lector.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/spiderjerusalem.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9473\" title=\"spiderjerusalem\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/spiderjerusalem.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"269\" \/><\/a>Hay m\u00e1s muestras de humor a lo largo de la narraci\u00f3n. Por ejemplo, la continua actitud displicente de Aineko, el irritante gato artificial que acompa\u00f1a a los tres miembros de la familia, o las menciones a Spider Jerusalem y al propio Vinge, pero yo dir\u00eda que su verdadera funci\u00f3n es la de hacer llegar al lector una ingeniosa cr\u00edtica sobre la importancia actual de los factores que rigen la Gran Econom\u00eda, aut\u00e9ntico dios del planeta en este comienzo de siglo XXI, y los efectos que el calado neoliberal puede tener como fuerza deshumanizadora. Stross, en su s\u00e1tira, coloca la b\u00fasqueda de beneficios como motor de la evoluci\u00f3n y elemento definitorio y \u00faltimo de toda civilizaci\u00f3n. Cuando toda especie consciente haya desaparecido, los fantasmas del sistema econ\u00f3mico seguir\u00e1n pele\u00e1ndose entre ellos por las migajas que a\u00fan queden entre las ruinas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los valores conceptuales de la novela, los cuales deber\u00edan volver locos a los fan\u00e1ticos de la \u201cliteratura de ideas\u201d, es obligado hablar del estilo formal, del m\u00e9todo elegido por Stross para hacer llegar al lector este ejercicio de mordacidad tan sumamente <em>hard<\/em>. <em>Accelerando<\/em> est\u00e1 escrita con ese af\u00e1n de complicaci\u00f3n tan caro a la ciencia ficci\u00f3n de la pasada d\u00e9cada. Sacrifica la belleza del lenguaje por su funcionalidad, por la capacidad para mostrar un futuro complicado, a la par <em>cool<\/em> y extra\u00f1o, y por la voluntad de insuflar al modo narrativo el mismo tempo que existe en el argumento. Se puede decir que el \u00e9xito logrado en cuanto a la realizaci\u00f3n de ese paralelismo es may\u00fasculo. La novela se lee al ritmo de un chasqueo r\u00e1pido de dedos, el lector va recorriendo sus p\u00e1ginas como quien, desde el asiento en un tren bala, ve pasar el paisaje tras el cristal a toda velocidad. Para disfrutar de ese efecto, se ha de entrar en el juego y dar por sentados una serie de conceptos, pues se hace algo complicado en un principio entender del todo la propuesta.<\/p>\n<p>Por hacer un s\u00edmil un poco rebuscado, el estilo de Stross viene a ser el del guionista Grant Morrison en el arte del c\u00f3mic. Da muchas cosas por sentadas, repartiendo aqu\u00ed y all\u00e1 frases frescas e ingeniosas pero de una marcada complejidad, y lo hace sin ofrecer asideros narrativos previos al lector. Es un estilo a veces el\u00edptico que busca una complicidad inteligente y que en ocasiones dificulta el pleno entendimiento. En los primeros cap\u00edtulos, hasta que uno le coge el juego, es necesario releer algunas frases. Hay pasajes del libro que no cuentan con una gran claridad, como por ejemplo aquel en el que se narra el ataque de las langostas en el cap\u00edtulo titulado \u201cRouter\u201d. Por otra parte, el car\u00e1cter <em>hard<\/em> del libro tampoco ayuda. Quien quiera seguir adelante habr\u00e1 de dar por sentada cierta terminolog\u00eda, como por ejemplo los vectores de estado, las realidades anidadas, los sistemas basados en conocimiento y algunos neologismos m\u00e1s complejos, adem\u00e1s de un sistema de marcaci\u00f3n temporal en segundos que invita a realizar c\u00e1lculos mentales.<\/p>\n<p>No es este un libro para profanos, sino para aut\u00e9nticos expertos del subg\u00e9nero. Se trata, por ello, de una de esas obras sobre las que se puede colocar el cartel de \u201cno exportable\u201d, no apta para quien carezca de ciertas claves conocidas por los aficionados. El seguidor de la ciencia ficci\u00f3n m\u00e1s nuclear, sin embargo, se va a encontrar de lleno con una de las obras m\u00e1s rese\u00f1ables de estos \u00faltimos a\u00f1os, generosa en conceptos e imaginaci\u00f3n, inteligentemente cr\u00edtica y cuyo car\u00e1cter actual est\u00e1 fuera de toda duda. Su \u00fanico defecto se encuentra en la muy insatisfactoria conclusi\u00f3n. El \u00faltimo cuento\/cap\u00edtulo, titulado \u201cSuperviviente\u201d, es francamente decepcionante, un cuerpo extra\u00f1o, forzado y sin contenido si lo comparamos con la gran calidad que exhiben los ocho anteriores. Sin ser crucial, pues lo importante ya estaba dicho, es un cierre que da una cierta sensaci\u00f3n de rara artificiosidad, de impostura.<\/p>\n<p>Atendiendo a la enorme calidad con la que cuentan los ocho relatos restantes, este libro supone una nueva bofetada en plena cara para aquellos que, apocal\u00edpticamente y de manera alevosa, anuncian la muerte de la ciencia ficci\u00f3n desde hace lustros. Ya no es s\u00f3lo que baste alzar la cabeza m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del g\u00e9nero para cerciorarse de que la ciencia ficci\u00f3n ha triunfado y est\u00e1 m\u00e1s viva que nunca (echen un vistazo a las baldas de literatura general en las librer\u00edas, no hace falta profundizar m\u00e1s), es que si se hace un an\u00e1lisis intramuros se puede comprobar, siendo m\u00ednimamente imparcial, que esta \u00faltima d\u00e9cada ha arrojado obras extraordinarias (<em>Luz<\/em>, <em>La estaci\u00f3n de la Calle Perdido<\/em>, <em>Accelerando<\/em>, <em>La chica mec\u00e1nica<\/em>, <em>Mundo espejo<\/em>, <em>El \u00faltimo d\u00eda de la guerra<\/em> y alguna m\u00e1s), en mayor n\u00famero que las que se dieron en el penoso per\u00edodo de los 90, y que muchos de los nuevos grandes nombres de la actualidad, autores como Mieville, McAuley o Stross, siguen cumpliendo con la tradici\u00f3n de incluir elementos de cr\u00edtica social en sus obras con un criterio excelente. <em>Accelerando<\/em> es otro golpe en la mesa, una demostraci\u00f3n m\u00e1s de que la ciencia ficci\u00f3n goza de una salud excelente.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>Santiago L. Moreno es responsable de<\/em> <a title=\"Literatura en los talones\" href=\"http:\/\/literaturaenlostalones.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Literatura en los talones<\/a><em>, un blog dedicado especialmente a la cr\u00edtica literaria, en su mayor parte de ciencia ficci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extensa reflexi\u00f3n sobre una de las mejores novelas de ciencia ficci\u00f3n que se ha escrito en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1436,23,1272,974,1437,1943,288],"class_list":["post-9471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-accelerando","tag-bruce-sterling","tag-charles-stross","tag-cismatrix","tag-singularidad","tag-spider-jerusalem","tag-vernor-vinge"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9471"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9484,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9471\/revisions\/9484"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}