{"id":966,"date":"2009-04-10T06:30:48","date_gmt":"2009-04-10T05:30:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=966"},"modified":"2009-04-03T13:16:38","modified_gmt":"2009-04-03T12:16:38","slug":"porvenir-de-iban-zaldua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=966","title":{"rendered":"Porvenir, de Iban Zaldua"},"content":{"rendered":"<p><em>Porvenir<\/em> de Iban Zaldua es uno de esos libros que pueden poner como ejemplo aquellos que defienden que la ciencia ficci&oacute;n ha conseguido plenamente su integraci&oacute;n en el panorama narrativo actual. Son diecisiete relatos escritos por un autor que no se ha criado en el fandom pero que conoce el g&eacute;nero &ndash;hay una referencia expl&iacute;cita a Joe Haldeman y <em>El enga&ntilde;o Hemingway<\/em>&ndash;, aunque es m&aacute;s que evidente que el fandom no le conoce a &eacute;l. Un libro que ha sido publicado por una editorial, Lengua de Trapo, abierta a la narrativa fant&aacute;stica pero sin encuadrarla en ninguna colecci&oacute;n espec&iacute;fica. Y, adem&aacute;s, ganador del Premio Euskadi de Literatura 2006.<\/p>\n<p>Zaldua es el ejemplo perfecto de esta cacareada normalizaci&oacute;n. En estos relatos hay de todo, escenas costumbristas o de realismo, digamos, cotidiano, fantas&iacute;a, terror y ciencia ficci&oacute;n. Al menos doce relatos pueden clasificarse dentro del fant&aacute;stico y, casi todos, rozan o dan lleno en la tem&aacute;tica y parafernalias habituales de la ciencia ficci&oacute;n. Y, sin embargo, y esto es lo m&aacute;s interesante, no hay chirridos en la uni&oacute;n entre unos cuentos y otros, todos resultan de una naturalidad pasmosa. Leemos un relato sobre una pareja que se acaba de separar y acto seguido otro sobre un viaje en el tiempo, y no tenemos en ning&uacute;n momento sensaci&oacute;n de extra&ntilde;eza, m&aacute;s bien lo contrario, sentimos que todas las piezas del puzzle encajan a la perfecci&oacute;n y que ning&uacute;n cuento sobra o est&aacute; de m&aacute;s. Parte del secreto viene de la forma de narrar de Zaldua, llena de frescura y desparpajo. Estamos ante uno de esos autores que posee una voz propia y que consigue dar vida a sus criaturas de ficci&oacute;n con apenas un par de l&iacute;neas. Quiz&aacute; el gran tal&oacute;n de Aquiles de esta antolog&iacute;a sea, parad&oacute;jicamente, lo que ahora es su mayor virtud. Esa cotidianidad, esa naturalidad se consigue, principalmente, porque casi todos los relatos est&aacute;n muy anclados a un tiempo y un espacio muy concretos, el Pa&iacute;s Vasco de principios del siglo XXI. Ahora suenan llenos de verdad pero, es posible que de aqu&iacute; a diez a&ntilde;os se conviertan en algo incomprensible, una vez que desaparezcan muchos de los escenarios que se describen en este volumen.<\/p>\n<p>Y, con todo, que nos quiten lo bailao, porque, como ya he comentado, una gran parte del inter&eacute;s de este librito viene, precisamente, de que parece haber arrancado cachitos de realidad sacados del d&iacute;a a d&iacute;a de cualquiera de nosotros, se viva o no en el Pa&iacute;s Vasco &ndash;a la larga, y como demuestran estas historias, no es muy diferente de cualquier otra comunidad aut&oacute;noma espa&ntilde;ola&ndash;. Simplemente por poder leer en uno de los cuentos que el protagonista compra un Ampliador de Habitaciones Tetradimensional marca Fagor en un Media-Markt, ya merece la pena hacerse con el libro.<\/p>\n<p>Los cuentos de <em>Porvenir <\/em>son extremadamente breves, en algunos casos apenas un par de p&aacute;ginas &ndash;uno de ellos, de hecho, ha sido utilizado como texto de contraportada&ndash;, pero, excepto en un par de ocasiones, no caen dentro del campo del microrrelato. Recuerdan un tanto a la obra de autores como Sheckley y Brown y, al igual que ellos, Zaldua posee un sentido del humor corrosivo, a la vez que suave, aunque sin caer nunca en la s&aacute;tira.<\/p>\n<p>Mucho se podr&iacute;a decir de estos relatos, pero hay dos detalles que, personalmente, destacar&iacute;a. En primer lugar, la obsesi&oacute;n del autor con los viajes temporales, ya sea mediante mecanismo m&aacute;gicos o cient&iacute;ficos &ndash;en ambos casos una excusa para lograr sus fines como narrador&ndash;. Los personajes de Zaldua intentan viajar al pasado para cambiar alg&uacute;n elemento de sus vidas, cuentos como &ldquo;La cosa no tiene remedio&rdquo;, &ldquo;Lo &uacute;nico que cambia&rdquo;, &ldquo;La soluci&oacute;n al problema de la vivienda&rdquo;, o &ldquo;El Doctor Iriarte&rdquo; van en esta l&iacute;nea. Otros como &ldquo;Rostro&rdquo; son un peculiar viaje al pasado al rev&eacute;s, un intento de conseguir huir al destino controlando el futuro. Y, sin embargo, en casi todos los casos, los intentos de enderezar el pasado, de controlar el hilo de nuestras vidas, est&aacute;n condenados al fracaso. Zaldua, como buen humorista, esconde un pesimista feroz. Juega con paradojas temporales archiconocidas para cualquier lector del g&eacute;nero pero no con la intenci&oacute;n de asombrar sino utiliz&aacute;ndolas como una luz que ilumina una verdad, para el autor inamovible, las cosas no solo van mal si no que pueden ir a peor y es imposible cambiarlas.<\/p>\n<p>En este sentido enlaza con la otra gran tem&aacute;tica del libro: el terrorismo de ETA. Puede resultar inevitable viniendo de un autor vasco, pero la forma que tiene Zaldua de criticar a la banda y su entorno es m&aacute;s que refrescante aunque, a al larga, un tanto triste. Muchos relatos est&aacute;n protagonizados por etarras o gente de su entorno. Zaldua no demoniza; los presenta, generalmente, como gente m&aacute;s que normal, iguales a cualquiera de nosotros. Cotidianos, una vez m&aacute;s, pero para los cuales lo cotidiano es la muerte. Hasta tal punto que en un cuento como &ldquo;Viaje de verano&rdquo; podemos vivir la paradoja de que todo &eacute;l trate sobre la preparaci&oacute;n de un atentado y en sus dos p&aacute;ginas y media s&oacute;lo quede reflejado este hecho en una l&iacute;nea; el resto es la descripci&oacute;n de un viaje en coche protagonizado por una pareja normal y corriente, con una conversaci&oacute;n tan rutinaria e insulsa como la de cualquiera de nosotros. Esto, personalmente, me provoca m&aacute;s escalofr&iacute;os y me resulta m&aacute;s revelador que si me hubiesen pintado a ese comando como un par de monstruos anormales y psic&oacute;patas.<\/p>\n<p>Como dec&iacute;a, la tragedia vasca es pintada por Zaldua como algo inevitable e imposible de parar, entroncando con su obsesi&oacute;n por los viajes en el tiempo y su inutilidad para cambiar el pasado. &ldquo;El Doctor Iriarte&rdquo; &ndash;un cuento no muy brillante, todo hay que decirlo&ndash; es el m&aacute;s expl&iacute;cito al respecto, al presentarnos a un cient&iacute;fico que viaja en el tiempo para evitar el nacimiento de ETA. y, &iexcl;c&oacute;mo no!, se ve inmerso en una paradoja temporal que le destruye y, a la vez, hace in&uacute;tiles sus esfuerzos.<\/p>\n<p>&ldquo;La Mancha&rdquo;, un cuento de fantasmas, es una met&aacute;fora meridiana del llamado conflicto vasco. Narra la vieja leyenda urbana de la chica de la curva: aquella que recogemos, nos avisa que tengamos cuidado y luego desaparece. En este caso, los protagonistas son una pareja en crisis que recoge el fantasma de una madre muerta cuando ha ido a visitar a un hijo preso en la c&aacute;rcel de Herrera de la Mancha &ndash;una parte importante de la mitolog&iacute;a que el nacionalismo ha elaborado alrededor de los presos de ETA&ndash;. Sin embargo, y aqu&iacute; est&aacute; la novedad, una vez hecho el aviso, el fantasma no desaparece: se convierte en un ser cada vez m&aacute;s absurdo y remoto, farfulla incoherencias, no se la entiende, no se explica y, al final, la pareja, harta y aburrida, la abandona a su suerte en un pueblo cerca de Ruidera. Quien quiera leer entre l&iacute;neas que lo haga, personalmente tengo claro por d&oacute;nde va la intenci&oacute;n del autor.<\/p>\n<p>M&aacute;s claro a&uacute;n es &ldquo;Lo &uacute;nico que cambia&rdquo;, una de las mejores piezas del libro. De nuevo nos presenta al entorno de ETA: la madre de una presa de la banda perteneciente a Gestoras y el mundo abertzale. Alguien a quien la lucha armada le viene m&aacute;s que grande, que vive tiranizada por el amor incondicional a una hija que, probablemente, no se lo merece. Pero un ser humano que a&ntilde;ora una vida que pudo haber tenido, una vida sin visitas a la c&aacute;rcel, sin muertes ni cr&iacute;menes, basada en chocolates a media tarde con las amigas y viajes veraniegos al Mediterr&aacute;neo, en vez de manifestaciones por el acercamiento y la elaboraci&oacute;n de carteles de presos. Y, sin embargo, &ldquo;Lo &uacute;nico que cambia&rdquo; es el cuento m&aacute;s positivo del libro, el &uacute;nico en que hay un atisbo de esperanza, una forma de conseguir romper la espiral de violencia y absurdo en la que se ha embarcado una sociedad entera. El hecho de que la redenci&oacute;n sea a trav&eacute;s de la literatura es un bello homenaje de Zaldua a su oficio y a la pasi&oacute;n de cualquier lector, pero que la salvaci&oacute;n s&oacute;lo sea posible mediante un recurso fant&aacute;stico y a t&iacute;tulo individual no deja de tener su poso de amargura.<\/p>\n<p>Merece la pena leer a Zaldua. Tiene una voz que resulta nueva y a la vez conocida, presenta viejos temas de ciencia ficci&oacute;n con ropajes nuevos y atractivos, pero, sobre todo, es capaz en &ldquo;Porvenir&rdquo; &ndash;el cuento que da t&iacute;tulo al libro, una joya&ndash;, de plantear una sociedad futura entera, con sus contradicciones, maravillas y espantos en tan s&oacute;lo dos p&aacute;ginas, y eso &uacute;nicamente est&aacute; al alcance de los grandes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porvenir de Iban Zaldua es uno de esos libros que pueden poner como ejemplo aquellos que defienden que la ciencia ficci&oacute;n ha conseguido plenamente su integraci&oacute;n en el panorama narrativo actual. 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