{"id":2676,"date":"2009-11-02T06:30:28","date_gmt":"2009-11-02T04:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2676"},"modified":"2009-11-02T11:28:54","modified_gmt":"2009-11-02T09:28:54","slug":"lo-que-debo-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=2676","title":{"rendered":"Lo que debo hacer"},"content":{"rendered":"<p>Lo eleg&iacute; por ser el &aacute;rbol m&aacute;s alto y apartado de la colina situada al este de mi caba&ntilde;a. Cada ma&ntilde;ana, con el cuenco de leche caliente en la mano, sal&iacute;a y ve&iacute;a como el sol iluminaba mi &aacute;rbol momentos antes de que llegase el amanecer al valle.<\/p>\n<p>Entre sus ra&iacute;ces enterr&eacute; cada uno de mis cinco hijos que ya nacieron muertos. El d&iacute;a que mi mujer se acost&oacute; con Otto, degoll&eacute; a los dos y los enterr&eacute; all&iacute;. Cuando vinieron a preguntarme si sab&iacute;a d&oacute;nde estaban, afirm&eacute; con tristeza que se hab&iacute;an marchado juntos por siempre. Ten&iacute;a la mirada perdida y observaba la colina. Todos me dieron el p&eacute;same.<\/p>\n<p>Mi vecino amenaz&oacute; con robarme parte de mis tierras, atraves&eacute; sus tripas con el rastrillo y viol&eacute; y mat&eacute; su mujer. Fue una noche de lluvia y viento en la que las nubes corr&iacute;an entre las monta&ntilde;as como si huyesen de los demonios del norte. La lluvia bendijo mi acci&oacute;n y no ces&oacute; en d&iacute;as, algunas casas se hundieron bajo el peso del agua; la m&iacute;a, fuerte y protegida por los dioses, aguant&oacute;.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os no trajeron m&aacute;s alegr&iacute;as, s&oacute;lo pesar y nostalgia. La repetitiva acci&oacute;n de mirar arriba cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; miras? &ndash;pregunt&oacute; la joven que me dieron unos familiares cuando mi salud merm&oacute;.<\/p>\n<p>-El lugar en que acabaremos &ndash;contest&eacute;. El viento movi&oacute; las ramas del &aacute;rbol como si dijesen &ldquo;Ven, ven&rdquo;. Ella, por supuesto, no me entendi&oacute;. Ser&iacute;a mi pen&uacute;ltima v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Cuando subimos junto al &aacute;rbol, lo hicimos igual que los j&oacute;venes, con cesta y una manta en la que sentarnos. Cada a&ntilde;o me costaba m&aacute;s subir. Comimos fruta y bebimos leche mientras dejaba que hablase todo lo que le apeteciese. Cuando yo muriese volver&iacute;a a casa, donde estaba prometida a un hombre, dec&iacute;a. S&oacute;lo call&oacute; cuando el veneno la durmi&oacute;, cayendo sobre m&iacute;, con la cabeza en mi pierna. Abr&iacute; su garganta con una peque&ntilde;a y afilada piedra que utilizaba para arrancar la piel de los animales.<\/p>\n<p>Acarici&eacute; su frente mientras su respiraci&oacute;n se ralentizaba para terminar por desaparecer.<\/p>\n<p>Creo que lleg&oacute; a quererme como una hija lo hace a su padre. Lamento no haber aprendido a amar a los dem&aacute;s, fue culpa de mis padres, ojal&aacute; los hubiese podido enterrar con los dem&aacute;s<\/p>\n<p>Ahora que mis manos no sirven para nada, que me quedan pocos amaneceres por observar, tengo que subir. No morir&eacute; entre lamentos, agonizando y defec&aacute;ndome encima. Cumplir&eacute; mi deber con los dioses como lo hice siempre. Subir&eacute; la colina y me ahorcar&eacute; en una rama orientada al oeste, desde la que pueda ver todo el valle.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s ma&ntilde;ana, cuando est&eacute; colgando del &aacute;rbol, disfrutando mis &uacute;ltimas bocanadas de aire, me vea en la caba&ntilde;a, con el cuenco de leche, esperando el amanecer.<span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo eleg&iacute; por ser el &aacute;rbol m&aacute;s alto y apartado de la colina situada al este de mi caba&ntilde;a. 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