{"id":4643,"date":"2010-05-14T06:30:36","date_gmt":"2010-05-14T04:30:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4643"},"modified":"2010-05-14T07:36:05","modified_gmt":"2010-05-14T05:36:05","slug":"fin-david-monteagudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=4643","title":{"rendered":"Fin, David Monteagudo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/NACA162.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"330\" \/>Rese\u00f1ar un libro con cierto retraso ofrece la posibilidad de confrontar las propias opiniones con aquellas que sobre \u00e9l se han ido vertiendo con anterioridad. De <em>Fin<\/em>, la novela de David Monteagudo, se ha dicho, por ejemplo, que compone una extra\u00f1a mezcla de g\u00e9nero fant\u00e1stico y realismo, una apreciaci\u00f3n m\u00e1s que curiosa. Lo extra\u00f1o de una mixtura semejante quiz\u00e1 se encuentre en los ojos del rese\u00f1ador, a quien probablemente lo que le sorprende es la posibilidad de que una narraci\u00f3n de origen fant\u00e1stico cuente con tratamientos y profundidades que est\u00e9n a la altura de cualquier novela realista. Y sin embargo, existen incluso subg\u00e9neros edificados enteramente sobre uniones semejantes, por ejemplo el realismo m\u00e1gico, que desde su propia definici\u00f3n se declara, ya de antemano, culpable.<\/p>\n<p>Se han buscado tambi\u00e9n referentes directos, y hasta parecidos razonables con algunas obras de otros escritores. Confieso que, gran admirador de Cormac McCarthy como soy, no veo puntos de encuentro entre \u00e9ste y la obra de Monteagudo m\u00e1s all\u00e1 de su car\u00e1cter post apocal\u00edptico y su argumento itinerante, caracter\u00edsticas por otra parte repetidas no s\u00f3lo en <em>La carretera<\/em>, que parece ser la \u00fanica novela escrita por McCarthy reivindicable ahora mismo, sino en otra docena de novelas de ciencia ficci\u00f3n a las que nadie menciona. Es cierto que hay descripciones de lo agreste tremendamente potentes, pero no hace falta recurrir al norteamericano para aparentar semejanzas, menos a\u00fan por cuestiones de moda. Se ha citado tambi\u00e9n a <em>La piel fr\u00eda<\/em>, la excelsa novela de Albert S\u00e1nchez Pi\u00f1ol con la que <em>Fin <\/em>puede que comparta circunstancias (un inesperado \u00e9xito aut\u00f3ctono -esto es, espa\u00f1ol- elaborado a partir de un vigoroso elemento fant\u00e1stico), pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, no existe paridad ni en tem\u00e1tica ni en maneras.<\/p>\n<p>S\u00ed coincido, sin embargo, con una propuesta de similitud que ha sido mayoritaria. <em>El Jarama<\/em>, la obra con la que Rafael S\u00e1nchez Ferlosio gan\u00f3 el premio Nadal en 1955, es una referencia que, esta vez s\u00ed, tengo que reconocer pesante en Fin, intensamente en sus primeras p\u00e1ginas, y de forma m\u00e1s diluida en las siguientes. En menor medida, por el papel protag\u00f3nico de la Naturaleza, tan presente que resulta ominosa, pero principalmente por su argumento y tem\u00e1tica. Aunque la novela de Monteagudo aborda el post apocal\u00edptico inmediato, aunque la utilizaci\u00f3n de presupuestos fant\u00e1sticos pudiera condicionarla como literatura de g\u00e9nero, es el elemento realista el que aporta el car\u00e1cter m\u00e1s literario. \u00c9ste, sin duda, parte de la cohabitaci\u00f3n entre el retrato generacional y el estudio psicol\u00f3gico de sus personajes. Fin, sin llegar a instituirse del todo en novela social, como lo es la de Ferlosio, s\u00ed utiliza algunas de sus premisas formales, como por ejemplo el protagonismo colectivo, la narraci\u00f3n alterna en tercera persona y un predominio del di\u00e1logo sobre la descripci\u00f3n, elementos todos caracter\u00edsticos de gran parte de la narrativa espa\u00f1ola de los a\u00f1os 50.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/monteagudo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4644\" title=\"monteagudo\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/monteagudo.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/monteagudo.jpg 200w, https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/monteagudo-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Reconozco, por tanto, la influencia que <em>El Jarama<\/em> ha podido ejercer en la escritura de <em>Fin<\/em>, y me arriesgo adem\u00e1s a presentar una referencia de propio cu\u00f1o, la cual, me temo, no va a ser muy literaria. Porque si he de echar mano de un s\u00edmil v\u00e1lido, que sirva de pista a los posibles lectores sobre qu\u00e9 encontrar\u00e1n en este libro, no tengo m\u00e1s remedio que recurrir al medio televisivo. Si est\u00e1n pensando que eso va en detrimento de la parte literaria, olv\u00eddenlo. Las bondades de <em>Fin<\/em> en ese aspecto son muchas y diversas, pero el hecho diferenciador, el sello distintivo de la novela, dimana de la construcci\u00f3n narrativa, del bien trabajado suspense, de la intriga construida en torno a un misterio de proporciones gigantescas pero conformado por misterios m\u00e1s peque\u00f1os, por un conjunto de enigm\u00e1ticas sub-tramas cuya engarzada continuidad invita a una lectura convulsa, fuente de adicci\u00f3n inmediata. Una caracter\u00edstica perfectamente v\u00e1lida para definir tambi\u00e9n, y he aqu\u00ed la referencia que propongo, la serie televisiva <em>Perdidos<\/em>, el hito de la nueva narraci\u00f3n cat\u00f3dica del siglo XXI. Una coincidencia que prueba, una vez m\u00e1s, que la posmodernidad no s\u00f3lo ha logrado conectar g\u00e9neros, sino tambi\u00e9n medios, intercambiando influencias y maneras creativas.<\/p>\n<p>Volviendo a la novela, sorprende la habilidad con la que Monteagudo se bate tanto en el terreno conceptual como en el narrativo. Sutilmente, suma peque\u00f1os cap\u00edtulos narrativos, escenas y di\u00e1logos concretos con los que va hilvanando ambas tramas, la psicol\u00f3gica y la fant\u00e1stica, colocando siempre el acento en lo extra\u00f1o. Antes de que el elemento de g\u00e9nero se imponga, es decir, bastantes p\u00e1ginas despu\u00e9s del misterioso parpadeo nocturno que a\u00edsla a los protagonistas, Fin transcurre por derroteros realistas, aunque envueltos en una atm\u00f3sfera misteriosa y desasosegante. En un principio, la narraci\u00f3n parece apuntar hacia la novela generacional. El reencuentro del grupo de amigos, 25 a\u00f1os despu\u00e9s del hecho conmemorado, cuenta con detalles suficientes para ganarse tal consideraci\u00f3n. Pleno de di\u00e1logos, con una marcada personalidad aut\u00f3ctona aunque alejada \u00a0del costumbrismo, el texto hace un recorrido sutil por muchos de los tics culturales y el modo de vida de los cuarentones modernos, esa nueva burgues\u00eda enganchada a sus caros juguetes tecnol\u00f3gicos y en perpetua adaptaci\u00f3n a la nueva cultura de valores globalizada. Indicios y s\u00edntomas del estado del bienestar tan identificables como los tel\u00e9fonos m\u00f3viles de \u00faltima generaci\u00f3n, los enormes autom\u00f3viles 4&#215;4, el manejo de Internet o las nuevas fobias sociales nacidas de la inmigraci\u00f3n hacen acto de presencia en los hechos y conversaciones protagonizados por el grupo de amigos. Por reconocimiento, la identificaci\u00f3n del lector es inmediata.<\/p>\n<p>El muestreo sociocultural que configuran los personajes no s\u00f3lo tiene valor por s\u00ed mismo, sino que adem\u00e1s ejerce su propio papel como potenciador de la intriga, la cual conforma, junto con el tapiz psicol\u00f3gico, el n\u00facleo de esta obra. El grupo de antiguos amigos ha cambiado, no son los mismos de anta\u00f1o, y Monteagudo sabe reflejarlo en la narraci\u00f3n con destreza. Las peque\u00f1as divergencias de entonces, potenciadas por el paso del tiempo, esos peque\u00f1os o grandes cambios ejercidos por la vida sobre sus antiguas personalidades, est\u00e1n muy presentes, y el autor sabe evidenciarlos con sutilidad, en comentarios jocosos intercambiados por algunos personajes en busca de una complicidad que ya no tiene lugar, en discusiones pol\u00edticas expresadas en un tono quiz\u00e1s demasiado elevado&#8230; Este comienzo de novela, en todo caso, no s\u00f3lo retrotrae a <em>El Jarama<\/em>, sino tambi\u00e9n a todos sus allegados generacionales, que son muchos y de diferentes medios, como, por ejemplo, la obra de teatro <em>Los 80 son nuestros<\/em>, de Ana Diosdado, o la pel\u00edcula de Lawrence Kasdan titulada <em>Reencuentro<\/em>.<\/p>\n<p>El elemento realista, pues, marca la pauta desde el principio, pero es m\u00e1s adelante, tras la aparici\u00f3n del elemento fant\u00e1stico, cuando multiplica su rendimiento narrativo. Un suceso inexplicable transforma el relato del reencuentro en una historia de supervivencia y da el pistoletazo de salida a los enfrentamientos dial\u00e9cticos y a las revanchas personales que alimentan a la narraci\u00f3n. Monteagudo logra con su desarrollo retratar a una generaci\u00f3n, la que se halla en estos momentos en la cuarentena, educada en valores a\u00f1ejos y, sin embargo, obligada a adaptarse a los bruscos cambios sociales y morales dimanados de la democracia y la globalizaci\u00f3n. Del machista intolerante con la homosexualidad al homosexual que se niega a \u201csalir del armario\u201d o a la mujer reivindicativa pero insegura; distintos aspectos de esta generaci\u00f3n intermedia son puestos a prueba por las excepcionales circunstancias del fin del mundo.<\/p>\n<p>El elemento de ciencia ficci\u00f3n ejerce s\u00f3lo de disparador, ni siquiera se ofrecen pistas de su naturaleza, y sin embargo son sus consecuencias las que dan origen a la trama. Su importancia es por tanto crucial, ya que sin \u00e9l tampoco habr\u00eda novela de caracteres. Si bien la falta de explicaci\u00f3n y la naturaleza sencilla del fen\u00f3meno lo colocan cerca del What if? (\u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si todas las personas desaparecieran misteriosamente de la faz de la Tierra?), los hechos posteriores apuntan hacia un representante cl\u00e1sico de la ciencia ficci\u00f3n: la supervivencia de unos cuantos tras el fin de la Humanidad. Ese hecho extra\u00f1o act\u00faa, adem\u00e1s, como potenciador del omnipresente halo terror\u00edfico, que pasa a impregnar la atm\u00f3sfera de la narraci\u00f3n en el entorno que menos le favorece, al descubierto y a plena luz del d\u00eda, con notable \u00e9xito. La presencia casi fantasmal de un oscuro personaje rebequianamente ausente, el Profeta, el amigo al que hace 25 a\u00f1os gastaron todos una terrible broma que ahora se niegan a relatar, se cohesiona con esa suerte de reseteo nocturno con el que la Naturaleza parece haber extirpado de la faz de la Tierra al resto de la Humanidad, ejerciendo en el lector un efecto de desasosiego que se va acrecentando tras una sucesi\u00f3n de momentos narrativos extraordinariamente detallados.<\/p>\n<p>Persiguiendo una explicaci\u00f3n para el fin de la Humanidad, los personajes se han de enfrentar a su propio fin, pero especialmente a sus recuerdos y a las nuevas respuestas que estos provocan bajo sus personalidades adultas. Los remordimientos, la broma perpetrada al Profeta y el fin del mundo, tres elementos aleados en perfecta uni\u00f3n, constituyen el motor de lo terror\u00edfico, pero es el escenario diurno, esa Naturaleza opresiva tan bien descrita, el que produce el efecto numinoso en la narraci\u00f3n. Monteagudo acompa\u00f1a los di\u00e1logos con descripciones del paisaje siempre di\u00e1fanas, carentes de emotividad, afilando as\u00ed el tono de extra\u00f1amiento general. El ritmo no decae en ning\u00fan momento, y es llevado en volandas por un suspense narrativo tan intenso que logra que la novela se convierta en un absorbente pasap\u00e1ginas.<\/p>\n<p>La peripecia externa de los personajes est\u00e1 tan bien desarrollada como su car\u00e1cter interno. Si la fusi\u00f3n de amenazas constituye el \u00e9mbolo de empuje de los acontecimientos, el desarrollo de \u00e9stos, especialmente el enfrentamiento con una Naturaleza no sojuzgada por los humanos, aporta a la lectura tanto o m\u00e1s desasosiego que las causas. El \u00fanico momento en el que la pluma del escritor parece vacilar es, precisamente, en el primer encuentro con un peligro invisible, una ocasi\u00f3n innecesariamente estirada en la que el estilo de Enid Blyton parece reencarnarse en el texto, a\u00f1adiendo demasiadas puertas a la inspecci\u00f3n rutinaria de una casa en el monte. Con esa salvedad, el resto de cap\u00edtulos narrativos son memorables, especialmente aqu\u00e9l en el que se desarrolla la progresiva transformaci\u00f3n de un par de inocentes galgos en una jaur\u00eda pavorosa, una imagen escalofriante conducida con gran destreza.<\/p>\n<p>En lo meramente formal, cabe se\u00f1alar alg\u00fan hecho insatisfactorio, como esa reiteraci\u00f3n cansina del \u201cdice\u201d, m\u00e1s propia de otras lenguas, y alguna equivocaci\u00f3n puntual con los nombres de los personajes, algo m\u00e1s habitual de lo deseable en algunas obras de protagonismo coral (por retomar la novela social, recuerden al cerillero de La colmena), pero tambi\u00e9n hay que mencionar alg\u00fan acertado intento de originalidad, como esos primeros p\u00e1rrafos en tiempo pasado que introducen al lector directamente en la historia, escrita a partir de entonces en tiempo presente, como si de un \u201cerase una vez\u201d inicial se tratase. Lo cierto es que Monteagudo maneja bien los principales componentes de la narraci\u00f3n: personajes, ritmo, suspense y trama, de tal manera que, para cuando se quiere dar cuenta, el lector ya se ha plantado en la \u00faltima p\u00e1gina. El cierre de la historia, que algunos han declarado imperfecto, es, para mi gusto, redondo. Quiz\u00e1 no desvele demasiado del gran misterio, una obligaci\u00f3n que quiz\u00e1s pertenezca m\u00e1s al deseo del lector que a la norma literaria, pero completa la trama interna mediante el aporte de una imagen magn\u00edfica.<\/p>\n<p>Tras su lectura, no cabe sino afirmar que <em>Fin<\/em>, el estreno literario de David Monteagudo, es una novela magn\u00edfica; una novela, no tengan duda, de ciencia ficci\u00f3n. De su apasionante lectura se puede extraer, adem\u00e1s de la consabida satisfacci\u00f3n literaria, la conclusi\u00f3n de que la normalizaci\u00f3n del g\u00e9nero, su integraci\u00f3n en el mercado general, ha revertido, tal y como se esperaba, en buena calidad y mayor diversidad. Su \u00e9xito de ventas (debe de ir ya por la s\u00e9ptima edici\u00f3n aut\u00e9ntica, ha sido vendida a otros idiomas y sus derechos para el cine han sido adquiridos por Alejandro Amen\u00e1bar) es una prueba m\u00e1s de que s\u00ed hay sitio para los libros de ciencia ficci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras habituales del g\u00e9nero. S\u00f3lo hay que ser m\u00e1s exigente con la calidad literaria y menos nacionalista. Es una l\u00e1stima que algunos de los nombres que cabr\u00eda esperar no est\u00e9n ah\u00ed. Escritores como Monteagudo, Pi\u00f1ol o Somoza est\u00e1n aprovechando la realidad de un mercado abierto. La ciencia ficci\u00f3n, allende nuestras fronteras y dentro de ellas, ha llegado a la meta. Ah\u00ed est\u00e1, y esperemos que ah\u00ed contin\u00fae, dando frutos como <em>Fin<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis exhaustivo obra que, con sus particularidades, supone un jal\u00f3n en la literatura del g\u00e9nero en castellano.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[36,189,867,1088,874,700,1087,912,1089,1090],"class_list":["post-4643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-albert-sanchez-pinol","tag-cormac-mccarthy","tag-david-monteagudo","tag-el-jarama","tag-fin","tag-la-carretera","tag-la-piel-fria","tag-lawrence-kasdan","tag-rafael-sanchez-ferlosio","tag-reencuentro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4643"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4643\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4684,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4643\/revisions\/4684"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}