{"id":8888,"date":"2011-12-14T06:30:07","date_gmt":"2011-12-14T04:30:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8888"},"modified":"2011-12-14T07:42:11","modified_gmt":"2011-12-14T05:42:11","slug":"juan-carlos-planells-1950-2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/?p=8888","title":{"rendered":"Juan Carlos Planells (1950-2011)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/planells.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8889\" title=\"planells\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/planells.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"249\" \/><\/a>El pasado 3 de diciembre falleci\u00f3 el escritor, cr\u00edtico y corrector Juan Carlos Planells. Ten\u00eda sesenta y un a\u00f1os, y un ictus cerebral se lo llev\u00f3 por delante. A juzgar por la fecha en que fue enterrado (cuatro d\u00edas despu\u00e9s del \u00f3bito), cabe suponer que muri\u00f3 solo. Es este un hecho relevante, ya que muchos aspectos de la vida (y, suponemos, muerte) de Juan Carlos transcurrieron en soledad. Pese a que le costaba abrirse a los dem\u00e1s (creo que todos lo recordaremos con esa sempiterna media sonrisa entre t\u00edmida y socarrona) y nuestra relaci\u00f3n era m\u00e1s cordial que amistosa (sensaci\u00f3n, supongo, que compartir\u00e1n los aficionados que tuvieron m\u00e1s trato con \u00e9l), uno no deja de tener la impresi\u00f3n de que sus \u00faltimos a\u00f1os fueron tristes y solitarios, en parte por los avatares de la vida, y en parte por elecci\u00f3n. Manten\u00edamos un contacto espor\u00e1dico, y meramente epistolar, fruto de la simpat\u00eda mutua que nos profes\u00e1bamos de los tiempos en que trabaj\u00e9 en la editorial Gigamesh y, antes, en que ambos colabor\u00e1bamos con sus revistas, primero a las \u00f3rdenes de Alejo Cuervo y despu\u00e9s a las de Juli\u00e1n D\u00edez.<\/p>\n<p>Nuestro \u00faltimo intercambio de mensajes se produjo hace algo m\u00e1s de dos a\u00f1os, entre junio y septiembre de 2009. Me comentaba que apenas le quedaban clientes, ya que algunas editoriales lo hab\u00edan catalogado como persona \u00abpoco fiable\u00bb. Le facilit\u00e9 los datos de toda mi agenda de contactos, con indicaci\u00f3n expresa de cu\u00e1les me parec\u00edan los m\u00e1s id\u00f3neos para su perfil profesional (correcci\u00f3n de galeradas en papel y en castellano). Despu\u00e9s de unos cuantos mensajes centr\u00e1ndonos en un cliente en concreto, que manifest\u00f3 su inter\u00e9s por contactar con \u00e9l, me coment\u00f3, con la sencillez y amabilidad que lo caracterizaban, que en realidad ya no hac\u00eda falta, que hab\u00eda renunciado a la tarea de seguir buscando clientes, que ya le daba todo igual, y que muchas gracias por la gesti\u00f3n. Lo siguiente que supe, a trav\u00e9s de \u00c1lex Vidal, era que hab\u00eda vendido buena parte de su biblioteca privada. Y, pocos meses despu\u00e9s, en su blog, una serie de entradas en las que comentaba con todo lujo de detalles sus peripecias en el mundillo de los comedores sociales. Y ahora, un a\u00f1o despu\u00e9s, nos llega la noticia de su muerte. No me cabe la menor duda de que no muri\u00f3 como le habr\u00eda gustado (y creo que ten\u00eda unas indisimuladas preferencias al respecto; que lo entienda quien quiera), pero s\u00ed tengo la impresi\u00f3n de que no quer\u00eda seguir viviendo, de que ya hab\u00eda bajado los brazos. El resto, lo que ya sabemos que sucedi\u00f3 el d\u00eda 3 de diciembre, solo era cuesti\u00f3n de (poco) tiempo, supongo.<\/p>\n<p>Algunos obituarios, y muchos comentarios de viva voz, insisten en que Juan Carlos ten\u00eda una personalidad que se podr\u00eda calificar de dif\u00edcil. No lo conoc\u00ed lo suficiente como para saber hasta qu\u00e9 punto era cierto, pero no era infrecuente recibir mensajes suyos en forma de fil\u00edpica contra tal o cual editorial o revista, desautorizando de manera expresa esta publicaci\u00f3n o aquel proyecto. No dejaba de ser una manera de recibir noticias suyas y de saber que estaba bien, o no muy mal. En todo caso, cabe decir algo que creo que lo honra, y que en cierto modo puede ayudar a desmentir esa reputaci\u00f3n: durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de esa guerra fr\u00eda que sufri\u00f3 el <em>fandom<\/em> en la d\u00e9cada de 1990, Juan Carlos fue uno de los poquitos autores que simultane\u00f3 sus colaboraciones en <em>BEM<\/em> y <em>Gigamesh<\/em>, los dos polos de esa lucha intestina que ahora no interesa a nadie, y que en aquel momento parec\u00eda que solo dejaba de interesarle a \u00e9l. Esto dice mucho acerca de su lealtad (amigo personal de Joan Manel Ortiz y de Alejo Cuervo, ya desde los tiempos del <em>fanzine <\/em><em>Tr\u00e1nsito<\/em>) y del respeto que inspiraba (como \u00abvieja gloria\u00bb de los tiempos m\u00edticos de <em>Nueva Dimensi\u00f3n<\/em>, cuyas p\u00e1ginas verdes pr\u00e1cticamente acapar\u00f3 en los \u00faltimos n\u00fameros de la revista). En mi caso, el trato fue siempre cordial, y todo lo amistoso que \u00e9l pod\u00eda llegar a ser.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/superficcion100.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8890\" title=\"superficcion100\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/superficcion100.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"294\" \/><\/a>Una de mis primeras incursiones en el g\u00e9nero hab\u00eda sido el volumen conmemorativo del n\u00famero 100 de Super Ficci\u00f3n de Mart\u00ednez Roca, en el que Alejo Cuervo, Albert Sol\u00e9 y \u00e9l rese\u00f1aban todos los t\u00edtulos de la colecci\u00f3n. Ese fue mi primer contacto con su faceta ensay\u00edstica; le siguieron sus impecables rese\u00f1as que aparec\u00edan en la primera \u00e9poca de la revista <em>Gigamesh<\/em> y, despu\u00e9s, en los <em>Nueva Dimensi\u00f3n<\/em> que iba consiguiendo en los saldos. No lo conoc\u00ed en persona hasta la d\u00e9cada de 1990, supongo que en la HispaCon de Barcelona (1991). Con todo, cuando m\u00e1s y mejor lo conoc\u00ed fue durante los cinco a\u00f1os en que estuve al frente de las revistas <em>Stalker<\/em> y <em>Gigamesh<\/em>. Telefonearlo para cantarle los t\u00edtulos que compon\u00edan los <em>hit-parade<\/em> de las revistas era todo un placer, porque, adem\u00e1s de la calificaci\u00f3n de la pel\u00edcula o libro de marras, te razonaba el porqu\u00e9 de su voto, te hac\u00eda comentarios que solo puedo calificar de hiperenlaces de viva voz y, en resumen, lo que era una llamada meramente burocr\u00e1tica se convert\u00eda en una charla distendida que a veces se prolongaba m\u00e1s de media hora. Cuando se acercaba a la editorial, con esas galeradas que correg\u00eda de manera irreprochable y en un tiempo r\u00e9cord, a veces me correspond\u00eda hacer los honores de recibirlo (si \u00c1lex estaba pendiente de otras cosas) y, entre caf\u00e9 y caf\u00e9, aprend\u00eda lo que no estaba escrito. Hablar de trabajo con Juan Carlos era, sobre todo, eso: aprender.<\/p>\n<p>Tard\u00e9 mucho en saber que Juan Carlos era hijo de un pintor surrealista, \u00c0ngel Planells. En alguna ocasi\u00f3n coment\u00f3 que hab\u00eda conocido a Salvador Dal\u00ed. Esas infancia y adolescencia, a caballo entre la casa paterna en el coraz\u00f3n del Eixample (lo que ahora se llama el <em>Gaixample<\/em>) y unas vacaciones en la Costa Brava, supongo que en el Cadaqu\u00e9s natal de su padre, nos ilustran acerca de un modo de vida que se est\u00e1 extinguiendo. La Barcelona (y, por ende, la Catalu\u00f1a) burguesa, de pintores no demasiado bohemios, de pisos inmensos de renta antigua, con bibliotecas suficientes para quedarse atrapado en ellas, atado a la lectura y los recuerdos, cual Peter Pan en una versi\u00f3n con <em>seny<\/em> del <em>Arrebato<\/em> de Iv\u00e1n Zulueta. La Catalu\u00f1a de la burgues\u00eda tardofranquista cuyas contradicciones eran divertidas, con sus hijos perdi\u00e9ndose una y mil veces entre novelas de Juan Mars\u00e9 y canciones de Jaume Sisa o Pau Riba, entre las minifaldas provocadoras que se pon\u00edan las ni\u00f1as bonitas de la <em>gauche divine<\/em> de la calle Mari\u00e0 Cub\u00ed y las borracheras de licores y psicotr\u00f3picos de un Canet Rock cualquiera, entre ejemplares polvorientos de la revista <em>Patufet<\/em> adquiridos en el Mercat de Sant Antoni y t\u00edtulos m\u00e1s polvorientos de la colecci\u00f3n Galaxia de V\u00e9rtice o de revistas <em>M\u00e1s All\u00e1<\/em>, adquiridos en alguna librer\u00eda de lance de la calle Aribau. Esa Catalu\u00f1a m\u00edtica, en resumen, que evocan los cuentos de terror de Cristina Fern\u00e1ndez Cubas o los ultracortos inclasificables de Pere Calders (y que, a su vez, no son m\u00e1s que una traslaci\u00f3n en clave fant\u00e1stica de una vertiente realista que se halla presente en la obra de Merc\u00e8 Rodoreda), de la que Juan Carlos tal vez fuera su \u00fanico (y, si hubiera tenido seguidores, m\u00e1ximo) exponente, gracias a relatos como \u00abOtro d\u00eda sin noticias tuyas\u00bb, \u00abDe muerte y de dolor\u00bb o \u00abUna oveja negra y varios lobos\u00bb y, por supuesto, a la novela <em>El enfrentamiento<\/em>, a la que ya se refer\u00eda en el <em>Nueva Dimensi\u00f3n<\/em> n\u00famero 145 (el especial Philip K. Dick, de 1982).<\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elenfrentamiento1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8892\" title=\"elenfrentamiento1\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elenfrentamiento1.jpeg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"289\" \/><\/a>El enfrentamiento<\/em>, claro. Resulta inexcusable hablar de Juan Carlos Planells y no referirse a esta novela. Imperfecta. Con una estructura poco clara. Fascinante. Absorbente. Una joya sin pulir, una tormenta de ideas en medio de un mar sereno. \u00bfUn 3 sobre 5? Es probable, si se juzga con criterios meramente literarios y de resultados. Y, no obstante, una obra mucho m\u00e1s importante que todo eso. Al igual que \u00e9l, que Juan Carlos, una obra que inauguraba y clausuraba un estilo por s\u00ed misma, y que habr\u00eda sido su m\u00e1ximo exponente si hubiera tenido seguidores. Una novela dickiana, nuestro <em>Hombre en el castillo<\/em>, vale, pero tambi\u00e9n nuestra <em>Plaza del Diamante<\/em>, la constataci\u00f3n de que Juan Carlos apuntaba en ambas direcciones: a la mejor tradici\u00f3n de esa ciencia ficci\u00f3n que conoc\u00eda como casi nadie en Espa\u00f1a (y a la que dedic\u00f3 algunas de sus mejores p\u00e1ginas, aunque, claro est\u00e1, no llamaran la atenci\u00f3n de ning\u00fan estudioso porque \u00absolo eran rese\u00f1as\u00bb) y a la mejor tradici\u00f3n de esa literatura catalana de posguerra que, sospecho, tambi\u00e9n conoc\u00eda como casi nadie en Catalu\u00f1a. Tal vez ese retrato de una resistencia antinazi recordase mucho a las pel\u00edculas o novelas b\u00e9licas, y tambi\u00e9n a las ucron\u00edas y novelas de ciencia ficci\u00f3n, pero, ante todo, creo que Juan Carlos estaba hablando de Catalu\u00f1a y de s\u00ed mismo. De esa Catalu\u00f1a perdida en alg\u00fan rinc\u00f3n de su casa, en forma de libro antiguo o cuadro con la firma de su padre. Puro <em>kipple<\/em>. \u00bfA alguien le extra\u00f1a que sus autores de cabecera fueran Philip K. Dick, J. G. Ballard o Keith Laumer? Pero tambi\u00e9n es una novela polic\u00edaca. Atenci\u00f3n, lectores: Juan Carlos se encasill\u00f3 en las publicaciones de ciencia ficci\u00f3n porque tal vez no deseaba otra cosa, aunque s\u00e9 que colabor\u00f3 con (o, al menos, le\u00eda) revistas como <em>Gimlet<\/em>. Si hubiera sido asiduo de las Semanas Negras o <em>Pr\u00f3tesis<\/em> hubiera aparecido antes, habr\u00eda sido un autor reconocido de g\u00e9nero polic\u00edaco. Sab\u00eda un montonazo de este g\u00e9nero, casi tanto como del fant\u00e1stico.<\/p>\n<p>Juan Carlos sub\u00eda a la editorial, entre los a\u00f1os 2002 y 2006 (y despu\u00e9s, pero de eso ya no tengo constancia directa), siempre con esa sonrisa, siempre con ese comentario ir\u00f3nico o ese dato erudito que te dejaban patidifuso (sobre todo, porque los hab\u00edas tenido delante de tus propias narices y no hab\u00edas sabido verlos), cargado con tochazos de mil folios que llevaba en bolsitas de pl\u00e1stico: las primeras y las segundas compaginadas del t\u00edtulo que fuese a sacar la editorial en aquel momento. A veces a\u00f1ad\u00eda alguna rese\u00f1a, siempre mecanografiada, que le hab\u00edas encargado porque sab\u00edas que le hac\u00eda ilusi\u00f3n aparecer publicado en las revistas. De este modo, Juan Carlos escapaba a los cors\u00e9s limitadores de los n\u00fameros de palabras o caracteres. A cualquier otro colaborador le pod\u00edas encargar una rese\u00f1a de quinientas palabras (o de mil, si iba a encabezar la secci\u00f3n de rese\u00f1as). Juan Carlos no. \u00c9l te llevaba la pu\u00f1etera Biblia (tres, cuatro, hasta seis folios), siempre escrita a m\u00e1quina, y claro, t\u00fa ten\u00edas que picar el texto y verterlo a Word. Susto: dos mil quinientas palabras. Dios, le hab\u00edas pedido cinco veces menos. Dios, no sobraba nada, ni una pu\u00f1etera coma. Dios, ten\u00edas que recomponer la secci\u00f3n de rese\u00f1as (claro, de repente hab\u00eda que dejar fuera dos o tres) y, en ocasiones, encabezarla con la suya. Dios, a veces te planteabas si sacar esa rese\u00f1a de la secci\u00f3n y considerarla un ensayo con personalidad propia, en la \u00abparte noble\u00bb de la revista. <em>La pistola de rayos<\/em>, de Philip K. Dick. <em>Furia feroz<\/em>, de J. G. Ballard. Dos de las cuatro o cinco mejores rese\u00f1as que aparecieron en los trece n\u00fameros de <em>Gigamesh<\/em> que tuve el placer y el disgusto de dirigir.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elcorazondeatenea.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8893\" title=\"elcorazondeatenea\" src=\"http:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elcorazondeatenea-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elcorazondeatenea-191x300.jpg 191w, https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/wp-content\/uploads\/elcorazondeatenea.jpeg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/><\/a>Y siempre, siempre, mecanografiadas. Excepto al final. En alg\u00fan momento de 2005, Juan Carlos descubri\u00f3 los ordenadores. Adem\u00e1s, comenz\u00f3 a contarnos sus desventuras en el cibercaf\u00e9. \u00c9l, un se\u00f1or de cincuenta y tantos a\u00f1os, nos hac\u00eda partirnos de risa, entre caf\u00e9 y caf\u00e9, con esas an\u00e9cdotas que ten\u00edan como protagonista a la se\u00f1ora bielorrusa de su ciber (no olvidemos que carec\u00eda de recursos como para instalarse internet en su piso). Comenz\u00f3 a pasarnos material de ficci\u00f3n. Cuentos que, de manera invariable y para mi desesperaci\u00f3n (\u00a1quer\u00eda publicarle un relato a toda costa!), le rechazaba, porque lo m\u00ednimo que le exig\u00edamos era el nivel de \u00abGatos en medio de la calle\u00bb, y lo cierto, siendo indulgente, era que esos nuevos relatos no alcanzaban el nivel de lo que sab\u00edamos que Juan Carlos era capaz de escribir. De lo que Juan Carlos hab\u00eda escrito en un pasado no tan remoto. Eso s\u00ed, siempre llamaba la atenci\u00f3n el vigor con que acept\u00f3 la llegada del 2.0 y del siglo XXI a su vida. Relatos protagonizados por usuarios fantasmas de un chat. Relatos protagonizados por canciones fantasmas de su idolatrad\u00edsima Avril Lavigne. Era otro Juan Carlos Planells, tal vez no tan brillante como el de los relatos de la d\u00e9cada de 1990, pero igualmente personal y \u00fanico. Como el blog que inaugur\u00f3 en esa \u00e9poca. Qu\u00e9 paradoja: el autor m\u00e1s reticente a las nuevas tecnolog\u00edas, el que te lo mandaba todo mecanografiado y no ten\u00eda ordenador, fue, al mismo tiempo, el bloguero m\u00e1s incansable, prol\u00edfico y brillante que he conocido. Porque no cabe duda al respecto: su blog <em><a title=\"Planells Facts&amp;Fiction\" href=\"http:\/\/jcplanells3.wordpress.com\/\" target=\"_blank\">Planells Facts &amp; Fiction<\/a><\/em> es uno de los m\u00e1s memorables que jam\u00e1s haya parido friqui espa\u00f1ol alguno.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos relatos tambi\u00e9n son premonitorios, en cierto modo. No puedo dejar de acordarme de ellos ahora que leo acerca de su muerte. La muerte estaba tan metida en la personalidad y mentalidad de Juan Carlos que cuesta creer que no haya acudido antes a su encuentro. Tal vez llegaron a alg\u00fan tipo de arreglo, en plan \u00abVenga, d\u00e9jame escribir esta entrada sobre Ken Russell\u00bb o \u00abHaz el puto favor de permitirme acabar la secci\u00f3n <em>Galer\u00eda de mujeres<\/em>\u00bb, que ella, la muerte, se neg\u00f3 a cumplir. O puede que Juan Carlos, erot\u00f3mano impenitente, no pudiera resistirse a los encantos de la parca: es una mujer, al fin y al cabo. Otra de sus grandes pasiones.<\/p>\n<p>En cualquier caso, con Juan Carlos Planells se va uno de los \u00faltimos artesanos. Uno de esos cr\u00edticos inclasificables, como Emilio Serra o Alfredo Ben\u00edtez. Uno de esos escritores que son un subg\u00e9nero en s\u00ed mismos, como Enrique L\u00e1zaro. Alguien que ejemplifica como nadie la dif\u00edcil transici\u00f3n del folio mecanografiado a los ordenadores, del marcador rojo de corrector de galeradas a la correcci\u00f3n en Word o PDF, de las editoriales en las que contaban los conceptos de equipo y capital humano a los grandes <em>trusts<\/em> ac\u00e9falos y pendientes \u00fanica y exclusivamente de la cuenta de resultados. El futuro y la realidad atropellaron a Juan Carlos y lo dejaron sin trabajo, sin dinero y pr\u00e1cticamente sin vida, pero \u00e9l respondi\u00f3 con honestidad, brillantez y buen hacer. Y con esa sonrisa socarrona con la que siempre lo recordaremos, incluso aquellos que, sin haber llegado a ser sus amigos, lo apreci\u00e1bamos de veras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 3 de diciembre falleci\u00f3 el escritor, cr\u00edtico y corrector Juan Carlos Planells. He aqu\u00ed un sentido recuerdo de su persona.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[920,1860,1861,142,138,42],"class_list":["post-8888","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones","tag-bem","tag-el-enfrentamiento","tag-gatos-en-medio-de-la-calle","tag-gigamesh","tag-juan-carlos-planells","tag-nueva-dimension"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8888"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8888\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8897,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8888\/revisions\/8897"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.literaturaprospectiva.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}