Nuevos medios de ficción mínima 4

Mientras algunas editoriales no dudan en ahogarnos con interminables sagas épicas, resulta gratificante encontrar en la red interesantes iniciativas en el campo de la ficción mínima, aunque como suele ser habitual vengan de la mano de nuestros amigos anglófonos.

Cada nueva herramienta que surge en la red navega por las consabidas fases de expectación, glorificación, establecimiento, decaimiento y olvido, y solo unas pocas logran mantenerse con vida más de unos meses. Una de ellas, Twitter, nació a rebufo del fenómeno blog y, como los blogs, está repleta de usuarios que se han limitado a emplearla para crear un par de líneas y unos días después desaparecer para siempre. Sin embargo su idoneidad como medio de comunicación inmediato de un estado de ánimo –en Twitter las entradas están limitadas a 140 caracteres– y su facilidad (y limitadas características) de uso han permitido la proliferación de mensajes banales y la interacción entre miles de personas que, como muchos de nosotros, aparentan disponer de mucho tiempo libre.

Una vez establecida como herramienta de uso habitual, a la espera de ser desbancada por Facebook o nuevas variantes de las redes sociales, algunos editores y autores han descubierto en Twitter un medio idóneo para ofrecer sus microrrelatos, reducidos a una mínima expresión. Tanto es así que han surgido revistas dentro de Twitter que, dejando a un lado lo limitado del medio, ofrecen un material más que interesante y –aquí viene lo bueno– incluso pagan por las colaboraciones recibidas. Evidentemente este movimiento está teniendo más acogida en inglés que en castellano, y poco a poco están surgiendo más y más revistas de aficionados (como Nanoism o Thaumatrope), varias de ellas dedicadas a literatura de género fantástico. También existen autores que utilizan Twitter como un medio para publicar sus colecciones de ficción mínima, e incluso la iniciativa Very Short Story, que apareció en la revista Wired y recogía un gran número de historias de seis palabras escritas por reconocidos autores del género fantástico, ha reaparecido en Twitter para permitir a nuevos autores explorar esta aventura extremadamente breve. En la web Twiction, parada obligatoria para todo aficionado a la ficción mínima, recogen los enlaces a las distintas iniciativas literarias que están surgiendo en Twitter en inglés.

En castellano, imprescindible es la presencia en Twitter del autor mexicano José Luis Zárate (http://twitter.com/joseluiszarate), que está ofreciendo una excelente selección de ficción mínima, con algunos impresionantes relatos como

"La casa de la abuela, dice el guía, en silencio nos acercaremos a la ventana. Están prohibidas cámaras y menores de edad. Gracias".

También Sergio Gaut vel Hartman (que mantiene blogs de microrrelatos tan breves como Ráfagas, Parpadeos, con obras de menos de 39 palabras) está presente en Twitter (http://twitter.com/SergioGvH) , aunque sus incursiones literarias en este medio son más esporádicas. Por mencionar una

"En el supermercado conseguí una religión que estaba en oferta. La compré y después de ingerirla descubrí que había vencido en 1786".

Y Javier López (http://twitter.com/Javi_dice), por ejemplo, nos ofrece relatos como

"Los extraterrestres nos visitan. Arrasan con todos los souvenirs".

En estos tiempos apresurados, donde el tiempo libre escasea cada vez más, quizá sea bueno dedicar unos minutos a sumergirnos en un buen puñado de historias breves, muy breves, y dejar volar la imaginación.

4 thoughts on “Nuevos medios de ficción mínima

  1. Alfredo Álamo May 11,2009 5:15 pm

    Sería una idea fantástica adaptar un cliente abierto de microbloggin y dedicarlo exclusivamente al microcuento.

  2. Santiago Eximeno May 11,2009 5:53 pm

    Sí, la verdad es que sí, y sobre todo con soporte en español y más configurable, cosa que ahora mismo Twitter no ofrece.

  3. Alfredo May 11,2009 7:22 pm

    Mmm, en Jaiku tienen canales concretos… voy a mirar qué se puede hacer

  4. Lector May 12,2009 2:35 pm

    Meha gustado la idea del microrelato y quizá este no sea el lugar más apropiado, pero ¿por qué no escribir algo? Ahí va el mío:

    «La gente del futuro no me conocía. ¿Cómo podían haber olvidado algo tan revolucionario? Sólo habian pasado diez años.

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