Ciencia literaria 18

Tal vez sea por deformación personal, pero en ocasiones, cuando por mi trabajo me veo obligado a leer un artículo científico y descubro expresiones como “anisotropía en los ángulos de incidencia” o “renormalización de las constantes de acoplamiento” debo reconocer que me gustan. No por su valor científico, o por las implicaciones filosóficas que puedan tener. Me refiero a cómo suenan, a su valor literario si prefieren. Pensaba que era un tipo raro, que encontraba “bonitas” cosas que son en apariencia aburridas (partes de la célula como axón o dendrita, me parecen nombres de extraña belleza), pero leyendo La niña del pelo raro de David Foster Wallace me encontré con el siguiente párrafo:

"Es el aquí. Es el ahora. Las bellezas por venir deberán ser nuevas. La invité a ver el renacimiento de un cristal: frío y plano como una pastilla. Fibras brillantes parpadeando en matrices estéticas bajo un floreciente amanecer de sodio. Lo que nos conmueve y por tanto nos guía es lo que está vigente. Preveo el surgimiento inminente de una enorme desnudez, de una limpieza inmensa que borboteará en todos los rincones del significado. Huelo cambios, que traerán consigo alivio, igual que la húmeda promesa de un chaparrón de verano. Una nueva era y una nueva comprensión de la belleza como campo y ya no como lugar geométrico. Se acabaron los conceptos uni-objetivos, la contemplación, el cálido efluvio de los tréboles, los regazos que respiran agitadamente, las historias como símbolo, los colosos. Se acabó el hombre, el apoyar la frente en el puño, el llevarse la mano al escote, entendidos en términos de mamporros, de ruidos sordos, de naturaleza agitada, una naturaleza a su vez concebida como algo coloreado, dotado de forma e investido de un olor, algo que ofrece significado en virtud de sus cualidades. Se acabaron las cualidades. Se acabaron las metáforas. Números de Gödel, gramáticas libres de contexto, autómatas finitos, funciones de correlación y espectros. Un aquí que ya no sea sensual sino causal y eficaz. Un aquí entendido de la manera más íntima. Electrónica de plasmas, sistemas de gran escala, amplificación operacional. Admito que me veo a mi mismo como un esteta de lo frio, de lo nuevo, de lo correcto, del Aquí veraz e impecable. Variable como la ley de Poisson y morfológicamente denso: piezas cuya forma, dimensión, carácter e implicación puedan expandirse como sargazos a partir de un criterio de función y una estructura de relación simple. Odas a y de Green, Bessel, Legendre y Eigen. Sí, ha habido momentos en este último año en que casi he tenido que resguardar mis ojos ante el reflejo del procesador de texto: yo mismo me he convertido en axioma, en lenguaje, en regla de formación y al parecer he desprendido un brillo blanco como un filamento incandescente por un fuego justiciero. "

Probablemente haya quien considere esto un mamotreto ilegible, pero a mí me dejó en shock. No es la primera vez que leo un texto total y absolutamente literario que usa el lenguaje propio de los científicos. No en vano el último enfant terrible y niño mimado de la crítica española, Agustín Fernández Mallo (físico de formación y profesión) declara en Nocilla Dream que su haiku preferido es:
E2=m2c4+p2c2,
si p=0 (masa en reposo) ???
E=mc2

Es decir, las ecuaciones de la teoría de la relatividad de Einstein. El propio Fernández Mallo dice querer buscar un nuevo paradigma que mezcle la poesía y la ciencia (lo que él llama poesía postpoética). Más allá de de poses y estilos parece interesante comprobar que la inclusión de palabras y expresiones propias de la ciencia puede crear y de hecho algunos demuestran que crea, esa sensación extraña que se tiene cuando se lee un texto especialmente evocador.  Parece que las fronteras de esa abominable separación de la humanidad en gente de “letras” y de “ciencias” son cada vez más difusas.

La ciencia ficción, por supuesto, no sólo no es ajena a esta hibridación, es probablemente precursora (pienso en Neuromante, por ejemplo, en el que la reiteración de términos y metáforas tecnológicos nos traslada a un ambiente frío y carente de vida), pero parece haber olvidado por completo esa posibilidad. Los libros más rigurosos con la ciencia (los llamados de ciencia ficción hard) tienden a regodearse en presentar una teoría o especulación nueva, describiéndola de forma aburrida y tediosa, al menos para mi gusto. Es lugar común lo que llamo el efecto pijirondolos de floroncillos, que consiste en sustituir esa bonita expresión por un párrafo (a veces un capítulo entero) en el que autor explica con todo lujo de plomizos detalles cómo funciona el motor de la nave o el salto translumínico. Por otro lado, los autores supuestamente literarios huyen de esas palabras tan raras, a veces parece que por temor al ataque de los talibanes de lo científicamente correcto, o simplemente por demostrar que lo suyo es otro cosa, más “cálida” en el sentido peyorativo que introduce David Foster Wallace en su párrafo.

Sin embargo, como en todo, la cosa está cambiando. Y esta vez no hay que irse a idiomas bárbaros para encontrar ejemplos, que los hay, como Ian McDonald. Dentro de la ciencia ficción escrita en castellano hay cada vez más autores que emplean estos recursos, como Jorge Baradit o Francisco Javier Pérez, escritores con un estilo propio marcado que emplean el lenguaje científico como otro licor más en su cóctel de influencias. Moda sin visos de durar o tendencia que ha llegado para quedarse, la vía ha sido abierta y tiene posibilidades que deben ser exploradas, especialmente en el género literario que más relación tiene con la ciencia y tecnología.

18 thoughts on “Ciencia literaria

  1. Sim Sep 22,2009 10:40 am

    La verdad que es una maravilla como algunos se apañan introduciendo cristales, elementos químicos, subpartículas y teoremas. A mí todo lo que sea darle un aire nuevo…
    El uso de cientificismos se puso muy de moda con las vanguardias, a principios de siglo XX. Ved esto, del manifiesto futurista, parece ciberpunk…. (bueno, no parece, es)

    Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca demasiado entusiasta.

    FT Marinetti, 1909

  2. Alejandro Sep 22,2009 5:34 pm

    He visto esto más o menos reflejado en alguna obra de M. John Harrison (Luz, por ejemplo). Y es tamién como a mí me gusta escribir. Hasta me doy el lujo de hacer poesía con un sistema de navegación holográfico que debe lidiar con dieciséis dimensiones, y apela también a los sentidos del gusto, el olfato y las emociones:

    La palma se cierra, la enhiesta falange
    dibuja la fuga de nuestro navío.
    Y el dedo que huye, dardo flagelante,
    sangra en luz las pieles del emogustivo.

    Abajo, mi humilde aporte a la la búsqueda de Fernandez Mallo:
    http://cronoelipsis.blogspot.com/2009/09/interludio-el-lenguaje-poetico.html

  3. El Mostro Sep 22,2009 6:08 pm

    Entonces te encantará Vernon Vinge.

    Saludos.

  4. Laura Ponce Sep 22,2009 7:04 pm

    >partes de la célula como axón o dendrita, me parecen nombres de extraña belleza

    La belleza está en el ojo de quién mira, quizás dice más del observador que de lo observado. :-)

  5. Nacho Sep 22,2009 7:58 pm

    Yo también había pensado en «Luz». En la narración centrada Seria Mau, un tercio de la novela, M. John Harrison utiliza este recurso para presentar la extrañeza del futuro. Y joder si lo consigue (de forma muy hermosa, por cierto).

  6. Marcelo Di Lisio Sep 22,2009 8:54 pm

    Puede que haya alguna diferencia entre el extracto de DFW y frases como «anisotropía en los ángulos de incidencia». En DFW yo puedo de alguna forma pensar en cada frase e imaginarme algo, igual que con la poesía, incluso con los surrealistas o el último Girondo. Lo mismo me pasa con el manifiesto futurista. En cambio si leo «anisotropía» o «constantes de acoplamiento» mi cerebro se retuerce y se queda en cero.

    Y no tiene que ver con frialdad del texto, de hecho M. John Harrison es frío en muchos momentos, también Ballard en muchas de sus descripciones, pero no dejan de tener cierta poesía, que en última instancia trata de mostrar extrañeza ante algo desconocido o una máquina de uso diario. Cosa que no consigue, por poner un ejemplo, Greg Egan.

    Tal vez, como dice Laura, la balleza depende del ojo de quien mira. Mis ojos se nublan ante las explicaciones del funcionamiento de un motor.

  7. fonz Sep 23,2009 9:06 am

    «Fiasco» de Lem abunda en estas disquisiciones científico-filosófico lisérgicas, la recomiendo mucho. En el cyberpunk en general y en «Neuromante» y «Cismatrix» en particular, resulta interesante que las metáforas se construyen empleando materiales de los mundos extraños que estamos «visitando», ni campos verdes, ni cielos azules, ni leches, los cielos son del color de la televisión, etc, etc. Viajando hacia atrás, Alfred Bester hacía un poquito de ésto también al final de «Las estrellas mi destino», supongo que por influencia de las vanguardias. Y por supuesto, William Burroughs.

  8. Sim Sep 23,2009 9:23 am

    Y yendo para atrás, la distopia Nosotros, de Zamiatin (1921)… cargadito de loas a la exactitud de la ecuación, la belleza de las funciones, la perfección de los polígonos regulares y el misterio de los irracionales. No en balde, el protagonista se llama D503 y escribe poemas a las matemáticas

  9. Joserra Sep 23,2009 12:38 pm

    – Enlazando a Sim y Fonz, de alguna manera Neuromante y el cyberpunk representan un poco el triunfo del futurismo de Marinetti, en el que las máquinas y la tecnología han superado a lo «natural»

    – Me apuntaré Luz, entonces, vistas las recomendaciones. Creo que era el típico libro que amabas u odiabas.

    – Es cierto, como digo, que yo soy raro y me gustan cosas «raras». Como todo, el recurso puede estar bien o mal utilizado, DFW era muy buen escritor, podía contarte la cosa más anodina y quedarte pegado al texto, o podía hablarte de matemáticas y generarte esas sensaciones. No sé si Egan es tan mal escritor en inglés como es su traducción al español, pero ya que lo menciona Marcelo, recuerdo un párrafo concreto sobre el que se vertieron ríos de tinta en el que el avión en el que viajaba el protagonista describía una trayectoria helicoidal. Puede salir bien, o puede salir mal, pero no es la clase de «constructo literario» a la que estamos acostumbrados, las mismas metáforas y analogías que de puro repetidas están gastadas. Para lograr esas cosas hay que buscar vías nuevas, y Egan puede ser uno de los que lo intenta.

    Como digo es un recurso. Me estoy leyendo «Las partículas elementales» de Houllebecq y también emplea esto. Copio unas pocas frases:
    «Su visión del mundo, profundamente ajena a las categorías cristianas de redención y gracia, a las nociones de libertad y perdón, se estaba volviendo mecánica y despiadada. Dadas las condiciones iniciales, pensaba, y fijados los parámetros de la red de interacciones iniciales, los acontecimientos suceden en un espacio desencantado y frío; el determinismo es inexorable. Lo que ocurría tenía que ocurrir, no podía ser de otro modo; no podía hacerse responsable a nadie»
    ¿Se podía haber dicho de otra manera? Sí, pero recurriendo a imágenes científicas logra reforzar el efecto de frialdad sin renunciar a lo literario. La CF debería y pocas veces utiliza, emplear este recurso, pienso.

  10. Instan Sep 23,2009 6:32 pm

    Pues yo no puedo estar más en desacuerdo con la opinión general aquí representada. Bastante ya es tener que leer el «lenguaje científico» en las publicaciones especializadas como para tener que sufrirlo, encima, en la literatura.

    Precisamente tal forma de expresión va en contra del objetivo de toda comunicación científica, oscureciendo, ocultando los significados. Cosa que viene muy bien para publicar sin parar artículos que no son necesariamente de interés científico o de calidad contrastada.

    Mal asunto si esta práctica se trasvasa a la literatura, ya que no dejará de ser una excusa para ocultar las deficiencias del narrador, mediante la introducción de una terminología asfixiante para el lector, que a sí no se dará cuenta de ello.

    Por no decir que es de un elitismo intelectual que no ayuda para nada a la comprensión del público en general de los conceptos científicos. Si las grandes imágenes y metáforas de la ciencia han de jugar un papel en la creación artística han de hacerlo a partir de la comprensión general de los conceptos, no para satisfacción de unos pocos.

    En cuanto a la belleza de las ecuaciones o la terminología científica es un gran sofisma que procede de las obsesiones metafísicas de algunos importantes físicos y matemáticos, como Dirac o Hardy. Desde luego es más que discutible, la belleza de la ciencia puede encontrarse en otros ámbitos, en la explicación de las cosas, en las estructuras, en las metáforas, pero no en una terminología pedante o estrafalaria (que también la hay).

  11. Joserra Sep 24,2009 12:13 pm

    Instan, Lovecraft, utilizaba expresiones sacadas de la ciencia puntera de su época como «geometría no euclidiana» para provocar determinadas sensaciones en el lector. Se trata de aprovechar un recurso más que existe en la lengua y está ahí.

    Y sobre el elitismo intelectual… No entiendo del todo a qué te refieres. No pido ni estoy diciendo que todo el mundo utilice metáforas científicas, digo que existen y hay gente que las utiliza, y que se pueden y se deben utilizar, como en todo, cuando la situación así lo requiera. Tú hablas desde el punto de vista del científico-divulgador que quiere que se conozcan términos científicos, yo hablo desde el punto de vista del científico-literato que busca crear una serie de sensaciones en el lector empleando ciertas palabras con un fin. Creo que no se trata de lo mismo.

  12. Sim Sep 24,2009 5:55 pm

    ¡Oh, Instan… aguafiestas….!

    Yo simplemente pienso que hay mucha belleza y fuerza en el uso, a veces, de una cierta terminología científica… Y bueno, si eso es elitismo cultural, pues que le vamos a hacer… No puede uno renunciar a la belleza y a la fuerza por el qué dirán… :)

    Ahora, te entiendo, imagina que uno es sociologo y se empeña en trufar sus novelas de conceptillos tipo “descendiente de un núcleo familiar monoparental en fase dos de desestructuración”, o entro en “aquel bar de colectivos disfuncionales económicamente periféricos”.

    Bien pensado, como recurso humorístico igual funciona….:)

  13. Instan Sep 24,2009 7:24 pm

    Estoy de acuerdo con que es un recurso que se puede y debe utilizar. Lo que sucede es que los ejemplos que has puesto a mí me inducen a pensar que se utiliza ese recurso en exceso. Y eso es lo que fomenta mi escepticismo respecto al empleo de la terminología científica.

    Por otra parte está el tema de que yo no tengo claro que la mayoría de la gente sea capaz de entender la parte estética de ese lenguaje, ya que no comprende siquiera el significado de la terminología. Lo cual, teniendo en cuenta el pésimo interés institucional por la enseñanza de las ciencias, no es de extrañar. En ese sentido el empleo de terminología científica puede considerarse como elitista, con el añadido de que hay todavía un nivel más de filtrado ya que hay muchas personas con interés por la cultura pero que son analfabetos científicos funcionales.

    Me parece que es crear una barrera más, aparte de las ya existentes, entre el mundo de la literatura y el ciudadano medio. Que a mí me parezca interesante un metáfora científica, o la mezcla de la ciencia con el arte (el otro día estaba leyendo un simpático texto en verso de Robert Laughlin donde explicaba conceptos de física con un cuento al estilo de Alicia), no implica que mi gusto no sea minoritario.
    Y eso no me gusta.

    Ya sé que es una utopía, pero a mí me gustaría que mis inquietudes culturales fueran compartidas por muchos, más que por pocos. Y para conseguir eso no se puede espantar a la gente con textos de difícil comprensión. Es lo que sucede, por ejemplo, con Greg Egan, como habéis citado. Me encantan sus cuentos y novelas, disfruto como un niño en el recreo del cole leyendo sus textos, pero me parece que peca en exceso de la pedantería técnica. Sin embargo Ted Chiang introduce metáforas procedentes de la ciencia, como en el relato «La historia de tu vida» sin el empleo de terminología farragosa.

    Para mí la clave está en emplear la idea, la metáfora, y no la terminología.

  14. Fernando Ángel Sep 24,2009 8:50 pm

    Es decir, si se hace bien y va fluido, ¿por qué no hacerlo?
    Y si cuesta entenderlo, tendrá su propio público, ¿no? Sigo sin entender eso de que la literatura debe ser entendida por todos en el mismo nivel. Yo no lo entendería, seguramente, porque soy analfabeto científico. Pero me esforzaría o leería otra cosa. ¿Y? ¿Debe dejarse de hacerlo porque alguien como yo no lo entiendiera?
    En resumen… Cabe usarlo como cualquier recurso lingüístico. No veo la polémica, la verdad. Es una herramienta: se usa o no se usa. Se usa bien o se usa mal.
    Por cierto, Joserra, felicidades por el texto. Me gusta tanto como tus microrrelatos.

  15. Pingback: DIOS ES UN DINOSAURIO (un poco más de autobombo) « Fco. Javier Pérez Weblog

  16. Pedro Terán Sep 25,2009 1:44 pm

    Yo creo que se están superponiendo dos cosas distintas. Una es lanzar al lector palabros «científicos» para que ponga cara rara. Otra es sacar partido de un corpus léxico que no es distinto de cualquier otro (y otra sería, realmente, sacar partido de otros aspectos del lenguaje científico, que no se agota en ser un diccionario de palabras raras).

    Si el lector no está familiarizado con el significado real de las palabras que se están empleando, desde luego no puede ser capaz de distinguir si se trata de un caso u otro. Por poner un ejemplo que todavía nadie ha traído a colación, «Tiempo de silencio» comienza con un biólogo observando al microscopio una preparación de células cancerosas en plena mitosis. Aquí, «mitosis» es el nombre de lo que están haciendo esas células, así que, o lo llamas «mitosis» o hablas de otra cosa. Pero, más adelante en el libro, está el famoso episodio en el que se nos narra que «los ésteres volátiles» presentes en los calamares «se descomponen cual compuestos termolábiles que son». Este proceso y otros relacionados sí que tienen otro nombre que no extraña a nadie: que los calamares se fríen.

    Lo mismo sería si en vez de decir que Fulanito se frió un huevo dijéramos que sometió sus proteínas a una desnaturalización térmica. Esto es un recurso como cualquier otro, y habrá que medir sus efectos cuando se utiliza y valorarlos cuando se lee. Estoy de acuerdo con Fernando en que no hay mucho que debatir al respecto.

    La pena es cuando nos quedamos sólo con ese aspecto y olvidamos que los palabros científicos significan algo. Entonces es cuando uno puede equiparar a David Foster Wallace y Agustín Fernández Mallo, y ponerlos uno al lado del otro como si fueran ejemplos de lo mismo.

    El texto de Wallace tiene un sentido global y las metáforas que utiliza obedecen a un propósito y tienen una lógica pues, independientemente del lado del que uno se ponga (afirmar o negar la transformación cultural de la que habla, deplorar o no el que los seres humanos hayamos abrazado un entorno artificial alienante), independientemente, digo, se expresan cosas que en la retórica literaria «tradicional» son imposibles de decir.

    Cuando Wallace dice «la belleza como campo y ya no como lugar geométrico», eso es algo que no sólo no es posible decirlo de otra forma (salvo que nos embarquemos en largas paráfrasis como «En el futuro, espero que la belleza dejará de ser percibida como la cualidad de unos objetos concretos y específicos, los objetos bellos, para entenderse como una magnitud que permea el mundo estando presente con mayor o menor intensidad en cualquier lugar, de manera que la presencia de la belleza en cada objeto ocasiona cambios observables y comprensibles en su entorno») sino que es difícil incluso *pensarlo* de otra forma. Precisamente uno de los componentes esenciales del lenguaje científico es la combinación del poder sintético con el poder heurístico de sugerir nuevas metáforas, que permite tejer pensamientos en campos nuevos que no conocemos.

    Otras de las metáforas de Wallace, como «variable como la ley de Poisson», son a mi gusto bastante pobres, pero tienen sentido y van mucho más allá de usar terminología rara como «extrañador» o como «epatador».

    El caso de Fernández Mallo es el contrario. Probablemente soy el español con la peor opinión sobre el valor literario de Mallo, cuya carrera me parece un puro y terrorífico remake de «El nuevo traje del emperador». ¿Cómo podría existir Mallo si realmente «las fronteras de esa abominable separación de la humanidad en gente de “letras” y de “ciencias” » fueran «cada vez más difusas»? ¡Si a Mallo se le llama científico por ser licenciado en Física (!!), igual que a mí me podrían llamar literato por haber escrito redacciones en la EGB!

    En fin, no quiero decir burradas que me están viniendo a la cabeza. Eso sí, tenemos lo que nos merecemos, por pasarnos de listos o por no aceptar pasar por tontos. Ojalá tenga éxito en su reciente ambición de crear escuela, a ver si así aprendemos…

  17. Joserra Sep 25,2009 2:00 pm

    Eh, eso de la frontera lo digo yo, Pedro, no Fernández Mallo. Atízame a mí si te parece mal. No te sientas el que peor piensa del Nocillo, hay muchos que opinan como tú y que conste que a mí me parece que tiene islas de buenos momentos en un enorme océano de pose vacía, cosa que creo que dejo caer en el artículo. Por cierto que trabaja de radiofísico en un hospital, no es científico pero sí trabaja en algo relacionado con ciencia.

  18. Sim Sep 25,2009 6:46 pm

    Yo el riesgo que Instan ve de que utilizar palabros va en detrimento de la sociabilización de la ciencia no lo veo en el caso de la CF, (otra cosa es la divulgación, ahí sí que me parece lo suyo tirar de la analogía, el ejemplo, y evitar líar la troca más liada de lo que está). A lo más, irá en detrimento de la buena literatura si se usa a lo burro.

    Quizá el riesgo está cuando se distorsiona (a veces por pura sonoridad) la realidad científica que hay detrás (para desespero del científico, claro, que entonces tiene más difícil la divulgación de su campo). Por ejemplo palabras formadas con el prefijo nano, conste que no tengo nanoidea del nanoparticular…. las habrá más o menos científicas pero «gigantescas nanoimplsosiones» y cosas así….

    Otro riesgo aún peor es lo de Fray Gerundio Campazas (bueno, y si fuera a lo Campazas, aún), el frailuco que a fuer de pretenderse ilustrado malmetía el latín y se daba a las herejías, gran creación del padre Isla y un clásico del humor. Ahora reconozco que a mi como recurso humorístico me pone….

Comentarios cerrados.