Latón, grasa y fricción

El resorte libera el muelle, que impulsa al engranaje enganchado a una rodana por la que gira una banda encargada de oscilar el émbolo, que va cogiendo velocidad al entrar en la abertura debidamente lubricada, provocando la fricción suficiente como para calentar las paredes metálicas y así dilatar el conjunto, provocando un movimiento articulado y cadencioso con el que asombrar a los niños que visitan el museo, mostrándoles por primera vez el fantástico artificio del amor autómata.

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