Acaba de salir a la venta el segundo número de la revista Catarsi. Y lo hace después de que el primero sobrepasara las expectativas más optimistas que sus coordinadores habían depositado en ella. Hagamos un poco de historia.
La revista Catarsi se gestó aproximadamente hace un año en el seno de las Ter-Cat –Tertúlies Catalanes de ciència-ficció, fantasia i terror–. En esos momentos, la única revista de relatos de género fantástico que publicaba en catalán cerró sus puertas. Me estoy refiriendo a Miasma –que también tenía versión en castellano–. Paradójicamente, eso produjo un efecto revolucionario en algunos miembros de las tertulias, de forma que, en vez de caer en el pesimismo, se utilizó la plataforma de unión que proporcionaban las Ter-Cat para impulsar una nueva revista de relatos en catalán.
El objetivo principal era promover los géneros fantásticos en catalán a través de una revista en papel que ayudara con su granito de arena a normalizar un poco la pésima oferta de material fantástico en nuestra lengua. La revista aceptaría cualquier tipo de documento –relato, poesía, cómic, ilustración– en catalán, o en su defecto, si estaba escrita en otra lengua, sería traducida con el previo permiso del autor. Por ahora, se han recibido originales en castellano, inglés y francés, de países como España, Argentina, Bélgica, Reino Unido o EE UU. La revista pretende no sólo acercar relatos al catalán, sino también mostrar entrevistas y artículos relacionados con el género.
Obviamente, Catarsi se nutre principalmente de autores noveles que buscan un lugar donde publicar, pero también hemos recibido aportaciones de escritores más consolidados que ven el proyecto con buenos ojos. La decisión de publicar o no un relato no recae en una persona, sino en una comisión de colaboradores que aportan sus visiones sobre cada relato, de forma que los gustos de todos ellos quedan reflejados en menor o mayor medida.
En una época donde desaparecen continuamente revista de género y donde internet y los omnipresentes archivos pdf son los medios que se alzan como el futuro para distribuir este tipo de material, desde las Ter-Cat creímos que sí, que podíamos vender la revista en formato electrónico, pero que promocionaríamos especialmente su formato en papel, quizás como hecho distintivo, quizás para revindicar algo que nunca hemos tenido: una oferta amplia y saludable de novelas y revistas de género fantástico en catalán.
El número uno de Catarsi salió por Sant Jordi –una fecha emblemática para Catalunya y para la cultura catalana, y que además es el día internacional del libro–. También se distribuyeron revistas por algunas librerías y se consiguieron algunas subscripciones. Pero el boca-oreja empezó a causar efecto y el resultado –seis meses después– no puede haber sido más positivo: casi 200 números vendidos, cosa que evidencia el hambre que el ámbito lingüístico catalán tiene por leer ciencia ficción, fantasía y terror. Este dato puede parece irrisorio, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de una revista hasta ahora desconocida, realizada por aficionados, de temática fantástica y en catalán. Poco más se puede pedir –por ahora-.
El segundo número, como decía, sale a la venta ya. El gran paso de éste ha sido contar con la colaboración de ilustradores profesiones de primer orden (la portada es de Enrique Corominas, por ejemplo). También el interior se ha ilustrado con aportaciones de otros colaboradores que han dejado el Catarsi 2, al menos visualmente, en un nivel más alto que el primero.
El futuro está en seguir trabajando, evitando repetir los errores de números anteriores, mejorando la maquetación, el sistema de valoración de los relatos, esmerando las traducciones, contando con más y mejores aportaciones e intentado ser un referente creciente dentro el panorama del género fantástico en catalán. Obviamente, esto lo decidirán los lectores. La revista no tiene afán de lucro –de hecho tiene pérdidas, como esperábamos– pero mientras tengamos un número decente de aficionados para leer ciencia ficción, fantasía y terror en catalán, Catarsi seguirá allí, para intentar satisfacer las expectativas.
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