Accelerando, de Charles Stross

He de reconocer que la comparación no es mía, sino de Luis G. Prado, editor de Bibliópolis, pero he de usarla porque es increíblemente acertada. Accelerando es, básicamente, el Cismatrix de Charles Stross. Los paralelismos con la genial novela de Bruce Sterling son muchos y, sin embargo, no le restan un ápice de interés a la que quizá sea una de las obras más intelectualmente estimulantes que he leído en mucho tiempo. Tanto es así que quizá esta reseña desvele más tramas de las aconsejables, pero no puedo resistirme a comentarlas porque son, más que cualquier otra cosa, lo que hace que esta novela merezca la pena ser leída.

El argumento es la parte que más nos recuerda a Cismatrix. Si allí seguimos las peripecias de un único personaje a lo largo del sistema solar en una turbulenta etapa de cambios, aquí tenemos una familia entera, los Macx. La novela (en realidad más un fix-up de relatos) está dividida en tres partes, cada una de las cuales tiene a su vez tres capítulos distintos, situados en cada una de las décadas del siglo XXI.

El primer protagonista es el patriarca de la familia, Manfred Macx, una especie de omni-inventor capaz de tener varias ideas brillantes con potencial suficiente para cambiar el mundo tal y como lo conocemos. Manfred debería ser un hombre rico, pero en lugar de sacar rédito económico a sus patentes las cede a la humanidad ya que objetivo no es otro que «hacer que el dinero sea obsoleto». Algo que provoca constantes fricciones con su prometida, Pamela, una recaudadora de impuestos del gobierno estadounidense que no entiende cómo su marido deja pasar la oportunidad de hacerse millonario (y de paso pagar al estado los impuestos correspondientes que tan bien le vendrían tras los colapsos económicos).

Los paralelismos entre Manfred y los principales teóricos del copyleft, como el propio Stross o Cory Doctorow, son, pues, evidentes. Durante las tres primeras décadas de Accelerando observamos a una humanidad aún «humana» (valga la redundancia), aunque hay dos hechos que marcan el advenimiento de la  Singularidad, uno de los conceptos estrella de la ciencia ficción moderna. Por un lado la aparición de las Langostas, mapas neuronales de estos animales que han sido digitalizados y subidos a la red, formando la primera conciencia artificial. Por otro una de las ideas de Manfred, que acaba convirtiéndose en el eje de la historia: el Cerebro Matrioshka. La idea es desmantelar toda la masa del sistema solar hasta convertirla en procesadores cuánticos de tamaño atómico («computronio») que formen una concatenación de esferas de Dyson en torno al Sol.

La segunda parte abandona el tono (post)cyberpunk de la primera y también el personaje principal. Amber, la hija de Manfred y Pamela, una adolescente que ya ha nacido con implantes cerebrales que le confieren unas capacidades que su conservadora madre no puede entender, reclama para sí los focos. Amber es una de las primeras expedicionarias a Júpiter, donde funda su propio Imperio, dedicado a convertir la «masa estúpida» en computronio. Gracias a las riquezas obtenidas podrá financiar una expedición más allá de los confines del Sistema Solar, rumbo a una estrella en la cual se ha detectado un objeto de origen extraterrestre.

Los temas principales de esta segunda parte tienen que ver con la digitalización de la conciencia y sus implicaciones, con un tratamiento quizá menos riguroso que los de otros autores como Greg Egan, pero al menos tan espectacular. Aparece por primera vez la retorcida «Economía 2.0», mucho más eficiente y generadora de riqueza que nuestra obsoleta versión, pero completamente incomprensible para los seres humanos. Los dardos de un Stross que, como otros compañeros generacionales como Mieville o Ken McLeod, es un socialista convencido, se dirigen al actual status quo. Y eso que la novela está escrita en 2005.

Llegamos a la tercera parte, donde aparece Sirhan Macx, hijo de una de las Amber existentes (después de todo, si puedes digitalizar tu conciencia y después transferirla a un cuerpo, puedes crear copias de ti mismo), en concreto de una que no le ha tratado demasiado bien. Sirhan es un historiador que reúne a toda su familia en Saturno, lejos del alcance del Cerebro Matrioshka y reducto de la humanidad sin adjetivos, para tratar de reconstruir la historia del siglo XXI a partir de las vivencias de sus principales protagonistas. La reunión no será fácil porque el Cerebro Matrioshka no deja de lanzar OPAs hostiles en su carrera por convertir todo el sistema solar en recursos para aumentar su capacidad de cómputo.

Cada una de las tres partes (y a su vez los capítulos que la componen; el primero, titulado precisamente «Langostas», era un relato corto nominado a los Nebula en 2002 a partir del cual Stross fue construyendo la novela. Y muchos otros capítulos han aparecido de la misma manera cosechando nuevas nominaciones y alguna victoria en los principales premios del género) funciona de forma independiente, pero cuando se leen de seguido forman un todo coherente, añadiendo valor a la historia. El estilo es bastante recargado (Accelerando es uno de los libros que más complicados de leer me ha parecido hasta la fecha), repleto de neologismos y conceptos científicos, legales y técnicos, y es probable que necesite un buen pulido. A pesar de este defecto, Accelerando es una de las obras más impresionantes que he podido leer en mucho tiempo, pura vanguardia temática del género. No apta para todos los públicos pero imprescindible para aquellos fans de la vertiente científicamente más dura de la ciencia ficción que acepten el reto de acelerar hacia la singularidad que, según Stross, se avecina. Sólo que en este caso las ciencias se amplían también al territorio social, con interesantes especulaciones económicas y sociológicas. Por todos estos motivos la novela fue merecedora del premio Locus de 2006.

Por desgracia no se encuentra traducida al español actualmente (una secuela bastante «menor», por lo que cuentan las reseñas, titulada La casa de cristal fue editada por Via Magna antes de implotar dejando a varios autores en la estacada), aunque ya hay anunciada una edición por parte de Bibliópolis Fantástica. Pero, tal y como Manfred Macx hubiera querido, la versión en inglés puede descargarse gratuitamente bajo licencia Creative Commons de la página web del autor.

16 comments

  1. Totalmente de acuerdo en todo (bueno, menos en que Cismatrix sea genial, porque a mí me pareció un bodrio).

    Y algunos pequeños apuntes:

    * Uno de los relatos del fix-up está publicado en español, concretamente en uno de las revistas del Asimov Magazine en la etapa publicada por Robel:

    http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/original/25206

    Ah, y mirando esta referencia acabo de ver que también está traducida «Lobsters», cosa que no sabía. Es en un número de Cuásar:

    http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/original/73774

    * Coincido en el que libro no es fácil de leer (aunque merece la pena totalmente). En su día yo eché mano de un wiki que aclara algunas cosas y ayuda bastante en la lectura:

    http://en.wikibooks.org/wiki/Accelerando_Technical_Companion

    * En cuanto a Glasshouse (La casa de cristal, que este sí que está traducido), no sé si será secuela o no de Accelerando (yo creo que no), pero la verdad es que es bastante malo. Es lo que tiene Stross: da una de cal y otra de arena. A mí me encantan Accelerando y, casi más, The Atrocity Archives y Jennifer Morgue, pero lo otro que he leído suyo (Glasshouse, Halting State, Cielo de singularidad) no me ha acabado de convencer, la verdad.

  2. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que Cismatrix (y Sterling como autor en general) es una de las obras más influyentes de la CF de los últimos 20 años. En realidad pensaba hacer una pequeña reflexión en breve sobre «Chairman Bruce» y cómo es un autor completamente infravalorado. Supongo que si te gusta el hard más puro no opinarás lo mismo, claro.
    Sobre las traducciones que apuntas, como ya he comentado Bibliópolis la tiene anunciada sin fecha. Parece que el retraso que llevamos en España con la traducción de ciertas obras más arriesgadas se va poco a poco recuperando. En cambio si lo firma Card o cualquier otro autor ochentero, los libros no tardan nada en salir.
    Leí el Technical Companion una vez terminado el libro. Es sorprendente comprobar cómo la mayor parte de los conceptos revolucionarios son en realidad teorías o experimentos que ya existían anteriormente. Y Stross las enlaza perfectamente.
    Yo no he leído más obras de Stross, por el momento, aunque tengo por ahí La casa de cristal, una antología y relatos suelto suyo que se pueden obtener gratis y legalmente por internet.

  3. Pues mira, siempre hay opiniones divergentes. Porque yo tengo casi todo lo que ha escrito Stross, y de todo, lo que menos me gusta es Accelerando. Y eso que me lo compre, cuando lo podia haber leido tranquilamente con lo del creative commons, pero dije, nada, hay que apoyar a este tio y a esa iniciativa.

    Y lo dicho, la única que no me gusta, pero de largo. Glasshouse me gusta muchisimo mas.

    Accelerando para mi tiene dos defectos fatales. Uno es que aquello parece un delirio lisérgico tras leerse novecientas ediciones de la Wired de la época pre-burbuja. Y dos, que a absolutamente todos los personajes les daba, como mínimo, una patada en los testículos/ovarios. Se me hizo insoportable, la verdad. Si, esta llena, rebosante de conceptos, pero entre lo repelente o idiota de los personajes y la sobrecarga de tanta singularidad …

    Halting State me gusto, aunque a estas alturas ni pajolera idea de cual era el complot central de la trama.Glasshouse, como dije, bastante mas entretenida y «accesible» que Accelerando, Singularity Sky muy bien, Iron Sunrise regular, todos los de The Laundry son una risa y un vicio friki un pelin vergonzoso pero que demonios. Los relatos, tengo Wireless y algunos son muy buenos («A Colder War», «Missile Gap» y «Palimpsest»), y otros no tanto.

    Stross se esta mostrando como un buen escritor de ciencia ficción, no precisamente el mas super original o el de mejor calidad literaria, pero si que … no se como decirlo, me parece que es de los que mejor guarda las caracteristicas de los clásicos mientras que de temas y formas va a lo mas nuevo. Su mayor defecto y virtud es ser tan geek :-)

  4. Por cierto, lo único que no tengo, y que no conozco a nadie que lo tenga, es, aparte de «Toast» (su anterior recopilación de cuentos), todo lo que ha hecho de «fantasia/SF/historia alternativa» en la serie «The Merchant Princes». Si alguien tiene alguna opinión, me interesa saber que tal es.

    Y su blog en accelerando.org vale mucho la pena.

  5. Hombre, creo que las motivaciones de los personajes deben resultarnos algo alienígenas. A mí personalmente ni Amber ni Sirhan me caen demasiado bien, Aineko y Pamelo son detestables pero tanto Manfred como Annette sí me parecen bastante más «simpáticos».

    «Toast» también es Creative Commons, si lo que quieres es leerlo y no tenerlo en papel:
    http://www.antipope.org/charlie/blog-static/fiction/toast/toast-intro.html

    Respecto al blog, sus entradas son bastante interesantes, sí. De hecho su análisis del mercado anglosajón de CF/Fantasía es brillante y demuestra que una estructura como allí tienen es completamente imposible aquí. No sólo por la falta de lectores, también por la falta de estructura editorial profesional a todos los niveles de la que carecemos en España.

  6. Anyway, lo de los personajes marcianos en las novelas de cf dura es algo ya clásico ¿no? Porque recordemos a Greg Bear o a Alastair Reynolds, que en cuanto humanizan la cagan y en cuanto no, les salen caracteres muy muy rarunos…

  7. No, aqui, para mi, no es tanto el problema de que sean rarunos por poco humanos. Son humanos, cuando no estan en modo «FLIPEMOS CON ESTE NUEVO SINGULARIFRIKISMO, HE INVENTADO LAS LENTEJAS CON CONSCIENCIA!!!!!!». Pero humanos en el sentido de ser mezquinos, retorcidos, miserables, idiotas, apalominados, miopes, orgullosos, cabezones, atolondrados, «hipsters»… al que no le quiero dar por hijaputa quiero abofetearlo a ver si se le pasa lo tonto.

    Esos ejemplos son mas de escritor de CF que quiere hacer personajes mas humanos y redescubre la telenovela del mediodia, la sufrida ama de casa, el profesional con ambiciones, todo muy clase-media-siglo-XX. Aqui es, simplemente, que son unos pesaos :-P

  8. Espero con ganas ese artículo sobre Sterling, del que soy fan; este año he leído tres cositas suyas muy buenas; busquen por la red su «Taklamakan», una demenciada vuelta de tuerca al tema de las naves generacionales.

    Por otro lado, revindico a los personajes gilipollas en las novelas, si es intención del autor que se comporten así, para que nos resulten ajenos y desconcertantes, como ocurría con los irritantes protagonistas de «Islas en la red». Para mí, el peor defecto de «Accelerando» en ese sentido son las pinceladas de culebrón y relaciones paternofiliales en un universo de lazos familiares cambiantes, que me resultaron un poco cargantes.

  9. Fonz… como antiguo fan de tu blog, ¿por qué no te animas a mandarnos alguna vez tus opiniones ahora que mencionas lo de Sterling? Siempre que leo tus aportaciones me parecen muy interesantes, y pareces conocer o recordar obras que merecían ser reveladas al gran público.

  10. Fonz, Sterling mide muy bien sus personajes en «Islas en la Red», y es que el problema que veo en Stross, Bear y demás no es que tengan personajes raros o antipáticos, sino que son insoportables y sólo sirven como instrumento para la cf. Es muy diferente a lo de Sterling, donde los personajes tienen siempre un viaje iniciático curioso.

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