Entrevista a Antonio Santos 3

¿Qué puedes contarnos de Las graves planicies?

Que, junto con Recalibrados, fue mi último intento por abrirme una brecha en la literatura. La concebí directamente para el Premio Minotauro de 2009, pues había leído que el cyberpunk “ya no mola” e intuí que era el momento de lanzar una propuesta más convencional y que podría encontrar un público al que le apeteciera leer una sencilla historia de aventuras, no falta de contenido, eso sí, con viejos-fiables iconos, como alternativa a concepciones más puristas, sombrías, técnicas, intelectuales o espirituales. Hubo suerte.

Algo que tenía claro (aparte de “es el regreso a la gran aventura”, jactancia que espero me perdonen) era que los protagonistas principales peinarían ya canas, como una reivindicación de la experiencia que proporciona la edad en esta Sociedad que ha ido creando una estructura a lo La fuga de Logan. Eso lo trasunta Alex-Alejandro. Vanidoso, vacuo, veleta. Serían héroes muy baqueteados y desencantados, mellados por culpa de la actitud hipócrita y desagradecida que recibían por parte de la opinión pública, que hasta se mofaba de su honesto desprendimiento. La novela gráfica Superman – Paz en la Tierra ayudó a darme ese concepto.

El mejor elogio que he recibido de las planicies es que los personajes están bien construidos (eso me interesa muchísimo, desde siempre lo he procurado, en todas mis obras), e incluso que “les han sorprendido” (sobre todo, Forson).

Aunque es una novela cerrada, forma parte de una saga. ¿Qué hay detrás de Los postépicos?

Ganar dinero.

Y, por supuesto, que la saga sirva para interesar al público y mostrarle el resto de mi producción.

Pero si la pregunta es algo como “intentar cambiar el mundo, ampliar horizontes, hacer mejores personas”, o algo así, no. No hay testimonio, testamento o manifiesto. Ves lo que lees. Sin trapisondas ni mensajes cabalísticos ocultos. La gente merece pasarlo bien y con una evasión de calidad, que no esté falta de un mensaje y que éste se articule de una forma interesante para que llegue con más profundidad al lector. (Entre otras cosas, Las graves planicies trata sobre la xenofobia.)

Quizás sí tenga el prurito de querer devolver la fantasía y la aventura a un estado más elemental, para a continuación reconstruirla con matices más complejos, evitando lo que pudiera haberla hecho fallar.

Has mencionado antes Recalibrados, publicada hace unos meses por Viaje a Bizancio. ¿Vivimos buenos tiempos para las distopías?

La vida es distópica. No es tanto una cuestión de oportunidad como que se nos prometió un mañana maravilloso y nos encontramos sin él, inmersos en una convulsión vertiginosa donde internet y los celulares están jugando un papel importante, en algunos casos, fundamental, y ahondan esa sensación de pérdida.

Y, pienso, es algo malo, pues, como ocurriera con el cyberpunk, las obras distópicas corren el riego de producir saturación. Por otra parte, quizás una masiva presencia de novelas de ese corte podría indicar una expresión de catarsis.

¿Qué influencias reconoces en ambas novelas?

Son muy distintas, pues creo que un escritor debe tener registro, diferentes estilos, como lugares donde oxigenarse de cierta rutina. Además, Recalibrados expresa derrota y Las graves planicies esperanza en que, mañana, todo irá mejor todavía.

Y creo que las planicies refleja fielmente cuáles son mis influencias, numerosas por otra parte. No obstante, hay un núcleo (Farmer, Wells, Dent, Bunch, Guareschi, Gómez de la Serna, Moorkock, Alan Moore, Frank Miller, Williams, Simmons, Leiber, Ellroy, Richard Stark, Lem) que es el que impera.

Siempre me ha sorprendido el que aquellos autores que se suponen deben ser ‘tus maestros’ (por ejemplo, Asimov o Clarke), carecen de influencia en mi obra. Sólo son referentes. David Morrell, o Don Pendleton, me han “enseñado” más que Verne. Me interesan los autores que imprimen algo visceral en sus historias a los que persiguen una pureza total. Esa esterilidad le quita esencia a su trabajo, me parece.

El cine (por no decir el cómic) también me ha proporcionado influencias.

¿Qué te ofrece la ciencia ficción que no te permiten otros géneros?

Esencialmente, fuga. Me atrae su capacidad evasiva y de ilusión; además, está esa inquietante fuerza predictiva que contienen algunos relatos.

También, creo que es uno de los géneros más complejos que hay. El noir va de crímenes; el romance, de pasiones; la novela histórica, de contar trolas supuestamente acaecidas. Cuando escribes un Dune, debes construir un imperio, naves, estructura socioeconómica, etc., que, aunque se base en la nuestra, en algo habrá cambiado por influencias externas (como ¿de qué modo afectan las relaciones extraterrestres, o con humanos cuya fisionomía ha cambiado debido a la gravedad de su mundo de origen? ¿Anula o exacerba el racismo?) Eso hay que currárselo.

En tu blog, Una historia de la frontera, entre otros contenidos has publicado una serie de entregas explicando, por ejemplo, el origen de El Valle que aparece en Recalibrados. Destacan los dibujos que las acompañan y que has realizado tu mismo. ¿Qué conexión existe entre el texto y las imágenes a la hora de ponerte a escribir?

Me ayudan a dar consistencia al relato. Rara vez empiezo a escribir si antes no he abocetado algo. A su vez, los dibujos contienen microhistorias; por ejemplo: “Este personaje tiene una cicatriz, ¿por qué?” ‘La explicación’ luego se incorpora al escrito, y suele abrir una senda mucho más interesante que la primero imaginada.

¿Algún proyecto para el futuro?

Bueno: está la novela sobre Billy el Niño (a la que quiero darle el máximo rigor histórico posible), La esclava de Marsoon, Dragones, 8 años después, Patrulla de tumbas, la ucronía que une a Doc Sav y Joe Horseman, La esclava de luz, La caída de Babilonia, darle forma final a la última novela de la saga de las planicies, la versión más desarrollada de Factoría Cinco, Los imperios perdidos y El ogro de hierro.

Luego están los proyectos de animación y cine aquí en España y ese inesperado asunto que ha salido para Hollywood. Está muy crudo, pero, quién sabe…

3 thoughts on “Entrevista a Antonio Santos

  1. Respuesta Ralf May 31,2011 7:48 pm

    “Las graves planices” es una novela excelente. Seguiré con interés los próximos proyectos de Antonio Santos, si son como este último trabajo tendrá un seguidor asegurado.

  2. Respuesta Alex May 31,2011 8:38 pm

    …esa entrevista está muy bien, así como todo lo que escribe….
    le he visto diseñar personajes imposibles en situasiones fascinantes envueltos en mundos, que ya quisieramos que fueran reales.
    la verdad nada tiene que envidiarle a toda la ciencia fission que sale en las pelis.
    Alex

  3. Respuesta antonio santos Jun 1,2011 3:35 pm

    Estimados Ralf y Alex (no serás el Alejandro de las planicies, ¿eh?):
    Reconocido os quedo por vuestras palabras. Es mi promesa personal diaria intentar superar, en este caso, la excelencia de *Las graves planicies*.
    No escribo para que al editor le devuelvan grandes volúmenes de novelas, sino para ser vendidas todas (si es posible) e ilusiar a los lectores, dejándoles gratamente reconfortados y sorprendidos.

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