El carpintero y la lluvia, de Rodolfo Martínez

Rodolfo Martínez comienza en este volumen a recopilar sus relatos pertenecientes al  universo Drímar, que inventara hace ya casi dos décadas. La idea parece acertada, pues recopilaciones de este tipo suelen dar una visión más global de la obra de un autor cuando éste mantiene una producción extensa pero dispersa. Proporciona al lector la posibilidad de mantener la atención centrada en un marco común de referencia que permite apreciar mucho mejor los entresijos y detalles del mismo. Es más, si los relatos están bien escritos y revisados, como es el caso, las incoherencias y despistes desaparecen y el todo queda más definido y claro. Por otra parte, la edición que realiza Sportula está muy cuidada con una excelente relación calidad-precio. Parece mentira que en ediciones de este tipo, bajo demanda, el estándar sea ya tan alto, con una aproximación real a ediciones de grandes editoriales.

El carpintero y la lluvia toma su título de la fusión de dos novelas cortas tituladas respectivamente “El alfabeto del carpintero” y “Un agujero por donde se cuela la lluvia” publicadas originalmente en los años 1998 y 1995.  El volumen se completa con un relato intermedio, “La carretera”, que es en esencia casi un prólogo de la última de la novelas cortas.

Las diferencias entre los relatos son notables, entre otras cosas por la distancia temporal con que fueron escritos. Sobre todo si tenemos en cuenta que Rodolfo Martínez estaba en aquellos tiempos experimentando con el lenguaje y como el mismo cuenta al respecto de “Un agujero por donde se cuela la lluvia”: «Quizá es mi obra más enloquecida, muy influida por Dick en lo temático y por un empacho de lectura de “novela experimental” en lo estilístico.»

En efecto, esta novela es la de más difícil lectura de todo el volumen. El texto no es lineal y usa el lenguaje en un intento de reflejar la supuesta locura, o alienación, del joven autista que protagoniza la historia. En este aspecto, el referente más cercano podría ser Tiempo de Marte, del ya nombrado Dick.

El relato corto “La carretera”, cronológicamente el primero de los presentados ya que data de 1993, es, sin embargo, uno de los mejores descriptores del universo Drímar. Martínez se esfuerza en crear un extraño mundo, Bluyeiuey, en el que las reglas de la física no son las que conocemos, y consigue un relato muy bien desarrollado en el que la sorpresa y el “sentido de la maravilla” están presentes en cada kilómetro de esa interminable carretera. Los exploradores de este mundo son los desechos de la sociedad que están allí simplemente porque son prescindibles.

“El alfabeto del carpintero” es una novela que comienza en el mismo escenario que el anterior relato, la diferencia es que en este caso es un pelotón de soldados el que queda por accidente varado en el extraño planeta. Consiguen salir de él, pero la experiencia les marcará para toda la vida. Narrada con continuos flashbacks, se estructura de una manera más clásica que el primero de los relatos. Algunos elementos que conforman el universo Drímar se van descubriendo poco a poco. Esta novela corta, presentada al premio UPC, fue publicada originalmente en uno de los primeros números de la colección Espiral.

El volumen se completa con unos interesantes apéndices entre los que se encuentra una primera cronología de este particular universo.

El carpintero y la lluvia es una excelente manera de acercarse a este autor y a sus primeras novelas que componen su creación de esta particular space opera. Esta primera entrega está acompañada de un segundo volumen y el próximo año tendremos el tercero, al que seguirá un cuarto en 2012,  que completaría las historias de Drímar.

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